Capítulo 15
Del arrepentimiento
para vida y salvación
1.
A
aquellos de los elegidos que se convierten en la madurez, habiendo
vivido por algún tiempo en el estado natural,
(Tit. 3:2-5)
y habiendo servido en el mismo a diversas
concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da
arrepentimiento para vida.
(2 Cr. 33:10-20; Hch. 9:1-19;
16:29,30)
Tit. 3:2-5
1
Recuérdales
que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que
estén dispuestos a toda buena obra. 2
Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables,
mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
3 Porque nosotros también éramos
en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de
concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia,
aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
4 Pero cuando se manifestó la
bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5 nos salvó, no por obras de
justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia,
por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el
Espíritu Santo,
2 Cr. 33:10-20
10 Y
habló Jehová a Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon:
11 por lo cual Jehová trajo contra
ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales
aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a
Babilonia. 12 Mas luego que fue
puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en
la presencia del Dios de sus padres. 13
Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración, y lo
restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que
Jehová era Dios. 14 Después de
esto edificó el muro exterior de la ciudad de David, al occidente de
Gihón, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y
amuralló Ofel, y elevó el muro muy alto; y puso capitanes de
ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá.
15 Asimismo quitó los dioses
ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que
había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y
los echó fuera de la ciudad. 16
Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de
ofrenda de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová
Dios de Israel. 17 Pero el pueblo
aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su
Dios. 18 Lo demás hechos de
Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que
le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está
escrito en las actas de los reyes de Israel.
19 Su oración también, y cómo fue
oído, todos sus pecados, y su prevaricación, los sitios donde
edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos, antes que
se humillase, he aquí estas cosas están escritas en las palabras de
los videntes. 20 Y durmió Manasés
con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y reinó en su lugar Amón
su hijo.
Hch. 9:1-19
1
Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del
Señor, vino al sumo sacerdote, 2
y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si
hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos
a Jerusalén. 3 Mas yendo por el
camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le
rodeó un resplandor de luz del cielo; 4
y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía:
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y
le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra
el aguijón. 6 El,
temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el
Señor le dijo: Levántate y entra en la
ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
7 Y los hombres que iban con Saulo
se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie.
8 Entonces Saulo se levantó de
tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole
por la mano, le metieron en Damasco, 9
donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10 Había entonces en Damasco un
discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión:
Ananías. Y él respondió: Heme
aquí, Señor. 11 Y el Señor le
dijo: Levántate, y ve a la calle que
se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de
Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y
ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone
las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió:
Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha
hecho a tus santos en Jerusalén; 14
y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender
a todos los que invocan tu nombre. 15
El Señor le dijo: Ve, porque
instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia
de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16
porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.
17 Fue entonces Ananías y entró en
la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el
Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha
enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Y al momento le cayeron de los
ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose,
fue bautizado. 19 Y habiendo
tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días
con los discípulos que estaban en Damasco.;
16:29 El
entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se
postró a los pies de Pablo y de Silas;,
30 y
sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
2.
Si bien
no hay nadie que haga el bien y no peque,
(Sal. 130:3; 143:2; Pr.20:9;
Ec. 7:20)
y los mejores hombres, mediante el poder y el
engaño de la corrupción que habita en ellos, junto con el predominio
de la tentación, pueden caer en grandes pecados y provocaciones,
(2 S.11:1-27; Lc.
22:54-62)
Dios, en el pacto de gracia, ha provisto
misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta
manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación.
(Jer. 32:40; Lc.
22:31,32; 1 Jn. 1:9)
Sal. 130:3
JAH, si
mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?;
143:2
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante
de ti ningún ser humano.
Pr.20:9
¿Quién podrá decir: Yo he
limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
Ec. 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y
nunca peque.
2 S.11:1-27
1
Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la
guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo
Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David
se quedó en Jerusalén. 2 Y sucedió
un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se
paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a
una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
3 Envió David a preguntar por
aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer
de Urías heteo. 4 Y envió David
mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego
ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
5 Y concibió la mujer, y envió a
hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.
6 Entonces David envió a decir a
Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
7 Cuando Urías vino a él, David
le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por
el estado de la guerra. 8 Después
dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo
Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
9 Más Urías durmió a la puerta de
la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a
su casa. 10 E hicieron saber esto
a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a
Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a
tu casa? 11 Y Urías respondió a
David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab,
y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi
casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y
por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
12 Y David dijo a Urías: Quédate
aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén
aquel día y el siguiente. 13 Y
David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él
salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas
no descendió a su casa. 14 Venida
la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano
de Urías. 15 Y escribió en la
carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la
batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
16 Así fue que cuando Joab sitió
la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los
hombres más valientes. 17 Y
saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron
algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías
heteo. 18 Entonces envió Joab e
hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
19 Y mandó al mensajero,
diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la
guerra, 20 si el rey comenzare a
enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad
para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de
Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de
molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro?
Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
22 Fue el mensajero, y llegando,
contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.
23 Y dijo el mensajero a David:
Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros
al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada
de la puerta; 24 pero los
flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron
algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías
heteo. 25 Y David dijo al
mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la
espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la
ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
26 Oyendo la mujer de Urías que su
marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.
27 Y pasado el luto, envió David
y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo.
Más esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de
Jehová.
Lc. 22:54-62
54 Y
prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo
sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55
Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron
alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.
56 Pero una criada, al verle
sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él.
Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.
58 Un poco después, viéndole
otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo
soy. 59 Como una hora después,
otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él,
porque es galileo. 60 Y Pedro
dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía
hablaba, el gallo cantó. 61
Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la
palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me
negarás tres veces. 62 Y Pedro,
saliendo fuera, lloró amargamente.
Jer. 32:40
Y haré con ellos pacto
eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor
en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.
Lc. 22:31
Dijo también el Señor:
Simón, Simón, he aquí Satanás os ha
pedido para zarandearos como a trigo;,32
pero yo he
rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma
a tus hermanos.
1 Jn. 1:9
Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.
3.
Este
arrepentimiento para salvación es una gracia evangélica
(Hch.5:31; 11:18;2Ti.2:25)
por la cual una persona a quien el Espíritu
hace consciente de las múltiples maldades de su pecado,
(Sal.
51:1-6; 130:1-3; Lc. 15:17-20; Hch. 2:37,38)
mediante la fe en Cristo
(Sal.
130:4; Mt. 27:3-5; Mr. 1:15)
se humilla por él con una tristeza que es
según Dios, abominación de él y aborrecimiento de sí mismo, orando por
el perdón y las fuerzas que proceden de la gracia,
(Ez.
16:60-63; 36:31,32; Zc. 12:10; Mt. 21:19; Hch. 15:19; 20:21; 26:20; 2
Co. 7:10,11; 1 Ts. 1:9)
con el propósito y empeño, mediante la
provisión del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarle en
todo.
(Pr.
28:13; Ez. 36:25; 18:30,31; Sal. 119:59,104,128; Mt. 3:8; Lc. 3:8; Hch.
26:20; 1 Ts. 1:9)
Hch.5:31
A éste, Dios ha
exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel
arrepentimiento y perdón de pecados.;
11:18
Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios,
diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios
arrepentimiento para vida!
2Ti.2:25
que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios
les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,
Sal. 51:1-6
1
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a
la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado. 3 Porque
yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo
delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio. 5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi
madre. 6 He aquí, tú amas la
verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender
sabiduría.;
130:1-3
1
De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. 2
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi
súplica. 3 JAH, si mirares a los
pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Lc. 15:17-20
17
Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos
jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí
perezco de hambre! 18
Me levantaré e iré a mi padre, y le
diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19
Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus
jornaleros. 20
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando
aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y
corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
Hch. 2:37
Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué haremos?,
38 Pedro
les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre
de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.
Sal. 130:4
Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
Mt. 27:3-5
3
Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era
condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los
principales sacerdotes y a los ancianos, 4
diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron:
¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5
Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se
ahorcó.
Mr. 1:15
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y
el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el
evangelio.
Ez. 16:60-63
60
Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días
de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.
61 Y te acordarás de tus caminos y
te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y
las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu
pacto, 62 sino por mi pacto que yo
confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová;
63 para que te acuerdes y te
avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza,
cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor.;
36:31 Y
os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no
fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras
iniquidades y por vuestras abominaciones.,
32 No lo
hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos
y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.
Zc. 12:10
Y derramaré sobre la casa
de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y
de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se
llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige
por el primogénito.
Mt. 21:19
Y viendo una higuera cerca
del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas
solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca
de ti fruto. Y luego se secó
la higuera.
Hch. 15:19
Por lo cual yo juzgo que no
se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,;
20:21
testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con
Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.;
26:20
sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y
Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se
arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de
arrepentimiento.
2 Co. 7:10
Porque la tristeza que es
según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que
arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.,
11 Porque
he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué
solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué
temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo
os habéis mostrado limpios en el asunto.
1 Ts. 1:9
porque ellos mismos cuentan
de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis
de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
Pr. 28:13
El que encubre sus pecados
no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia.
Ez. 36:25
Esparciré sobre vosotros
agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de
todos vuestros ídolos os limpiaré.;
18:30 Por
tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de
Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas
vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.,
31 Echad
de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y
haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis,
casa de Israel?
Sal. 119:59,
Consideré mis caminos, Y
volví mis pies a tus testimonios.
104
De tus
mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo
camino de mentira.,
128
Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y
aborrecí todo camino de mentira.
Mt. 3:8
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,;
Lc. 3:8
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a
decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque
os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Hch. 26:20
sino que anuncié
primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la
tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se
convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
1 Ts. 1:9
porque ellos mismos cuentan
de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis
de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
4.
Puesto
que el arrepentimiento ha de continuar a lo largo de toda nuestra
vida, debido al cuerpo de muerte y sus inclinaciones,
(Ez. 16:60; Mt. 5:4; 1 Jn.
1:9)
es por tanto el deber de cada hombre arrepentirse
específicamente de los pecados concretos que conozca.
(Lc. 19:8; 1 Ti. 1:13,15)
Ez. 16:60
Antes yo tendré
memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud,
y estableceré contigo un pacto sempiterno.
Mt. 5:4
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
1 Jn. 1:9
Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.
Lc. 19:8
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la
mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a
alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
1 Ti. 1:13
habiendo yo sido antes
blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia
porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.,
15
Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el
primero.
5.
Tal es la
provisión que Dios ha hecho a través de Cristo en el pacto de gracia
para la preservación de los creyentes para salvación que, si bien no
hay pecado tan pequeño que no merezca la condenación,
(Sal. 130:3; 143:2; Ro. 6:23)
no hay, sin embargo, pecado tan grande que
acarree condenación a aquellos que se arrepienten, lo cual hace
necesaria la predicación constante del arrepentimiento.
(Is. 1:16-18; 55:7; Hch.
2:36-38)
Sal. 130:3
JAH, si
mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?;
143:2
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante
de ti ningún ser humano.
Ro. 6:23
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Is. 1:16-18
16
Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante
de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17
aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado,
haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
18 Venid luego, dice Jehová, y
estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la
nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán
a ser como blanca lana.;
55:7 Deje
el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase
a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el
cual será amplio en perdonar.
Hch. 2:36-38
36
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este
Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y
Cristo. 37 Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué haremos? 38
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo.