Capítulo
XX
Del evangelio y
del alcance de su gracia
1. Habiendo
sido quebrantado el pacto de obras por el pecado y habiéndose vuelto
inútil para dar vida, agradó a Dios dar la promesa de Cristo, la
simiente de la mujer, como el medio para llamar a los elegidos, y
engendrar en ellos la fe y el arrepentimiento. En esta promesa, el
evangelio, en cuanto a su sustancia, fue revelado, y es en ella eficaz
para la conversión y salvación de los pecadores.
(Gn.
3:15 con Ef.2:12; Gá. 4:4; He. 11:13; Lc. 2:25,38; 23:51; Ro. 4:13-16;
Gá. 3:15-22)
Gn. 3:15
Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente
suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
con Ef.2:12
En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Gá. 4:4
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,
nacido de mujer y nacido bajo la ley,
He. 11:13
quien nos contó cómo había
visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía
hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre
Pedro;
Lc. 2:25
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este
hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el
Espíritu Santo estaba sobre él.,
38 Esta,
presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del
niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.;
23:51
Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido
en el acuerdo ni en los hechos de ellos,
Ro. 4:13-16
3
Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue
contado por justicia. 4 Pero al
que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree
en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.
6 Como también David habla de la
bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7 diciendo: Bienaventurados
aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son
cubiertos. 8 Bienaventurado
el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
9 ¿Es, pues, esta
bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para
los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada
la fe por justicia. 10 ¿Cómo,
pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la
incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.
11 Y recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún
incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no
circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por
justicia; 12 y padre de la
circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino
que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham
antes de ser circuncidado. 13
Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa
de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
14 Porque si los que son de la ley
son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco
hay transgresión. 16 Por tanto,
es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea
firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la
ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es
padre de todos nosotros.
Gá. 3:15-22
15
Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de
hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.
16 Ahora bien, a Abraham fueron
hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes,
como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la
cual es Cristo. 17 Esto, pues,
digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la
ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para
invalidar la promesa. 18 Porque si
la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la
concedió a Abraham mediante la promesa. 19
Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las
transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la
promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.
20 Y el mediador no lo es de uno
solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego
la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera;
porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera
verdaderamente por la ley. 22 Mas
la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es
por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
2. Esta
promesa de Cristo, y la salvación por medio de Él, es revelada
solamente por la Palabra de Dios.
(Hch.
4:12; Ro. 10:13-15)
Tampoco las obras de la creación o la
providencia, con la luz de la naturaleza, revelan a Cristo, o la
gracia que es por medio de El, ni siquiera en forma general u oscura;
(Sal.
19; Ro. 1:18-23)
mucho menos hacen que los hombres
destituidos de la revelación de Él por la promesa, o evangelio, sean
capacitados así para alcanzar la fe salvadora o el arrepentimiento.
(Ro. 2:12a; Mt.
28:18-20; Lc. 24:46,47 con Hch. 17:29,30; Ro. 3:9-20)
Hch. 4:12
Y en ningún otro
hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los
hombres, en que podamos ser salvos.
Ro. 10:13-15
13
porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a
aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no
han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren
enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que
anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
Sal. 19
1
Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la
obra de sus manos. 2 Un día
emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.
3 No hay lenguaje, ni
palabras, Ni es oída su voz. 4
Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus
palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol;
5 Y éste, como esposo que sale
de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino.
6 De un extremo de los cielos
es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que
se esconda de su calor. 7
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio
de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
8 Los mandamientos de Jehová
son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro,
que alumbra los ojos. 9 El
temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios
de Jehová son verdad, todos justos.
10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro
afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
11 Tu siervo es además
amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.
12 ¿Quién podrá entender sus
propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
13 Preserva también a tu siervo
de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré
íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
14 Sean gratos los dichos de mi
boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca
mía, y redentor mío.
Ro. 1:18-23
18
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e
injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
19 porque lo que de Dios se conoce
les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
20 Porque las cosas invisibles de
él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la
creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas,
de modo que no tienen excusa. 21
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le
dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su
necio corazón fue entenebrecido. 22
Profesando ser sabios, se hicieron necios,
23 y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves,
de cuadrúpedos y de reptiles.
Ro. 2:12ª
Porque todos los que sin
ley han pecado, sin ley también perecerán
Mt. 28:18-20
18
Y Jesús se acercó y les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19
Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo;
20
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén.
Lc. 24:46
y les dijo:
Así está escrito, y así fue necesario que
el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
47
y que se
predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en
todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
con Hch. 17:29
Siendo, pues, linaje de
Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o
plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.,
30 Pero
Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora
manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;
Ro. 3:9-20
9
¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera;
pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo
pecado. 10 Como está escrito: No
hay justo, ni aun uno; 11
No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una
se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni
siquiera uno. 13 Sepulcro
abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides
hay debajo de sus labios; 14
Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para
derramar sangre; 16
Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de
paz. 18 No hay temor de
Dios delante de sus ojos. 19
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están
bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo
el juicio de Dios; 20 ya que por
las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
3. La
revelación del evangelio a los pecadores (hecha en diversos tiempos y
distintas partes, con la adición de promesas y preceptos para la
obediencia requerida en aquél, en cuanto a las naciones y personas a
quienes es concedido), es meramente por la voluntad soberana y el
beneplácito de Dios; (Mt.
11:20)
no apropiándosela en virtud de promesa alguna
referida al buen Liso de las capacidades naturales de los hombres, ni
en virtud de la luz común recibida aparte de él, lo cual nadie hizo
jamás ni puede hacer. (Ro.
3:10-12; 8:7,8)
Por tanto, en todas las épocas, la
predicación del evangelio ha sido concedida a personas y naciones, en
cuanto a su extensión o restricción, con gran variedad, según el
consejo de la voluntad de Dios.
Mt. 11:20
Entonces comenzó
a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus
milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:
Ro. 3:10-12
10
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda. No
hay quien busque a Dios. 12
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno.;
8:7 Por
cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no
se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;,
8 y los
que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
4. Aunque
el evangelio es el único medio externo para revelar a Cristo y la
gracia salvadora, y es, como tal, completamente suficiente para este
fin, (Ro.
1:16,17)
sin embargo, para que los hombres que están muertos
en sus delitos puedan nacer de nuevo, ser vivificados o regenerados,
es además necesaria una obra eficaz e invencible del Espíritu Santo en
toda el alma, con el fin de producir en ellos una nueva vida
espiritual; sin ésta, ningún otro medio puede efectuar su conversión a
Dios. (Jn.
6:44; 1 Co. 1.2; 2:14; 2 Co. 4:4,6)
Ro. 1:16
Porque no me
avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a
todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.,17
Porque en
el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como
está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Jn. 6:44
Ninguno
puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le
resucitaré en el día postrero.
1 Co. 1.2
a la iglesia de Dios que
está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser
santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:;
2:14
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se
han de discernir espiritualmente.
2 Co. 4:4
en los cuales el dios de
este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es
la imagen de Dios.,
6 Porque
Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.