Confesión de Fe
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Capítulo XXI

De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia

 

1.   La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios y de la severidad y maldición de la ley, (Jn 3:36; Ro. 8:33; Gá. 3:13) y en ser librados de este presente siglo malo, de la servidumbre de Satanás y del dominio del pecado, (Gá. 1:4; Ef. 2:1-3; Col. 1:13; Hch. 26:18; Ro 6:14-18; 8:3) del mal de las aflicciones, del temor y aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna, (Ro. 8:28; 1 Co. 15:54-57; 1 Ts. 1:10; He. 2:14,15) y también consiste en su libre acceso a Dios, y en rendirle obediencia a Él, no por temor servil, sino con un amor filial y una mente dispuesta.(Ef. 2:18; 3:12; Ro. 8:15; 1 Jn. 4:18) Todo esto era sustancialmente común también a los creyentes bajo la ley; (Sal. 19:7-9, 19:14; Ro. 4:5-11; Gá. 3:9; He. 11:27,33,34) pero bajo el Nuevo Testamento la libertad de los cristianos se ensancha mucho mas porque están libres del yugo de la ley ceremonial a que estaba sujeta la Iglesia judaica, y tienen ahora mayor confianza para acercarse al trono de gracia, y experiencias más plenas del libre Espíritu de Dios que aquellas de las que participaron generalmente los creyentes bajo la ley. (He. 1:1,2a..7:19,22; 8:6; 9:23; 11:40; Gá.2:11ss.; 4:1-3; Col. 2:16,17; He. 10:19; 21; Jn. 7:38,39)

Jn 3:36
El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.
Ro. 8:33
¿Quién acusará a los escogidos de Dios?  Dios es el que justifica.
Gá. 3:13
Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

Gá. 1:4
el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,  conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
Ef. 2:1
Y él os dio vida a vosotros,  cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo,  siguiendo la corriente de este mundo,  conforme al príncipe de la potestad del aire,  el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne,  haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos,  y éramos por naturaleza hijos de ira,  lo mismo que los demás.
Col. 1:13
el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,  y trasladado al reino de su amado Hijo,
Hch. 26:18
para que abras sus ojos,  para que se conviertan de las tinieblas a la luz,  y de la potestad de Satanás a Dios;  para que reciban,  por la fe que es en mí,  perdón de pecados y herencia entre los santificados.
Ro 6:14-18
14  Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;  pues no estáis bajo la ley,  sino bajo la gracia. 15  ¿Qué,  pues?  ¿Pecaremos,  porque no estamos bajo la ley,  sino bajo la gracia?  En ninguna manera. 16  ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle,  sois esclavos de aquel a quien obedecéis,  sea del pecado para muerte,  o sea de la obediencia para justicia? 17  Pero gracias a Dios,  que aunque erais esclavos del pecado,  habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18  y libertados del pecado,  vinisteis a ser siervos de la justicia.; 8:3 Porque lo que era imposible para la ley,  por cuanto era débil por la carne,  Dios,  enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado,  condenó al pecado en la carne;

Ro. 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios,  todas las cosas les ayudan a bien,  esto es,  a los que conforme a su propósito son llamados.
1 Co. 15:54-57
54  Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción,  y esto mortal se haya vestido de inmortalidad,  entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55  ¿Dónde está,  oh muerte,  tu aguijón?  ¿Dónde,  oh sepulcro,  tu victoria? 56  ya que el aguijón de la muerte es el pecado,  y el poder del pecado,  la ley. 57  Más gracias sean dadas a Dios,  que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
1 Ts. 1:10
y esperar de los cielos a su Hijo,  al cual resucitó de los muertos,  a Jesús,  quien nos libra de la ira venidera.
He. 2:14
Así que,  por cuanto los hijos participaron de carne y sangre,  él también participó de lo mismo,  para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte,  esto es,  al diablo,, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Ef. 2:18
porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.; 3:12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;
Ro. 8:15
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,  sino que habéis recibido el espíritu de adopción,  por el cual clamamos:  ¡Abba,  Padre!
1 Jn. 4:18
En el amor no hay temor,  sino que el perfecto amor echa fuera el temor;  porque el temor lleva en sí castigo.  De donde el que teme,  no ha sido perfeccionado en el amor.

Sal. 19:7-9
7  La ley de Jehová es perfecta,  que convierte el alma;   El testimonio de Jehová es fiel,  que hace sabio al sencillo. 8  Los mandamientos de Jehová son rectos,  que alegran el corazón;   El precepto de Jehová es puro,  que alumbra los ojos. 9  El temor de Jehová es limpio,  que permanece para siempre;   Los juicios de Jehová son verdad,  todos justos.; 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,  Oh Jehová,  roca mía,  y redentor mío.
Ro. 4:5-11
5  más al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia. 6  Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7  diciendo:   Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,   Y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. 9  ¿Es,  pues,  esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión,  o también para los de la incircuncisión?  Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 10  ¿Cómo,  pues,  le fue contada?  ¿Estando en la circuncisión,  o en la incircuncisión?  No en la circuncisión,  sino en la incircuncisión. 11  Y recibió la circuncisión como señal,  como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso;  para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados,  a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;
Gá. 3:9
De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
He. 11:27
Por la fe dejó a Egipto,  no temiendo la ira del rey;  porque se sostuvo como viendo al Invisible., 33 que por fe conquistaron reinos,  hicieron justicia,  alcanzaron promesas,  taparon bocas de leones,, 34 apagaron fuegos impetuosos,  evitaron filo de espada,  sacaron fuerzas de debilidad,  se hicieron fuertes en batallas,  pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

He. 1:1
Dios,  habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,, 2ª en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo; 7:19 (pues nada perfeccionó la ley),  y de la introducción de una mejor esperanza,  por la cual nos acercamos a Dios., 22 Por tanto,  Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.; 8:6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo,  cuanto es mediador de un mejor pacto,  establecido sobre mejores promesas.;9:23 Fue,  pues,  necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así;  pero las cosas celestiales mismas,  con mejores sacrificios que estos.; 11:40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros,  para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.
Gá.2:11ss
11  Pero cuando Pedro vino a Antioquía,  le resistí cara a cara,  porque era de condenar. 12  Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo,  comía con los gentiles;  pero después que vinieron,  se retraía y se apartaba,  porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13  Y en su simulación participaban también los otros judíos,  de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14  Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio,  dije a Pedro delante de todos: Si tú,  siendo judío,  vives como los gentiles y no como judío,  ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? 15  Nosotros,  judíos de nacimiento,  y no pecadores de entre los gentiles, 16  sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,  sino por la fe de Jesucristo,  nosotros también hemos creído en Jesucristo,  para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,  por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 17  Y si buscando ser justificados en Cristo,  también nosotros somos hallados pecadores,  ¿es por eso Cristo ministro de pecado?  En ninguna manera. 18  Porque si las cosas que destruí,  las mismas vuelvo a edificar,  trasgresor me hago. 19  Porque yo por la ley soy muerto para la ley,  a fin de vivir para Dios. 20  Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21  No desecho la gracia de Dios;  pues si por la ley fuese la justicia,  entonces por demás murió Cristo; 4:1-3 1  Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño,  en nada difiere del esclavo,  aunque es señor de todo; 2  sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3  Así también nosotros,  cuando éramos niños,  estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo
Col. 2:16
Por tanto,  nadie os juzgue en comida o en bebida,  o en cuanto a días de fiesta,  luna nueva o días de reposo, 17  todo lo cual es sombra de lo que ha de venir;  pero el cuerpo es de Cristo
He. 10:19
Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,; 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
Jn. 7:38
El que cree en mí,  como dice la Escritura,  de su interior correrán ríos de agua viva., 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;  pues aún no había venido el Espíritu Santo,  porque Jesús no había sido aún glorificado.

 

2.   Sólo Dios es el Señor de la conciencia, (Stg. 4:12; Ro. 14:4; Gá.5:1) y la ha hecho libre de las doctrinas y los mandamientos de los hombres que sean en alguna manera contrarios a su Palabra o que no estén contenidos en ésta. (Hch. 4:19; 5:29; 1 Co. 7 23; Mt. 15:9) Así que, creer tales doctrinas u obedecer tales mandamientos por causa de la conciencia es traicionar la verdadera libertad de conciencia, (Col. 2:20,22,23; Gá. 1:10; 2:3-5; 5.1) y el requerir una fe implícita y una obediencia ciega y absoluta es destruir la libertad de conciencia y también la razón. (Ro. 10:17; 14:23; Hch. 17:11; 1 Co. 3:5; 2 Co. 1:24)

Stg. 4:12
Uno solo es el dador de la ley,  que puede salvar y perder;  pero tú,  ¿quién eres para que juzgues a otro?
Ro. 14:4
¿Tú quién eres,  que juzgas al criado ajeno?  Para su propio señor está en pie,  o cae;  pero estará firme,  porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
Gá.5:1
Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,  y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Hch. 4:19
Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles:  Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;; 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles,  dijeron:  Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
1 Co. 7 23
Por precio fuisteis comprados;  no os hagáis esclavos de los hombres.
Mt. 15:9
Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas,  mandamientos de hombres.

Col. 2:20
Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo,  ¿por qué,  como si vivieseis en el mundo,  os sometéis a preceptos, 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres),  cosas que todas se destruyen con el uso?, 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario,  en humildad y en duro trato del cuerpo;  pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.
Gá. 1:10
Pues,  ¿busco ahora el favor de los hombres,  o el de Dios?  ¿O trato de agradar a los hombres?  Pues si todavía agradara a los hombres,  no sería siervo de Cristo.; 2:3-5 3  Mas ni aun Tito,  que estaba conmigo,  con todo y ser griego,  fue obligado a circuncidarse; 4  y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas,  que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús,  para reducirnos a esclavitud, 5  a los cuales ni por un momento accedimos a someternos,  para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros; 5.1 Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,  y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Ro. 10:17
Así que la fe es por el oír,  y el oír,  por la palabra de Dios.; 14:23 Pero el que duda sobre lo que come,  es condenado,  porque no lo hace con fe;  y todo lo que no proviene de fe,  es pecado.
Hch. 17:11
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica,  pues recibieron la palabra con toda solicitud,  escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
1 Co. 3:5
¿Qué,  pues,  es Pablo,  y qué es Apolos?  Servidores por medio de los cuales habéis creído;  y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
2 Co. 1:24
No que nos enseñoreemos de vuestra fe,  sino que colaboramos para vuestro gozo;  porque por la fe estáis firmes.

 

3.   Aquellos que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican cualquier pecado o abrigan cualquier concupiscencia, al pervertir así el propósito principal de la gracia del evangelio para su propia destrucción, (Ro. 6:1,2) destruyen completamente, por tanto, el propósito de la libertad cristiana, que consiste en que, siendo librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos los días de nuestra vida. (Lc 1.74, 75; Ro. 14:9; Gá. 5:13; 2 P. 2 18,21)

Ro. 6:1
¿Qué,  pues,  diremos?  ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?, 2 En ninguna manera.  Porque los que hemos muerto al pecado,  ¿cómo viviremos aún en él?

Lc 1.74
Que,  librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos, 75 En santidad y en justicia delante de él,  todos nuestros días
Ro. 14:9
Porque Cristo para esto murió y resucitó,  y volvió a vivir,  para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
Gá. 5:13
Porque vosotros,  hermanos,  a libertad fuisteis llamados;  solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne,  sino servíos por amor los unos a los otros.
2 P. 2 18
Pues hablando palabras infladas y vanas,  seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error., 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia,  que después de haberlo conocido,  volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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