Capítulo 17
De la perseverancia
de los santos
1.
Aquellos
a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y
santificado por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus
elegidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de
gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán
salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de
Dios son irrevocables, por lo que Él continúa engendrando y nutriendo
en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y
todas las virtudes del Espíritu para inmortalidad;
(Jn. 10:28,29; Fil. 1:6; 2
Ti. 2:19; 2 P.1:5-10; 1 Jn. 2:19)
y aunque surjan y les azoten muchas
tormentas e inundaciones, nunca podrán, sin embargo, arrancarles del
fundamento y la roca a que por la fe están aferrados; a pesar deque,
por medio de la incredulidad ylas tentaciones de Satanás, la visión
perceptible de la luz y el amor de Dios puede nublárseles y
oscurecérseles por un tiempo,
(Sal. 89:31,32; 1 Co. 11:32;
2 Ti. 4:7)
Él, sin embargo, es aún el mismo, y ellos serán
guardados, sin duda alguna, por el poder de Dios para salvación, en la
que gozarán de su posesión adquirida, al estar ellos esculpidos en las
palmas de sus manos y sus nombres escritos en el libro de la vida
desde toda la eternidad.
(Sal. 102:27; Mal. 3:6; Ef.
1:14; 1 P. 1:5; Ap. 13:8)
Jn. 10:28
y yo les doy vida
eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.,
29
Mi Padre que me las dio,
es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi
Padre.
Fil. 1:6
estando
persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
2 Ti. 2:19
Pero el
fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a
los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el
nombre de Cristo.
2 P.1:5-10
5
vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a
vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
6 al conocimiento, dominio
propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a
la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os
dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de
nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero
el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego,
habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, tanto
más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo
estas cosas, no caeréis jamás.
1 Jn. 2:19
Salieron de
nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de
nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que
se manifestase que no todos son de nosotros.
Sal. 89:31
Si profanaren
mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,
32
Entonces
castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
1 Co. 11:32
Si, pues,
nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
2 Ti. 4:7
He peleado la
buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Sal. 102:27
Pero tú eres
el mismo, Y tus años no se acabarán.
Mal. 3:6
Porque yo
Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido
consumidos.
Ef. 1:14
que es las
arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión
adquirida, para alabanza de su gloria.
1 P. 1:5
que sois
guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la
salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero.
Ap. 13:8
Y la adoraron
todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en
el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio
del mundo.
2.
Esta
perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedrío,
(Fil. 2:12,13; Ro.
9:16; Jn. 6:37,44)
sino de la inmutabilidad del decreto de
elección,
(Mt. 24:22,24,31; Ro. 8:30;
9:11,16; 11:2,29; Ef. 1:5-11)
que fluye del amor libre e inmutable de Dios
el Padre, sobre la base de la eficacia de los méritos y la intercesión
de Jesucristo y la unión con Él,
(Ef. 1:4; Ro. 5:9,10;
8:31-34; 2 Co. 5:14; Ro. 8:35-38; 1 Co. 1:8,9; Jn. 14:19; 10:28,29)
del juramento de Dios,
(He. 6:1-20) de la morada de su Espíritu, de la simiente de
Dios que está en los santos,
(1 Jn. 2:19,20,27; 3:9;
5:4,18; Ef. 1:13; 4:30; 2 Co. 1:22; 5:5; Ef. 1:14)
y de la naturaleza del pacto de gracia,
(Jer.31:33,34;
32:40; He. 10:11-18; 13:20,21)
de todo lo cual surgen también la certeza y
la infalibilidad de la perseverancia.
Fil. 2:12
Por
tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi
presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en
vuestra salvación con temor y temblor,
13
porque Dios es
el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad.
Ro. 9:16
Así que no
depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia.
Jn. 6:37 Todo
lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo
fuera.,
44
Ninguno puede venir a mí, si
el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día
postrero.
Mt. 24:22 Y si
aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa
de los escogidos, aquellos días serán acortados,
24
Porque se levantarán
falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y
prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los
escogidos, 31
Y enviará sus
ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los
cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
Ro. 8:30
Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos
también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.;
9:11
(pues no
habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el
propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las
obras sino por el que llama),,
16
Así que no
depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia.;
11:2
No ha
desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no
sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra
Israel, diciendo:,
29
Porque
irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
Ef. 1:5-11
5 en
amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio
de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su
gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
7 en quien tenemos redención por
su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
8 que hizo sobreabundar para con
nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su
beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo,
10 de reunir todas las cosas en
Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las
que están en los cielos, como las que están en la tierra.
11 En él asimismo tuvimos
herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que
hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
Ef. 1:4
según nos
escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él,
Ro. 5:9
Pues mucho
más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de
la ira.,
10
Porque si
siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.;
8:31-34
31
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra
nosotros? 32 El que no escatimó ni
a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no
nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que
justifica. 34 ¿Quién es el que
condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también
resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también
intercede por nosotros.
2 Co. 5:14
Porque el amor
de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos,
luego todos murieron;
Ro. 8:35-38
35
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o
persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito: Por causa de
ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de
matadero. 37 Antes, en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que
ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
1 Co. 1:8
el cual
también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en
el día de nuestro Señor Jesucristo,
9
Fiel es Dios,
por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo
nuestro Señor.
Jn. 14:19
Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me
veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.;
10:28 y yo les
doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi
mano,
29
Mi Padre que me las dio, es
mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
He. 6:1-20
1 Por
tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos
adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del
arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
2 de la doctrina de bautismos, de
la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del
juicio eterno. 3 Y esto haremos,
si Dios en verdad lo permite. 4
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron
del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 y asimismo gustaron de la buena
palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
6 y recayeron, sean otra vez
renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos
al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
7 Porque la tierra que bebe la
lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a
aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;
8 pero la que produce espinos y
abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el
ser quemada. 9 Pero en cuanto a
vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que
pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.
10 Porque Dios no es injusto para
olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su
nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
11 Pero deseamos que cada uno de
vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza
de la esperanza, 12 a fin de que
no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y
la paciencia heredan las promesas. 13
Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por
otro mayor, juró por sí mismo, 14
diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré
grandemente. 15 Y habiendo
esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente
juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda
controversia es el juramento para confirmación.
17 Por lo cual, queriendo Dios
mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la
inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
18 para que por dos cosas
inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un
fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza
puesta delante de nosotros. 19 La
cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta
dentro del velo, 20 donde Jesús
entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec.
1 Jn. 2:19
Salieron de
nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de
nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que
se manifestase que no todos son de nosotros.,
20
Pero vosotros
tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.,
27
Pero la unción
que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis
necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña
todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha
enseñado, permaneced en él.;
3:9
Todo aquel que
es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios
permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.;
5:4
Porque todo lo
que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe.,
18
Sabemos que
todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel
que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.
Ef. 1:13
En él también
vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de
vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la promesa;
4:30
Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados
para el día de la redención.
2 Co. 1:22
el cual
también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en
nuestros corazones.;
5:5
Más el que nos
hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del
Espíritu.
Ef. 1:14
que es las
arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión
adquirida, para alabanza de su gloria.
Jer. 31:33
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré
en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo.,
34
Y no enseñará
más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce
a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos
hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de
ellos, y no me acordaré más de su pecado.;
32:40
Y haré con
ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y
pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.
He. 10:11-18
11 Y
ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo
muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los
pecados; 12 pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios, 13
de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por
estrado de sus pies; 14 porque con
una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y nos atestigua lo mismo el
Espíritu Santo; porque después de haber dicho:
16 Este es el pacto que haré con
ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes
en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré,
17 añade: Y nunca más me acordaré
de sus pecados y transgresiones. 18
Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.;
13:20
Y el Dios de
paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran
pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,,
21
os haga aptos
en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en
vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual
sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
3.
Y aunque
los santos (mediante la tentación de Satanás y del mundo, el
predominio de la corrupción que queda en ellos y el descuido de los
medios para su preservación) caigan en pecados graves y por algún
tiempo permanezcan en ellos
(Mt. 26:70,72,74)
(por lo que incurren en el desagrado de Dios
y entristecen a su Espíritu Santo,
(Sal. 38:1-8; Is.
64:5-9; Ef. 4:30; 1 Ts. 5:14)
se les dallan sus virtudes y consuelos,
(Sal. 51:1-12)
se les endurece el corazón y se les hiere la
conciencia,
(Sal. 32:3,4; 73:21,22)
lastiman y escandalizan a otros
(2 S.12:14; 1 Co.
8:9-13; Ro. 14:13-18; 1 Ti. 6:1,2; Tit. 2:5)
y se acarrean juicios temporales
(2 5. 12:14; Gn.
19:30-38; 1 Co. 11:27-32)
), sin embargo, renovarán su arrepentimiento
y serán preservados hasta el fin mediante la fe en Cristo Jesús.(Lc.
22:32,61,62; 1 Co. 11:32; 1 Jn. 3:9; 5:18)
Mt. 26:70
Mas
él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.,
72
Pero él negó
otra vez con juramento: No conozco al hombre.,
74
Entonces él
comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida
cantó el gallo.
Sal. 38:1-8
1 En
ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en
tu justicia. 2 Inclina a mí tu
oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para
salvarme. 3 Porque tú eres mi roca
y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
4 Sácame de la red que han
escondido para mí, Pues tú eres mi refugio.
5 En tu mano encomiendo mi
espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6 Aborrezco a los que esperan en
vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado.
7 Me gozaré y alegraré en tu
misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en
las angustias. 8 No me entregaste
en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso.
Is. 64:5-9
5
Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que
se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque
pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo;
¿podremos acaso ser salvos? 6 Si
bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias
como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y
nuestras maldades nos llevaron como viento.
7 Nadie hay que invoque tu
nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste
de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras
maldades. 8 Ahora pues, Jehová,
tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste;
así que obra de tus manos somos todos nosotros.
9 No te enojes sobremanera,
Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira
ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
Ef. 4:30
Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados
para el día de la redención.
1 Ts. 5:14
También os
rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los
de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes
para con todos.
Sal. 51:1-12
1
Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.
2 Está atento a la voz de mi
clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré.
3 Oh Jehová, de mañana oirás mi
voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
4 Porque tú no eres un Dios que se
complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
5 Los insensatos no estarán
delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
6 Destruirás a los que hablan
mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. Psa 5:7
Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa;
Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
8 Guíame, Jehová, en tu
justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
9 Porque en la boca de ellos no
hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su
garganta, Con su lengua hablan lisonjas.
10 Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos;
Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se
rebelaron contra ti. 11 Pero
alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para
siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman
tu nombre. 12 Porque tú, oh
Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu
favor.
Sal. 32:3
Mientras callé, se
envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día.,
4;
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi
verdor en sequedades de verano. Selah
73:21 21
Se llenó de
amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas.
22
Tan torpe era
yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.
2 S.12:14
Más por cuanto con este
asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha
nacido ciertamente morirá.
1 Co. 8:9-13
9 Pero
mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los
débiles. 10 Porque si alguno te ve
a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de
ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a
comer de lo sacrificado a los ídolos? 11
Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien
Cristo murió. 12 De esta manera,
pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia,
contra Cristo pecáis.13 Por lo
cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré
carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.
Ro. 14:13-18
13 Así
que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien
decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
14 Yo sé, y confío en el Señor
Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que
algo es inmundo, para él lo es. 15
Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas
conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por
quien Cristo murió. 16 No sea,
pues, vituperado vuestro bien; 17
porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y
gozo en el Espíritu Santo. 18
Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado
por los hombres.
1 Ti. 6:1
Todos los que están bajo el
yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para
que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.,
2 Y los
que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos,
sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se
benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta.
Tit. 2:5
a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a
sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
2 S. 12:14
Más por cuanto con este
asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha
nacido ciertamente morirá.
Gn. 19:30-38
30
Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él;
porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus
dos hijas. 31 Entonces la mayor
dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la
tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.
32 Ven, demos a beber vino a
nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre
descendencia. 33 Y dieron a beber
vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su
padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.
34 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo
dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta
noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro
padre descendencia. 35 Y dieron a
beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor,
y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni
cuándo se levantó. 36 Y las dos
hijas de Lot concibieron de su padre. 37
Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es
padre de los moabitas hasta hoy. 38
La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben- ammi, el
cual es padre de los amonitas hasta hoy.
1 Co. 11:27-32
27 De
manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del
Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, pruébese cada uno a
sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29 Porque el que come y bebe
indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe
para sí. 30 Por lo cual hay muchos
enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
31 Si, pues, nos examinásemos a
nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32
mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no
seamos condenados con el mundo.
Lc. 22:32
pero yo he rogado por ti, que tu
fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.,
61
Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la
palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me
negarás tres veces.,
62 Y
Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.
1 Co. 11:32
mas siendo juzgados, somos
castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
1 Jn. 3:9
Todo aquel que es nacido de
Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en
él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.;
5:18
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado,
pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le
toca.