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Porque por gracia sois salvos

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Escudriñad las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5.39

Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así. Hechos 17.11

Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de él. Lucas 24.27

Antiguo Testamento:

Génesis
Éxodo
Levítico
Números
Deuteronomio
Josué
Jueces
Rut
1 Samuel
2 Samuel

1 Reyes
2 Reyes
1 Crónicas
2 Crónicas
Esdras
Nehemías
Ester
Job
Salmos
Proverbios
Eclesiastés
Cantares
Isaías
Jeremías
Lamentaciones
Ezequiel
Daniel
Oseas
Joel
Amos
Abdías
Jonás
Miqueas
Nahúm
Habacuc
Sofonías
Hageo
Zacarías
Malaquías

La Confesión de Fe de Londres de 1689

  1. Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla de conocimiento, fe y obediencia salvadoras (2 Ti. 3.15-17; Is. 8.20; Lc. 16.29, 31; Ef. 2.20)
    Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; (Ro. 1.19-21; Rom. 2.14-15; Sal. 19.1-3) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras rvelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia, (He. 1.1) y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su iglesia (Pr. 22.19-21; Ro. 15.4; 2 P 1.19-20)

    1.

    2 Ti. 3.15-17; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
    Is. 8.20¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
    Lc. 16.29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
    Lc. 16.
    31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
    Ef. 2.20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
    Ro. 1.19-21 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
    Rom. 2.14-15 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
    Sal. 19.1-3 1 Los cielos cuentan la gloria de Dios,
    Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día,
    Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras,
    Ni es oída su voz.

    He. 1.1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,

    Pr. 22.19-21 19 Para que tu confianza sea en Jehová,
    Te las he hecho saber hoy a ti también. 20 ¿No te he escrito tres veces En consejos y en ciencia, 21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?
    Ro. 15.4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
    2 P 1.19-20 19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

  2. Bajo el título de las Santas Escrituras o la palabra de Dios escrita, se contienen todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuale son como sigue:
    Antiguo Testamento:

    Génesis
    Éxodo
    Levítico
    Números
    Deuteronomio
    Josué
    Jueces
    Rut
    1 Samuel
    2 Samuel

    1 Reyes
    2 Reyes
    1 Crónicas
    2 Crónicas
    Esdras
    Nehemías
    Ester
    Job
    Salmos
    Proverbios
    Eclesiastés
    Cantares
    Isaías
    Jeremías
    Lamentaciones
    Ezequiel
    Daniel
    Oseas
    Joel
    Amos
    Abdías
    Jonás
    Miqueas
    Nahúm
    Habacuc
    Sofonías
    Hageo
    Zacarías
    Malaquías

    Nuevo Testamento
    Mateo
    Marcos
    Lucas
    Juan
    Hechos
    Romanos
    1 Corintios
    2 Corintios
    Gálatas

    Efesios
    Filipenses
    Colosenses
    1 Tesalonicenses

    2 Tesalonicenses
    1 Timoteo
    2 Timoteo
    Tito
    Filemón

    Hebreos
    Santiago
    1 Pedro
    2 Pedro
    1 Juan
    2 Juan
    3 Juan
    Judas
    Apocalipsis
    Todos estos fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y vida (2 Ti. 3.16)

    2.

    2 Ti. 3.16 6 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

  3. Los libros comúnmente titulados Apócrifos, por no ser de inspiración divina, no deben formar parte del canon de las Santas Escrituras, y por lo tanto no son de autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse sino de la misma manera que otros escritos humanos (Lc. 24.27, 44; Ro. 3.2)

    3.

    Lc. 24.27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
    Lc. 24.44
    Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
    Rm. 3.2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

  4. La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino enteramente del de Dios (quien en sí mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas porque son la palabra de Dios (2 P. 1.19-21; 2 Ti.3.16; 1 Ts. 2.13; 1Jn. 5.9)

    4.

    2 P. 1.19-21 19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
    2 Ti.3.16
    Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
    1 Ts. 2.13
    Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
    1Jn. 5.9
    Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.

  5. El testimonio de la Iglesia puede movernos a inducirnos a tener para las Santas Escrituras una estimación alta y reverencial; a la vez el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo el libro (que es el de dar toda gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre, la multitud incomparable de otras de sus excelencias y su entera perfección, son todos argumentos por los cuales la Biblia demuestra abundantemente que es la palabra de Dios. Sin embargo, nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina, provienen de la obra del Espíritu Santo, quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella. (Jn. 16.13-14; 1 Co. 2.10-12; 1Jn 2.20,27)

    5

    Jn. 16.13-14 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
    1 Co. 2.10-12
    10
    Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
    1 Jn 2.20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
    1 Jn 2.27
    Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

  6. Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, la fe y la vida del hombre, está expresamente expuesto o implícitamente revelado en las Escrituras y, a esta revelación de su voluntad, nada será añadido, ni por nuevas revelaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres (2 Ti. 3.15-17; Ga. 1.8-9)
    Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que las cosas reveladas en la palabra se entiendan de una manera salvadora, (Jn.6.45; 1 Co. 2.9-12) y que hay algunas circunstancias tocante al culto de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, pero guardándose siempre las reglas generales de la palabra (1 Co. 11.13-14; 1 Co. 14.26,40)

    6
    2 Ti. 3.15-17
    15
    y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
    2Ti 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
    2Ti 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
    Ga. 1.8-9 8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

    Jn.6.45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
    1 Co. 2.9-12 9 Antes bien, como está escrito:
    Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
    Ni han subido en corazón de hombre,
    Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

    1 Co. 11.13-14 13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?
    1 Co. 14.26,40 26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. 40 pero hágase todo decentemente y con orden.

  7. Las cosas contenidas en las escrituras, no son todas igualmente claras ni se entienden con la misma facilidad por todos; (2 Pe.3.16) sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y se declaran en uno y otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no sólo los eruditos, sino aún los que no lo son, pueden adquierir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios (Sal. 19.7; Sal. 119.130)

    7

    2 Pe.3.16
    casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.

    Sal. 19.7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;
    El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
    Sal. 119.130
    La exposición de tus palabras alumbra;
    Hace entender a los simples.

  8. El Antiguo Testamento se escribió en hebreo (que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente) (Ro. 3.2) y el Nuevo Testamento lo es en griego (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma más conocido entre las naciones), porque en aquellas lenguas fueron inspirados directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos por su cuidado y providencia especiales. Por esta razón debe apelarse finalmente a los originales en estos idiomas en toda controversia (Is. 8.20) Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras y tiene gran interés en ellas, a las que según el mandamiento debe leer (Hech. 15.15) y escudriñar (Jn.5.39) en el temor de Dios, se sigue que la Biblia debe traducirse a la lengua vulgar de toda nación a donde sea llevada, (1Co.14.6,9,11,12,24,28) para que morando abundantemente la palabra de Dios en todos, puedan adorarle de una manera aceptable y para que por la paciencia y consolación de las Escrituras tengan esperanza. (Col. 3.16; Ro.15.4)

    8
    Ro. 3.2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.
    Is. 8.20
    ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
    Hech. 15.15
    Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
    Jn.5.39
    Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
    1Co.14.6,9,11,12,24,28
    6 Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? 9 Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. 11 Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí. 12 Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. 24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; 28 Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
    Col. 3.16 L
    a palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
    Ro.15.4
    Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

  9. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado no es múltiple, sino uno solo), éste se puede buscar y establecer por otros pasajes que hablan con más claridad del asunto (2 P. 1.20-21; Hch. 15.15-16)

    9

    2 P. 1.20-21 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
    Hch. 15.15-16
    15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: 16 Después de esto volveré
    Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído;
    Y repararé sus ruinas,
    Y lo volveré a levantar

  10. El Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el veredicto bíblico dado por el Espíritu Santo. En tal veredicto descansa la fe. (Mt. 22.29-32; Ef. 2.20; Hech. 28.23)

    10

    Mt. 22.29-32 29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
    Ef. 2.20
    edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
    Hech. 28.23
    Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Textos tomados de:

La Confesión de Fe de Londres de 1689

La Confesión Bautista
1689 a 1989
Edición de Aniversario
300 Años
Publicada por
Iglesia Bautista Bereana
Río Piedras, Puerto Rico

Las citas son tomadas de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
e-Sword
Versión 7.6.1
Copyright 200-2005
Rick Meyers
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La Doctrina de Dios

El Cristianismo es la religión de un libro. Sin este Libro el Cristianismo no puede ser perpetuado. Donde quiera que este libro no se ha encontrado, tampoco hay evidencias de ningún creyente. La salvación es a través de la fe en Jesucristo, y la gente no puede creer en Aquel de quien ellos no han oído (Rom. 10.14). Y nosotros dependemos completamente de este libro para saber acerca de Cristo Jesús. Este libro es la Biblia y es la Palabra de Dios para nosotros hoy en día. Borre las enseñanzas de la Biblia del pensamiento humano y pronto el cristianismo pasará al olvido. La Biblia es un libro infalible, suficiente y autoritativo en todos los asuntos de fe y práctica religiosa (2Tim. 3.16-17)
"¡Tráiganme el libro!" clamó Sir Walter Scott en su lecho de muerte, "¿Cuál libro?" se le preguntó. Y este genio del pueblo escocés replicó; "Hay solo un Libro; tráiganme la Biblia!" Cuando se le preguntó a la reina Victoria el secreto de la grandeza de Inglaterra, ella tomó una copia de las Escrituras y dejo: "Este libro explica el poder de Gran Bretaña".

Rom. 10.14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
2Tim. 3.16-17 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

La Escritura contra la tradición

La palabra para Escritura en el griego es "graphe" y significa "un escrito" o "algo escrito". La expresión "santas escrituras" ocurre solo una vez en el Nuevo Testamento (Rom 1.2), pero donde quiera que las Escrituras son referidas, significan un escrito Divino. La referencia usual es a los escritos del Antiguo Testamento, pero Pedro habla de las epístolas de Pablo como Escritura (2Pe. 3.16)
Las Escrituras de los días de nuestro Señor Jesucristo fueron los escritos del Antiguo Testamento. La Biblia de aquel tiempo fue la Septuaginta, que era la versión griega del Antiguo Testamento hebreo. Para nuestro Señor y los apóstoles el Antiguo Testamento era la Palabra de Dios. Este fue el libro que Cristo desafió a los judíos a que escudriñaran (Jn. 5.39). Este fue el libro al que se refirió cuando dijo la "Escritura no puede ser quebrantada" (Jn. 10.35). Este fue el libro que los creyentes de Berea escudriñaban para saber si lo que Pablo predicaba era verdad.
Nuestro Salvador levantó el cargo de que "las tradiciones de los hombres" eran contrarias a las Escrituras. Las Escrituras fueron los escritos verbalmente inspirados de Dios; las tradiciones de los hombres fueron las enseñanzas pasadas de mano en mano de los líderes judíos. Cuando los líderes religiosos escribas y fariseos acusaron a Jesús de que sus discípulos transgredían "la tradición de los ancianos", el les contestó con esta pregunta: "¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?" (Mateo 15.2-3). Antes de que Saulo de Tarso fuera un creyente en Cristo Jesús, se dice que él era "mas celador que todos de las tradiciones de mis padres" (Gálatas 1:14). Pero cuando él llegó a se un creyente, entonces renunció a las tradiciones y se volvió a las Escrituras. Hoy en día existen muchas tradiciones a las cuales se necesita renunciar, cosas que han sido transmitidas de generación en generación, pero que son contrarias a las Escrituras.

Rom 1.2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
2Pe. 3.16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
Jn. 5.39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
Jn. 10.35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
Mateo 15.2-3 2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. 3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
Gálatas 1:14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

La Revelación y la Inspiración

Estas dos palabras no deben de ser confundidas. Cuando la Palabra de Dios vino a los profetas; esto fue revelación. La inspiración es el método por el cual la palabra vino a nosotros a través de ellos. Es por la inspiración que la revelación a ellos llegó a ser una revelación para nosotros. Sin la inspiración nosotros no hubiéramos tenido revelación, porque la Palabra de Dios no viene ahora como vino a los hombres de la antigüedad. Esta inspiración nos ha dado una revelación escrita. La Palabra de Dios que tenemos hoy en día está en la forma de un libro, la Biblia.
"Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia" (2 Timoteo 3.16). La inspiración se refiere a las palabras; las palabras de la Escritura provienen de Dios, fueron inspiradas por Dios. No es nuestro propósito entrar en las controversias sobre las teorías de la inspiración, solamente señalar que nosotros creemos en la inspiración verbal de las Escrituras, lo cual significa que las mismas palabras fueron seleccionadas por Dios, y que los hombres hablaron como lo hicieron, siendo guiados en todo el proceso por el Espíritu Santo. Ellos no estaban dando conceptos o ideas de la verdad, sino que estaban dando palabras de verdad y eran dirigidos por el Espíritu a poner estas palabras de verdad en la Escritura.
El elemento humano en la producción de la Biblia es enteramente reconocido. La Biblia vino a nosotros a través de la agencia humana, pero no le fue permitido al elemento humano aventurar la exactitud o infalibilidad de este libro. la Biblia es exacta e infalible como si Dios la hubiera escrito por El mismo, sin la agencia humana. "Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo (2 Pedro 1.21)
"Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..." (Hebreos 1.1-2). El Antiguo Testamento es el registro divino de lo que Dios dijo en diferentes tiempos y en diferentes circunstancias a Israel a través de los profetas. El Nuevo Testamento es el registro divino de Dios hablando en el Hijo. La comparación entre los profetas y Cristo está apuntando un contraste. Dios estaba usando a los profetas para dar Su Palabra a Israel; pero en Cristo era Dios mismo quien estaba hablando. Los profetas fueron muchos, el Hijo es uno. Los profetas eran siervos, el Hijo es el Señor. Los profetas fueron temporales, el Hijo permanece para siempre. Los profetas hablaron la palabra, Cristo es la Palabra.
La Biblia está editada en dos partes comúnmente llamadas el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. ellos no son dos, sino un solo libro. El antiguo Testamento es el Nuevo enrollado; El Nuevo Testamento es el Antiguo desenvuelto. En el Antiguo Testamento el Nuevo está oculto; en el Nuevo Testamento el Antiguo es revelado. El Antiguo es patente en el Nuevo; El Nuevo es latente en el Antiguo. El Antiguo es predicción; el Nuevo es cumplimiento. Los dos Testamentos tienen el mismo Autor: Dios; ambos tienen el mismo objeto: Cristo. El hilo carmesí corre a través de toda la Biblia. Usted puede comenzar desde cualquier lugar y predicar a Jesús. En ambos Testamentos está registrado lo que el Señor dijo "...En la cabecera del libro está escrito de mi..." (Sal. 40.7; Heb. 10.7) Y en Apocalipsis 19.10 dice que el testimonio de Jesús es el Espíritu de la profecía. Martín Lutero, pintorescamente, comparaba los dos Testamentos con los dos hombres que traían la rama con el racimo de uva proveniente de la tierra prometida. Ambos estaban cargando el mismo fruto; el que iba al frente no lo veía, pero sabía lo que estaba cargando. El otro veía ambas cosas, el fruto y el hombre que estaba ayudándole. Los profetas que vinieron antes de Jesús testifican de El, aunque no lo podían ver; y nosotros, quienes vivimos desde que El vino, podemos verles a ambos, a Cristo y a los profetas.

Argumentos de que la Biblia es la Palabra de Dios

 

1.       Hay una presunción en su favor. El hombre necesita una revelación de Dios y si la Biblia no es esta revelación, entonces no tenemos ninguna. Ciertamente hay los libros sagrados de otras religiones, pero son como los dioses de que ellos testifican, y no son obviamente la revelación del verdadero y viviente Dios. El hom­bre necesita la clase de revelación que tenemos en la Biblia. Hay una revelación de Dios en la naturaleza, pero esta revelación es insuficiente; no abarca todos los aspec­tos necesarios. La naturaleza revela Su eterno poder y divinidad, pero no tiene nada que decir acerca de sus cualidades morales. La naturaleza nos dice que hay un Dios, pero no nos dice cómo El es. Un salvaje en una lejana isla apartada de la civilización, encontrando un reloj, pudiera llegar a la conclusión de que este fue hecho por un hombre, pero el no podría, a través de examinar el reloj, aprender nada acerca del carácter del fabricante. Y de la misma manera, un hombre no puede aprender acerca del carácter de su Creador a través del estudio de la Geología, la Biología, y la Astro­nomía. La Biblia no hace ningún esfuerzo para probar la existencia de Dios, pero va muy lejos' diciéndonos acerca de cómo Dios es. En la Escritura Dios es revelado en Su modo de existencia y en Sus muchas perfecciones morales.
El hombre está en tinieblas acerca de sí mismo. Necesita una revelación escrita que le diga lo que él es, de dónde vino y cuál es su destino. LA Biblia responde a toda cuestión respecto al bienestar eterno del alma humaría. Fila convence a todo hombre de pecado y le dice cómo puede ser salvo. Sí, hay una presunción en favor de la Biblia. El hombre necesita una revelación; Dios es capa?, de darla, y la Biblia es precisamente la clase de revelación que el hombre necesita. La Biblia satisface la sed del alma.

2.      La Biblia reclama ser la Palabra de Dios. Si la Biblia no es lo que pretende ser, entonces es un mal libro. Es completamente inconsistente exaltar la Biblia como un buen libro, y al mismo tiempo negar su infalibilidad. A través de toda la Biblia corre la expresión "Así dice el Señor". Esta expresión u otras equivalentes son usadas como 2000 veces en el Antiguo Testamento.

3.      El testimonio de Cristo es un argumento de la autenticidad de la Biblia. El Antiguo Testamento estaba en existencia es Sus días, y Cristo lo aceptaba y lo citaba como la Palabra de Dios. El mismo libro de Deuteronomio, frecuentemente el más atacado por los críticos, era el libro del cual Cristo citó varias veces cuando fue tentado por Satanás en el desierto. (Vea Deut. 8:3; 6:16; 6:13 y compárelo con Lucas 4:4-12.)

Deut. 8:3
Y te afligió,  y te hizo tener hambre,  y te sustentó con maná,  comida que no conocías tú,  ni tus padres la habían conocido,  para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre,  mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.; 6:16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios,  como lo tentasteis en Masah.; 6:13 A Jehová tu Dios temerás,  y a él solo servirás,  y por su nombre jurarás.
Lucas 4:4
Jesús,  respondiéndole,  dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre,  sino de toda palabra de Dios. 5 Y le llevó el diablo a un alto monte,  y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad,  y la gloria de ellos;  porque a mí me ha sido entregada,  y a quien quiero la doy. 7 Si tú postrado me adorares,  todos serán tuyos. 8 Respondiendo Jesús,  le dijo: Vete de mí,  Satanás,  porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás,  y a él solo servirás. 9 Y le llevó a Jerusalén,  y le puso sobre el pináculo del templo,  y le dijo: Si eres Hijo de Dios,  échate de aquí abajo; 10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti,  que te guarden; 11  y,  En las manos te sostendrán,  Para que no tropieces con tu pie en piedra. 12 Respondiendo Jesús,  le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

4.      La Biblia es única y esta unicidad testifica su origen divino. La Biblia es diferente de cualquier otro libro. Beber de esta fuente de verdad es "saborear la dife­rencia". La Biblia es única en su enseñanza acerca de Dios, acerca de la creación, acerca del hombre, acerca del pecado y acerca de la salvación. Se ha dicho que el hombre no hubiera escrito un libro como este, si él pudiera. Cualquier hombre ho­nesto, que conozca suficiente acerca de la Biblia, admitirá rápidamente que no es posible que la Biblia sea una producción humana.

5.      La franqueza con la que este libro trata con sus héroes y sus autores, nos da una abundante evidencia de que es la Palabra de Dios. Los biógrafos humanos solamente pintan el mejor y más brillante lado de la vida de los hombres. Ellos exaltan sus virtudes y alaban sus logros, pero dicen muy poco o nada acerca de sus puntos débiles. Pero el carácter de los hombres de la Biblia es puesto en el color de la verdad. La Biblia no los blanquea o quita sus manchas.

6.      La maravillosa unidad de la Biblia es un fuerte argumento de su inspira­ción divina. Este es un milagro en sí mismo. Escrita en dos continentes y en tres idiomas, su composición y compilación se extiende a lo largo del lento avance de dieciséis siglos, teniendo cerca de cuarenta diferentes autores; parte de ella fue escrita en tiendas, en palacios, en calabozos, en ciudades y desiertos; partes fueron escritas en medio del peligro y partes en temporadas de gozo extático; entre sus escritores hubo jueces, sacerdotes, reyes, profetas, primeros ministros, pastores, escribas, soldados, médicos y pescadores; y aún todavía considerando estas circunstancias, condiciones e instrumentos tan variados, la Biblia sigue siendo un Libro. Lo reúne y conjunta todo en un solo Libro. Existe afinidad de una parte con las otras. Entre más que esta verdad es considerada, más sorprendente resulta ser la Biblia.
"Imagine cuarenta personas de diferentes nacionalidades, poseyendo ellos varios grados de cultura musical, visitando el órgano de alguna gran catedral entre largos intervalos de tiempo unos de otros y sin confabulación alguna, tocando sesen­ta y seis notas diferentes, las cuales al ser combinadas resultan en el más grande oratorio jamás escuchado: ¿No mostraría esto que detrás de esos cuarenta diferentes hombres habría una mente dirigiendo todo, o un gran Tono-Maestro? Como cuan­do escuchamos a una gran orquesta con su inmensa variedad de instrumentos, tocando diferentes partituras, pero produciendo una melodía armónica, nos damos cuenta de que detrás de estos músicos está la personalidad y el genio de un gran compositor. Así también cuando entramos al salón de la academia divina y escucha­mos los coros celestiales cantando el Canto de la Redención, todos en perfecto acorde y unísono, sabernos que es Dios mismo quien ha escrito la música y ha puesto esta canción en sus labios" (A. W. Pinla).

7.      Las profecías cumplidas dan testimonio del origen divino de la Biblia. La profecía es la predicción de eventos antes de que estos sucedan. Esta es la prueba de ácido de la revelación divina. Un reclamo de la profecía cumplida es hecho a través de toda la Biblia (Vea Deut.18:22; Isa.41:21-23; 2Pe.1:19-21). Los hombres pueden hacer algunas predicciones generales acerca del futuro, pero la Biblia condene cientos de profecías, las cuales han tenido un cumplimiento literal, cientos de años después de que fueron escritas.

      Deut.18:22 si el profeta hablare en nombre de Jehová,  y no se cumpliere lo que dijo,  ni aconteciere,  es palabra que Jehová no ha hablado;  con presunción la habló el tal profeta;  no tengas temor de él.
Isa.41:21
Alegad por vuestra causa,  dice Jehová;  presentad vuestras pruebas,  dice el Rey de Jacob. 22 Traigan,  anúnciennos lo que ha de venir;  dígannos lo que ha pasado desde el principio,  y pondremos nuestro corazón en ello;  sepamos también su postrimería,  y hacednos entender lo que ha de venir. 23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después,  para que sepamos que vosotros sois dioses;  o a lo menos haced bien,  o mal,  para que tengamos qué contar,  y juntamente nos maravillemos.
2Pe.1:19
Tenemos también la palabra profética más segura,  a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,  hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto,  que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,  sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

a.        Profecías acerca de Cristo. Cristo es el gran objeto de la profecía (Ap.l9:10; Heb.1O:7). Miqueas predijo el lugar de su nacimiento (Mi. 5:2). Isaías dijo que su madre sería una virgen (Isa. 7:14). Tenemos muchas cosas predichas acerca de su muerte en el Salmo 22 y en Isaías 53. Y también en el Salmo 16:10 se predice su resurrección.
Ap.l9:10 Yo me postré a sus pies para adorarle.  Y él me dijo:  Mira,  no lo hagas;  yo soy consiervo tuyo,  y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús.  Adora a Dios;  porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Heb.1O:7
Entonces dije:  He aquí que vengo,  oh Dios,  para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.
Mi. 5:2
Pero tú,  Belén Efrata,  pequeña para estar entre las familias de Judá,  de ti me saldrá el que será Señor en Israel;   y sus salidas son desde el principio,  desde los días de la eternidad.
Isa. 7:14
Por tanto,  el Señor mismo os dará señal:  He aquí que la virgen concebirá,  y dará a luz un hijo,  y llamará su nombre Emanuel.
Salmo 16:10
Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

b.       Profecías acerca de los judíos. Estas como las profecías acerca de Cristo, son también muchas para enumerarlas. Federico el Grande demandó una vez de uno de sus mariscales, quien era un devoto creyente, que diera una prueba de la verdad de la Biblia en una palabra. "Los judíos" fue la lacónica e incontestable respuesta. La destrucción de su ciudad real, Jerusalén, fue anunciada con muchos años de anticipa­ción. Lea Mateo 22:1-7; Mat. 24; Lucas 21 y luego lea el relato de la destrucción de Jerusalén por el historiador Flavio Josefo quien estuvo durante la campaña de Tito y después de lo cual escribió su historia. El largo vagar del pueblo judío se ha converti­do en un proverbio en la historia humana, pero esto fue una profecía divina de mucho tiempo antes.

c.       Profecías acerca de Babilonia. Lea Isaías 13:19-22; 14:22-23; Jer. 50:51. De todas las ciudades en profecía, aparte de Jerusalén, Babilonia es la que figura más prominentemente. Babilonia es mencionada en el Génesis y en el Apocalipsis. Esta ciudad es divinamente amenazada a través del libro de Isaías; y a todo lo largo del libro de Jeremías y hay más amenazas en el libro del Apocalipsis del apóstol Juan. Sería muy interesante y provechoso para el estudiante, usar una concordancia y leer todo lo que la Biblia dice acerca de Babilonia.

d.      Una de las partes más interesantes de la profecía es la que se refiere a Josías, El niño rey de Judá, quien reinó de 637 a 608 A.C. Cuando Jeroboam estaba en el altar en Bethel para quemar perfume, un profeta desconocido vino de Judá y clamó contra el altar estas palabras: "...Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que á la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti á los sacer­dotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres" (1 Reyes 13:2). La fecha de esta profecía fue en 975 A.C. Esta es la predicción del nacimiento, el nombre y la obra de un rey de Judá, lo cual tomó lugar tres y medio siglos después. El cumplimiento de esta profecía es registrado en 2Rey. 23:15-16: "Igualmente el altar que estaba en Bethel, y el alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, aquel altar y el alto destruyó; y quemó el alto, y lo tornó en polvo, y puso fuego al bosque. Y volvióse Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el altar para contaminarlo, conforme á la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado estos negocios". El cumplimiento tomó lugar en 624 A.C., es decir, 351 años después de que la profecía fue pronunciada.

Algunas características generales de la Biblia como una revelación divina

1.     Es un libro de religión. No es un libro de texto de Ciencias Naturales, sino una revelación de una verdad moral y salvadora. No fue escrita para decir a los hombres cómo tener todo aquí ahora, sino para decirles cómo prepararse para ella para la eternidad.

2.     La Biblia es un libro abierto. Sus verdades no están veladas bajo un len­guaje científico, sino que son dadas en el lenguaje común. Si la Biblia hubiera sido escrita en el lenguaje científico del primer siglo, entonces, hubiera quedado incom­prensible para el siglo veinte. Si hubiera sido escrita en el lenguaje del siglo veinte, entonces nadie la hubiera comprendido hasta tiempos recientes. Si la hubieran escri­to en el lenguaje científico, entonces solamente los eruditos podrían entenderla. La Biblia no fue escrita para los eruditos sino para los hombres.

3.     La Biblia es el libro del pueblo, fue entregada a los creyentes, no al papa, los sacerdotes, ni tampoco al clero. Si el evangelio está velado, no es debido a que haya un velo sobre el libro, sino a que hay un velo sobre el corazón humano. La mejor preparación para entenderla es una mente sincera y honesta, iluminada por el Espíritu Santo.

4.     La Biblia es un libro práctico. Toda Escritura es inspirada divinamente y es útil. El valor de la Biblia está más allá de cualquier apreciación humana. Este libro vino de Dios y nos conduce a Dios. Yo sé que proviene de Dios porque trata con asuntos que están más allá del alcance del intelecto humano. La Biblia enseña el camino hacia Dios y cómo ser justificados ante su santa ley, también es un manual de vida y conducta. No fue dada para adornar la mesa sino para gobernar nuestras vidas. Si quiere ser sabio, lea este libro; si quiere estar seguro y a salvo, lea este libro; á quiere ser santo, practique este libro.
Citando las palabras de otra persona: "Conócela en tu mente, guárdala en tu corazón, demuéstrala en tu vida y siémbrala en el mundo".

5.     La Biblia es un libro inmortal. Todos los demás libros mueren, pero de la Biblia podemos decir lo que se dijo de Cristo: "Tienes tú el rocío de tu juventud" (Salmos 110:3). El tiempo no deja ninguna huella de envejecimiento sobre la frente de la palabra eterna. La Biblia es un best seller en el mundo y al mismo tiempo es el libro más odiado. Cada arma en el arsenal del infierno ha sido usada en su contra. Todos los estrategas en el imperio de Satanás han colaborado en un esfuerzo para destruirla, pero la Biblia es un libro vivo e indestructible, que ha sobrevivido al fuego de la Roma papal y la Roma pagana. Y también ha sobrevivido a todas las maquina­ciones de los filósofos enemigos.
La Biblia ha triunfado sobre los argumentos de Ingersoll, las burlas de Voltaire y los razonamientos de Tom Paine. "Para siempre, Jehová, permanece tu palabra en los cielos"
(Salmos 119:89). La Biblia es como el arbusto que Moisés vio; se que­maba pero no se consumía, porque Dios estaba allí. Es como el yunque que desgasta todos los martillos.

"Sí, como un yunque sólido las Escrituras sagradas permanecen,
y está siendo ferozmente golpeada por las manos de los incrédulos;
Con ruido de su supuesta sabiduría, ellos hacen un gran show, pero tal corno el martillo del herrero,
ellos solamente logran desgastarse a sí mismos"

6.     La Biblia es un libro muy caro. El costo para nosotros no es mucho. Nosotros entramos a una librería y pedimos una Biblia y pagamos el precio, un dólar, dos dólares, cien dólares, el precio que sea. Pero, ¿Cuál es el costo real de la Biblia? En su providencia, Dios ha hecho que el libro más caro, sea el más barato para nosotros. Nosotros estimamos el valor de un artículo en base al costo de producción. La Biblia es un libro costoso desde el aspecto humano. Muchos hombres pasaron sus vidas en los monasterios medievales, haciendo copias de la Biblia para las generaciones futuras. También hubo un costo altísimo para los mártires, quienes entregaron sus vidas por amor a la verdad, cuando el papa y los paganos trataban de destruir cada ejem­plar de las Escrituras. También la Biblia representa un costo para Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia está escrita con la sangre de su Hijo. El Antiguo Testamento es el dedo de las profecías que apuntan hacia el calvario; el Nuevo Testamento es el dedo de la historia apuntando atrás hacia el mismo calvario. Para escribir el mensaje de amor que tenemos en la Biblia, Dios quebrantó el corazón de su Hijo sobre la cruz. En los tiempos antiguos la palabra de Dios fue escrita en pergaminos hechos del cuero de las ovejas, y hoy en día está escrita en papel. Los pergaminos hablan del cordero inmolado para que su piel nos cubriera y su sangre nos propiciara. El papel fabricado de la madera convertida en pulpa nos recuerda del árbol de vida que fue tumbado y molido en el calvario; molido más que cualquier otro hombre, para que trajera las buenas nuevas del amor de Dios.

Metáforas y Símbolos de la Palabra
Es interesante e instructivo el estudio de los símbolos y figuras que nos hablan de la Palabra de Dios.

 

1.   Es comparada con una lámpara o luz. (Sal. 119:105 y 130; Prov. 6:23, etc.) En sentido moral, la Palabra de Dios funciona como una lámpara en sentido físico. El mundo se encuentra en una condición moral de tinieblas e ignora cómo puede ser justificado ante Dios. Pero la Palabra de Dios es una luz que resplandece en las tinieblas y cada creyente se deleita en decir: "El principio de tus palabras alumbra; hace entender á los simples" (Salmos 119:130)
Sal. 119:105
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.; 130 La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.
Prov. 6:23
Porque el mandamiento es lámpara,  y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

2.    La Biblia es un espejo (2Cor. 3:18 y Stg. 1:25). No podemos decir esto acerca de ningún otro libro. Miro a la Biblia y me veo tal cual soy (no como pienso que soy) culpable y arruinado. (Rom. 3:19). La Biblia también silencia a los hombres. La mejor forma para silenciar a aquellos que quieren jactarse, es conducirlos a verse en el espejo de la santa Palabra de Dios.
2Cor. 3:18 Por tanto,  nosotros todos,  mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,  somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen,  como por el Espíritu del Señor.
Stg. 1:25
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad,  y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo,  sino hacedor de la obra,  éste será bienaventurado en lo que hace.
Rom. 3:19
Pero sabemos que todo lo que la ley dice,  lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

3.   La Palabra de Dios es un lavacro y un lavadero (Ef. 5:26). El mismo libro que revela la suciedad moral también provee el lavamiento. "Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra" (Salmos 119:9). "Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3).

Ef. 5:26 para santificarla,  habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
Salmos 119:9
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Juan 15:3
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

4.   La Biblia es representada como comida (Job 23:12). Por naturaleza cada hombre es como aquel hijo pródigo que se alejó de la casa de su padre, y pereda de hambre. En la Palabra de Dios encontramos la mesa del evangelio llena con comida que satisface el alma. Hay leche para los bebés y comida sólida para los hombres; hay pan para los hambrientos y miel para aquellos que pueden comer dulce. El alma llena con grosura es aquella que se alimenta con la Palabra de Dios.
Job 23:12
Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.

5.   La Palabra de Dios es comparada con un martillo  (Jer. 23:29). La mejor forma para romper los corazones de piedra es citando las Escrituras. Cuando la Palabra es aplicada por el Espíritu, no hay un corazón demasiado duro para ella. Aún aquél carcelero endurecido fue conducido a clamar: "¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?".
Jer. 23:29
¿No es mi palabra como fuego,  dice Jehová,  y como martillo que quebranta la piedra?

6.   La Palabra es llamada la espada del Espíritu (Ef. 6:17). Es el arma perfecta para resistir a Satanás. Y el Espíritu Santo sabe cómo usarla para compungir el corazón de los pecadores y matar toda su justicia propia.
Ef. 6:17
Y tomad el yelmo de la salvación,  y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios; 

  1. La palabra es comparada a una semilla (Luc. 8:11). Tal como es necesario sembrar la semilla natural, así también es necesario sembrar la semilla espiritual. Nuestro Señor nos ha dado la comisión de llenar el mundo con la semilla de su Palabra. Debemos sembrar junto a todas las aguas en todas las temporadas (Ecl. 11:6; Sal. 126:6).
    Luc. 8:11
    Esta es,  pues,  la parábola: La semilla es la palabra de Dios.
    Ecl. 11:6
    Por la mañana siembra tu semilla,  y a la tarde no dejes reposar tu mano;  porque no sabes cuál es lo mejor,  si esto o aquello,  o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
    Sal. 126:6
    Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo,  trayendo sus gavillas.

Textos tomados de:
Definiciones de Doctrina
Volumen I
La Doctrina de Dios
Claude Duval Cole
Copyright: Iglesia Bautista de Bryan Station. 1968 

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Las citas son tomadas de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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Versión 7.6.1
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Rick Meyers
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