Capítulo
XIX
La Ley de Dios
1. Dios
dio a Adán una ley de obediencia universal escrita en su corazón,
(Gn. 1:27; Ec.
7:29; Ro. 2:12a, 14,15)
y un precepto en particular de no comer del
fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal;
(Gn. 2:16,17)
por lo cual le obligó a él y a toda su
posteridad a una obediencia personal completa, exacta y perpetua;
prometió la vida por su cumplimiento de la ley, y amenazó con la
muerte su infracción; y le dotó también del poder y la capacidad para
guardarla. (Ro.10:5;
Gá. 3:10,12)
Gn. 1:27
Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los
creó.
Ec. 7:29
He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto,
pero ellos buscaron muchas perversiones.
Ro. 2:12ª
Porque todos los que sin
ley han pecado, sin ley también perecerán,
14 Porque
cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es
de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
15
mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando
testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus
razonamientos
Gn. 2:16
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
podrás comer,
17 mas
del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día
que de él comieres, ciertamente morirás
Ro.10:5
Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre
que haga estas cosas, vivirá por ellas
Gá. 3:10
Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo
maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere
en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas,
12 y la
ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá
por ellas
2. La
misma ley que primeramente fue escrita en el corazón del hombre
continuó siendo una regla perfecta de justicia después de la Caida;
(Para el Cuarto
Mandamiento, Gn. 2:3; Ex. 16.23; Gn. 7:4; 8:10,12; para el Quinto
Mandamiento, Gn. 37:10; para el Sexto Mandamiento, Gn. 4:3-15; para el
Séptimo Mandamiento, Gn. 12:17; para el Octavo Mandamiento, Gn. 31:30;
44:8; para el Noveno Mandamiento, Gn. 27:12; para el Décimo
Mandamiento, Gn. 6:2; 13:10,11)
y fue dada por Dios en el monte Sinaí,
(Ro. 2:12a, 14,15)
en diez mandamientos, y escrita en dos
tablas; los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes
para con Dios, y los otros seis, nuestros deberes para con los
hombres. (Ex.
32:15,16; 34:4,28; Dt. 10:4)
Para el Cuarto
Mandamiento, Gn. 2:3
Y bendijo Dios al día
séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que
había hecho en la creación;
Ex. 16.23
Y él les dijo: Esto es lo
que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo
consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que
habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo
para mañana.;
Gn. 7:4
Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra
cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra
a todo ser viviente que hice;
8:10
Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del
arca,
12 Y
esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya
más a él
para el Quinto Mandamiento, Gn. 37:10
Y lo contó a su padre y a
sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es
este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a
postrarnos en tierra ante ti?
para el Sexto Mandamiento, Gn. 4:3-15
3 Y aconteció
andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda
a Jehová. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas,
de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su
ofrenda; 5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se
ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6 Entonces Jehová
dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu
semblante? 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no
hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será
su deseo, y tú te enseñorearás de él. : 8 Y dijo Caín a su hermano
Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo,
Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 9 Y Jehová dijo a
Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo
acaso guarda de mi hermano? 10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz
de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11 Ahora,
pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir
de tu mano la sangre de tu hermano. 12 Cuando labres la tierra, no
te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 14
He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y
seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que
me hallare, me matará. 15 Y le respondió Jehová: Ciertamente
cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces
Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le
hallara.
para el Séptimo Mandamiento Gn. 12:17
Más Jehová hirió a Faraón y
a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.
para el Octavo Mandamiento, Gn. 31:30
Y ya que te ibas, porque
tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?;
44:8 He
aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo
volvimos a traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos
de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?
para el Noveno Mandamiento, Gn. 27:12
Quizá me palpará mi padre,
y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.
para el Décimo Mandamiento, Gn. 6:2
que viendo los hijos de
Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí
mujeres, escogiendo entre todas.;
13:10 Y
alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella
era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en
la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a
Gomorra.,
11
Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot
hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.
Ro. 2:12ª
Porque todos los que sin
ley han pecado, sin ley también perecerán,
14 Porque
cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es
de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
15
mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando
testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus
Ex. 32:15
Y volvió Moisés y descendió
del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las
tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.,
16 Y las
tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios
grabada sobre las tablas.;
34:4 Y
Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de
mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su
mano las dos tablas de piedra.,
28 Y él
estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió
pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto,
los diez mandamientos.
Dt. 10:4
Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez
mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del
fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová.
3. Además
de esta ley, comúnmente llamada ley moral, agradó a Dios dar al pueblo
de Israel leyes ceremoniales que contenían varias ordenanzas típicas;
en parte de adoración, prefigurando a Cristo, sus virtudes, acciones,
sufrimientos y beneficios; (He.
10:1; Col. 2:16,17)
y en parte proponiendo diversas
instrucciones sobre los deberes morales.(1
Co. 5:7; 2 Co. 6:17; Jud. 23)
Todas aquellas leyes ceremoniales, habiendo
sido prescritas solamente hasta el tiempo de reformar las cosas, han
sido abrogadas y quitadas por Jesucristo, el verdadero Mesías y único
legislador, quien file investido con poder por parte del Padre para
ese fin.
(Col.2:14,16,17; Ef. 2:14-16)
He. 10:1
Había en Cesarea un hombre
llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,
Col. 2:16
Por tanto, nadie os juzgue
en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o
días de reposo,17
todo lo
cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo
1 Co. 5:7
Limpiaos, pues, de la
vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois;
porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por
nosotros
2 Co. 6:17
Por lo cual, Salid de en
medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo;
Y yo os recibiré
Jud. 23
A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened
misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su
carne
Col.2:14
anulando el acta de
los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria,
quitándola de en medio y clavándola en la cruz,
16 Por
tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de
fiesta, luna nueva o días de reposo,
17 todo
lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo
Ef. 2:14
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación,
15
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos
expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y
nuevo hombre, haciendo la paz
, 16
y mediante la cruz
reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las
enemistades
4. Dios
también les dio a los israelitas diversas leyes civiles, que expiraron
juntamente con el Estado de aquel pueblo, no obligando ahora a ningún
otro en virtud de aquella institución;
(Lc.
21:20-24; Hch. 6:13,14; He. 9:18,19 con 8:7,13; 9:10; 10:1)
solamente sus principios de equidad son
utilizables en la actualidad.
(1
Co.5:1; 9:8-10)
Lc. 21:20
Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de
ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado
21 Entonces los que estén en
Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y
los que estén en los campos, no entren en ella
22 Porque estos son días de
retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas
23 Mas ¡ay de las que estén
encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran
calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo
24 Y caerán a filo de
espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén
será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles
se cumplan
Hch. 6:13
Y pusieron testigos
falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas
contra este lugar santo y contra la ley,
14 pues
le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y
cambiará las costumbres que nos dio Moisés
He. 9:18
De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre,
19 Porque
habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el
pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con
agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a
todo el pueblo
con 8:7
Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se
hubiera procurado lugar para el segundo,
13 Al
decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da
por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer;
9:10 ya
que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y
ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar
las cosas;
10:1
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la
imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios
que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se
acercan
1 Co.5:1
De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal
fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que
alguno tiene la mujer de su padre;
9:8 ¿Digo
esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?
9 Porque
en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que
trilla.¿Tiene Dios cuidado de los bueyes
10 o lo
dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque
con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza
de recibir del fruto
5. La
ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a
los demás, a que se la obedezca;
(Mt. 19:16-22; Ro. 2:14,15;
3:19,20; 6:14; 7:6; 8:3; 1 Ti. 1:8-11; Ro. 13:8-10; 1 Co. 7:19 con Gá.
5:6; 6:15; Ef. 4:25-6:4; Stg. 2:11,12) y
esto no sólo en consideración a su contenido, sino también con
respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio.
(Stg. 2:10,11)
Tampoco Cristo, en el evangelio, en ninguna
manera cancela esta obligación sino que la refuerza considerablemente.
(Mt. 5:17-19; Ro. 3:31; 1 Co.
9:21; Stg. 2:8)
Mt. 19:16-22
16 Entonces vino uno y le
dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 El
le dijo: ¿Por qué me llamas bueno?
Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos. 18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús
dijo: No matarás. No adulterarás. No
hurtarás. No dirás falso testimonio. 19
Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás
a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: Todo
esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21 Jesús
le dijo: Si quieres ser perfecto,
anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en
el cielo; y ven y sígueme. 22 Oyendo el joven esta
palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Ro. 2:14
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo
que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí
mismos,
15
mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando
testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus
razonamientos;
3:19 Pero
sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la
ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios,
20 ya que
por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de
él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado;
6:14
Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo
la ley, sino bajo la gracia;
7:6 Pero
ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que
estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del
Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra;
8:3
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la
carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a
causa del pecado, condenó al pecado en la carne
1 Ti. 1:8
Pero sabemos que la ley es
buena, si uno la usa legítimamente
9
conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los
transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los
irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los
homicidas
10 para
los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para
los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina
11 según
el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido
encomendado
Ro. 13:8
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que
ama al prójimo, ha cumplido la ley
9
Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso
testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta
sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo
10 El
amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el
amor
1 Co. 7:19
La circuncisión nada es,
y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios
con Gá. 5:6
porque en Cristo Jesús ni
la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra
por el amor;
6:15
Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la
incircuncisión, sino una nueva creación
Ef. 4:25-6:4
Ef 4:25
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su
prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Ef 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro
enojo,
Ef 4:27 ni deis lugar al diablo.
Ef 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con
sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que
padece necesidad.
Ef 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la
que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a
los oyentes.
Ef 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual
fuisteis sellados para el día de la redención.
Ef 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y
maledicencia, y toda malicia.
Ef 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en
Cristo.
Ef 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
Ef 5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a
símismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Ef 5:3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se
nombre entre vosotros, como conviene a santos;
Ef 5:4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que
no convienen, sino antes bien acciones de gracias.
Ef 5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o
avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de
Dios.
Ef 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas
viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
Ef 5:7 No seáis, pues, partícipes con ellos.
Ef 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en
el Señor; andad como hijos de luz
Ef 5:9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y
verdad),
Ef 5:10 comprobando lo que es agradable al Señor.
Ef 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas,
sino más bien reprendedlas;
Ef 5:12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en
secreto.
Ef 5:13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la
luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta
todo.
Ef 5:14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y
levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.
Ef 5:15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios
sino como sabios,
Ef 5:16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Ef 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea
la voluntad del Señor.
Ef 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu,
Ef 5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
Ef 5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre
de nuestro Señor Jesucristo.
Ef 5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
Ef 5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al
Señor;
Ef 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es
cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Ef 5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también
las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Ef 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la
iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Ef 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento
del agua por la palabra,
Ef 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa,
que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese
santa y sin mancha.
Ef 5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus
mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Ef 5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la
sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
Ef 5:30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus
huesos.
Ef 5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Ef 5:32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo
y de la iglesia.
Ef 5:33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer
como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Ef 6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto
es justo.
Ef 6:2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento
con promesa;
Ef 6:3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
Ef 6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos,
sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Stg. 2:11
Porque el que dijo: No
cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si
no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la
ley,
12 Así
hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley
de la libertad
Stg. 2:10
Porque cualquiera que
guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable
de todos,
11 Porque
el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás.
Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho
transgresor de la ley
Mt. 5:17
No penséis
que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para
abrogar, sino para cumplir
18
Porque de
cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota
ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido
19
De manera
que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños,
y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de
los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será
llamado grande en el reino de los cielos
Ro. 3:31
¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que
confirmamos la ley.
1 Co. 9:21
a los que están sin ley,
como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino
bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.
Stg. 2:8
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a
tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;
6. Aunque
los verdaderos creyentes no están bajo la ley como pacto de obras para
ser por ella justificados o condenados
(Ro. 6.14; Ga.
2.16;Ro. 8.1;10.4),
sin embargo ésta es de gran utilidad tanto
para ellos como para otros, en que como regla de vida les informa de
la voluntad de Dios y de sus deberes, les dirige y obliga a andar en
conformidad con ella, les revela también la pecaminosa contaminación
de sus naturalezas, corazones y vidas; de tal manera que, al
examinarse a la luz de ella, puedan llegar a una convicción más
profunda de su pecado, a sentir humillación por él y odio contra él;
(Ro. 3.20; 7.7)
junto con una visión más clara de la
necesidad que tienen de Cristo, y de la perfección de su obediencia.
También la ley moral es útil para los regenerados a fin de restringir
su corrupción, en cuanto que prohíbe el pecado; y sus amenazas sirven
para mostrar lo que aun sus pecados merecen, y qué aflicciones pueden
esperar por ellos en esta vida, aun cuando estén libres de la
maldición y el puro rigor de la ley. Asimismo sus promesas manifiestan
a los regenerados que Dios aprueba la obediencia y cuáles son las
bendiciones que pueden esperar por el cumplimiento de la misma, aunque
no como si la ley se lo debiera como pacto de obras; de manera que si
alguien hace lo bueno y se abstiene de hacer lo malo porque la ley le
manda lo uno y le prohíbe lo otro, no por ello se demuestra que esté
bajo la ley y no bajo la gracia.
(Ro. 6.12-14)
Ro. 6.14
Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo
la gracia.
Ga. 2.16
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,
sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en
Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las
obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será
justificado
Ro. 8.1
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu;
10.4
porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que
cree
Ro. 3.20
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado
delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del
pecado;
7.7 ¿Qué
diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no
conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la
codicia, si la ley no dijera: No codiciarás
Ro. 6.12
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo
obedezcáis en sus concupiscencias
13 ni
tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de
iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre
los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia
14
Porque el pecado no se
enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la
gracia
7.
Los usos de la ley ya mencionados
no son contrarios a la gracia del Evangelio, sino que concuerdan
armoniosamente con el; (Ga. 3.21)
el Espíritu de Cristo subyuga y capacita la voluntad del hombre
para que haga alegre y voluntariamente lo que requiere la voluntad de
Dios, revelada en la ley (Ez. 36.27)
Ga. 3.21
¿Luego la ley es contraria
a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada
pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley
Ez. 36.27
Y pondré dentro de vosotros
mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra