Confesión de Fe
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Porque por gracia sois salvos

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Capítulo 15

 

Del arrepentimiento para vida y salvación

 

1.    A aquellos de los elegidos que se convierten en la madurez, habiendo vivido por algún tiempo en el estado natural, (Tit. 3:2-5) y habiendo servido en el mismo a diversas concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da arrepentimiento para vida. (2 Cr. 33:10-20; Hch. 9:1-19; 16:29,30)

Tit. 3:2-5 1  Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades,  que obedezcan,  que estén dispuestos a toda buena obra. 2  Que a nadie difamen,  que no sean pendencieros,  sino amables,  mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3  Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos,  rebeldes,  extraviados,  esclavos de concupiscencias y deleites diversos,  viviendo en malicia y envidia,  aborrecibles,  y aborreciéndonos unos a otros. 4  Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador,  y su amor para con los hombres, 5  nos salvó,  no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,  sino por su misericordia,  por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
2 Cr. 33:10-20
10  Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo,  mas ellos no escucharon: 11  por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios,  los cuales aprisionaron con grillos a Manasés,  y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. 12  Mas luego que fue puesto en angustias,  oró a Jehová su Dios,  humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. 13  Y habiendo orado a él,  fue atendido;  pues Dios oyó su oración,  y lo restauró a Jerusalén,  a su reino.  Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios. 14  Después de esto edificó el muro exterior de la ciudad de David,  al occidente de Gihón,  en el valle,  a la entrada de la puerta del Pescado,  y amuralló Ofel,  y elevó el muro muy alto;  y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá. 15  Asimismo quitó los dioses ajenos,  y el ídolo de la casa de Jehová,  y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén,  y los echó fuera de la ciudad. 16  Reparó luego el altar de Jehová,  y sacrificó sobre él sacrificios de ofrenda de paz y de alabanza;  y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel. 17  Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos,  aunque lo hacía para Jehová su Dios. 18  Lo demás hechos de Manasés,  y su oración a su Dios,  y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová el Dios de Israel,  he aquí todo está escrito en las actas de los reyes de Israel. 19  Su oración también,  y cómo fue oído,  todos sus pecados,  y su prevaricación,  los sitios donde edificó lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos,  antes que se humillase,  he aquí estas cosas están escritas en las palabras de los videntes. 20  Y durmió Manasés con sus padres,  y lo sepultaron en su casa;  y reinó en su lugar Amón su hijo.
Hch. 9:1-19
1  Saulo,  respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor,  vino al sumo sacerdote, 2  y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco,  a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino,  los trajese presos a Jerusalén. 3  Mas yendo por el camino,  aconteció que al llegar cerca de Damasco,  repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4  y cayendo en tierra,  oyó una voz que le decía: Saulo,  Saulo,  ¿por qué me persigues? 5  El dijo: ¿Quién eres,  Señor?  Y le dijo: Yo soy Jesús,  a quien tú persigues;  dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6  El,  temblando y temeroso,  dijo: Señor,  ¿qué quieres que yo haga?  Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad,  y se te dirá lo que debes hacer. 7  Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos,  oyendo a la verdad la voz,  más sin ver a nadie. 8  Entonces Saulo se levantó de tierra,  y abriendo los ojos,  no veía a nadie;  así que,  llevándole por la mano,  le metieron en Damasco, 9  donde estuvo tres días sin ver,  y no comió ni bebió. 10  Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías,  a quien el Señor dijo en visión: Ananías.  Y él respondió: Heme aquí,  Señor. 11  Y el Señor le dijo:  Levántate,  y ve a la calle que se llama Derecha,  y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo,  de Tarso;  porque he aquí,  él ora, 12  y ha visto en visión a un varón llamado Ananías,  que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 13  Entonces Ananías respondió: Señor,  he oído de muchos acerca de este hombre,  cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14  y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15  El Señor le dijo: Ve,  porque instrumento escogido me es éste,  para llevar mi nombre en presencia de los gentiles,  y de reyes,  y de los hijos de Israel; 16  porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17  Fue entonces Ananías y entró en la casa,  y poniendo sobre él las manos,  dijo:  Hermano Saulo,  el Señor Jesús,  que se te apareció en el camino por donde venías,  me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas,  y recibió al instante la vista;  y levantándose,  fue bautizado. 19  Y habiendo tomado alimento,  recobró fuerzas.  Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.; 16:29 El entonces,  pidiendo luz,  se precipitó adentro,  y temblando,  se postró a los pies de Pablo y de Silas;, 30 y sacándolos,  les dijo:  Señores,  ¿qué debo hacer para ser salvo?

 

2.    Si bien no hay nadie que haga el bien y no peque, (Sal. 130:3; 143:2; Pr.20:9; Ec. 7:20) y los mejores hombres, mediante el poder y el engaño de la corrupción que habita en ellos, junto con el predominio de la tentación, pueden caer en grandes pecados y provocaciones, (2 S.11:1-27; Lc. 22:54-62) Dios, en el pacto de gracia, ha provisto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación. (Jer. 32:40; Lc. 22:31,32; 1 Jn. 1:9)

Sal. 130:3
JAH,  si mirares a los pecados, ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?; 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
Pr.20:9
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
Ec. 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra,  que haga el bien y nunca peque.

2 S.11:1-27
1  Aconteció al año siguiente,  en el tiempo que salen los reyes a la guerra,  que David envió a Joab,  y con él a sus siervos y a todo Israel,  y destruyeron a los amonitas,  y sitiaron a Rabá;  pero David se quedó en Jerusalén. 2  Y sucedió un día,  al caer la tarde,  que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real;  y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando,  la cual era muy hermosa. 3  Envió David a preguntar por aquella mujer,  y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam,  mujer de Urías heteo. 4  Y envió David mensajeros,  y la tomó;  y vino a él,  y él durmió con ella.  Luego ella se purificó de su inmundicia,  y se volvió a su casa. 5  Y concibió la mujer,  y envió a hacerlo saber a David,  diciendo: Estoy encinta. 6  Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo.  Y Joab envió a Urías a David. 7  Cuando Urías vino a él,  David le preguntó por la salud de Joab,  y por la salud del pueblo,  y por el estado de la guerra. 8  Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa,  y lava tus pies.  Y saliendo Urías de la casa del rey,  le fue enviado presente de la mesa real. 9  Más Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor,  y no descendió a su casa. 10  E hicieron saber esto a David,  diciendo: Urías no ha descendido a su casa.  Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino?  ¿Por qué,  pues,  no descendiste a tu casa? 11  Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas,  y mi señor Joab,  y los siervos de mi señor,  en el campo;  ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber,  y a dormir con mi mujer?  Por vida tuya,  y por vida de tu alma,  que yo no haré tal cosa. 12  Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy,  y mañana te despacharé.  Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente. 13  Y David lo convidó a comer y a beber con él,  hasta embriagarlo.  Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor;  mas no descendió a su casa. 14  Venida la mañana,  escribió David a Joab una carta,  la cual envió por mano de Urías. 15  Y escribió en la carta,  diciendo: Poned a Urías al frente,  en lo más recio de la batalla,  y retiraos de él,  para que sea herido y muera. 16  Así fue que cuando Joab sitió la ciudad,  puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes. 17  Y saliendo luego los de la ciudad,  pelearon contra Joab,  y cayeron algunos del ejército de los siervos de David;  y murió también Urías heteo. 18  Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra. 19  Y mandó al mensajero,  diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, 20  si el rey comenzare a enojarse,  y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir?  ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro? 21  ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal?  ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino,  y murió en Tebes?  ¿Por qué os acercasteis tanto al muro?  Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto. 22  Fue el mensajero,  y llegando,  contó a David todo aquello a que Joab le había enviado. 23  Y dijo el mensajero a David:  Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo,  bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta; 24  pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro,  y murieron algunos de los siervos del rey;  y murió también tu siervo Urías heteo. 25  Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto,  porque la espada consume,  ora a uno,  ora a otro;  refuerza tu ataque contra la ciudad,  hasta que la rindas.  Y tú aliéntale. 26  Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto,  hizo duelo por su marido. 27  Y pasado el luto,  envió David y la trajo a su casa;  y fue ella su mujer,  y le dio a luz un hijo.  Más esto que David había hecho,  fue desagradable ante los ojos de Jehová.
Lc. 22:54-62
54  Y prendiéndole,  le llevaron,  y le condujeron a casa del sumo sacerdote.  Y Pedro le seguía de lejos. 55  Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio,  se sentaron alrededor;  y Pedro se sentó también entre ellos. 56  Pero una criada,  al verle sentado al fuego,  se fijó en él,  y dijo: También éste estaba con él.   Pero él lo negó,  diciendo: Mujer,  no lo conozco. 58  Un poco después,  viéndole otro,  dijo: Tú también eres de ellos.  Y Pedro dijo: Hombre,  no lo soy. 59  Como una hora después,  otro afirmaba,  diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él,  porque es  galileo. 60  Y Pedro dijo: Hombre,  no sé lo que dices.  Y en seguida,  mientras él todavía hablaba,  el gallo cantó. 61  Entonces,  vuelto el Señor,  miró a Pedro;  y Pedro se acordó de la palabra del Señor,  que le había dicho: Antes que el gallo cante,  me negarás tres veces. 62  Y Pedro,  saliendo fuera,  lloró amargamente.

Jer. 32:40
Y haré con ellos pacto eterno,  que no me volveré atrás de hacerles bien,  y pondré mi temor en el corazón de ellos,  para que no se aparten de mí.
Lc. 22:31
Dijo también el Señor: Simón,  Simón,  he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;,32 pero yo he rogado por ti,  que tu fe no falte;  y tú,  una vez vuelto,  confirma a tus hermanos.
1 Jn. 1:9
Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad.

 

3.    Este arrepentimiento para salvación es una gracia evangélica (Hch.5:31; 11:18;2Ti.2:25) por la cual una persona a quien el Espíritu hace consciente de las múltiples maldades de su pecado, (Sal. 51:1-6; 130:1-3; Lc. 15:17-20; Hch. 2:37,38) mediante la fe en Cristo (Sal. 130:4; Mt. 27:3-5; Mr. 1:15) se humilla por él con una tristeza que es según Dios, abominación de él y aborrecimiento de sí mismo, orando por el perdón y las fuerzas que proceden de la gracia, (Ez. 16:60-63; 36:31,32; Zc. 12:10; Mt. 21:19; Hch. 15:19; 20:21; 26:20; 2 Co. 7:10,11; 1 Ts. 1:9) con el propósito y empeño, mediante la provisión del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarle en todo. (Pr. 28:13; Ez. 36:25; 18:30,31; Sal. 119:59,104,128; Mt. 3:8; Lc. 3:8; Hch. 26:20; 1 Ts. 1:9)

Hch.5:31
A éste,  Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador,  para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.; 11:18 Entonces,  oídas estas cosas,  callaron,  y glorificaron a Dios,  diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!
2Ti.2:25
que con mansedumbre corrija a los que se oponen,  por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,

Sal. 51:1-6
1  Ten piedad de mí,  oh Dios,  conforme a tu misericordia;   Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2  Lávame más y más de mi maldad,  Y límpiame de mi pecado. 3  Porque yo reconozco mis rebeliones,  Y mi pecado está siempre delante de mí. 4  Contra ti,  contra ti solo he pecado,   Y he hecho lo malo delante de tus ojos;   Para que seas reconocido justo en tu palabra,   Y tenido por puro en tu juicio. 5  He aquí,  en maldad he sido formado,   Y en pecado me concibió mi madre. 6  He aquí,  tú amas la verdad en lo íntimo,  Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.; 130:1-3 1  De lo profundo,  oh Jehová,  a ti clamo. 2  Señor,  oye mi voz;   Estén atentos tus oídos   A la voz de mi súplica. 3  JAH,  si mirares a los pecados,   ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?
Lc. 15:17-20
17  Y volviendo en sí,  dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,  y yo aquí perezco de hambre! 18  Me levantaré e iré a mi padre,  y le diré: Padre,  he pecado contra el cielo y contra ti. 19  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo;  hazme como a uno de tus jornaleros. 20  Y levantándose,  vino a su padre.  Y cuando aún estaba lejos,  lo vio su padre,  y fue movido a misericordia,  y corrió,  y se echó sobre su cuello,  y le besó.
Hch. 2:37
Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:  Varones hermanos,  ¿qué haremos?, 38 Pedro les dijo:  Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Sal. 130:4 Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
Mt. 27:3-5
3  Entonces Judas,  el que le había entregado,  viendo que era condenado,  devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4  diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron:  ¿Qué nos importa a nosotros?  ¡Allá tú! 5  Y arrojando las piezas de plata en el templo,  salió,  y fue y se ahorcó.
Mr. 1:15
diciendo: El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Ez. 16:60-63
60  Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud,  y estableceré contigo un pacto sempiterno. 61  Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás,  cuando recibas a tus hermanas,  las mayores que tú y las menores que tú,  las cuales yo te daré por hijas,  mas no por tu pacto, 62  sino por mi pacto que yo confirmaré contigo;  y sabrás que yo soy Jehová; 63  para que te acuerdes y te avergüences,  y nunca más abras la boca,  a causa de tu vergüenza,  cuando yo perdone todo lo que hiciste,  dice Jehová el Señor.; 36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos,  y de vuestras obras que no fueron buenas;  y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones., 32 No lo hago por vosotros,  dice Jehová el Señor,  sabedlo bien;  avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades,  casa de Israel.
Zc. 12:10
Y derramaré sobre la casa de David,  y sobre los moradores de Jerusalén,  espíritu de gracia y de oración;  y mirarán a mí,  a quien traspasaron,  y llorarán como se llora por hijo unigénito,  afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.
Mt. 21:19
Y viendo una higuera cerca del camino,  vino a ella,  y no halló nada en ella,  sino hojas solamente;  y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.
Hch. 15:19
Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,; 20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios,  y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.; 26:20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco,  y Jerusalén,  y por toda la tierra de Judea,  y a los gentiles,  que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios,  haciendo obras dignas de arrepentimiento.
2 Co. 7:10
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación,  de que no hay que arrepentirse;  pero la tristeza del mundo produce muerte., 11 Porque he aquí,  esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios,  ¡qué solicitud produjo en vosotros,  qué defensa,  qué indignación,  qué temor,  qué ardiente afecto,  qué celo,  y qué vindicación!  En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
1 Ts. 1:9
porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis,  y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,  para servir al Dios vivo y verdadero,

Pr. 28:13
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Ez. 36:25
Esparciré sobre vosotros agua limpia,  y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias;  y de todos vuestros ídolos os limpiaré.; 18:30 Por tanto,  yo os juzgaré a cada uno según sus caminos,  oh casa de Israel,  dice Jehová el Señor.  Convertíos,  y apartaos de todas vuestras transgresiones,  y no os será la iniquidad causa de ruina., 31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado,  y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.   ¿Por qué moriréis,  casa de Israel?
Sal. 119:59,
Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios. 104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto,  he aborrecido todo camino de mentira., 128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y aborrecí todo camino de mentira.
Mt. 3:8
Haced,  pues,  frutos dignos de arrepentimiento,; Lc. 3:8 Haced,  pues,  frutos dignos de arrepentimiento,  y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos:  Tenemos a Abraham por padre;  porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Hch. 26:20
sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco,  y Jerusalén,  y por toda la tierra de Judea,  y a los gentiles,  que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios,  haciendo obras dignas de arrepentimiento.
1 Ts. 1:9
porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis,  y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,  para servir al Dios vivo y verdadero,

 

4.    Puesto que el arrepentimiento ha de continuar a lo largo de toda nuestra vida, debido al cuerpo de muerte y sus inclinaciones, (Ez. 16:60; Mt. 5:4; 1 Jn. 1:9) es por tanto el deber de cada hombre arrepentirse específicamente de los pecados concretos que conozca. (Lc. 19:8; 1 Ti. 1:13,15)

Ez. 16:60
Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud,  y estableceré contigo un pacto sempiterno.
Mt. 5:4
Bienaventurados los que lloran,  porque ellos recibirán consolación.
1 Jn. 1:9
Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad.

Lc. 19:8
Entonces Zaqueo,  puesto en pie,  dijo al Señor: He aquí,  Señor,  la mitad de mis bienes doy a los pobres;  y si en algo he defraudado a alguno,  se lo devuelvo cuadruplicado.
1 Ti. 1:13
habiendo yo sido antes blasfemo,  perseguidor e injuriador;  mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia,  en incredulidad., 15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos:  que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,  de los cuales yo soy el primero.

 

5.      Tal es la provisión que Dios ha hecho a través de Cristo en el pacto de gracia para la preservación de los creyentes para salvación que, si bien no hay pecado tan pequeño que no merezca la condenación, (Sal. 130:3; 143:2; Ro. 6:23) no hay, sin embargo, pecado tan grande que acarree condenación a aquellos que se arrepienten, lo cual hace necesaria la predicación constante del arrepentimiento. (Is. 1:16-18; 55:7; Hch. 2:36-38)

Sal. 130:3
JAH,  si mirares a los pecados, ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?; 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
Ro. 6:23
Porque la paga del pecado es muerte,  mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Is. 1:16-18
16  Lavaos y limpiaos;  quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;  dejad de hacer lo malo; 17  aprended a hacer el bien;  buscad el juicio,  restituid al agraviado,  haced justicia al huérfano,  amparad a la viuda. 18  Venid luego,  dice Jehová,  y estemos a cuenta:  si vuestros pecados fueren como la grana,  como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí,  vendrán a ser como blanca lana.; 55:7 Deje el impío su camino,  y el hombre inicuo sus pensamientos,  y vuélvase a Jehová,  el cual tendrá de él misericordia,  y al Dios nuestro,  el cual será amplio en perdonar.
Hch. 2:36-38
36  Sepa,  pues,  ciertísimamente toda la casa de Israel,  que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,  Dios le ha hecho Señor y Cristo. 37  Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos,  ¿qué haremos? 38  Pedro les dijo: Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo.

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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