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Capitulo XXIV El Gobierno Civil
1. Dios,
el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los
magistrados civiles para estar sujetos a él, gobernando al pueblo para
la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con
el poder de la espada, para la defensa y aliento de los que hacen lo
bueno, y para el castigo de los malhechores.
(Ro. 13:14; 1 P.
2:13,14)
2. Es
lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de magistrado
cuando sean llamados para ello; en el desempeño de su cargo deben
mantener especialmente la justicia y la paz, según las leyes sanas de
cada reino y estado; así con este fin, bajo el Nuevo Testamento,
pueden legalmente ahora hacer la guerra en ocasiones justas y
necesarias. (2S.
23:3; Sal. 82:3,4; Lc 3:14)
3. Como
los gobernantes civiles son puestos por Dios con los propósitos ya
mencionados, los cristianos están sujetos a ellos en los requisitos
legales, y esto por causa del Señor y de la conciencia y no meramente
para evitar castigo.
(Ro. 13:5-7; 3. 1
P.2:17)
Debemos ofrecer suplicaciones y oraciones a favor
de los reyes y de los que están en autoridad, para que bajo su
gobierno podamos vivir quieta y reposadamente en santidad y
honestidad.
(1 Ti. 2:1,2) |
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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)
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Martha Iñiguez Moreno
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