Capítulo XXVI
De la Iglesia
1.
La Iglesia
católica o universal,
(Mt.
16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25, 27, 29, 32; Col.1:18,
24; He. 12:23)
que (con respecto a la obra interna del
Espíritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se
compone del número completo de los elegidos que han sido, son o serán
reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la
plenitud de Aquel que llena todo en todos.
(Ef. 1: 22; 5:23-25, 27, 29,32; Col.
1:18,24; Ap. 21:9-14)
Mt. 16:18
Y yo también
te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia;
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
1 Co. 12:28
Y a unos puso Dios en la
iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero
maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los
que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
Ef. 1:22
y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre
todas las cosas a la iglesia,;
4:11-15
11
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a
otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de
la estatura de la plenitud de Cristo; 14
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de
todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en
aquel que es la cabeza, esto es, Cristo;
5:23-25
23
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
27 a fin
de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha.,
29 Porque
nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la
cuida, como también Cristo a la iglesia,,
32 Grande
es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la
iglesia.
Col.1:18
y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el
principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo
tenga la preeminencia;,
24 Ahora
me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que
falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia
He. 12:23
a la congregación de los
primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de
todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos
Ef. 1: 22y
sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre
todas las cosas a la iglesia,;
5:23-25
23
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
27 a fin
de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha.,
29 Porque
nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la
cuida, como también Cristo a la iglesia,,
32 Grande
es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia
Col. 1:18,24
y él es la cabeza del
cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de
entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;,
24 Ahora
me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que
falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia
Ap. 21:9-14
9
Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas
llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven
acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me
mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo,
de Dios, 11 teniendo la gloria de
Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como
piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las
puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce
tribus de los hijos de Israel; 13
al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres
puertas; al occidente tres puertas. 14
Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce
nombres de los doce apóstoles del Cordero.
2.
Todas las
personas en todo el mundo que profesan la fe del evangelio y
obediencia a Dios por Cristo conforme al mismo, que no destruyan su
propia profesión mediante errores fundamentales o conductas impías,
son y pueden ser llamados santos visibles;
(1
Co. 1:2; Ro. 1:7,8; Hch. 11:26; Mt 16:18; 28:15-20; 1 Co. 5:1-9)
y de tales personas todas las congregaciones
locales deben estar compuestas.
(Mt. 18:15-20; Hch. 2:37,42; 4:4; Ro.
1:7; 1 Co. 5:1-9)
1 Co. 1:2
a la iglesia de Dios que
está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser
santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro
Ro. 1:7 a
todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser
santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo,
8
Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a
todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo
Hch. 11:26
Y se congregaron allí todo
un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos
se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía
Mt 16:18
Y yo también
te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia;
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella;
28:15-20
15
Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido.
Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.
16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte
donde Jesús les había ordenado. 17
Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en
la tierra. 19
Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo; 20
enseñándoles que guarden todas las cosas
que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo. Amén
1 Co. 5:1-9
1
De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal
fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que
alguno tiene la mujer de su padre. 2
Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos
lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que
cometió tal acción? 3 Ciertamente
yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como
presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros
y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la
carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de
levadura leuda toda la masa? 7
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa,
sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya
fue sacrificada por nosotros. 8
Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la
levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de
sinceridad y de verdad. 9 Os he
escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios
Mt. 18:15-20
15
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú
y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
16
Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca
de dos o tres testigos conste toda palabra.
17
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la
iglesia, tenle por gentil y publicano.
18
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en
el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el
cielo.
19
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la
tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi
Padre que está en los cielos.
20
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo
en medio de ellos
Hch. 2:37
Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué haremos?,
42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones;
4:4 Pero
muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de
los varones era como cinco mil
Ro. 1:7 a
todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser
santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo
1 Co. 5:1-9
1
De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal
fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que
alguno tiene la mujer de su padre. 2
Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos
lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que
cometió tal acción? 3 Ciertamente
yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como
presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
4 En el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro
Señor Jesucristo, 5 el tal sea
entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el
espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
6 No es buena vuestra jactancia.
¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?
7 Limpiaos, pues, de la vieja
levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque
nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
8 Así que celebremos la fiesta,
no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad,
sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
9 Os he escrito por carta, que no
os juntéis con los fornicarios
3.
Las iglesias
más puras bajo el cielo están sujetas a la impureza y al error,
(1 Co. 1:11; 5:1;
6:6; 11:17-19; 3Jn.9, 10; Ap.2y 3)
y algunas han degenerado tanto que han
llegado a ser no iglesias de Cristo sino sinagogas de Satanás.
(Ap.
2:5 con 1:20; 1 Ti. 3:14, 15; Ap. 18:2)
Sin embargo, Cristo siempre ha tenido y
siempre tendrá un reino en este mundo, hasta el fin del mismo,
compuesto de aquellos que creen en Él y profesan su nombre.
(Mt. 16:18; 24:14; 28:20; Mr.
4:3-32; Sal. 72:1-l8; 102:28; Is. 9:6, 7; Ap. 12:17; 20:7-9)
1 Co. 1:11
Porque he sido informado
acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre
vosotros contiendas;
5:1 De
cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación
cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la
mujer de su padre;
6:6 sino
que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los
incrédulos?;
11:17-19
17
Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os
congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo
que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.
19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,
para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados
3Jn.9, l0
Ap.2
1
Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete
estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros
de oro, dice esto:
2
Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no
puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser
apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
3
y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente
por amor de mi nombre, y no has desmayado.
4
Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
5
Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las
primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
6
Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las
cuales yo también aborrezco.
7
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al
que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en
medio del paraíso de Dios.
8
Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el
postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:
9
Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres
rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son,
sino sinagoga de Satanás.
10
No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a
algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y
tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te
daré la corona de la vida.
11
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El
que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
12
Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada
aguda de dos filos dice esto:
13
Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de
Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en
los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros,
donde mora Satanás.
14
Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que
retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo
ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los
ídolos, y a cometer fornicación.
15
Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la
que yo aborrezco.
16
Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé
contra ellos con la espada de mi boca.
17
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al
que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una
piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el
cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
18
Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que
tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido,
dice esto:
19
Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y
que tus obras postreras son más que las primeras.
20
Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer
Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a
fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
21
Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere
arrepentirse de su fornicación.
22
He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con
ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.
23
Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo
soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno
según vuestras obras.
24
Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no
tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las
profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;
25
pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.
26
Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré
autoridad sobre las naciones,
27
y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de
alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;
28
y le daré la estrella de la mañana.
29
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
y 3
1
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete
espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus
obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
2
Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque
no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
3
Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y
arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no
sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4
Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus
vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son
dignas.
5
El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su
nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi
Padre, y delante de sus ángeles.
6
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
7
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el
Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno
cierra, y cierra y ninguno abre:
8
Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta
abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca
fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
9
He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser
judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y
se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.
10
Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te
guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo
entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
11
He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno
tome tu corona.
12
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca
más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el
nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende
del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
13
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
14
Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén,
el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios,
dice esto:
15
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses
frío o caliente!
16
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi
boca.
17
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna
cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado,
miserable, pobre, ciego y desnudo.
18
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego,
para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se
descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio,
para que veas.
19
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y
arrepiéntete.
20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre
la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21
Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como
yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias
Ap. 2:5
Recuerda,
por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras
obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su
lugar, si no te hubieres arrepentido.con
1:20
El misterio
de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete
iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete
iglesias.
1 Ti. 3:14
Esto te escribo, aunque
tengo la esperanza de ir pronto a verte,,
15 para
que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es
la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
Ap. 18:2
Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran
Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo
espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
Mt. 16:18
Y yo también
te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia;
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.;
24:14
Y será
predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio
a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.;
28:20
enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén.
Mr. 4:3-32
3
Oíd: He aquí, el sembrador salió a
sembrar; 4
y al sembrar, aconteció que una parte cayó
junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.
5
Otra parte cayó en pedregales, donde no
tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de
tierra. 6
Pero salido el sol, se quemó; y porque no
tenía raíz, se secó. 7
Otra parte cayó entre espinos; y los
espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
8
Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y
creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
9 Entonces les dijo:
El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los
doce le preguntaron sobre la parábola. 11
Y les dijo: A vosotros os es dado saber
el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por
parábolas todas las cosas; 12
para que viendo, vean y no perciban; y
oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean
perdonados los pecados. 13
Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola?
¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?
14 El sembrador es el que
siembra la palabra. 15
Y éstos son los de junto al camino: en
quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida
viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.
16 Estos son asimismo los que
fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra,
al momento la reciben con gozo; 17 pero no tienen raíz en sí, sino
que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la
persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.
18 Estos son los que fueron
sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,
19 pero los afanes de este
siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas,
entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
20 Y éstos son los que fueron
sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y
dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
21 También les dijo: ¿Acaso se
trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No
es para ponerla en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que
no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a
luz. 23
Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
24 Les dijo también: Mirad lo
que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun
se os añadirá a vosotros los que oís.
25 Porque al que tiene, se le
dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
26 Decía además: Así es el reino
de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra;
27 y duerme y se levanta, de
noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.
28 Porque de suyo lleva fruto la
tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la
espiga; 29
y cuando el fruto está maduro, en seguida
se mete la hoz, porque la siega ha llegado.
30 Decía también: ¿A qué haremos
semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos?
31 Es como el grano de mostaza,
que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las
semillas que hay en la tierra;
32 pero después de sembrado,
crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes
ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su
sombra.
Sal. 72:1-18
1
Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
2 El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos
con juicio. 3 Los montes
llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.
4 Juzgará a los afligidos del pueblo, Salvará a los hijos
del menesteroso, Y aplastará al opresor.
5 Te temerán mientras duren el sol Y la luna, de
generación en generación. 6
Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que
destila sobre la tierra. 7
Florecerá en sus días justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no
haya luna. 8 Dominará de
mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra.
9 Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus
enemigos lamerán el polvo. 10
Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes
de Sabá y de Seba ofrecerán dones. 11
Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le
servirán. 12 Porque él
librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere
quien le socorra. 13 Tendrá
misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los
pobres. 14 De engaño y de
violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante
sus ojos. 15 Vivirá, y se
le dará del oro de Sabá, Y se orará por él continuamente; Todo el
día se le bendecirá. 16
Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los
montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad
florecerán como la hierba de la tierra.
17 Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre
mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo
llamarán bienaventurado. 18
Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, 00 El único que hace
maravillas.;
102:28
Los hijos de tus siervos
habitarán seguros, Y su descendencia será establecida delante de ti.
Is. 9:6
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios
Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz,
7 Lo
dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de
David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en
justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los
ejércitos hará esto.
Ap. 12:17
Entonces el dragón se llenó
de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la
descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y
tienen el testimonio de Jesucristo;
20:7-9
7
Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,
8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro
ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la
batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el
campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego
del cielo, y los consumió.
4.
La Cabeza de la
Iglesia es el Señor Jesucristo, en quien, por el designio del Padre,
todo el poder requerido para el llamamiento, el establecimiento, el
orden o el gobierno de la Iglesia, está suprema y soberanamente
investido.(Col.
1:18; Ef. 4:11-16; 1: 2-23; 5:23-32; 1 Co. 12:27, 28; Jn. 17:1-3; Mt.
28:18-20; Hch. 5:31; Jn. 10:1-16)
No puede el papa de Roma ser cabeza de ella
en ningún sentido, sino que él es aquel Anticristo, aquel hombre de
pecado e hijo de perdición, que se ensalza en la Iglesia contra Cristo
y contra todo lo que se llama Dios, a quien el Señor destruirá con el
resplandor de su venida.
(2 Ts. 2:2-9)
Col. 1:18
y él es la cabeza del
cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de
entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia
Ef. 4:11-16
11 Y
él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a
otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de
la estatura de la plenitud de Cristo; 14
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de
todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en
aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí
por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad
propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en
amor;
1: 2-23
2
Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo. 3 Bendito sea el Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos
suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos
hizo aceptos en el Amado, 7 en
quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las
riquezas de su gracia, 8 que hizo
sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su
beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo,
10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación
del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos,
como las que están en la tierra. 11
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme
al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su
voluntad, 12 a fin de que seamos
para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos
en Cristo. 13 En él también
vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de
vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la promesa, 14
que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión
adquirida, para alabanza de su gloria. 15
Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor
Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de
vosotros en mis oraciones, 17 para
que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé
espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que
sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las
riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con
nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y
sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también
en el venidero; 22 y sometió todas
las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a
la iglesia, 23 la cual es su
cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.;
5:23-32
23
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento
del agua por la palabra, 27 a fin
de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha. 28 Así también los maridos
deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su
mujer, a sí mismo se ama. 29
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta
y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus
huesos. 31 Por esto dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos
serán una sola carne. 32 Grande es
este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
1 Co. 12:27
Vosotros, pues, sois el
cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular,
28 Y a
unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego
profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros,
después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que
tienen don de lenguas.
Jn. 17:1-3
1
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:
Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu
Hijo te glorifique a ti; 2
como le has dado potestad sobre toda
carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.
3 Y esta es la vida eterna: que
te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado.
Mt. 28:18-20
18 Y
Jesús se acercó y les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden
todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Hch. 5:31
A éste, Dios ha exaltado
con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel
arrepentimiento y perdón de pecados.
Jn. 10:1-16
1
De cierto, de cierto os digo: El que no
entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra
parte, ése es ladrón y salteador.
2 Más el que entra por la
puerta, el pastor de las ovejas es.
3 A éste abre el portero, y las
ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
4 Y cuando ha sacado fuera todas
las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque
conocen su voz. 5
Más al extraño no seguirán, sino huirán de
él, porque no conocen la voz de los extraños.
6 Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué
era lo que les decía. 7 Volvió,
pues, Jesús a decirles: De cierto, de
cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
8 Todos los que antes de mí
vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
9 Yo soy la puerta; el que por
mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladrón no viene sino para
hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para
que la tengan en abundancia. 11
Yo soy el buen pastor; el buen pastor
su vida da por las ovejas. 12
Mas el asalariado, y que no es el
pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja
las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13 Así que el asalariado huye,
porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y
conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce,
y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
16 También tengo otras ovejas
que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi
voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
2 Ts. 2:2-9
2 que
no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os
conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si
fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que
antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el
hijo de perdición, 4 el cual se
opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de
culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios,
haciéndose pasar por Dios. 5 ¿No
os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a
su debido tiempo se manifieste. 7
Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay
quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en
medio. 8 Y entonces se manifestará
aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y
destruirá con el resplandor de su venida;
9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran
poder y señales y prodigios mentirosos,
5.
En el ejercicio
de este poder que le ha sido confiado, el Señor Jesús, a través del
ministerio de su Palabra y por su Espíritu, llama a si mismo del mundo
a aquellos que le han sido dados por su Padre
(Jn.
10:16, 23; 12:32; 17:2; Hch. 5:31, 32)
para que anden delante de El en todos los
caminos de la obediencia que Él les prescribe en su Palabra.(Mt.
28:20) A los así
llamados, Él les ordena andar juntos en congregaciones concretas, o
iglesias, para su edificación mutua y la debida observancia del culto
público, que Él requiere de ellos en el mundo.
(Mt. 18:15-20; Hch. 14:21-23; Tit. 1:5; 1
Ti. 1:3; 3:1-16; 5:17-22)
Jn. 10:16
También
tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor,
23 y
Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón;
12:32
Y
yo, si
fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo;
17:2
como le has
dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los
que le diste
Hch. 5:31
A éste, Dios ha exaltado
con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel
arrepentimiento y perdón de pecados,
32 Y
nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu
Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen
Mt. 28:20
enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén
Mt. 18:15-20
15
Por tanto, si tu hermano peca contra ti,
ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu
hermano. 16
Más si no te oyere, toma aún contigo a uno
o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
17 Si no los oyere a ellos,
dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y
publicano. 18
De cierto os digo que todo lo que atéis en
la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la
tierra, será desatado en el cielo.
19 Otra vez os digo, que si dos
de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera
cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos. 20
Porque donde están dos o tres congregados
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Hch. 14:21-23
21 Y
después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos
discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,
22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a
que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través
de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado
con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
Tit. 1:5
or esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente,
y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé
1 Ti. 1:3
Como te rogué que te
quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a
algunos que no enseñen diferente doctrina;
3:1-16
1
Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.
2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido
de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto
para enseñar; 3 no dado al vino,
no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable,
apacible, no avaro; 4 que
gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda
honestidad 5 (pues el que no sabe
gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la
condenación del diablo. 7 También
es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no
caiga en descrédito y en lazo del diablo.
8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no
dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;
9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras,
sino sobrias, fieles en todo. 12
Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus
hijos y sus casas. 13 Porque los
que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y
mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a
verte, 15 para que si tardo,
sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del
Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios
fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los
ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido
arriba en gloria.;
5:17-22
17 Los
ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor,
mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que
trilla; y: Digno es el obrero de su salario.
19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres
testigos. 20 A los que persisten
en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también
teman. 21 Te encarezco delante de
Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes
estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.
22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni
participes en pecados ajenos. Consérvate puro.
6.
Los
miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, yen una
forma visible manifiestan y evidencian (por su profesión de fe y su
conducta> su obediencia al llamamiento de Cristo;
(Mt. 28:18-20; Hch.
14:22,23; Ro. 1:7; 1 Co. 1:2 con los vv. 13-17; 1 Ts. 1:1 con los vv.
2- 10; Hch. 2:37-42; 4:4; 5:13,14)
y voluntariamente acuerdan andar juntos,
conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y
mutuamente, por la voluntad de Dios, profesando sujeción a los
preceptos del evangelio.
(Hch. 2:41,42; 5:13,14; 2 Co.
9:13)
Mt. 28:18-20
18 Y
Jesús se acercó y les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden
todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Hch. 14:22
confirmando los ánimos de
los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y
diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones
entremos en el reino de Dios,
23 Y
constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos,
los encomendaron al Señor en quien habían creído
Ro. 1:7 a
todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser
santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo
1 Co. 1:2
a la iglesia de Dios que
está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser
santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro
con los vv. 13-17
13
¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O
fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he
bautizado, sino a Crispo y a Gayo, 15
para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.
16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás,
no sé si he bautizado a algún otro. 17
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no
con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo
1 Ts. 1:1
ablo, Silvano y Timoteo,
a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor
Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del
Señor Jesucristo
con los vv. 2-10
2
Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de
vosotros en nuestras oraciones, 3
acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de
vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la
esperanza en nuestro Señor Jesucristo. 4
Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;
5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras
solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena
certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor
de vosotros. 6 Y vosotros
vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la
palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de
Macedonia y de Acaya que han creído. 8
Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor,
no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra
fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad
de hablar nada; 9 porque ellos
mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo
os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y
verdadero, 10 y esperar de los
cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien
nos libra de la ira venidera.
Hch. 2:37-42
37 Al
oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los
otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y
recibiréis el don del Espíritu Santo. 39
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para
todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios
llamare. 40 Y con otras muchas
palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta
perversa generación. 41 Así que,
los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel
día como tres mil personas. 42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.;
4:4 Pero
muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de
los varones era como cinco mil;
5:13 De
los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo
los alababa grandemente,
14 Y los
que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres
como de mujeres
Hch. 2:41
Así que, los que
recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día
como tres mil personas,
42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones;
5:13 De
los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo
los alababa grandemente,
14 Y los
que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres
como de mujeres
2 Co. 9:13
pues por la experiencia de
esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al
evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución
para ellos y para todos
7.
A cada
una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su mente
declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en
cualquier sentido necesarios para realizar ese ordenen la adoración y
en la disciplina que Él ha instituido para que lo guarden; juntamente
con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la
ejecución del mencionado poder.
(Mt. 18:17-20; 1 Co.
5:4, 5,13; 2 Co. 2:6-8)
Mt. 18:17-20
17
Si no los oyere a ellos, dilo a la
iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
18 De cierto os digo que todo lo
que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que
desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
19 Otra vez os digo, que si dos
de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera
cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos. 20
Porque donde están dos o tres congregados
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos
1 Co. 5:4
En el nombre de nuestro
Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de
nuestro Señor Jesucristo,
5 el tal
sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el
espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús,
13 Porque
a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso
de entre vosotros
2 Co. 2:6-8
6 Le
basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos;
7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle
y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.
8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él
8.
Una iglesia
local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de
Cristo, está compuesta por oficiales y miembros; y los oficiales
designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia
(así llamada y reunida), para la particular administración de las
ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que Él les confía o al
que les llama, para que continúen hasta el fin del mundo, son los
obispos o ancianos, y los diáconos.
(Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17, 28;
Ti 1:5-7; 1 P. 5:2)
Fil. 1:1
Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo
Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos
1 Ti. 3:1-13
1
Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.
2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido
de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto
para enseñar; 3 no dado al vino,
no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable,
apacible, no avaro; 4 que
gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda
honestidad 5 (pues el que no sabe
gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la
condenación del diablo. 7 También
es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no
caiga en descrédito y en lazo del diablo.
8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no
dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;
9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras,
sino sobrias, fieles en todo. 12
Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus
hijos y sus casas. 13 Porque los
que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y
mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Hch. 20:17
Enviando, pues, desde
Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia,
28 Por
tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu
Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor,
la cual él ganó por su propia sangre
Ti 1:5-7
5 Por
esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y
establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé;
6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y
tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de
rebeldía. 7 Porque es necesario
que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no
soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no
codicioso de ganancias deshonestas
1 P. 5:2
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella,
no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta,
sino con ánimo pronto
9.
La
manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona
que ha sido cualificada y dotada por el Espíritu Santo
(Ef. 4:11; 1 Ti. 3:1-13)
para el oficio de obispo o anciano en una
iglesia, es que sea escogido para el mismo por común sufragio de la
iglesia misma, (Hch.
6:1-7; 14:23 con Mt 18:17-20; 1 Co. 5:1-13)
y solemnemente apartado mediante ayuno y
oración con la imposición de manos de los ancianos de la iglesia, si
es que hay algunos constituidos anteriormente en ella;
(1
Ti. 4:14; 5:22)
y para un diácono, que sea escogido por el
mismo sufragio y apartado mediante oración y la misma imposición de
manos. (Hch. 6:1-7)
Ef. 4:11
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a
otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros
1 Ti. 3:1-13
1
Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.
2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido
de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto
para enseñar; 3 no dado al vino,
no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable,
apacible, no avaro; 4 que
gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda
honestidad 5 (pues el que no sabe
gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la
condenación del diablo. 7 También
es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no
caiga en descrédito y en lazo del diablo.
8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no
dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;
9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras,
sino sobrias, fieles en todo. 12
Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus
hijos y sus casas. 13 Porque los
que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y
mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Hch. 6:1-7
1 En
aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo
murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de
aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los
discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de
Dios, para servir a las mesas. 3
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen
testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes
encarguemos de este trabajo. 4 Y
nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a
Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a
Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de
Antioquía; 6 a los cuales
presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las
manos. 7 Y crecía la palabra del
Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en
Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe;
14:23 Y
constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos,
los encomendaron al Señor en quien habían creído
Mt 18:17-20
17
Si no los oyere a ellos, dilo a la
iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
18 De cierto os digo que todo lo
que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que
desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
19 Otra vez os digo, que si dos
de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera
cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos. 20
Porque donde están dos o tres congregados
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos
1 Co. 5:1-13
1 De
cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación
cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la
mujer de su padre. 2 Y vosotros
estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para
que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en
espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros
y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la
carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de
levadura leuda toda la masa? 7
Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa,
sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya
fue sacrificada por nosotros. 8
Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la
levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de
sinceridad y de verdad. 9 Os he
escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con
los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal
caso os sería necesario salir del mundo.
11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,
llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o
maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están
fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?
13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad,
pues, a ese perverso de entre vosotros
1 Ti. 4:14
No descuides el don que hay
en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las
manos del presbiterio;
5:22 No
impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados
ajenos. Consérvate puro
Hch. 6:1-7
1 En
aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo
murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de
aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los
discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de
Dios, para servir a las mesas. 3
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen
testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes
encarguemos de este trabajo. 4 Y
nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a
Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a
Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de
Antioquía; 6 a los cuales
presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las
manos. 7 Y crecía la palabra del
Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en
Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe
10.
Siendo la obra
de los pastores atender constantemente al servicio de Cristo, en sus
iglesias, en el ministerio de la Palabra y la oración velando por sus
almas, como aquellos que han de dar cuenta a Él es la responsabilidad
de las iglesias (Hch.
6:4; 1 Ti. 3:2; 5:17; He. 13:17)
a las que ellos ministran darles no
solamente todo el respeto debido, sino compartir también con ellos
todas sus cosas buenas, según sus posibilidades,
(1 Ti. 5:17,
18; 1 Co. 9:14; Gá.
6:6,7) de
manera que tengan una provisión adecuada, sin que tengan que enredarse
en actividades seculares,
(2 Ti. 2:4)
y puedan también practicar la hospitalidad
hacia los demás.
(1 Ti. 3:2)
Esto lo requiere la ley de la naturaleza y
el mandato expreso de nuestro Señor Jesús, quien ha ordenado que los
que predican el evangelio vivan del evangelio.
(1 Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18)
Hch. 6:4
Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la
palabra
1 Ti. 3:2
Pero es necesario que el
obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
5:17 Los
ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor,
mayormente los que trabajan en predicar y enseñar
He. 13:17
Obedeced a vuestros
pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con
alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso
1 Ti. 5:17
Los ancianos que gobiernan
bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que
trabajan en predicar y enseñar,
18 Pues
la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es
el obrero de su salario
1 Co. 9:14
Así también ordenó el Señor
a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio
Gá. 6:6
El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena
al que lo instruye,
7 No os
engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre
sembrare, eso también segará
2 Ti. 2:4
Ninguno que milita se
enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo
tomó por soldado
1 Ti. 3:2
Pero es necesario que el
obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar
1 Co. 9:6-14
6 ¿O
sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?
7 ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién
planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no
toma de la leche del rebaño? 8
¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?
9 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal
al buey que trilla.¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,
10 o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se
escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que
trilla, con esperanza de recibir del fruto.
11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es
gran cosa si segáremos de vosotros lo material?
12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros,
¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que
lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de
Cristo. 13 ¿No sabéis que los que
trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que
sirven al altar, del altar participan? 14
Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que
vivan del evangelio
1 Ti. 5:18
¿Cuál, pues, es mi
galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el
evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio
Hch. 8:5
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba
a Cristo;
11:19-21
19
Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución
que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y
Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.
20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene,
los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los
griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.
21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó
y se convirtió al Señor
1 P. 4:10
Cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de
la multiforme gracia de Dios,
11 Si
alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno
ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo
sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y
el imperio por los siglos de los siglos. Amén
11. Aunque
sea la responsabilidad de los obispos o pastores de las iglesias,
según su oficio, estar constantemente dedicados a la predicación de la
Palabra, sin embargo la obra de predicar la Palabra no está tan
particularmente limitada a ellos, sino que otros también dotados y
cualificados por el Espíritu Santo para ello y aprobados y llamados
por la iglesia, pueden y deben desempeñarla.
(Hch. 8:5; 11:19-21; 1 P.
4:10,11)
Hch. 8:5
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba
a Cristo;
11:19-21
19
Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución
que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y
Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.
20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene,
los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los
griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.
21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó
y se convirtió al Señor
1 P. 4:10
Cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de
la multiforme gracia de Dios,
11 Si
alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno
ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo
sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y
el imperio por los siglos de los siglos
12. Todos
los creyentes están obligados a unirse a iglesias locales cuando y
donde tengan la oportunidad de hacerlo. Asimismo todos aquellos que
son admitidos a los privilegios de una iglesia también están sujetos a
la disciplina y el gobierno de la misma iglesia, conforme a la norma
de Cristo.
(1 Ts. 5:14; 2 Ts. 3:6, 14, 15; 1 Co.
5:9-13; He. 13:17)
1 Ts. 5:14
También os rogamos,
hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco
ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con
todos
2 Ts. 3:6
Pero os ordenamos,
hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis
de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza
que recibisteis de nosotros,
14 Si
alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése
señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence,
15 Mas no
lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano
1 Co. 5:9-13
9 Os
he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con
los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal
caso os sería necesario salir del mundo.
11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,
llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o
maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están
fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?
13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad,
pues, a ese perverso de entre vosotros
He. 13:17
¿Y con quiénes estuvo él
disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos
cayeron en el desierto?
13.
Ningún miembro
de iglesia, sobre la base de alguna ofensa recibida, habiendo cumplido
el deber requerido de él hacia la persona que le ha ofendido, debe
perturbar el orden de la iglesia, o ausentarse de las reuniones de la
iglesia o de la administración de ninguna de las ordenanzas sobre la
base de tal ofensa de cualquier otro miembro, sino que debe esperar en
Cristo mientras prosigan las actuaciones de la iglesia.
(Mt. 18:15-17; Ef. 4:2, 3; Col. 3:12-15;
1 Jn. 2:7-11, 18, 19; Ef. 4:2, 3; Mt 28:20)
Mt. 18:15-17
15
Por
tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él
solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
16 Más si no te oyere, toma aún
contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste
toda palabra. 17
Si no los oyere a ellos, dilo a la
iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano
Ef. 4:2
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos
a los otros en amor,
3
solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz
Col. 3:12-15
12
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de
entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre, de paciencia; 13
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno
tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así
también hacedlo vosotros. 14 Y
sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que
asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos
1 Jn. 2:7-11
7
Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento
antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento
antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.
8 Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es
verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y
la luz verdadera ya alumbra. 9 El
que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía
en tinieblas. 10 El que ama a su
hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.
11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y
anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han
cegado los ojos,
18
Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el
anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto
conocemos que es el último tiempo,
19
Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen
sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron
para que se manifestase que no todos son de nosotros
Ef. 4:2
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos
a los otros en amor,
3
solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz
Mt 28:20
enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén
14.
Puesto
que cada iglesia, y todos sus miembros, están obligados a orar
continuamente por el bien y la prosperidad de todas las iglesias de
Cristo en todos los lugares, y en todas las ocasiones ayudar a cada
una dentro de los límites de sus áreas y vocaciones, en el ejercicio
de sus dones y virtudes,
(Jn.
13:34, 35; 17:11, 21-23; Ef. 4:11-16; 6:18; Sal. 122:6; Ro. 16:1-3;
3Jn. 8-10 con 2Jn.
5-11; Ro. 15:26; 2Co. 8:1-4, 16-24; 9:12-15; Col. 2:1 con 1:3,4,7 y
4:7,12)
así las iglesias, cuando estén establecidas por la
providencia de Dios de manera que puedan gozar de la oportunidad y el
beneficio de ello,
(Gá 1:2,22; Col. 4:16; Ap. 1:4; Ro. 16:1,2; 3 Jn. 8-10)
deben tener comunión entre sí, para su paz,
crecimiento en amor y edificación mutua.
(1 Jn. 4:1-3 con 2
y 3 Juan; Ro. 16:1-3; 2 Co. 9:12-15; Jos. 22)
Jn. 13:34
Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he
amado, que también os améis unos a otros,
35
En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos
con los otros;
17:11
Y ya no
estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti.
Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para
que sean uno, así como nosotros,
21-23
21
para que todos sean uno; como tú, oh
Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 La gloria que me diste, yo
les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y tú en mí,
para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú
me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has
amado
Ef. 4:11-16
11 Y
él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a
otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de
la estatura de la plenitud de Cristo; 14
para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de
todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar
emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en
aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí
por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad
propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en
amor;
6:18
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos
Sal. 122:6
Pedid por la paz de
Jerusalén; Sean prosperados los que te aman
Ro. 16:1-3
1 Os
recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la
iglesia en Cencrea; 2 que la
recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis
en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado
a muchos, y a mí mismo. 3 Saludad
a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús
3Jn. 8-10
8
Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que
cooperemos con la verdad. 9 Yo he
escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el
primer lugar entre ellos, no nos recibe.
10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace
parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con
estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren
recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia
con 2Jn. 5-11
5 Y
ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento,
sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a
otros. 6 Y este es el amor, que
andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en
amor, como vosotros habéis oído desde el principio.
7 Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no
confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el
engañador y el anticristo. 8 Mirad
por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro
trabajo, sino que recibáis galardón completo.
9 Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina
de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de
Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.
10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no
lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!
11 Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus
malas obras
Ro. 15:26
Porque Macedonia y Acaya
tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los
santos que están en Jerusalén
2Co. 8:1-4
1
Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha
dado a las iglesias de Macedonia; 2
que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.
3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a
sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,
4 pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el
privilegio de participar en este servicio para los santos,
16-24
16
Pero gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud
por vosotros. 17 Pues a la verdad
recibió la exhortación; pero estando también muy solícito, por su
propia voluntad partió para ir a vosotros.
18 Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el
evangelio se oye por todas las iglesias;
19 y no sólo esto, sino que también fue designado por las
iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este
donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor
mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad;
20 evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda
abundante que administramos, 21
procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor
sino también delante de los hombres. 22
Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos
comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más
diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.
23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con
vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las
iglesias, y gloria de Cristo. 24
Mostrad, pues, para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro
amor, y de nuestro gloriarnos respecto de vosotros;
9:12-15
12
Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a
los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de
gracias a Dios; 13 pues por la
experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia
que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra
contribución para ellos y para todos; 14
asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa
de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!
Col. 2:1
Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por
los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi
rostro
con 1:3
iempre orando por
vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
4
habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a
todos los santos,
7 como lo
habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel
ministro de Cristo para vosotros
y 4:7
Todo lo que a mí se
refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y
consiervo en el Señor,
12 Os
saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo,
siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para
que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere
Gá 1:2 y
todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia,
22 y no
era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo
Col. 4:16
Cuando esta carta haya sido
leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los
laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros
Ap. 1:4
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a
vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete
espíritus que están delante de su trono
Ro. 16:1
Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la
iglesia en Cencrea,
2 que la
recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis
en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado
a muchos, y a mí mismo
3 Jn. 8-10
8
Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que
cooperemos con la verdad. 9 Yo he
escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el
primer lugar entre ellos, no nos recibe.
10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace
parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con
estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren
recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia
1 Jn. 4:1-3
1
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son
de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que
confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;
3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en
carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual
vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo
con 2
1 El
anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la
verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la
verdad, 2 a causa de la verdad que
permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros:
3 Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre
y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.
4 Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos
andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del
Padre. 5 Y ahora te ruego,
señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que
hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.
6 Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos.
Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído
desde el principio. 7 Porque
muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que
Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el
anticristo. 8 Mirad por vosotros
mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que
recibáis galardón completo. 9
Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo,
no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí
tiene al Padre y al Hijo. 10 Si
alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en
casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! 11
Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras.
12 Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido
hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero ir a vosotros y
hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido.
13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan. Amén
y 3 Juan
1 El
anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas,
y que tengas salud, así como prospera tu alma.
3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron
testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.
4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan
en la verdad. 5 Amado, fielmente
te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos,
especialmente a los desconocidos, 6
los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás
bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que
continúen su viaje. 7 Porque ellos
salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles.
8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que
cooperemos con la verdad. 9 Yo he
escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el
primer lugar entre ellos, no nos recibe.
10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace
parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con
estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren
recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia.
11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo
bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma;
y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro
testimonio es verdadero. 13 Yo
tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con
tinta y pluma, 14 porque espero
verte en breve, y hablaremos cara a cara.
15 La paz sea contigo. Los
amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular
Ro. 16:1-3
1 Os
recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la
iglesia en Cencrea; 2 que la
recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis
en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado
a muchos, y a mí mismo. 3 Saludad
a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús
2 Co. 9:12-15
12
Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a
los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de
gracias a Dios; 13 pues por la
experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia
que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra
contribución para ellos y para todos; 14
asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa
de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!
Jos. 22
1
Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a la media
tribu de Manases, 2 y les dijo:
Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os
mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado.
3 No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo
hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado de guardar los
mandamientos de Jehová vuestro Dios. 4
Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros
hermanos, como lo había prometido, volved, regresad a vuestras
tiendas, a la tierra de vuestras posesiones, que Moisés siervo de
Jehová os dio al otro lado del Jordán. 5
Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la
ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro
Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos,
y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda
vuestra alma. 6 Y bendiciéndolos,
Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas.
7 También a la media tribu de Manases había dado Moisés
posesión en Basán; mas a la otra mitad dio Josué heredad entre sus
hermanos a este lado del Jordán, al occidente; y también a éstos
envió Josué a sus tiendas, después de haberlos bendecido.
8 Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con grandes
riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, y bronce, y
muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros
enemigos. 9 Así los hijos de Rubén
y los hijos de Gad y la media tribu de Manases, se volvieron,
separándose de los hijos de Israel, desde Silo, que está en la
tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus
posesiones, de la cual se habían posesionado conforme al mandato de
Jehová por conducto de Moisés. 10
Y llegando a los límites del Jordán que está en la tierra de Canaán,
los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases
edificaron allí un altar junto al Jordán, un altar de grande
apariencia.
11 Y los hijos de Israel oyeron
decir que los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de
Manases habían edificado un altar frente a la tierra de Canaán, en
los límites del Jordán, del lado de los hijos de Israel.
12 Cuando oyeron esto los hijos de Israel, se juntó toda la
congregación de los hijos de Israel en Silo, para subir a pelear
contra ellos. 13 Y enviaron los
hijos de Israel a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad y a la media
tribu de Manases en tierra de Galaad, a Finees hijo del sacerdote
Eleazar, 14 y a diez príncipes con
él: un príncipe por cada casa paterna de todas las tribus de Israel,
cada uno de los cuales era jefe de la casa de sus padres entre los
millares de Israel. 15 Los cuales
fueron a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad y a la media tribu de
Manases, en la tierra de Galaad, y les hablaron diciendo:
16 Toda la congregación de Jehová dice así: ¿Qué trasgresión
es esta con que prevaricáis contra el Dios de Israel para apartaros
hoy de seguir a Jehová, edificándoos altar para ser rebeldes contra
Jehová? 17 ¿No ha sido bastante la
maldad de Peor, de la que no estamos aún limpios hasta este día, por
la cual vino la mortandad en la congregación de Jehová,
18 para que vosotros os apartéis hoy de seguir a Jehová?
Vosotros os rebeláis hoy contra Jehová, y mañana se airará él contra
toda la congregación de Israel. 19
Si os parece que la tierra de vuestra posesión es inmunda, pasaos a
la tierra de la posesión de Jehová, en la cual está el tabernáculo de
Jehová, y tomad posesión entre nosotros; pero no os rebeléis contra
Jehová, ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos altar además
del altar de Jehová nuestro Dios. 20
¿No cometió Acán hijo de Zera prevaricación en el anatema, y vino ira
sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no pereció solo
en su iniquidad. 21 Entonces los
hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases
respondieron y dijeron a los cabezas de los millares de Israel:
22 Jehová Dios de los dioses, Jehová Dios de los dioses, él
sabe, y hace saber a Israel: si fue por rebelión o por prevaricación
contra Jehová, no nos salves hoy. 23
Si nos hemos edificado altar para volvernos de en pos de Jehová, o
para sacrificar holocausto u ofrenda, o para ofrecer sobre él
ofrendas de paz, el mismo Jehová nos lo demande.
24 Lo hicimos más bien por temor de que mañana vuestros hijos
digan a nuestros hijos: ¿Qué tenéis vosotros con Jehová Dios de
Israel? 25 Jehová ha puesto por
lindero el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén e
hijos de Gad; no tenéis vosotros parte en Jehová; y así vuestros
hijos harían que nuestros hijos dejasen de temer a Jehová.
26 Por esto dijimos: Edifiquemos ahora un altar, no para
holocausto ni para sacrificio, 27
sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre
los que vendrán después de nosotros, de que podemos hacer el servicio
de Jehová delante de él con nuestros holocaustos, con nuestros
sacrificios y con nuestras ofrendas de paz; y no digan mañana
vuestros hijos a los nuestros: Vosotros no tenéis parte en Jehová.
28 Nosotros, pues, dijimos: Si aconteciere que tal digan a
nosotros, o a nuestras generaciones en lo por venir, entonces
responderemos: Mirad el símil del altar de Jehová, el cual hicieron
nuestros padres, no para holocaustos o sacrificios, sino para que
fuese testimonio entre nosotros y vosotros.
29 Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra Jehová, o que
nos apartemos hoy de seguir a Jehová, edificando altar para
holocaustos, para ofrenda o para sacrificio, además del altar de
Jehová nuestro Dios que está delante de su tabernáculo.
30 Oyendo Finees el sacerdote y los príncipes de la
congregación, y los jefes de los millares de Israel que con él
estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubén y los hijos de
Gad y los hijos de Manases, les pareció bien todo ello.
31 Y dijo Finees hijo del sacerdote Eleazar a los hijos de
Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de Manases: Hoy hemos
entendido que Jehová está entre nosotros, pues que no habéis
intentado esta traición contra Jehová. Ahora habéis librado a los
hijos de Israel de la mano de Jehová. 32
Y Finees hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes, dejaron a los
hijos de Rubén y a los hijos de Gad, y regresaron de la tierra de
Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, a los cuales
dieron la respuesta. 33 Y el
asunto pareció bien a los hijos de Israel, y bendijeron a Dios los
hijos de Israel; y no hablaron más de subir contra ellos en guerra,
para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los
hijos de Gad. 34 Y los hijos de
Rubén y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed; porque
testimonio es entre nosotros que Jehová es Dios
15.
En casos
de dificultades o diferencias respecto a la doctrina o el gobierno de
la iglesia, en que bien las iglesias en general o bien una sola
iglesia están concernidas en su paz, unión y edificación; o uno o
vanos miembros de una iglesia son dañados por procedimientos
disciplinarios que no sean de acuerdo a la verdad y al orden, es
conforme a la mente de Cristo que muchas iglesias que tengan comunión
entre si, se reúnan a través de sus representantes para considerar y
dar su consejo sobre los asuntos en disputa, para informar a todas las
iglesias concernidas.
(Gá
2:2; Pr. 3:5-7; 12:15; 13:10)
Sin embargo, los representantes congregados
no se les entregan ningún poder eclesiástico propiamente dicho ni
jurisdicción sobre las iglesias mismas para ejercer disciplina sobre
cualquiera de ellas o sus miembros, o para imponer sus decisiones
sobre ellas o sus oficiales.
(1
Co. 7:25, 36, 40; 2 Co. 1:24; 1 Jn.4:1)
Gá 2:2
Pero subí según una
revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en
privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico
entre los gentiles
Pr. 3:5-7
5
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia
prudencia. 6 Reconócelo en
todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
7 No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y
apártate del mal;
12:15
El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al
consejo es sabio;
13:10
Ciertamente la soberbia concebirá contienda; Mas con los avisados está
la sabiduría
1 Co. 7:25
En cuanto a las vírgenes no
tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha
alcanzado misericordia del Señor para ser fiel,
36 Pero
si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de
edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que
se case,
40 Pero a
mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también
yo tengo el Espíritu de Dios
2 Co. 1:24
No que nos enseñoreemos de
vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe
estáis firmes
1 Jn.4:1
Amados, no creáis a
todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo