SEGUNDO LIBRO DE REYES

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Texto Bíblico
Referencias

El aceite de la viuda

2 Reyes 4.1-7

1  Una mujer,  de las mujeres de los hijos de los profetas,  clamó a Eliseo,  diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto;  y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová;  y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.

2  Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo?  Declárame qué tienes en casa.  Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa,  sino una vasija de aceite.

3  El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos,  vasijas vacías,  no pocas.

4  Entra luego,  y enciérrate tú y tus hijos;  y echa en todas las vasijas,  y cuando una esté llena,  ponla aparte.

5  Y se fue la mujer,  y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos;  y ellos le traían las vasijas,  y ella echaba del aceite.

6  Cuando las vasijas estuvieron llenas,  dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas.  Y él dijo: No hay más vasijas.  Entonces cesó el aceite.

7  Vino ella luego,  y lo contó al varón de Dios,  el cual dijo: Ve y vende el aceite,  y paga a tus acreedores;  y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

Texto Bíblico

Referencias

Eliseo y la sunamita

2 Reyes 4.8-37

8  Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem;  y había allí una mujer importante,  que le invitaba insistentemente a que comiese;  y cuando él pasaba por allí,  venía a la casa de ella a comer.

9  Y ella dijo a su marido: He aquí ahora,  yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa,  es varón santo de Dios.

10  Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes,  y pongamos allí cama,  mesa,  silla y candelero,  para que cuando él viniere a nosotros,  se quede en él.

11  Y aconteció que un día vino él por allí,  y se quedó en aquel aposento,  y allí durmió.

12  Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita.  Y cuando la llamó,  vino ella delante de él.

13  Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero;  ¿qué quieres que haga por ti?  ¿Necesitas que hable por ti al rey,  o al general del ejército?  Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.

14  Y él dijo: ¿Qué,  pues,  haremos por ella?  Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo,  y su marido es viejo.

15  Dijo entonces: Llámala.  Y él la llamó,  y ella se paró a la puerta.

16  Y él le dijo: El año que viene,  por este tiempo,  abrazarás un hijo.  Y ella dijo: No,  señor mío,  varón de Dios,  no hagas burla de tu sierva.

17  Mas la mujer concibió,  y dio a luz un hijo el año siguiente,  en el tiempo que Eliseo le había dicho.

18  Y el niño creció.  Pero aconteció un día,  que vino a su padre,  que estaba con los segadores;

19  y dijo a su padre: ¡Ay,  mi cabeza,  mi cabeza!  Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre.

20  Y habiéndole él tomado y traído a su madre,  estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía,  y murió.

21  Ella entonces subió,  y lo puso sobre la cama del varón de Dios,  y cerrando la puerta,  se salió.

22  Llamando luego a su marido,  le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas,  para que yo vaya corriendo al varón de Dios,  y regrese.

23  El dijo: ¿Para qué vas a verle hoy?  No es nueva luna,  ni día de reposo. *(Aquí equivale a sábado) Y ella respondió: Paz.

24  Después hizo enalbardar el asna,  y dijo al criado: Guía y anda;  y no me hagas detener en el camino,  sino cuando yo te lo dijere.

25  Partió,  pues,  y vino al varón de Dios,  al monte Carmelo.  Y cuando el varón de Dios la vio de lejos,  dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita.

26  Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla,  y le digas: ¿Te va bien a ti?  ¿Le va bien a tu marido,  y a tu hijo?  Y ella dijo: Bien.

27  Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte,  se asió de sus pies.  Y se acercó Giezi para quitarla;  pero el varón de Dios le dijo: Déjala,  porque su alma está en amargura,  y Jehová me ha encubierto el motivo,  y no me lo ha revelado.

28  Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor?  ¿No dije yo que no te burlases de mí?

29  Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos,  y toma mi báculo en tu mano,  y ve;  si alguno te encontrare,  no lo saludes,  y si alguno te saludare,  no le respondas;  y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño.

30  Y dijo la madre del niño: Vive Jehová,  y vive tu alma,  que no te dejaré.

31  El entonces se levantó y la siguió.  Y Giezi había ido delante de ellos,  y había puesto el báculo sobre el rostro del niño;  pero no tenía voz ni sentido,  y así se había vuelto para encontrar a Eliseo,  y se lo declaró,  diciendo: El niño no despierta.

32  Y venido Eliseo a la casa,  he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama.

33  Entrando él entonces,  cerró la puerta tras ambos,  y oró a Jehová.

34  Después subió y se tendió sobre el niño,  poniendo su boca sobre la boca de él,  y sus ojos sobre sus ojos,  y sus manos sobre las manos suyas;  así se tendió sobre él,  y el cuerpo del niño entró en calor.

35  Volviéndose luego,  se paseó por la casa a una y otra parte,  y después subió,  y se tendió sobre él nuevamente,  y el niño estornudó siete veces,  y abrió sus ojos.

36  Entonces llamó él a Giezi,  y le dijo: Llama a esta sunamita.  Y él la llamó.  Y entrando ella,  él le dijo: Toma tu hijo.

37  Y así que ella entró,  se echó a sus pies,  y se inclinó a tierra;  y después tomó a su hijo,  y salió.

Texto Bíblico
Referencias

Milagros en beneficio de los profetas

2 Reyes 4.38-44

38  Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra.  Y los hijos de los profetas estaban con él,  por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande,  y haz potaje para los hijos de los profetas.

39  Y salió uno al campo a recoger hierbas,  y halló una como parra montés,  y de ella llenó su falda de calabazas silvestres;  y volvió,  y las cortó en la olla del potaje,  pues no sabía lo que era.

40  Después sirvió para que comieran los hombres;  pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado,  gritaron diciendo: ¡Varón de Dios,  hay muerte en esa olla!  Y no lo pudieron comer.

41  El entonces dijo: Traed harina.  Y la esparció en la olla,  y dijo: Da de comer a la gente.  Y no hubo más mal en la olla.

42  Vino entonces un hombre de Baal-salisa,  el cual trajo al varón de Dios panes de primicias,  veinte panes de cebada,  y trigo nuevo en su espiga.  Y él dijo: Da a la gente para que coma.

43  Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres?  Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma,  porque así ha dicho Jehová: Comerán,  y sobrará.

44  Entonces lo puso delante de ellos,  y comieron,  y les sobró,  conforme a la palabra de Jehová.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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