Confesión de Fe
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Capítulo 16

De las buenas obras

 

1.    Las buenas obras son solamente aquellas que Dios ha ordenado en su santa Palabra (Mi. 6:8; Ro. 12:2; He. 13:21; Col. 2:3; 2 Ti. 3:16,17) y no las que, sin la autoridad de ésta, han inventado los hombres por un fervor ciego o con cualquier pretexto de buenas intenciones. (Mt. 15:9 con Is. 29:13; 1 P. 1:18; Ro. 10:2; Jn. 16:2; 1 5. 15:21-23; 1 Co. 7:23; Gá. 5:1; Col. 2:8,1,23)

Mi. 6:8
Oh hombre,  él te ha declarado lo que es bueno,  y qué pide Jehová de ti:  solamente hacer justicia,  y amar misericordia,  y humillarte ante tu Dios.
Ro. 12:2
 No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,  agradable y perfecta.
He. 13:21
os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,  haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo;  al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.
Col. 2:3
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
2 Ti. 3:16
Toda la Escritura es inspirada por Dios,  y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra.

Mt. 15:9
Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas,  mandamientos de hombres.
Is. 29:13
Dice,  pues,  el Señor:  Porque este pueblo se acerca a mí con su boca,  y con sus labios me honra,  pero su corazón está lejos de mí,  y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
1 P. 1:18
a quien amáis sin haberle visto,  en quien creyendo,  aunque ahora no lo veáis,  os alegráis con gozo inefable y glorioso;
Ro. 10:2
Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios,  pero no conforme a ciencia.
Jn. 16:2
Os expulsarán de las sinagogas;  y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate,  pensará que rinde servicio a Dios.; 15:21-23 21  Mas todo esto os harán por causa de mi nombre,  porque no conocen al que me ha enviado. 22  Si yo no hubiera venido,  ni les hubiera hablado,  no tendrían pecado;  pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23  El que me aborrece a mí,  también a mi Padre aborrece.
1 Co. 7:23
Por precio fuisteis comprados;  no os hagáis esclavos de los hombres.
Gá. 5:1
Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,  y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Col. 2:8
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,  según las tradiciones de los hombres,  conforme a los rudimentos del mundo,  y no según Cristo., 1 Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros,  y por los que están en Laodicea,  y por todos los que nunca han visto mi rostro;, 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario,  en humildad y en duro trato del cuerpo;  pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

 

2.   Estas buenas obras, hechas en obediencia a los mandamientos de Dios, son los frutos y evidencias de una fe verdadera y viva; (Stg. 2:18,22; Gá. 5:6; 1 Ti. 1:5) y por ellas los creyentes manifiestan su gratitud, (Sal. 116:12-14; 1 P. 2:9,12; Lc. 7:36-50 con Mt. 26:1-11) fortalecen su seguridad, (1 Jn. 2:3,5; 3:18,19; 2 P. 1:5-11) edifican a sus hermanos, (2 Co. 9:2; Mt. 5:16) adornan la profesión del evangelio, (Mt. 5:16; Tit. 2:5,9-12; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12) tapan la boca de los adversarios, (1P. 2:12,15; Tit. 2:5; 1 Ti. 6:1) y glorifican a Dios, cuya hechura son, creados en Cristo Jesús para ello, (Ef. 2:10; Fil. 1:11; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12; Mt. 5:16) para que teniendo por fruto la santificación, tengan como fin la vida eterna. (Ro. 6:22; Mt. 7:13,14,21-23)

Stg. 2:18
Pero alguno dirá: Tú tienes fe,  y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras,  y yo te mostraré mi fe por mis obras., 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras,  y que la fe se perfeccionó por las obras?
Gá. 5:6
porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo,  ni la incircuncisión,  sino la fe que obra por el amor.
1 Ti. 1:5
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio,  y de buena conciencia,  y de fe no fingida,

Sal. 116:12-14
12   ¿Qué pagaré a Jehová  Por todos sus beneficios para conmigo? 13  Tomaré la copa de la salvación,  E invocaré el nombre de Jehová. 14  Ahora pagaré mis votos a Jehová   Delante de todo su pueblo.
1 P. 2:9
Mas vosotros sois linaje escogido,  real sacerdocio,  nación santa,  pueblo adquirido por Dios,  para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;, 12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles;  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  glorifiquen a Dios en el día de la visitación,  al considerar vuestras buenas obras.
Lc. 7:36-50
36  Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él.  Y habiendo entrado en casa del fariseo,  se sentó a la mesa. 37  Entonces una mujer de la ciudad,  que era pecadora,  al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo,  trajo un frasco de alabastro con perfume; 38  y estando detrás de él a sus pies,  llorando,  comenzó a regar con lágrimas sus pies,  y los enjugaba con sus cabellos;  y besaba sus pies,  y los ungía con el perfume. 39  Cuando vio esto el fariseo que le había convidado,  dijo para sí: Este,  si fuera profeta,  conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca,  que es pecadora. 40  Entonces respondiendo Jesús,  le dijo: Simón,  una cosa tengo que decirte.  Y él le dijo: Di,  Maestro. 41  Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios,  y el otro cincuenta; 42  y no teniendo ellos con qué pagar,  perdonó a ambos.  Di,  pues,  ¿cuál de ellos le amará más? 43  Respondiendo Simón,  dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más.  Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44  Y vuelto a la mujer,  dijo a Simón: ¿Ves esta mujer?  Entré en tu casa,  y no me diste agua para mis pies;  mas ésta ha regado mis pies con lágrimas,  y los ha enjugado con sus cabellos. 45  No me diste beso;  mas ésta,  desde que entré,  no ha cesado de besar mis pies. 46  No ungiste mi cabeza con aceite;  mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47  Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados,  porque amó mucho;  más aquel a quien se le perdona poco,  poco ama. 48  Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. 49  Y los que estaban juntamente sentados a la mesa,  comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste,  que también perdona pecados? 50  Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado,  ve en paz.
Mt. 26:1-11 Mat 26:
1  Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras,  dijo a sus discípulos: 2  Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua,  y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. 3  Entonces los principales sacerdotes,  los escribas,  y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, 4  y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús,  y matarle. 5  Pero decían: No durante la fiesta,  para que no se haga alboroto en el pueblo. 6  Y estando Jesús en Betania,  en casa de Simón el leproso, 7  vino a él una mujer,  con un vaso de alabastro de perfume de gran precio,  y lo derramó sobre la cabeza de él,  estando sentado a la mesa. 8  Al ver esto,  los discípulos se enojaron,  diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9  Porque esto podía haberse vendido a gran precio,  y haberse dado a los pobres. 10  Y entendiéndolo Jesús,  les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer?  pues ha hecho conmigo una buena obra. 11  Porque siempre tendréis pobres con vosotros,  pero a mí no siempre me tendréis.

1 Jn. 2:3
 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos,  si guardamos sus mandamientos., 5 pero el que guarda su palabra,  en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado;  por esto sabemos que estamos en él.; 3:18 Hijitos míos,  no amemos de palabra ni de lengua,  sino de hecho y en verdad., 19 Y en esto conocemos que somos de la verdad,  y aseguraremos nuestros corazones delante de él;
2 P. 1:5-11
5  vosotros también,  poniendo toda diligencia por esto mismo,  añadid a vuestra fe virtud;  a la virtud,  conocimiento; 6  al conocimiento,  dominio propio;  al dominio propio,  paciencia;  a la paciencia,  piedad; 7  a la piedad,  afecto fraternal;  y al afecto fraternal,  amor. 8  Porque si estas cosas están en vosotros,  y abundan,  no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9  Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta;  es ciego,  habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 10  Por lo cual,  hermanos,  tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;  porque haciendo estas cosas,  no caeréis jamás. 11  Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

2 Co. 9:2
pues conozco vuestra buena voluntad,  de la cual yo me glorío entre los de Macedonia,  que Acaya está preparada desde el año pasado;  y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
Mt. 5:16
 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,  para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.

Tit. 2:5
a ser prudentes,  castas,  cuidadosas de su casa,  buenas,  sujetas a sus maridos,  para que la palabra de Dios no sea blasfemada., 9-12 9  Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos,  que agraden en todo,  que no sean respondones; 10  no defraudando,  sino mostrándose fieles en todo,  para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. 11  Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12  enseñándonos que,  renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos,  vivamos en este siglo sobria,  justa y piadosamente,
1 Ti. 6:1
Todos los que están bajo el yugo de esclavitud,  tengan a sus amos por dignos de todo honor,  para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.
1 P. 2:12
manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles;  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  glorifiquen a Dios en el día de la visitación,  al considerar vuestras buenas obras.

1P. 2:12
Pero éstos,  hablando mal de cosas que no entienden,  como animales irracionales,  nacidos para presa y destrucción,  perecerán en su propia perdición,, 15 Han dejado el camino recto,  y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor,  el cual amó el premio de la maldad,
Tit. 2:5
a ser prudentes,  castas,  cuidadosas de su casa,  buenas,  sujetas a sus maridos,  para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
1 Ti. 6:1
Todos los que están bajo el yugo de esclavitud,  tengan a sus amos por dignos de todo honor,  para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.

Ef. 2:10
Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Fil. 1:11
llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo,  para gloria y alabanza de Dios.
1 Ti. 6:1
Todos los que están bajo el yugo de esclavitud,  tengan a sus amos por dignos de todo honor,  para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.
1 P. 2:12
Pero éstos,  hablando mal de cosas que no entienden,  como animales irracionales,  nacidos para presa y destrucción,  perecerán en su propia perdición,, 15 Han dejado el camino recto,  y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor,  el cual amó el premio de la maldad,
Mt. 5:16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,  para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.

Ro. 6:22
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios,  tenéis por vuestro fruto la santificación,  y como fin,  la vida eterna.
Mt. 7:13
Entrad por la puerta estrecha;  porque ancha es la puerta,  y espacioso el camino que lleva a la perdición,  y muchos son los que entran por ella;, 14 porque estrecha es la puerta,  y angosto el camino que lleva a la vida,  y pocos son los que la hallan., 21-23 21  No todo el que me dice:  Señor,  Señor,  entrará en el reino de los cielos,  sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22  Muchos me dirán en aquel día: Señor,  Señor,  ¿no profetizamos en tu nombre,  y en tu nombre echamos fuera demonios,  y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23  Y entonces les declararé: Nunca os conocí;  apartaos de mí,  hacedores de maldad.

 

3.   La capacidad que tienen los creyentes para hacer buenas obras no es de ellos mismos en ninguna manera, sino completamente del Espíritu de Cristo. Y para que ellos puedan tener esta capacidad, además de las virtudes que ya han recibido, se necesita una influencia efectiva del mismo Espíritu Santo para obrar en ellos tanto el querer como el hacer por su buena voluntad; (Ez. 36:26,27; Jn. 15:4-6; 2 Co. 3:5; Fil. 2:12,13; Ef. 2:10) sin embargo, no deben volverse negligentes por ello, como si no estuviesen obligados a cumplir deber alguno aparte de un impulso especial del Espíritu, sino que deben ser diligentes en avivar la gracia de Dios que está en ellos.(Ro. 8:14;Jn. 3:8; Fil. 2:l2,13;2P. 1:10; He. 6:l2;2Ti. l:6;Jud.20,21)

Ez. 36:26
Os daré corazón nuevo,  y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros;  y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,  y os daré un corazón de carne., 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu,  y haré que andéis en mis estatutos,  y guardéis mis preceptos,  y los pongáis por obra.
Jn. 15:4-6
4  Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí. 5  Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos;  el que permanece en mí,  y yo en él,  éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer. 6  El que en mí no permanece,  será echado fuera como pámpano,  y se secará;  y los recogen,  y los echan en el fuego,  y arden.
2 Co. 3:5
no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos,  sino que nuestra competencia proviene de Dios,
Fil. 2:12
Por tanto,  amados míos,  como siempre habéis obedecido,  no como en mi presencia solamente,  sino mucho más ahora en mi ausencia,  ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer,  por su buena voluntad.
Ef. 2:10
Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Ro. 8:1
Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu.
Jn. 3:8
El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Fil. 2:12
Por tanto,  amados míos,  como siempre habéis obedecido,  no como en mi presencia solamente,  sino mucho más ahora en mi ausencia,  ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,, 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer,  por su buena voluntad.
2P. 1:10
Por lo cual,  hermanos,  tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;  porque haciendo estas cosas,  no caeréis jamás.
He. 6:12
a fin de que no os hagáis perezosos,  sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
2Ti. 1:6
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Jud. 20
Pero vosotros,  amados,  edificándoos sobre vuestra santísima fe,  orando en el Espíritu Santo,, 21 conservaos en el amor de Dios,  esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

 

4.    Quienes alcancen el mayor grado de obediencia posible en esta vida quedan tan lejos de llegar a un grado supererogatorio, y de hacer más de lo que Dios requiere, que les falta mucho de lo que por deber están obligados a hacer. (1 R. 8:46; 2Cr. 6:36; Sal. 130:3; 143:2; Pr. 20:9; Ec. 7:20; Ro. 3:9,23; 7:14 Ss.; Gá. 5:17; 1 Jn. 1:6-10; Lc. 17:10)

1 R. 8:46
Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque),  y estuvieres airado contra ellos,  y los entregares delante del enemigo,  para que los cautive y lleve a tierra enemiga,  sea lejos o cerca,
2Cr. 6:36
Si pecaren contra ti,  (pues no hay hombre que no peque,) y te enojares contra ellos,  y los entregares delante de sus enemigos,  para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos,  lejos o cerca,
Sal. 130:3
JAH,  si mirares a los pecados, ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?; 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
Pr. 20:9
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
Ec. 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra,  que haga el bien y nunca peque.
Ro. 3:9
¿Qué,  pues?  Somos nosotros mejores que ellos?  En ninguna manera;  pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles,  que todos están bajo pecado., 23 por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios; 7:14Ss 14  Porque sabemos que la ley es espiritual;  mas yo soy carnal,  vendido al pecado. 15  Porque lo que hago,  no lo entiendo;  pues no hago lo que quiero,  sino lo que aborrezco,  eso hago. 16  Y si lo que no quiero,  esto hago,  apruebo que la ley es buena. 17  De manera que ya no soy yo quien hace aquello,  sino el pecado que mora en mí. 18  Y yo sé que en mí,  esto es,  en mi carne,  no mora el bien;  porque el querer el bien está en mí,  pero no el hacerlo. 19  Porque no hago el bien que quiero,  sino el mal que no quiero,  eso hago. 20  Y si hago lo que no quiero,  ya no lo hago yo,  sino el pecado que mora en mí. 21  Así que,  queriendo yo hacer el bien,  hallo esta ley: que el mal está en mí. 22  Porque según el hombre interior,  me deleito en la ley de Dios; 23  pero veo otra ley en mis miembros,  que se rebela contra la ley de mi mente,  y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24  ¡Miserable de mí!  ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25  Gracias doy a Dios,  por Jesucristo Señor nuestro.  Así que,  yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,  mas con la carne a la ley del pecado.
Gá. 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu,  y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí,  para que no hagáis lo que quisiereis.
1 Jn. 1:6-10
6  Si decimos que tenemos comunión con él,  y andamos en tinieblas,  mentimos,  y no practicamos la verdad; 7  pero si andamos en luz,  como él está en luz,  tenemos comunión unos con otros,  y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8  Si decimos que no tenemos pecado,  nos engañamos a nosotros mismos,  y la verdad no está en nosotros. 9  Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad. 10  Si decimos que no hemos pecado,  le hacemos a él mentiroso,  y su palabra no está en nosotros.
Lc. 17:10
Así también vosotros,  cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado,  decid: Siervos inútiles somos,  pues lo que debíamos hacer,  hicimos.

 

5.   Nosotros no podemos, por nuestras mejores obras, merecer el perdón del pecado o la vida eterna de la mano de Dios, a causa de la gran desproporción que existe entre nuestras obras y la gloria que ha de venir, (Ro. 8:18) y por la distancia infinita que hay entre nosotros y Dios, a quien no podemos beneficiar por dichas obras, ni satisfacer la deuda de nuestros pecados anteriores; pero cuando hemos hecho todo lo que podemos, no hemos sino cumplido con nuestro deber y somos siervos inútiles; (Job 22:3; 35:7, Lc. 17:10; Ro. 4:3; 11:3) y tanto en cuanto son buenas proceden de su Espíritu; (Gá. 5:22,23) y en cuanto son hechas por nosotros, son impuras y están mezcladas con tanta debilidad e imperfección que no pueden soportar la severidad del castigo de Dios. (1 R. 8:46; 2 Cr. 6:36; Sal. 130:3; 143:2; Pr. 20:9; Ec. 7:20; Ro. 3:9,23; 7:l4ss.; Gá. 5:17; 1 Jn. 1:6-10)

Ro. 8:18
Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Job 22:3
¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?; 35:7 Si fueres justo,  ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá de tu mano?
Lc. 17:10
Así también vosotros,  cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado,  decid: Siervos inútiles somos,  pues lo que debíamos hacer,  hicimos.
Ro. 4:3
Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.; 11:3 Señor,  a tus profetas han dado muerte,  y tus altares han derribado;  y sólo yo he quedado,  y procuran matarme?

Gá. 5:22
Mas el fruto del Espíritu es amor,  gozo,  paz,  paciencia,  benignidad,  bondad,  fe, 23 mansedumbre,  templanza;  contra tales cosas no hay ley.

1 R. 8:46
Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque),  y estuvieres airado contra ellos,  y los entregares delante del enemigo,  para que los cautive y lleve a tierra enemiga,  sea lejos o cerca,
2 Cr. 6:36 
Si pecaren contra ti,  (pues no hay hombre que no peque,) y te enojares contra ellos,  y los entregares delante de sus enemigos,  para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos,  lejos o cerca,
Sal. 130:3
JAH,  si mirares a los pecados, ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?; 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
Pr. 20:9
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
Ec. 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra,  que haga el bien y nunca peque.
Ro. 3:9
¿Qué,  pues?  Somos nosotros mejores que ellos?  En ninguna manera;  pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles,  que todos están bajo pecado., 23 por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,; 7:l4ss 14  Porque sabemos que la ley es espiritual;  mas yo soy carnal,  vendido al pecado. 15  Porque lo que hago,  no lo entiendo;  pues no hago lo que quiero,  sino lo que aborrezco,  eso hago. 16  Y si lo que no quiero,  esto hago,  apruebo que la ley es buena. 17  De manera que ya no soy yo quien hace aquello,  sino el pecado que mora en mí. 18  Y yo sé que en mí,  esto es,  en mi carne,  no mora el bien;  porque el querer el bien está en mí,  pero no el hacerlo. 19  Porque no hago el bien que quiero,  sino el mal que no quiero,  eso hago. 20  Y si hago lo que no quiero,  ya no lo hago yo,  sino el pecado que mora en mí. 21  Así que,  queriendo yo hacer el bien,  hallo esta ley: que el mal está en mí. 22  Porque según el hombre interior,  me deleito en la ley de Dios; 23  pero veo otra ley en mis miembros,  que se rebela contra la ley de mi mente,  y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24  ¡Miserable de mí!  ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25  Gracias doy a Dios,  por Jesucristo Señor nuestro.  Así que,  yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,  mas con la carne a la ley del pecado.

Gá. 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu,  y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí,  para que no hagáis lo que quisiereis.
1 Jn. 1:6-10
6  Si decimos que tenemos comunión con él,  y andamos en tinieblas,  mentimos,  y no practicamos la verdad; 7  pero si andamos en luz,  como él está en luz,  tenemos comunión unos con otros,  y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8  Si decimos que no tenemos pecado,  nos engañamos a nosotros mismos,  y la verdad no está en nosotros. 9  Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad. 10  Si decimos que no hemos pecado,  le hacemos a él mentiroso,  y su palabra no está en nosotros.

 

6.    No obstante, por ser aceptadas las personas de los creyentes por medio de Cristo, sus buenas obras también son aceptadas en Él; (Ex. 28:38; Ef. 1:6,7; 1 P. 2:5) no como si fueran en esta vida enteramente irreprochables e irreprensibles a los ojos de Dios; (1 R. 8:46; 2 Cr. 6:36; Sal. 130:3; 143:2; Pr. 20:9; Ec. 7:20; Ro. 3:9,23; 7;l4ss.; Gá. 5:17; 1 Jn. 1:6-10) sino que a Él, mirándolas en su Hijo, le place aceptar y recompensar aquello que es sincero aun cuando esté acompailado de muchas debilidades e imperfecciones. (He. 6:10; Mt. 25:21,23)

Ex. 28:38
Y estará sobre la frente de Aarón,  y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas,  que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas;  y sobre su frente estará continuamente,  para que obtengan gracia delante de Jehová.
Ef. 1:6
para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado,, 7 en quien tenemos redención por su sangre,  el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
1 P. 2:5
vosotros también,  como piedras vivas,  sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo,  para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

1 R. 8:46
 Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque),  y estuvieres airado contra ellos,  y los entregares delante del enemigo,  para que los cautive y lleve a tierra enemiga,  sea lejos o cerca,
2 Cr. 6:36
Si pecaren contra ti,  (pues no hay hombre que no peque,) y te enojares contra ellos,  y los entregares delante de sus enemigos,  para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos,  lejos o cerca,
Sal. 130:3
JAH,  si mirares a los pecados, ¿Quién,  oh Señor,  podrá mantenerse?;; 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.
Pr. 20:9
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
Ec. 7:20; 9
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra,  que haga el bien y nunca peque.
Ro. 3:9
¿Qué,  pues?  Somos nosotros mejores que ellos?  En ninguna manera;  pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles,  que todos están bajo pecado., 23 por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,; 7:l4ss 14  Porque sabemos que la ley es espiritual;  mas yo soy carnal,  vendido al pecado. 15  Porque lo que hago,  no lo entiendo;  pues no hago lo que quiero,  sino lo que aborrezco,  eso hago. 16  Y si lo que no quiero,  esto hago,  apruebo que la ley es buena. 17  De manera que ya no soy yo quien hace aquello,  sino el pecado que mora en mí. 18  Y yo sé que en mí,  esto es,  en mi carne,  no mora el bien;  porque el querer el bien está en mí,  pero no el hacerlo. 19  Porque no hago el bien que quiero,  sino el mal que no quiero,  eso hago. 20  Y si hago lo que no quiero,  ya no lo hago yo,  sino el pecado que mora en mí. 21  Así que,  queriendo yo hacer el bien,  hallo esta ley: que el mal está en mí. 22  Porque según el hombre interior,  me deleito en la ley de Dios; 23  pero veo otra ley en mis miembros,  que se rebela contra la ley de mi mente,  y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24  ¡Miserable de mí!  ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25  Gracias doy a Dios,  por Jesucristo Señor nuestro.  Así que,  yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,  mas con la carne a la ley del pecado.

Gá. 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu,  y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí,  para que no hagáis lo que quisiereis.
1 Jn. 1:6-10
6  Si decimos que tenemos comunión con él,  y andamos en tinieblas,  mentimos,  y no practicamos la verdad; 7  pero si andamos en luz,  como él está en luz,  tenemos comunión unos con otros,  y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8  Si decimos que no tenemos pecado,  nos engañamos a nosotros mismos,  y la verdad no está en nosotros. 9  Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad. 10  Si decimos que no hemos pecado,  le hacemos a él mentiroso,  y su palabra no está en nosotros.

He. 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre,  habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Mt. 25:21
Y su señor le dijo:  Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor., 23 Su señor le dijo:  Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.

 

7.    Las obras hechas por hombres no regenerados, aunque en sí mismas sean cosas que Dios ordena, y de utilidad tanto para ellos como para otros, (1 R. 21:27-29; 2 R. 10:30,31; Ro. 2:14; Fil. 1:15-18) sin embargo, por no proceder de un corazón purificado por la fe (Ga. 4:5 con He. 11:4,6; 1 Ti. 1:5; Ro. 14:23; Gá. 5:6) y no ser hechas de una manera correcta de acuerdo con la Palabra, (1 Co. 13:3; Is. 1:12) ni para un fin correcto (la gloria de Dios (Mt. 6:2,5,6; 1 Co. 10:31), son, por tanto, pecaminosas, y no pueden agradar a Dios ni hacer a un hombre digno de recibir gracia por parte de Dios. (Ro. 9:16; Tit. 1:15; 3:5) Y a pesar de esto, el hecho de que descuiden las buenas obras es más pecaminoso y desagradable a Dios. (1R. 21:27-29; 2 R. 10:30,31; Sal. 14:4; 36:3)

1 R. 21:27-29
27  Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras,  rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne,  ayunó,  y durmió en cilicio,  y anduvo humillado. 28  Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita,  diciendo: 29   ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí?  Pues por cuanto se ha humillado delante de mí,  no traeré el mal en sus días;  en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.
2 R. 10:30
Y Jehová dijo a Jehú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos,  e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón,  tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación., 31 Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón,  ni se apartó de los pecados de Jeroboam,  el que había hecho pecar a Israel.
Ro. 2:14
Porque cuando los gentiles que no tienen ley,  hacen por naturaleza lo que es de la ley,  éstos,  aunque no tengan ley,  son ley para sí mismos,
Fil. 1:15-18
15  Algunos,  a la verdad,  predican a Cristo por envidia y contienda;  pero otros de buena voluntad. 16  Los unos anuncian a Cristo por contención,  no sinceramente,  pensando añadir aflicción a mis prisiones; 17  pero los otros por amor,  sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. 18  ¿Qué,  pues?  Que no obstante,  de todas maneras,  o por pretexto o por verdad,  Cristo es anunciado;  y en esto me gozo,  y me gozaré aún.

Ga. 4:5
para que redimiese a los que estaban bajo la ley,  a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
He. 11:4
Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín,  por lo cual alcanzó testimonio de que era justo,  dando Dios testimonio de sus ofrendas;  y muerto,  aún habla por ella., 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios;  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan.
1 Ti. 1:5
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio,  y de buena conciencia,  y de fe no fingida,
Ro. 14:23
Pero el que duda sobre lo que come,  es condenado,  porque no lo hace con fe;  y todo lo que no proviene de fe,  es pecado.
Gá. 5:6
porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo,  ni la incircuncisión,  sino la fe que obra por el amor.

1 Co. 13:3
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres,  y si entregase mi cuerpo para ser quemado,  y no tengo amor,  de nada me sirve.
Is. 1:12
¿Quién demanda esto de vuestras manos,  cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?

Mt. 6:2
Cuando,  pues,  des limosna,  no hagas tocar trompeta delante de ti,  como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,  para ser alabados por los hombres;  de cierto os digo que ya tienen su recompensa., 5 Y cuando ores,  no seas como los hipócritas;  porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles,  para ser vistos de los hombres;  de cierto os digo que ya tienen su recompensa, 6 Mas tú,  cuando ores,  entra en tu aposento,  y cerrada la puerta,  ora a tu Padre que está en secreto;  y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
1 Co. 10:31
Si,  pues,  coméis o bebéis,  o hacéis otra cosa,  hacedlo todo para la gloria de Dios.

Ro. 9:16
Así que no depende del que quiere,  ni del que corre,  sino de Dios que tiene misericordia.
Tit. 1:15
Todas las cosas son puras para los puros,  mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro;  pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.; 3:5 nos salvó,  no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,  sino por su misericordia,  por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
1R. 21:27-29
27  Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras,  rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne,  ayunó,  y durmió en cilicio,  y anduvo humillado. 28  Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita,  diciendo: 29   ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí?  Pues por cuanto se ha humillado delante de mí,  no traeré el mal en sus días;  en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.
2 R. 10:30
Y Jehová dijo a Jehú:  Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos,  e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón,  tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación., 31 Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón,  ni se apartó de los pecados de Jeroboam,  el que había hecho pecar a Israel.
Sal. 14:4
¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?; 36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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