|
Capítulo III
El Decreto Eterno de Dios
-
Dios desde la eternidad, por el
sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente
todo lo que sucede
(Is. 46.10; Ef.
1.11; He.6.17; Ro. 9.15,18)
Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni
comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado
(Stg. 1.13; 1 Jn. 1.5)
ni hace violencia a la voluntad de sus criaturas, ni quieta la
libertad ni contingencia de las causas secundarias, sino más bien las
establece.
(Hch. 4.27-28; Jn. 19.11)
En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y
fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto
(Nm. 23.19; Ef. 1.3-5)
Is. 46.10
que anuncio lo por
venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era
hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
Ef. 1.11
En él asimismo
tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del
que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
Ro. 9.15,
Pues a Moisés
dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me
compadeceré del que yo me compadezca.
18
De manera que de
quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer,
endurece.
Stg. 1.13
Cuando alguno es
tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede
ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
1 Jn. 1.5
Este es el mensaje
que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él.
Hch. 4.27
Porque
verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a
quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo
de Israel, 28
para hacer cuanto
tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.
Jn. 19.11
Respondió Jesús:
Ninguna autoridad tendrías contra mí, si
no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado,
mayor pecado tiene.
Nm. 23.19
Dios no es
hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El
dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
Ef. 1.3
Bendito sea el
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4
según nos escogió
en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él, 5
en amor
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
-
Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición
o contingencia que se puede suponer, (Hch.
15.18) sin embargo, nada decretó porque lo preveía como
porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas
(Ro. 9.11, 13, 16, 18).
Hch. 15.18
Dice el Señor,
que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.
Ro. 9.11
(pues no habían
aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito
de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por
el que llama), 13
Como
está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí,
16 Así
que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia.,
18 De
manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere
endurecer, endurece.
-
Por el decreto de Dios y para la manifestación de su propia gloria,
algunos hombres y ángeles son predestinados (o pre-ordenados) a vida
eterna por medio del Señor Jesucristo,
(1 ti. 5.21; Mt. 25.34) para la alabanza y gloria de su
gracia (Ef. 1.5-6) A los
demás, el ha dejado para que sean condenados en sus pecados, para la
alabanza de su gloriosa justicia
(Ro.
9.22-23; Jud.4)
1 Ti. 5.21
Te encarezco
delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos,
que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con
parcialidad.
Mt. 25.34
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Ef. 1.5
en amor
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6
para alabanza de
la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado
Ro. 9.22
¿Y qué, si Dios,
queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha
paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
23
y para hacer
notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que él preparó de antemano para gloria,
Jud.4
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes
habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que
convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el
único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
-
Estos hombres y ángeles así predestinados y preordenados, están
designados particular e inalterablemente, y su nombre es tan cierto y
definido que ni se puede aumentar ni disminuir
(Jn. 13.18; 2 Ti, 2.19)
Jn. 13.18
No
hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; más para que se
cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su
calcañar.
2 Ti. 2.19
Pero el fundamento
de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son
suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de
Cristo.
-
A aquellos que Dios ha
predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos
del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y
beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo
para la gloria eterna; mas esto por su libre gracia y puro amor
(Ef. 1.4,9,11; Ro. 8.30, 2Ti.1.9; 1Ts. 5.9),
sin cualquiera otra cosa en la criatura como condición o causa que le
mueva a ello.
(Ro. 9.13-16; ef. 2.5,12)
Ef. 1.4,
según nos escogió
en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él,
9
dándonos a conocer
el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había
propuesto en si mismo,
11 En
él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
Ro. 8.30
Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también
justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
2Ti.1.9
quien nos salvó y
llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según
el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de
los tiempos de los siglos,
1Ts. 5.9
Porque no nos ha
puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro
Señor Jesucristo,
Ro. 9.13
Como está escrito:
A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
14
¿Qué, pues,
diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
15
Pues a Moisés
dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me
compadeceré del que yo me compadezca.
16
Así que no depende
del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Ef. 2.5
aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos),
12 En
aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y
ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el
mundo.
-
Así como Dios ha designado a los elegidos para la Gloria, de la misma
manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado
también los medios para ello (1P.1.2; 2
Ts. 2.13) Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído
en Adán, son redimidos por Cristo, (1
Ts. 5.9-10), y en debido tiempo eficazmente llamados a la
fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados,
santificados, (Ro.8.30; 2Ts.2.13)
y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación.
(1.P.1.5) Nadie más será
redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado,
santificado y salvado, sino solamente los elegidos
(Jn.10.26; Jn.17.9; Jn.6.64)
1P.1.2
elegidos según la
presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer
y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean
multiplicadas.
2 Ts. 2.13
Pero nosotros
debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados
por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para
salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la
verdad,
1 Ts. 5.9
Porque no nos ha
puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro
Señor Jesucristo, 10
quien
murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos,
vivamos juntamente con él.
Ro.8.30
Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también
justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
2Ts.2.13
Pero nosotros
debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados
por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para
salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la
verdad,
1.P.1.5
que sois guardados
por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que
está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Jn.10.26
pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he
dicho.
Jn.17.9
Yo
ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste;
porque tuyos son,
Jn.6.64
Pero hay algunos de vosotros que no creen.
Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y
quién le había de entregar.
-
La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse
con especial prudencia y cuidado, para que los hombres, persuadidos de
su vocación eficaz, se aseguren de su elección eterna,
(1Ts.1.4-5; 2.P.1-10) y
atendiendo a la voluntad revelada en la palabra de Dios, cedan la
obediencia a ella. De esta manera esta doctrina proporcionará motivos
de alabanza, (Ef, 1.6; Ro.11.33)
reverencia y admiración a Dios; y también de humildad,
(Ro. 11.5.6,20) diligencia y
abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al Evangelio.
1Ts.1.4
Porque conocemos,
hermanos amados de Dios, vuestra elección;
5
pues nuestro
evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en
poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis
cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
2.P. 1.10
Por lo cual,
hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;
porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
Ef, 1.6
para alabanza de
la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
Ro.11.33
¡Oh profundidad de
las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables
son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
Ro. 11.5
Así también aun en
este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
6
Y si por gracia,
ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por
obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra,
20
Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás
en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
|