Confesión de Fe
de Londres

Porque por gracia sois salvos

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Capítulo XXVI

De la Iglesia

 

1.    La Iglesia católica o universal, (Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25, 27, 29, 32; Col.1:18, 24; He. 12:23) que (con respecto a la obra interna del Espíritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del número completo de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos. (Ef. 1: 22; 5:23-25, 27, 29,32; Col. 1:18,24; Ap. 21:9-14)

Mt. 16:18
Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
1 Co. 12:28
Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.
Ef. 1:22
y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,; 4:11-15 11  Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros, 12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo, 13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo; 5:23-25 23  porque el marido es cabeza de la mujer,  así como Cristo es cabeza de la iglesia,  la cual es su cuerpo,  y él es su Salvador. 24  Así que,  como la iglesia está sujeta a Cristo,  así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25  Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella, 27 a fin de presentársela a sí mismo,  una iglesia gloriosa,  que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante,  sino que fuese santa y sin mancha., 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne,  sino que la sustenta y la cuida,  como también Cristo a la iglesia,, 32 Grande es este misterio;  mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
Col.1:18
y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia,  él que es el principio,  el primogénito de entre los muertos,  para que en todo tenga la preeminencia;, 24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,  y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo,  que es la iglesia
He. 12:23
a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos,  a Dios el Juez de todos,  a los espíritus de los justos hechos perfectos

Ef. 1: 22
y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,; 5:23-25 23  porque el marido es cabeza de la mujer,  así como Cristo es cabeza de la iglesia,  la cual es su cuerpo,  y él es su Salvador. 24  Así que,  como la iglesia está sujeta a Cristo,  así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25  Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella, 27 a fin de presentársela a sí mismo,  una iglesia gloriosa,  que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante,  sino que fuese santa y sin mancha., 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne,  sino que la sustenta y la cuida,  como también Cristo a la iglesia,, 32 Grande es este misterio;  mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia
Col. 1:18,24
y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia,  él que es el principio,  el primogénito de entre los muertos,  para que en todo tenga la preeminencia;, 24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,  y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo,  que es la iglesia
Ap. 21:9-14
9  Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras,  y habló conmigo,  diciendo: Ven acá,  yo te mostraré la desposada,  la esposa del Cordero. 10  Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto,  y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén,  que descendía del cielo,  de Dios, 11  teniendo la gloria de Dios.  Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima,  como piedra de jaspe,  diáfana como el cristal. 12  Tenía un muro grande y alto con doce puertas;  y en las puertas,  doce ángeles,  y nombres inscritos,  que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13  al oriente tres puertas;  al norte tres puertas;  al sur tres puertas;  al occidente tres puertas. 14  Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos,  y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

 

2.    Todas las personas en todo el mundo que profesan la fe del evangelio y obediencia a Dios por Cristo conforme al mismo, que no destruyan su propia profesión mediante errores fundamentales o conductas impías, son y pueden ser llamados santos visibles; (1 Co. 1:2; Ro. 1:7,8; Hch. 11:26; Mt 16:18; 28:15-20; 1 Co. 5:1-9) y de tales personas todas las congregaciones locales deben estar compuestas. (Mt. 18:15-20; Hch. 2:37,42; 4:4; Ro. 1:7; 1 Co. 5:1-9)

1 Co. 1:2
a la iglesia de Dios que está en Corinto,  a los santificados en Cristo Jesús,  llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  Señor de ellos y nuestro
Ro. 1:7
a todos los que estáis en Roma,  amados de Dios,  llamados a ser santos:  Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, 8 Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros,  de que vuestra fe se divulga por todo el mundo
Hch. 11:26
Y se congregaron allí todo un año con la iglesia,  y enseñaron a mucha gente;  y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía
Mt 16:18
Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella; 28:15-20 15  Y ellos,  tomando el dinero,  hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. 16  Pero los once discípulos se fueron a Galilea,  al monte donde Jesús les había ordenado. 17  Y cuando le vieron,  le adoraron;  pero algunos dudaban. 18  Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo; 20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén
1 Co. 5:1-9
1  De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación,  y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles;  tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2  Y vosotros estáis envanecidos.  ¿No debierais más bien haberos lamentado,  para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3  Ciertamente yo,  como ausente en cuerpo,  pero presente en espíritu,  ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4  En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  reunidos vosotros y mi espíritu,  con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5  el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne,  a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6  No es buena vuestra jactancia.  ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7  Limpiaos,  pues,  de la vieja levadura,  para que seáis nueva masa,  sin levadura como sois;  porque nuestra pascua,  que es Cristo,  ya fue sacrificada por nosotros. 8  Así que celebremos la fiesta,  no con la vieja levadura,  ni con la levadura de malicia y de maldad,  sino con panes sin levadura,  de sinceridad y de verdad. 9  Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios

Mt. 18:15-20
15  Por tanto,  si tu hermano peca contra ti,  ve y repréndele estando tú y él solos;  si te oyere,  has ganado a tu hermano. 16  Más si no te oyere,  toma aún contigo a uno o dos,  para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano. 18  De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra,  será atado en el cielo;  y todo lo que desatéis en la tierra,  será desatado en el cielo. 19  Otra vez os digo,  que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren,  les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20  Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos
Hch. 2:37
Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:  Varones hermanos,  ¿qué haremos?, 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones; 4:4 Pero muchos de los que habían oído la palabra,  creyeron;  y el número de los varones era como cinco mil
Ro. 1:7
a todos los que estáis en Roma,  amados de Dios,  llamados a ser santos:  Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo
1 Co. 5:1-9
1  De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación,  y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles;  tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2  Y vosotros estáis envanecidos.  ¿No debierais más bien haberos lamentado,  para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3  Ciertamente yo,  como ausente en cuerpo,  pero presente en espíritu,  ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4  En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  reunidos vosotros y mi espíritu,  con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5  el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne,  a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6  No es buena vuestra jactancia.  ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7  Limpiaos,  pues,  de la vieja levadura,  para que seáis nueva masa,  sin levadura como sois;  porque nuestra pascua,  que es Cristo,  ya fue sacrificada por nosotros. 8  Así que celebremos la fiesta,  no con la vieja levadura,  ni con la levadura de malicia y de maldad,  sino con panes sin levadura,  de sinceridad y de verdad. 9  Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios

 

3.    Las iglesias más puras bajo el cielo están sujetas a la impureza y al error, (1 Co. 1:11; 5:1; 6:6; 11:17-19; 3Jn.9, 10; Ap.2y 3) y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser no iglesias de Cristo sino sinagogas de Satanás. (Ap. 2:5 con 1:20; 1 Ti. 3:14, 15; Ap. 18:2) Sin embargo, Cristo siempre ha tenido y siempre tendrá un reino en este mundo, hasta el fin del mismo, compuesto de aquellos que creen en Él y profesan su nombre. (Mt. 16:18; 24:14; 28:20; Mr. 4:3-32; Sal. 72:1-l8; 102:28; Is. 9:6, 7; Ap. 12:17; 20:7-9)

1 Co. 1:11
Porque he sido informado acerca de vosotros,  hermanos míos,  por los de Cloé,  que hay entre vosotros contiendas; 5:1 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación,  y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles;  tanto que alguno tiene la mujer de su padre; 6:6 sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio,  y esto ante los incrédulos?; 11:17-19 17  Pero al anunciaros esto que sigue,  no os alabo;  porque no os congregáis para lo mejor,  sino para lo peor. 18  Pues en primer lugar,  cuando os reunís como iglesia,  oigo que hay entre vosotros divisiones;  y en parte lo creo. 19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados
3Jn.9, l0
Ap.2
1  Escribe al ángel de la iglesia en Efeso:  El que tiene las siete estrellas en su diestra,  el que anda en medio de los siete candeleros de oro,  dice esto: 2  Yo conozco tus obras,  y tu arduo trabajo y paciencia;  y que no puedes soportar a los malos,  y has probado a los que se dicen ser apóstoles,  y no lo son,  y los has hallado mentirosos; 3  y has sufrido,  y has tenido paciencia,  y has trabajado arduamente por amor de mi nombre,  y no has desmayado. 4  Pero tengo contra ti,  que has dejado tu primer amor. 5  Recuerda,  por tanto,  de dónde has caído,  y arrepiéntete,  y haz las primeras obras;  pues si no,  vendré pronto a ti,  y quitaré tu candelero de su lugar,  si no te hubieres arrepentido. 6  Pero tienes esto,  que aborreces las obras de los nicolaítas,  las cuales yo también aborrezco. 7  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere,  le daré a comer del árbol de la vida,  el cual está en medio del paraíso de Dios. 8  Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna:  El primero y el postrero,  el que estuvo muerto y vivió,  dice esto: 9  Yo conozco tus obras,  y tu tribulación,  y tu pobreza  (pero tú eres rico),  y la blasfemia de los que se dicen ser judíos,  y no lo son,  sino sinagoga de Satanás. 10  No temas en nada lo que vas a padecer.  He aquí,  el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel,  para que seáis probados,  y tendréis tribulación por diez días.  Sé fiel hasta la muerte,  y yo te daré la corona de la vida. 11  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  El que venciere,  no sufrirá daño de la segunda muerte. 12  Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo:  El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: 13  Yo conozco tus obras,  y dónde moras,  donde está el trono de Satanás;  pero retienes mi nombre,  y no has negado mi fe,  ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros,  donde mora Satanás. 14  Pero tengo unas pocas cosas contra ti:  que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam,  que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel,  a comer de cosas sacrificadas a los ídolos,  y a cometer fornicación. 15  Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas,  la que yo aborrezco. 16  Por tanto,  arrepiéntete;  pues si no,  vendré a ti pronto,  y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. 17  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere,  daré a comer del maná escondido,  y le daré una piedrecita blanca,  y en la piedrecita escrito un nombre nuevo,  el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. 18  Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira:  El Hijo de Dios,  el que tiene ojos como llama de fuego,  y pies semejantes al bronce bruñido,  dice esto: 19  Yo conozco tus obras,  y amor,  y fe,  y servicio,  y tu paciencia,  y que tus obras postreras son más que las primeras. 20  Pero tengo unas pocas cosas contra ti:  que toleras que esa mujer Jezabel,  que se dice profetisa,  enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. 21  Y le he dado tiempo para que se arrepienta,  pero no quiere arrepentirse de su fornicación. 22  He aquí,  yo la arrojo en cama,  y en gran tribulación a los que con ella adulteran,  si no se arrepienten de las obras de ella. 23  Y a sus hijos heriré de muerte,  y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón;  y os daré a cada uno según vuestras obras. 24  Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira,  a cuantos no tienen esa doctrina,  y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás,  yo os digo:  No os impondré otra carga; 25  pero lo que tenéis,  retenedlo hasta que yo venga. 26  Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin,  yo le daré autoridad sobre las naciones, 27  y las regirá con vara de hierro,  y serán quebradas como vaso de alfarero;  como yo también la he recibido de mi Padre; 28  y le daré la estrella de la mañana. 29  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. y 3 1  Escribe al ángel de la iglesia en Sardis:  El que tiene los siete espíritus de Dios,  y las siete estrellas,  dice esto:  Yo conozco tus obras,  que tienes nombre de que vives,  y estás muerto. 2  Sé vigilante,  y afirma las otras cosas que están para morir;  porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3  Acuérdate,  pues,  de lo que has recibido y oído;  y guárdalo,  y arrepiéntete.  Pues si no velas,  vendré sobre ti como ladrón,  y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4  Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras;  y andarán conmigo en vestiduras blancas,  porque son dignas. 5  El que venciere será vestido de vestiduras blancas;  y no borraré su nombre del libro de la vida,  y confesaré su nombre delante de mi Padre,  y delante de sus ángeles. 6  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. 7  Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia:  Esto dice el Santo,  el Verdadero,  el que tiene la llave de David,  el que abre y ninguno cierra,  y cierra y ninguno abre: 8  Yo conozco tus obras;  he aquí,  he puesto delante de ti una puerta abierta,  la cual nadie puede cerrar;  porque aunque tienes poca fuerza,  has guardado mi palabra,  y no has negado mi nombre. 9  He aquí,  yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son,  sino que mienten;  he aquí,  yo haré que vengan y se postren a tus pies,  y reconozcan que yo te he amado. 10  Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia,  yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero,  para probar a los que moran sobre la tierra. 11  He aquí,  yo vengo pronto;  retén lo que tienes,  para que ninguno tome tu corona. 12  Al que venciere,  yo lo haré columna en el templo de mi Dios,  y nunca más saldrá de allí;  y escribiré sobre él el nombre de mi Dios,  y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén,  la cual desciende del cielo,  de mi Dios,  y mi nombre nuevo. 13  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. 14  Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea:  He aquí el Amén,  el testigo fiel y verdadero,  el principio de la creación de Dios,  dice esto: 15  Yo conozco tus obras,  que ni eres frío ni caliente.  ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16  Pero por cuanto eres tibio,  y no frío ni caliente,  te vomitaré de mi boca. 17  Porque tú dices:  Yo soy rico,  y me he enriquecido,  y de ninguna cosa tengo necesidad;  y no sabes que tú eres un desventurado,  miserable,  pobre,  ciego y desnudo. 18  Por tanto,  yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego,  para que seas rico,  y vestiduras blancas para vestirte,  y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez;  y unge tus ojos con colirio,  para que veas. 19  Yo reprendo y castigo a todos los que amo;  sé,  pues,  celoso,  y arrepiéntete. 20  He aquí,  yo estoy a la puerta y llamo;  si alguno oye mi voz y abre la puerta,  entraré a él,  y cenaré con él,  y él conmigo. 21  Al que venciere,  le daré que se siente conmigo en mi trono,  así como yo he vencido,  y me he sentado con mi Padre en su trono. 22  El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias

Ap. 2:5
Recuerda,  por tanto,  de dónde has caído,  y arrepiéntete,  y haz las primeras obras;  pues si no,  vendré pronto a ti,  y quitaré tu candelero de su lugar,  si no te hubieres arrepentido.con 1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra,  y de los siete candeleros de oro:  las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias,  y los siete candeleros que has visto,  son las siete iglesias.
1 Ti. 3:14
 Esto te escribo,  aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,, 15 para que si tardo,  sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,  que es la iglesia del Dios viviente,  columna y baluarte de la verdad.
Ap. 18:2
Y clamó con voz potente,  diciendo: Ha caído,  ha caído la gran Babilonia,  y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo,  y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Mt. 16:18
Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.; 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo,  para testimonio a todas las naciones;  y entonces vendrá el fin.; 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.
Mr. 4:3-32
3  Oíd: He aquí,  el sembrador salió a sembrar;  4  y al sembrar,  aconteció que una parte cayó junto al camino,  y vinieron las aves del cielo y la comieron.  5  Otra parte cayó en pedregales,  donde no tenía mucha tierra;  y brotó pronto,  porque no tenía profundidad de tierra.  6  Pero salido el sol,  se quemó;  y porque no tenía raíz,  se secó.  7  Otra parte cayó entre espinos;  y los espinos crecieron y la ahogaron,  y no dio fruto.  8  Pero otra parte cayó en buena tierra,  y dio fruto,  pues brotó y creció,  y produjo a treinta,  a sesenta,  y a ciento por uno.  9  Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír,  oiga. 10  Cuando estuvo solo,  los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.  11  Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios;  mas a los que están fuera,  por parábolas todas las cosas; 12  para que viendo,  vean y no perciban;  y oyendo,  oigan y no entiendan;  para que no se conviertan,  y les sean perdonados los pecados. 13  Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola?  ¿Cómo,  pues,  entenderéis todas las parábolas? 14  El sembrador es el que siembra la palabra. 15  Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra,  pero después que la oyen,  en seguida viene Satanás,  y quita la palabra que se sembró en sus corazones. 16  Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra,  al momento la reciben con gozo; 17  pero no tienen raíz en sí,  sino que son de corta duración,  porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra,  luego tropiezan. 18  Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19  pero los afanes de este siglo,  y el engaño de las riquezas,  y las codicias de otras cosas,  entran y ahogan la palabra,  y se hace infructuosa. 20  Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben,  y dan fruto a treinta,  a sesenta,  y a ciento por uno. 21  También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud,  o debajo de la cama?  ¿No es para ponerla en el candelero? 22  Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado;  ni escondido,  que no haya de salir a luz. 23  Si alguno tiene oídos para oír,  oiga. 24  Les dijo también: Mirad lo que oís;  porque con la medida con que medís,  os será medido,  y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25  Porque al que tiene,  se le dará;  y al que no tiene,  aun lo que tiene se le quitará. 26  Decía además: Así es el reino de Dios,  como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27  y duerme y se levanta,  de noche y de día,  y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28  Porque de suyo lleva fruto la tierra,  primero hierba,  luego espiga,  después grano lleno en la espiga; 29  y cuando el fruto está maduro,  en seguida se mete la hoz,  porque la siega ha llegado. 30  Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios,  o con qué parábola lo compararemos? 31  Es como el grano de mostaza,  que cuando se siembra en tierra,  es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 32  pero después de sembrado,  crece,  y se hace la mayor de todas las hortalizas,  y echa grandes ramas,  de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.
Sal. 72:1-18
1  Oh Dios,  da tus juicios al rey,  Y tu justicia al hijo del rey. 2  El juzgará a tu pueblo con justicia,  Y a tus afligidos con juicio. 3  Los montes llevarán paz al pueblo,  Y los collados justicia. 4  Juzgará a los afligidos del pueblo,  Salvará a los hijos del menesteroso,  Y aplastará al opresor. 5  Te temerán mientras duren el sol  Y la luna,  de generación en generación. 6  Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;  Como el rocío que destila sobre la tierra. 7  Florecerá en sus días justicia,  Y muchedumbre de paz,  hasta que no haya luna. 8  Dominará de mar a mar,  Y desde el río hasta los confines de la tierra. 9  Ante él se postrarán los moradores del desierto,  Y sus enemigos lamerán el polvo. 10  Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;  Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. 11  Todos los reyes se postrarán delante de él;  Todas las naciones le servirán. 12  Porque él librará al menesteroso que clamare,  Y al afligido que no tuviere quien le socorra. 13  Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,  Y salvará la vida de los pobres. 14  De engaño y de violencia redimirá sus almas,  Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. 15  Vivirá,  y se le dará del oro de Sabá,  Y se orará por él continuamente;  Todo el día se le bendecirá. 16  Será echado un puñado de grano en la tierra,  en las cumbres de los montes;  Su fruto hará ruido como el Líbano,  Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. 17  Será su nombre para siempre,  Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.  Benditas serán en él todas las naciones;  Lo llamarán bienaventurado. 18  Bendito Jehová Dios,  el Dios de Israel, 00 El único que hace maravillas.; 102:28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros, Y su descendencia será establecida delante de ti.
Is. 9:6
Porque un niño nos es nacido,  hijo nos es dado,  y el principado sobre su hombro;  y se llamará su nombre Admirable,  Consejero,  Dios Fuerte,  Padre Eterno,  Príncipe de Paz, 7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,  sobre el trono de David y sobre su reino,  disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
Ap. 12:17
Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer;  y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella,  los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo; 20:7-9 7  Cuando los mil años se cumplan,  Satanás será suelto de su prisión, 8  y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra,  a Gog y a Magog,  a fin de reunirlos para la batalla;  el número de los cuales es como la arena del mar. 9  Y subieron sobre la anchura de la tierra,  y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada;  y de Dios descendió fuego del cielo,  y los consumió.

 

4.    La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, en quien, por el designio del Padre, todo el poder requerido para el llamamiento, el establecimiento, el orden o el gobierno de la Iglesia, está suprema y soberanamente investido.(Col. 1:18; Ef. 4:11-16; 1: 2-23; 5:23-32; 1 Co. 12:27, 28; Jn. 17:1-3; Mt. 28:18-20; Hch. 5:31; Jn. 10:1-16) No puede el papa de Roma ser cabeza de ella en ningún sentido, sino que él es aquel Anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición, que se ensalza en la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios, a quien el Señor destruirá con el resplandor de su venida. (2 Ts. 2:2-9)

Col. 1:18
y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia,  él que es el principio,  el primogénito de entre los muertos,  para que en todo tenga la preeminencia
Ef. 4:11-16
11  Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros, 12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo, 13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo, 16  de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor; 1: 2-23 2  Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,  para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,  según el puro afecto de su voluntad, 6  para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7  en quien tenemos redención por su sangre,  el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8  que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9  dándonos a conocer el misterio de su voluntad,  según su beneplácito,  el cual se había propuesto en si mismo, 10  de reunir todas las cosas en Cristo,  en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,  así las que están en los cielos,  como las que están en la tierra. 11  En él asimismo tuvimos herencia,  habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12  a fin de que seamos para alabanza de su gloria,  nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13  En él también vosotros,  habiendo oído la palabra de verdad,  el evangelio de vuestra salvación,  y habiendo creído en él,  fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida,  para alabanza de su gloria. 15  Por esta causa también yo,  habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús,  y de vuestro amor para con todos los santos, 16  no ceso de dar gracias por vosotros,  haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17  para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,  el Padre de gloria,  os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado,  y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19  y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,  según la operación del poder de su fuerza, 20  la cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21  sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; 22  y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.; 5:23-32 23  porque el marido es cabeza de la mujer,  así como Cristo es cabeza de la iglesia,  la cual es su cuerpo,  y él es su Salvador. 24  Así que,  como la iglesia está sujeta a Cristo,  así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25  Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella, 26  para santificarla,  habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27  a fin de presentársela a sí mismo,  una iglesia gloriosa,  que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante,  sino que fuese santa y sin mancha. 28  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.  El que ama a su mujer,  a sí mismo se ama. 29  Porque nadie aborreció jamás a su propia carne,  sino que la sustenta y la cuida,  como también Cristo a la iglesia, 30  porque somos miembros de su cuerpo,  de su carne y de sus huesos. 31  Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre,  y se unirá a su mujer,  y los dos serán una sola carne. 32  Grande es este misterio;  mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
1 Co. 12:27
Vosotros,  pues,  sois el cuerpo de Cristo,  y miembros cada uno en particular, 28 Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.
Jn. 17:1-3
1  Estas cosas habló Jesús,  y levantando los ojos al cielo,  dijo: Padre,  la hora ha llegado;  glorifica a tu Hijo,  para que también tu Hijo te glorifique a ti; 2  como le has dado potestad sobre toda carne,  para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3  Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado.
Mt. 28:18-20
18  Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo; 20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.
Hch. 5:31
A éste,  Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador,  para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.
Jn. 10:1-16
1  De cierto,  de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas,  sino que sube por otra parte,  ése es ladrón y salteador. 2  Más el que entra por la puerta,  el pastor de las ovejas es. 3  A éste abre el portero,  y las ovejas oyen su voz;  y a sus ovejas llama por nombre,  y las saca. 4  Y cuando ha sacado fuera todas las propias,  va delante de ellas;  y las ovejas le siguen,  porque conocen su voz. 5 Más al extraño no seguirán,  sino huirán de él,  porque no conocen la voz de los extraños. 6  Esta alegoría les dijo Jesús;  pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. 7  Volvió,  pues,  Jesús a decirles: De cierto,  de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8  Todos los que antes de mí vinieron,  ladrones son y salteadores;  pero no los oyeron las ovejas. 9  Yo soy la puerta;  el que por mí entrare,  será salvo;  y entrará,  y saldrá,  y hallará pastos. 10  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia. 11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas. 12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas. 14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen, 15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas. 16  También tengo otras ovejas que no son de este redil;  aquéllas también debo traer,  y oirán mi voz;  y habrá un rebaño,  y un pastor.

2 Ts. 2:2-9
2  que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar,  ni os conturbéis,  ni por espíritu,  ni por palabra,  ni por carta como si fuera nuestra,  en el sentido de que el día del Señor está cerca. 3  Nadie os engañe en ninguna manera;  porque no vendrá sin que antes venga la apostasía,  y se manifieste el hombre de pecado,  el hijo de perdición, 4  el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;  tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios,  haciéndose pasar por Dios. 5  ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros,  os decía esto? 6  Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene,  a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7  Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad;  sólo que hay quien al presente lo detiene,  hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8  Y entonces se manifestará aquel inicuo,  a quien el Señor matará con el espíritu de su boca,  y destruirá con el resplandor de su venida; 9  inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás,  con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

 

5.    En el ejercicio de este poder que le ha sido confiado, el Señor Jesús, a través del ministerio de su Palabra y por su Espíritu, llama a si mismo del mundo a aquellos que le han sido dados por su Padre (Jn. 10:16, 23; 12:32; 17:2; Hch. 5:31, 32) para que anden delante de El en todos los caminos de la obediencia que Él les prescribe en su Palabra.(Mt. 28:20) A los así llamados, Él les ordena andar juntos en congregaciones concretas, o iglesias, para su edificación mutua y la debida observancia del culto público, que Él requiere de ellos en el mundo. (Mt. 18:15-20; Hch. 14:21-23; Tit. 1:5; 1 Ti. 1:3; 3:1-16; 5:17-22)

Jn. 10:16
También tengo otras ovejas que no son de este redil;  aquéllas también debo traer,  y oirán mi voz;  y habrá un rebaño,  y un pastor, 23 y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón; 12:32 Y yo,  si fuere levantado de la tierra,  a todos atraeré a mí mismo; 17:2 como le has dado potestad sobre toda carne,  para que dé vida eterna a todos los que le diste
Hch. 5:31
 A éste,  Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador,  para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados, 32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas,  y también el Espíritu Santo,  el cual ha dado Dios a los que le obedecen

Mt. 28:20
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén

Mt. 18:15-20
15  Por tanto,  si tu hermano peca contra ti,  ve y repréndele estando tú y él solos;  si te oyere,  has ganado a tu hermano. 16  Más si no te oyere,  toma aún contigo a uno o dos,  para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano. 18  De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra,  será atado en el cielo;  y todo lo que desatéis en la tierra,  será desatado en el cielo. 19  Otra vez os digo,  que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren,  les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20  Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos.
Hch. 14:21-23
21  Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos,  volvieron a Listra,  a Iconio y a Antioquía, 22  confirmando los ánimos de los discípulos,  exhortándoles a que permaneciesen en la fe,  y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23  Y constituyeron ancianos en cada iglesia,  y habiendo orado con ayunos,  los encomendaron al Señor en quien habían creído.
Tit. 1:5
or esta causa te dejé en Creta,  para que corrigieses lo deficiente,  y establecieses ancianos en cada ciudad,  así como yo te mandé
1 Ti. 1:3
Como te rogué que te quedases en Efeso,  cuando fui a Macedonia,  para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina; 3:1-16 1  Palabra fiel: Si alguno anhela obispado,  buena obra desea. 2  Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,  marido de una sola mujer,  sobrio,  prudente,  decoroso,  hospedador,  apto para enseñar; 3  no dado al vino,  no pendenciero,  no codicioso de ganancias deshonestas,  sino amable,  apacible,  no avaro; 4  que gobierne bien su casa,  que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5  (pues el que no sabe gobernar su propia casa,  ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6  no un neófito,  no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7  También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera,  para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. 8  Los diáconos asimismo deben ser honestos,  sin doblez,  no dados a mucho vino,  no codiciosos de ganancias deshonestas; 9  que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10  Y éstos también sean sometidos a prueba primero,  y entonces ejerzan el diaconado,  si son irreprensibles. 11  Las mujeres asimismo sean honestas,  no calumniadoras,  sino sobrias,  fieles en todo. 12  Los diáconos sean maridos de una sola mujer,  y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13  Porque los que ejerzan bien el diaconado,  ganan para sí un grado honroso,  y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. 14  Esto te escribo,  aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15  para que si tardo,  sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,  que es la iglesia del Dios viviente,  columna y baluarte de la verdad. 16  E indiscutiblemente,  grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,   Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles,  Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.; 5:17-22 17  Los ancianos que gobiernan bien,  sean tenidos por dignos de doble honor,  mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 18  Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla;  y: Digno es el obrero de su salario. 19  Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. 20  A los que persisten en pecar,  repréndelos delante de todos,  para que los demás también teman. 21  Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,  y de sus ángeles escogidos,  que guardes estas cosas sin prejuicios,  no haciendo nada con parcialidad. 22  No impongas con ligereza las manos a ninguno,  ni participes en pecados ajenos.  Consérvate puro.

 

6.    Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, yen una forma visible manifiestan y evidencian (por su profesión de fe y su conducta> su obediencia al llamamiento de Cristo; (Mt. 28:18-20; Hch. 14:22,23; Ro. 1:7; 1 Co. 1:2 con los vv. 13-17; 1 Ts. 1:1 con los vv. 2- 10; Hch. 2:37-42; 4:4; 5:13,14) y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y mutuamente, por la voluntad de Dios, profesando sujeción a los preceptos del evangelio. (Hch. 2:41,42; 5:13,14; 2 Co. 9:13)

Mt. 28:18-20
18  Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo; 20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.
Hch. 14:22
confirmando los ánimos de los discípulos,  exhortándoles a que permaneciesen en la fe,  y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios, 23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia,  y habiendo orado con ayunos,  los encomendaron al Señor en quien habían creído
Ro. 1:7
a todos los que estáis en Roma,  amados de Dios,  llamados a ser santos:  Gracia y paz a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo
1 Co. 1:2
a la iglesia de Dios que está en Corinto,  a los santificados en Cristo Jesús,  llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  Señor de ellos y nuestro con los vv. 13-17 13  ¿Acaso está dividido Cristo?  ¿Fue crucificado Pablo por vosotros?  ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 14  Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado,  sino a Crispo y a Gayo, 15  para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16  También bauticé a la familia de Estéfanas;  de los demás,  no sé si he bautizado a algún otro. 17  Pues no me envió Cristo a bautizar,  sino a predicar el evangelio;  no con sabiduría de palabras,  para que no se haga vana la cruz de Cristo
1 Ts. 1:1
ablo,  Silvano y Timoteo,  a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros,  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo  con los vv. 2-10 2  Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros,  haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, 3  acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe,  del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. 4  Porque conocemos,  hermanos amados de Dios,  vuestra elección; 5  pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente,  sino también en poder,  en el Espíritu Santo y en plena certidumbre,  como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. 6  Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor,  recibiendo la palabra en medio de gran tribulación,  con gozo del Espíritu Santo, 7  de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. 8  Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor,  no sólo en Macedonia y Acaya,  sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido,  de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; 9  porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis,  y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,  para servir al Dios vivo y verdadero, 10  y esperar de los cielos a su Hijo,  al cual resucitó de los muertos,  a Jesús,  quien nos libra de la ira venidera.
Hch. 2:37-42
37  Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos,  ¿qué haremos? 38  Pedro les dijo: Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39  Porque para vosotros es la promesa,  y para vuestros hijos,  y para todos los que están lejos;  para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40  Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba,  diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41  Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.; 4:4 Pero muchos de los que habían oído la palabra,  creyeron;  y el número de los varones era como cinco mil; 5:13 De los demás,  ninguno se atrevía a juntarse con ellos;  mas el pueblo los alababa grandemente, 14 Y los que creían en el Señor aumentaban más,  gran número así de hombres como de mujeres

Hch. 2:41
Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas, 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones; 5:13 De los demás,  ninguno se atrevía a juntarse con ellos;  mas el pueblo los alababa grandemente, 14 Y los que creían en el Señor aumentaban más,  gran número así de hombres como de mujeres
2 Co. 9:13
pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo,  y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos

 

7.    A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su mente declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesarios para realizar ese ordenen la adoración y en la disciplina que Él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder. (Mt. 18:17-20; 1 Co. 5:4, 5,13; 2 Co. 2:6-8)

Mt. 18:17-20
17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano. 18  De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra,  será atado en el cielo;  y todo lo que desatéis en la tierra,  será desatado en el cielo. 19  Otra vez os digo,  que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren,  les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20  Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos
1 Co. 5:4
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  reunidos vosotros y mi espíritu,  con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne,  a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús, 13 Porque a los que están fuera,  Dios juzgará.  Quitad,  pues,  a ese perverso de entre vosotros
2 Co. 2:6-8
6  Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; 7  así que,  al contrario,  vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle,  para que no sea consumido de demasiada tristeza. 8  Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él

 

8.    Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de Cristo, está compuesta por oficiales y miembros; y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia (así llamada y reunida), para la particular administración de las ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que Él les confía o al que les llama, para que continúen hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los diáconos. (Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17, 28; Ti 1:5-7; 1 P. 5:2)

Fil. 1:1
Pablo y Timoteo,  siervos de Jesucristo,  a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos,  con los obispos y diáconos
1 Ti. 3:1-13
1  Palabra fiel: Si alguno anhela obispado,  buena obra desea. 2  Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,  marido de una sola mujer,  sobrio,  prudente,  decoroso,  hospedador,  apto para enseñar; 3  no dado al vino,  no pendenciero,  no codicioso de ganancias deshonestas,  sino amable,  apacible,  no avaro; 4  que gobierne bien su casa,  que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5  (pues el que no sabe gobernar su propia casa,  ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6  no un neófito,  no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7  También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera,  para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. 8  Los diáconos asimismo deben ser honestos,  sin doblez,  no dados a mucho vino,  no codiciosos de ganancias deshonestas; 9  que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10  Y éstos también sean sometidos a prueba primero,  y entonces ejerzan el diaconado,  si son irreprensibles. 11  Las mujeres asimismo sean honestas,  no calumniadoras,  sino sobrias,  fieles en todo. 12  Los diáconos sean maridos de una sola mujer,  y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13  Porque los que ejerzan bien el diaconado,  ganan para sí un grado honroso,  y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Hch. 20:17
Enviando,  pues,  desde Mileto a Efeso,  hizo llamar a los ancianos de la iglesia, 28 Por tanto,  mirad por vosotros,  y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos,  para apacentar la iglesia del Señor,  la cual él ganó por su propia sangre
Ti 1:5-7
5  Por esta causa te dejé en Creta,  para que corrigieses lo deficiente,  y establecieses ancianos en cada ciudad,  así como yo te mandé; 6  el que fuere irreprensible,  marido de una sola mujer,  y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. 7  Porque es necesario que el obispo sea irreprensible,  como administrador de Dios;  no soberbio,  no iracundo,  no dado al vino,  no pendenciero,  no codicioso de ganancias deshonestas
1 P. 5:2
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,  cuidando de ella,  no por fuerza,  sino voluntariamente;  no por ganancia deshonesta,  sino con ánimo pronto

 

9.    La manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona que ha sido cualificada y dotada por el Espíritu Santo (Ef. 4:11; 1 Ti. 3:1-13) para el oficio de obispo o anciano en una iglesia, es que sea escogido para el mismo por común sufragio de la iglesia misma, (Hch. 6:1-7; 14:23 con Mt 18:17-20; 1 Co. 5:1-13) y solemnemente apartado mediante ayuno y oración con la imposición de manos de los ancianos de la iglesia, si es que hay algunos constituidos anteriormente en ella; (1 Ti. 4:14; 5:22) y para un diácono, que sea escogido por el mismo sufragio y apartado mediante oración y la misma imposición de manos. (Hch. 6:1-7)

Ef. 4:11
Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros
1 Ti. 3:1-13
1  Palabra fiel: Si alguno anhela obispado,  buena obra desea. 2  Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,  marido de una sola mujer,  sobrio,  prudente,  decoroso,  hospedador,  apto para enseñar; 3  no dado al vino,  no pendenciero,  no codicioso de ganancias deshonestas,  sino amable,  apacible,  no avaro; 4  que gobierne bien su casa,  que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5  (pues el que no sabe gobernar su propia casa,  ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6  no un neófito,  no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7  También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera,  para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. 8  Los diáconos asimismo deben ser honestos,  sin doblez,  no dados a mucho vino,  no codiciosos de ganancias deshonestas; 9  que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10  Y éstos también sean sometidos a prueba primero,  y entonces ejerzan el diaconado,  si son irreprensibles. 11  Las mujeres asimismo sean honestas,  no calumniadoras,  sino sobrias,  fieles en todo. 12  Los diáconos sean maridos de una sola mujer,  y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13  Porque los que ejerzan bien el diaconado,  ganan para sí un grado honroso,  y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

Hch. 6:1-7
1  En aquellos días,  como creciera el número de los discípulos,  hubo murmuración de los griegos contra los hebreos,  de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2  Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos,  y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios,  para servir a las mesas. 3  Buscad,  pues,  hermanos,  de entre vosotros a siete varones de buen testimonio,  llenos del Espíritu Santo y de sabiduría,  a quienes encarguemos de este trabajo. 4  Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5  Agradó la propuesta a toda la multitud;  y eligieron a Esteban,  varón lleno de fe y del Espíritu Santo,  a Felipe,  a Prócoro,  a Nicanor,  a Timón,  a Parmenas,  y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6  a los cuales presentaron ante los apóstoles,  quienes,  orando,  les impusieron las manos. 7  Y crecía la palabra del Señor,  y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén;  también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe; 14:23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia,  y habiendo orado con ayunos,  los encomendaron al Señor en quien habían creído
Mt 18:17-20
17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano. 18  De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra,  será atado en el cielo;  y todo lo que desatéis en la tierra,  será desatado en el cielo. 19  Otra vez os digo,  que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren,  les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20  Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,  allí estoy yo en medio de ellos
1 Co. 5:1-13
1  De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación,  y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles;  tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2  Y vosotros estáis envanecidos.  ¿No debierais más bien haberos lamentado,  para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3  Ciertamente yo,  como ausente en cuerpo,  pero presente en espíritu,  ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4  En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  reunidos vosotros y mi espíritu,  con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5  el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne,  a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 6  No es buena vuestra jactancia.  ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7  Limpiaos,  pues,  de la vieja levadura,  para que seáis nueva masa,  sin levadura como sois;  porque nuestra pascua,  que es Cristo,  ya fue sacrificada por nosotros. 8  Así que celebremos la fiesta,  no con la vieja levadura,  ni con la levadura de malicia y de maldad,  sino con panes sin levadura,  de sinceridad y de verdad. 9  Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios; 10  no absolutamente con los fornicarios de este mundo,  o con los avaros,  o con los ladrones,  o con los idólatras;  pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11  Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,  llamándose hermano,  fuere fornicario,  o avaro,  o idólatra,  o maldiciente,  o borracho,  o ladrón;  con el tal ni aun comáis. 12  Porque  ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera?  ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13  Porque a los que están fuera,  Dios juzgará.  Quitad,  pues,  a ese perverso de entre vosotros

1 Ti. 4:14
No descuides el don que hay en ti,  que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio; 5:22 No impongas con ligereza las manos a ninguno,  ni participes en pecados ajenos.  Consérvate puro

Hch. 6:1-7
1  En aquellos días,  como creciera el número de los discípulos,  hubo murmuración de los griegos contra los hebreos,  de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2  Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos,  y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios,  para servir a las mesas. 3  Buscad,  pues,  hermanos,  de entre vosotros a siete varones de buen testimonio,  llenos del Espíritu Santo y de sabiduría,  a quienes encarguemos de este trabajo. 4  Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5  Agradó la propuesta a toda la multitud;  y eligieron a Esteban,  varón lleno de fe y del Espíritu Santo,  a Felipe,  a Prócoro,  a Nicanor,  a Timón,  a Parmenas,  y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6  a los cuales presentaron ante los apóstoles,  quienes,  orando,  les impusieron las manos. 7  Y crecía la palabra del Señor,  y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén;  también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe

 

10. Siendo la obra de los pastores atender constantemente al servicio de Cristo, en sus iglesias, en el ministerio de la Palabra y la oración velando por sus almas, como aquellos que han de dar cuenta a Él es la responsabilidad de las iglesias  (Hch. 6:4; 1 Ti. 3:2; 5:17; He. 13:17) a las que ellos ministran darles no solamente todo el respeto debido, sino compartir también con ellos todas sus cosas buenas, según sus posibilidades, (1 Ti. 5:17, 18; 1 Co. 9:14; Gá. 6:6,7) de manera que tengan una provisión adecuada, sin que tengan que enredarse en actividades seculares, (2 Ti. 2:4) y puedan también practicar la hospitalidad hacia los demás. (1 Ti. 3:2) Esto lo requiere la ley de la naturaleza y el mandato expreso de nuestro Señor Jesús, quien ha ordenado que los que predican el evangelio vivan del evangelio. (1 Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18)

Hch. 6:4
Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra
1 Ti. 3:2
Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,  marido de una sola mujer,  sobrio,  prudente,  decoroso,  hospedador,  apto para enseñar; 5:17 Los ancianos que gobiernan bien,  sean tenidos por dignos de doble honor,  mayormente los que trabajan en predicar y enseñar
He. 13:17
Obedeced a vuestros pastores,  y sujetaos a ellos;  porque ellos velan por vuestras almas,  como quienes han de dar cuenta;  para que lo hagan con alegría,  y no quejándose,  porque esto no os es provechoso

1 Ti. 5:17
Los ancianos que gobiernan bien,  sean tenidos por dignos de doble honor,  mayormente los que trabajan en predicar y enseñar, 18 Pues la Escritura dice:  No pondrás bozal al buey que trilla;  y:  Digno es el obrero de su salario
1 Co. 9:14
Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio,  que vivan del evangelio
Gá. 6:6
El que es enseñado en la palabra,  haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye, 7 No os engañéis;  Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare,  eso también segará

2 Ti. 2:4
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida,  a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado

1 Ti. 3:2
Pero es necesario que el obispo sea irreprensible,  marido de una sola mujer,  sobrio,  prudente,  decoroso,  hospedador,  apto para enseñar

1 Co. 9:6-14
6  ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? 7  ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?  ¿Quién planta viña y no come de su fruto?  ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? 8  ¿Digo esto sólo como hombre?  ¿No dice esto también la ley? 9  Porque en la ley de Moisés está escrito:  No pondrás bozal al buey que trilla.¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, 10  o lo dice enteramente por nosotros?  Pues por nosotros se escribió;  porque con esperanza debe arar el que ara,  y el que trilla,  con esperanza de recibir del fruto. 11  Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual,  ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? 12  Si otros participan de este derecho sobre vosotros,  ¿cuánto más nosotros?  Pero no hemos usado de este derecho,  sino que lo soportamos todo,  por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13  ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas,  comen del templo,  y que los que sirven al altar,  del altar participan? 14  Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio,  que vivan del evangelio
1 Ti. 5:18
¿Cuál,  pues,  es mi galardón?  Que predicando el evangelio,  presente gratuitamente el evangelio de Cristo,  para no abusar de mi derecho en el evangelio

Hch. 8:5
Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo; 11:19-21 19 Ahora bien,  los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban,  pasaron hasta Fenicia,  Chipre y Antioquía,  no hablando a nadie la palabra,  sino sólo a los judíos. 20  Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene,  los cuales,  cuando entraron en Antioquía,  hablaron también a los griegos,  anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21  Y la mano del Señor estaba con ellos,  y gran número creyó y se convirtió al Señor
1 P. 4:10
Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, 11 Si alguno habla,  hable conforme a las palabras de Dios;  si alguno ministra,  ministre conforme al poder que Dios da,  para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo,  a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén

 

11. Aunque sea la responsabilidad de los obispos o pastores de las iglesias, según su oficio, estar constantemente dedicados a la predicación de la Palabra, sin embargo la obra de predicar la Palabra no está tan particularmente limitada a ellos, sino que otros también dotados y cualificados por el Espíritu Santo para ello y aprobados y llamados por la iglesia, pueden y deben desempeñarla. (Hch. 8:5; 11:19-21; 1 P. 4:10,11)

Hch. 8:5
Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo; 11:19-21 19  Ahora bien,  los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban,  pasaron hasta Fenicia,  Chipre y Antioquía,  no hablando a nadie la palabra,  sino sólo a los judíos. 20  Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene,  los cuales,  cuando entraron en Antioquía,  hablaron también a los griegos,  anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21  Y la mano del Señor estaba con ellos,  y gran número creyó y se convirtió al Señor
1 P. 4:10
Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, 11  Si alguno habla,  hable conforme a las palabras de Dios;  si alguno ministra,  ministre conforme al poder que Dios da,  para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo,  a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos

 

12. Todos los creyentes están obligados a unirse a iglesias locales cuando y donde tengan la oportunidad de hacerlo. Asimismo todos aquellos que son admitidos a los privilegios de una iglesia también están sujetos a la disciplina y el gobierno de la misma iglesia, conforme a la norma de Cristo. (1 Ts. 5:14; 2 Ts. 3:6, 14, 15; 1 Co. 5:9-13; He. 13:17)

1 Ts. 5:14
También os rogamos,  hermanos,  que amonestéis a los ociosos,  que alentéis a los de poco ánimo,  que sostengáis a los débiles,  que seáis pacientes para con todos
2 Ts. 3:6
 Pero os ordenamos,  hermanos,  en el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente,  y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros, 14  Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta,  a ése señaladlo,  y no os juntéis con él,  para que se avergüence, 15 Mas no lo tengáis por enemigo,  sino amonestadle como a hermano
1 Co. 5:9-13
9  Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios; 10  no absolutamente con los fornicarios de este mundo,  o con los avaros,  o con los ladrones,  o con los idólatras;  pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11  Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,  llamándose hermano,  fuere fornicario,  o avaro,  o idólatra,  o maldiciente,  o borracho,  o ladrón;  con el tal ni aun comáis. 12  Porque  ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera?  ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13  Porque a los que están fuera,  Dios juzgará.  Quitad,  pues,  a ese perverso de entre vosotros
He. 13:17
¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años?  ¿No fue con los que pecaron,  cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

 

13. Ningún miembro de iglesia, sobre la base de alguna ofensa recibida, habiendo cumplido el deber requerido de él hacia la persona que le ha ofendido, debe perturbar el orden de la iglesia, o ausentarse de las reuniones de la iglesia o de la administración de ninguna de las ordenanzas sobre la base de tal ofensa de cualquier otro miembro, sino que debe esperar en Cristo mientras prosigan las actuaciones de la iglesia. (Mt. 18:15-17; Ef. 4:2, 3; Col. 3:12-15; 1 Jn. 2:7-11, 18, 19; Ef. 4:2, 3; Mt 28:20)

Mt. 18:15-17
15  Por tanto,  si tu hermano peca contra ti,  ve y repréndele estando tú y él solos;  si te oyere,  has ganado a tu hermano. 16  Más si no te oyere,  toma aún contigo a uno o dos,  para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano
Ef. 4:2
con toda humildad y mansedumbre,  soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz
Col. 3:12-15
12  Vestíos,  pues,  como escogidos de Dios,  santos y amados,  de entrañable misericordia,  de benignidad,  de humildad,  de mansedumbre,  de paciencia; 13  soportándoos unos a otros,  y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó,  así también hacedlo vosotros. 14  Y sobre todas estas cosas vestíos de amor,  que es el vínculo perfecto. 15  Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones,  a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo;  y sed agradecidos
1 Jn. 2:7-11
7  Hermanos,  no os escribo mandamiento nuevo,  sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio;  este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 8  Sin embargo,  os escribo un mandamiento nuevo,  que es verdadero en él y en vosotros,  porque las tinieblas van pasando,  y la luz verdadera ya alumbra. 9  El que dice que está en la luz,  y aborrece a su hermano,  está todavía en tinieblas. 10  El que ama a su hermano,  permanece en la luz,  y en él no hay tropiezo. 11  Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas,  y anda en tinieblas,  y no sabe a dónde va,  porque las tinieblas le han cegado los ojos, 18 Hijitos,  ya es el último tiempo;  y según vosotros oísteis que el anticristo viene,  así ahora han surgido muchos anticristos;  por esto conocemos que es el último tiempo, 19 Salieron de nosotros,  pero no eran de nosotros;  porque si hubiesen sido de nosotros,  habrían permanecido con nosotros;  pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros
Ef. 4:2
con toda humildad y mansedumbre,  soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz
Mt 28:20
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén

 

14. Puesto que cada iglesia, y todos sus miembros, están obligados a orar continuamente por el bien y la prosperidad de todas las iglesias de Cristo en todos los lugares, y en todas las ocasiones ayudar a cada una dentro de los límites de sus áreas y vocaciones, en el ejercicio de sus dones y virtudes, (Jn. 13:34, 35; 17:11, 21-23; Ef. 4:11-16; 6:18; Sal. 122:6; Ro. 16:1-3; 3Jn. 8-10 con 2Jn. 5-11; Ro. 15:26; 2Co. 8:1-4, 16-24; 9:12-15; Col. 2:1 con 1:3,4,7 y 4:7,12) así las iglesias, cuando estén establecidas por la providencia de Dios de manera que puedan gozar de la oportunidad y el beneficio de ello, (Gá 1:2,22; Col. 4:16; Ap. 1:4; Ro. 16:1,2; 3 Jn. 8-10) deben tener comunión entre sí, para su paz, crecimiento en amor y edificación mutua. (1 Jn. 4:1-3 con 2 y 3 Juan; Ro. 16:1-3; 2 Co. 9:12-15; Jos. 22)

Jn. 13:34
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;  como yo os he amado,  que también os améis unos a otros, 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuviereis amor los unos con los otros; 17:11 Y ya no estoy en el mundo;  mas éstos están en el mundo,  y yo voy a ti.  Padre santo,  a los que me has dado,  guárdalos en tu nombre,  para que sean uno,  así como nosotros, 21-23 21  para que todos sean uno;  como tú,  oh Padre,  en mí,  y yo en ti,  que también ellos sean uno en nosotros;  para que el mundo crea que tú me enviaste. 22  La gloria que me diste,  yo les he dado,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno. 23  Yo en ellos,  y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado
Ef. 4:11-16
11  Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros, 12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo, 13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo, 16  de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor; 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos
Sal. 122:6
Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman
Ro. 16:1-3
1  Os recomiendo además nuestra hermana Febe,  la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 2  que la recibáis en el Señor,  como es digno de los santos,  y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros;  porque ella ha ayudado a muchos,  y a mí mismo. 3  Saludad a Priscila y a Aquila,  mis colaboradores en Cristo Jesús
3Jn.
8-10
8  Nosotros,  pues,  debemos acoger a tales personas,  para que cooperemos con la verdad. 9  Yo he escrito a la iglesia;  pero Diótrefes,  al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos,  no nos recibe. 10  Por esta causa,  si yo fuere,  recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros;  y no contento con estas cosas,  no recibe a los hermanos,  y a los que quieren recibirlos se lo prohibe,  y los expulsa de la iglesia con 2Jn. 5-11 5  Y ahora te ruego,  señora,  no como escribiéndote un nuevo mandamiento,  sino el que hemos tenido desde el principio,  que nos amemos unos a otros. 6  Y este es el amor,  que andemos según sus mandamientos.  Este es el mandamiento: que andéis en amor,  como vosotros habéis oído desde el principio. 7  Porque muchos engañadores han salido por el mundo,  que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.  Quien esto hace es el engañador y el anticristo. 8  Mirad por vosotros mismos,  para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,  sino que recibáis galardón completo. 9  Cualquiera que se extravía,  y no persevera en la doctrina de Cristo,  no tiene a Dios;  el que persevera en la doctrina de Cristo,  ése sí tiene al Padre y al Hijo. 10  Si alguno viene a vosotros,  y no trae esta doctrina,  no lo recibáis en casa,  ni le digáis: ¡Bienvenido! 11  Porque el que le dice:  ¡Bienvenido!  participa en sus malas obras
Ro. 15:26
Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén
2Co. 8:1-4
1  Asimismo,  hermanos,  os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; 2  que en grande prueba de tribulación,  la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. 3  Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas,  y aun más allá de sus fuerzas, 4  pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos, 16-24 16  Pero gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud por vosotros. 17  Pues a la verdad recibió la exhortación;  pero estando también muy solícito,  por su propia voluntad partió para ir a vosotros. 18  Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias; 19  y no sólo esto,  sino que también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo,  que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo,  y para demostrar vuestra buena voluntad; 20  evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, 21  procurando hacer las cosas honradamente,  no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres. 22  Enviamos también con ellos a nuestro hermano,  cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas,  y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros. 23  En cuanto a Tito,  es mi compañero y colaborador para con vosotros;  y en cuanto a nuestros hermanos,  son mensajeros de las iglesias,  y gloria de Cristo. 24  Mostrad,  pues,  para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro amor,  y de nuestro gloriarnos respecto de vosotros; 9:12-15 12  Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta,  sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; 13  pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo,  y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; 14  asimismo en la oración de ellos por vosotros,  a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. 15  ¡Gracias a Dios por su don inefable!
Col. 2:1
Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros,  y por los que están en Laodicea,  y por todos los que nunca han visto mi rostro con 1:3 iempre orando por vosotros,  damos gracias a Dios,  Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús,  y del amor que tenéis a todos los santos, 7 como lo habéis aprendido de Epafras,  nuestro consiervo amado,  que es un fiel ministro de Cristo para vosotros y 4:7 Todo lo que a mí se refiere,  os lo hará saber Tíquico,  amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor, 12 Os saluda Epafras,  el cual es uno de vosotros,  siervo de Cristo,  siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones,  para que estéis firmes,  perfectos y completos en todo lo que Dios quiere

Gá 1:2
y todos los hermanos que están conmigo,  a las iglesias de Galacia, 22 y no era conocido de vista a las iglesias de Judea,  que eran en Cristo
Col. 4:16
Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros,  haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses,  y que la de Laodicea la leáis también vosotros
Ap. 1:4
Juan,  a las siete iglesias que están en Asia:  Gracia y paz a vosotros,  del que es y que era y que ha de venir,  y de los siete espíritus que están delante de su trono
Ro. 16:1
Os recomiendo además nuestra hermana Febe,  la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea, 2 que la recibáis en el Señor,  como es digno de los santos,  y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros;  porque ella ha ayudado a muchos,  y a mí mismo
3 Jn. 8-10
8  Nosotros,  pues,  debemos acoger a tales personas,  para que cooperemos con la verdad. 9  Yo he escrito a la iglesia;  pero Diótrefes,  al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos,  no nos recibe. 10  Por esta causa,  si yo fuere,  recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros;  y no contento con estas cosas,  no recibe a los hermanos,  y a los que quieren recibirlos se lo prohibe,  y los expulsa de la iglesia

1 Jn. 4:1-3
1  Amados,  no creáis a todo espíritu,  sino probad los espíritus si son de Dios;  porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 2  En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne,  es de Dios; 3  y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne,  no es de Dios;  y este es el espíritu del anticristo,  el cual vosotros habéis oído que viene,  y que ahora ya está en el mundo con 2 1  El anciano a la señora elegida y a sus hijos,  a quienes yo amo en la verdad;  y no sólo yo,  sino también todos los que han conocido la verdad, 2  a causa de la verdad que permanece en nosotros,  y estará para siempre con nosotros: 3  Sea con vosotros gracia,  misericordia y paz,  de Dios Padre y del Señor Jesucristo,  Hijo del Padre,  en verdad y en amor. 4  Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad,  conforme al mandamiento que recibimos del Padre. 5  Y ahora te ruego,  señora,  no como escribiéndote un nuevo mandamiento,  sino el que hemos tenido desde el principio,  que nos amemos unos a otros. 6  Y este es el amor,  que andemos según sus mandamientos.  Este es el mandamiento: que andéis en amor,  como vosotros habéis oído desde el principio. 7  Porque muchos engañadores han salido por el mundo,  que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.  Quien esto hace es el engañador y el anticristo. 8  Mirad por vosotros mismos,  para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,  sino que recibáis galardón completo. 9  Cualquiera que se extravía,  y no persevera en la doctrina de Cristo,  no tiene a Dios;  el que persevera en la doctrina de Cristo,  ése sí tiene al Padre y al Hijo. 10  Si alguno viene a vosotros,  y no trae esta doctrina,  no lo recibáis en casa,  ni le digáis: ¡Bienvenido! 11  Porque el que le dice: ¡Bienvenido!  Participa en sus malas obras. 12  Tengo muchas cosas que escribiros,  pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta,  pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara,  para que nuestro gozo sea cumplido. 13  Los hijos de tu hermana,  la elegida,  te saludan.  Amén y 3 Juan 1  El anciano a Gayo,  el amado,  a quien amo en la verdad. 2  Amado,  yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas,  y que tengas salud,  así como prospera tu alma. 3  Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad,  de cómo andas en la verdad. 4  No tengo yo mayor gozo que este,  el oír que mis hijos andan en la verdad. 5  Amado,  fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos,  especialmente a los desconocidos, 6  los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor;  y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios,  para que continúen su viaje. 7  Porque ellos salieron por amor del nombre de El,  sin aceptar nada de los gentiles. 8  Nosotros,  pues,  debemos acoger a tales personas,  para que cooperemos con la verdad. 9  Yo he escrito a la iglesia;  pero Diótrefes,  al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos,  no nos recibe. 10  Por esta causa,  si yo fuere,  recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros;  y no contento con estas cosas,  no recibe a los hermanos,  y a los que quieren recibirlos se lo prohibe,  y los expulsa de la iglesia. 11  Amado,  no imites lo malo,  sino lo bueno.  El que hace lo bueno es de Dios;  pero el que hace lo malo,  no ha visto a Dios. 12  Todos dan testimonio de Demetrio,  y aun la verdad misma;  y también nosotros damos testimonio,  y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. 13  Yo tenía muchas cosas que escribirte,  pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, 14  porque espero verte en breve,  y hablaremos cara a cara.  15  La paz sea contigo.  Los amigos te saludan.  Saluda tú a los amigos,  a cada uno en particular
Ro. 16:1-3
1  Os recomiendo además nuestra hermana Febe,  la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 2  que la recibáis en el Señor,  como es digno de los santos,  y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros;  porque ella ha ayudado a muchos,  y a mí mismo. 3  Saludad a Priscila y a Aquila,  mis colaboradores en Cristo Jesús
2 Co. 9:12-15
12  Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta,  sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; 13  pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo,  y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; 14  asimismo en la oración de ellos por vosotros,  a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. 15  ¡Gracias a Dios por su don inefable!
Jos. 22
1  Entonces Josué llamó a los rubenitas,  a los gaditas,  y a la media tribu de Manases, 2  y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó,  y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. 3  No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo hasta el día de hoy,  sino que os habéis cuidado de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios. 4  Ahora,  pues,  que Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos,  como lo había prometido,  volved,  regresad a vuestras tiendas,  a la tierra de vuestras posesiones,  que Moisés siervo de Jehová os dio al otro lado del Jordán. 5  Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios,  y andéis en todos sus caminos;  que guardéis sus mandamientos,  y le sigáis a él,  y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma. 6  Y bendiciéndolos,  Josué los despidió,  y se fueron a sus tiendas. 7  También a la media tribu de Manases había dado Moisés posesión en Basán;  mas a la otra mitad dio Josué heredad entre sus hermanos a este lado del Jordán,  al occidente;  y también a éstos envió Josué a sus tiendas,  después de haberlos bendecido. 8  Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas,  con mucho ganado,  con plata,  con oro,  y bronce,  y muchos vestidos;  compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos. 9  Así los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases,  se volvieron,  separándose de los hijos de Israel,  desde Silo,  que está en la tierra de Canaán,  para ir a la tierra de Galaad,  a la tierra de sus posesiones,  de la cual se habían posesionado conforme al mandato de Jehová por conducto de Moisés. 10  Y llegando a los límites del Jordán que está en la tierra de Canaán,  los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases edificaron allí un altar junto al Jordán,  un altar de grande apariencia. 11  Y los hijos de Israel oyeron decir que los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases habían edificado un altar frente a la tierra de Canaán,  en los límites del Jordán,  del lado de los hijos de Israel. 12  Cuando oyeron esto los hijos de Israel,  se juntó toda la congregación de los hijos de Israel en Silo,  para subir a pelear contra ellos. 13  Y enviaron los hijos de Israel a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases en tierra de Galaad,  a Finees hijo del sacerdote Eleazar, 14  y a diez príncipes con él: un príncipe por cada casa paterna de todas las tribus de Israel,  cada uno de los cuales era jefe de la casa de sus padres entre los millares de Israel. 15  Los cuales fueron a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases,  en la tierra de Galaad,  y les hablaron diciendo: 16  Toda la congregación de Jehová dice así: ¿Qué trasgresión es esta con que prevaricáis contra el Dios de Israel para apartaros hoy de seguir a Jehová,  edificándoos altar para ser rebeldes contra Jehová? 17  ¿No ha sido bastante la maldad de Peor,  de la que no estamos aún limpios hasta este día,  por la cual vino la mortandad en la congregación de Jehová, 18  para que vosotros os apartéis hoy de seguir a Jehová?  Vosotros os rebeláis hoy contra Jehová,  y mañana se airará él contra toda la congregación de Israel. 19  Si os parece que la tierra de vuestra posesión es inmunda,  pasaos a la tierra de la posesión de Jehová,  en la cual está el tabernáculo de Jehová,  y tomad posesión entre nosotros;  pero no os rebeléis contra Jehová,  ni os rebeléis contra nosotros,  edificándoos altar además del altar de Jehová nuestro Dios. 20  ¿No cometió Acán hijo de Zera prevaricación en el anatema,  y vino ira sobre toda la congregación de Israel?  Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad. 21  Entonces los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manases respondieron y dijeron a los cabezas de los millares de Israel: 22  Jehová Dios de los dioses,  Jehová Dios de los dioses,  él sabe,  y hace saber a Israel: si fue por rebelión o por prevaricación contra Jehová,  no nos salves hoy. 23  Si nos hemos edificado altar para volvernos de en pos de Jehová,  o para sacrificar holocausto u ofrenda,  o para ofrecer sobre él ofrendas de paz,  el mismo Jehová nos lo demande. 24  Lo hicimos más bien por temor de que mañana vuestros hijos digan a nuestros hijos: ¿Qué tenéis vosotros con Jehová Dios de Israel? 25  Jehová ha puesto por lindero el Jordán entre nosotros y vosotros,  oh hijos de Rubén e hijos de Gad;  no tenéis vosotros parte en Jehová;  y así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejasen de temer a Jehová. 26  Por esto dijimos: Edifiquemos ahora un altar,  no para holocausto ni para sacrificio, 27  sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros,  y entre los que vendrán después de nosotros,  de que podemos hacer el servicio de Jehová delante de él con nuestros holocaustos,  con nuestros sacrificios y con nuestras ofrendas de paz;  y no digan mañana vuestros hijos a los nuestros: Vosotros no tenéis parte en Jehová. 28  Nosotros,  pues,  dijimos:  Si aconteciere que tal digan a nosotros,  o a nuestras generaciones en lo por venir,  entonces responderemos:  Mirad el símil del altar de Jehová,  el cual hicieron nuestros padres,  no para holocaustos o sacrificios,  sino para que fuese testimonio entre nosotros y vosotros. 29  Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra Jehová,  o que nos apartemos hoy de seguir a Jehová,  edificando altar para holocaustos,  para ofrenda o para sacrificio,  además del altar de Jehová nuestro Dios que está delante de su tabernáculo. 30  Oyendo Finees el sacerdote y los príncipes de la congregación,  y los jefes de los millares de Israel que con él estaban,  las palabras que hablaron los hijos de Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manases,  les pareció bien todo ello. 31  Y dijo Finees hijo del sacerdote Eleazar a los hijos de Rubén,  a los hijos de Gad y a los hijos de Manases: Hoy hemos entendido que Jehová está entre nosotros,  pues que no habéis intentado esta traición contra Jehová.  Ahora habéis librado a los hijos de Israel de la mano de Jehová. 32  Y Finees hijo del sacerdote Eleazar,  y los príncipes,  dejaron a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad,  y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canaán,  a los hijos de Israel,  a los cuales dieron la respuesta. 33  Y el asunto pareció bien a los hijos de Israel,  y bendijeron a Dios los hijos de Israel;  y no hablaron más de subir contra ellos en guerra,  para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad. 34  Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed;  porque testimonio es entre nosotros que Jehová es Dios

 

15. En casos de dificultades o diferencias respecto a la doctrina o el gobierno de la iglesia, en que bien las iglesias en general o bien una sola iglesia están concernidas en su paz, unión y edificación; o uno o vanos miembros de una iglesia son dañados por procedimientos disciplinarios que no sean de acuerdo a la verdad y al orden, es conforme a la mente de Cristo que muchas iglesias que tengan comunión entre si, se reúnan a través de sus representantes para considerar y dar su consejo sobre los asuntos en disputa, para informar a todas las iglesias concernidas. (Gá 2:2; Pr. 3:5-7; 12:15; 13:10) Sin embargo, los representantes congregados no se les entregan ningún poder eclesiástico propiamente dicho ni jurisdicción sobre las iglesias mismas para ejercer disciplina sobre cualquiera de ellas o sus miembros, o para imponer sus decisiones sobre ellas o sus oficiales. (1 Co. 7:25, 36, 40; 2 Co. 1:24; 1 Jn.4:1)

Gá 2:2
Pero subí según una revelación,  y para no correr o haber corrido en vano,  expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles
Pr. 3:5-7
5  Fíate de Jehová de todo tu corazón,  Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6  Reconócelo en todos tus caminos,  Y él enderezará tus veredas. 7  No seas sabio en tu propia opinión;  Teme a Jehová,  y apártate del mal; 12:15 El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio; 13:10 Ciertamente la soberbia concebirá contienda; Mas con los avisados está la sabiduría

1 Co. 7:25
En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor;  mas doy mi parecer,  como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel, 36 Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad,  y es necesario que así sea,  haga lo que quiera,  no peca;  que se case, 40 Pero a mi juicio,  más dichosa será si se quedare así;  y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios
2 Co. 1:24
No que nos enseñoreemos de vuestra fe,  sino que colaboramos para vuestro gozo;  porque por la fe estáis firmes
1 Jn.
4:1
Amados,  no creáis a todo espíritu,  sino probad los espíritus si son de Dios;  porque muchos falsos profetas han salido por el mundo

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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