Capítulo 11
La Justificación
-
A los que Dios llama
de una manera eficaz, también justifica gratuitamente,
(Ro. 3.24; 8.30) no por
infundir justicia en ellos sino por perdonarles sus pecados;
reputando y aceptando sus personas como justas,
(Ro. 4.5-8; Ef. 1.7)
no por algo hecho en ellos o por ellos, sino solamente por
amor de Cristo, (1Co1.30-31; Ro.
5.17-19) no por imputarles como justicia propia la fe, ni
el acto de creer, ni alguna otra obediencia evangélica, sino por
imputarles la obediencia activa de Cristo rendida a la ley divina y
su obediencia pasiva rendida en su muerte para ser la completa y
única justicia; (Fil. 3.8,9;
Ef.2.8-10) y ellos por la fe reciben y descansan en él y
en su justicia. Esta fe no la tienen de si mismos porque es un don
de Dios. (Jn. 1.12; Ro.5.17)
Ro. 3.24
a quien Dios
puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para
manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados,
Ro.8.30
Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos
también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Ro. 4.5-8
5 mas
al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le
es contada por justicia. 6 Como
también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios
atribuye justicia sin obras, 7
diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son
perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.
Ef. 1.7
en quien
tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las
riquezas de su gracia,
1Co 1.30-31
30 Mas
por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por
Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
31 para que, como está escrito:
El que se gloría, gloríese en el Señor.
Ro. 5.17-19
17
Pues si por la trasgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más
reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la
abundancia de la gracia y del don de la justicia.
18 Así que, como por la
trasgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la
misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la
justificación de vida. 19 Porque
así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los
muchos serán constituidos justos.
Fil. 3.8,9
8 Y
ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del
cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no
teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por
la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
Ef.2.8-10
8
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios; 9
no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas.
Jn. 1.12
Mas a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios;
Ro.5.17
Pues si por la
transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida
por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia
y del don de la justicia.
-
La fe que recibe a
Cristo y descansa en él y en su justicia, es el único medio para
alcanzar la justificación. (Ro.3.28)
Sin embargo, no se halla sola en la persona justificada, sino que
siempre va acompañada de todas las demás gracias salvadoras y no es
una fe muerta, sino que obra por el amor.
(Ga.5.6; Stg.2.17,22,26)
Ro.3.28
Concluimos,
pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
Ga.5.6
porque en
Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión,
sino la fe que obra por el amor.
Stg.2.17
Así también la
fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.,
22
¿No ves que la
fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las
obras?,
26
Porque como el
cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está
muerta.
-
Cristo por su
obediencia y muerte, pagó completamente la deuda de todos aquellos
que son así justificados. Por el sacrificio de si mismo en el
derramamiento de su sangre en la cruz, sufriendo en el lugar de
ellos el castigo que merecieron, hizo una apropiada, verdadera y
plena satisfacción a la justicia de Dios a favor de ellos.
(He. 10.14; 1P.1.18-19; Is.53.5-6)
sin embargo, como Cristo fue dado por el Padre para ellos, y su
obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de la de ellos,
y esto gratuitamente y no por alguna cosa de los mismos,
(Ro.8.32; 2co.5.21) resulta
que su justificación es sólo por la libre gracia, para que tanto la
exacta justicia como la rica gracia de Dios puedan ser glorificadas
en la justificación de los pecadores.
(Ro.3.26;Ef.1.6-7; 2.7)
He. 10.14
Entonces Pedro
dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido
jamás.
1P.1.18-19
18
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la
cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como
oro o plata, 19 sino con la sangre
preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación, 20 ya destinado
desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los
postreros tiempos por amor de vosotros,
Is.53.5-6
5 Mas
él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados;
el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados. 6 Todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Ro.8.32
El que no
escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
2co.5.21
Al que no
conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Ro.3.26
con la mira de
manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo,
y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Ef.1.6-7
6
para alabanza
de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
7 en quien tenemos redención por
su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,;
2.7
para mostrar
en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su
bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
-
Desde la eternidad,
Dios decretó justificar a todos los elegidos; (Ro.3.8, 1P.1.2;
1Ti.2.6) y en el cumplimiento del tiempo, Cristo murió por sus
pecados, y resucitó para su justificación. (Ro.4.25) Sin embargo,
ellos no son justificados personalmente sino hasta que Cristo les es
realmente aplicado, por el Espíritu Santo, en el debido tiempo.(Col.
1.21-22; Tit.3.4-7)
Col. 1.21-22
21 Y a
vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en
vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado
22 en su cuerpo de carne, por
medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e
irreprensibles delante de él;
Tit.3.4-7
4 Pero
cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor
para con los hombres, 5 nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la
renovación en el Espíritu Santo, 6
el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro
Salvador, 7 para que justificados
por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de
la vida eterna.
-
Dios continúa
perdonando los pecados de aquellos que son justificados;
(Mt.6.12; 1Jn.1.7,9) y aunque
ellos nunca pueden caer del estado de justificación,
(Jn.10.28) sin embargo
pueden, por sus pecados, caer bajo el desagrado paternal de Dios
(Sal. 89.31-33) y, en tal
caso, no tener la luz de su rostro restaurado sobre ellos usualmente
hasta que se humillen, confiesen sus pecados, pidan perdón y
renueven su fe y arrepentimiento.
(Sal. 32.5; Mt.26.75)
Mt.6.12
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores.
1Jn.1.7, 9
7 pero
si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con
otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8 Si decimos que no tenemos
pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros. 9 Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.
Jn.10.28
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las
arrebatará de mi mano.
Sal. 89.31-33
31
Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,
32 Entonces castigaré con vara su
rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
33 Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi
verdad.
Sal. 32.5
Mi pecado
te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis
transgresiones a Jehová;
Mt.26.75
Entonces Pedro
se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho:
Antes que cante el gallo, me negarás tres
veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.
-
La justificación de
los creyentes bajo el Antiguo Testamento, fue en todos sentidos una
y la misma que la de los creyentes bajo el Nuevo.
(Ga.3.9; Ro. 4.22-24)
Ga.3.9
De modo que
los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
Ro. 4.22-24
22
por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
23 Y no solamente con respecto a
él se escribió que le fue contada, 24
sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada,
esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a
Jesús, Señor nuestro,