Confesión de Fe
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Capítulo XXX

De la Cena del Señor

 

1.    La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado, (1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23) para que se observara en sus iglesias (Hch. 2:41, 42; 20:7; 1 Co. 11:17-22, 33, 34) hasta el fin del mundo, (Mr. 14:24, 25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26) para el recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte, (1 Co. 11:24-26; Mt. 26:27, 28; Lc. 22:19, 20) para confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma, (Ro.4:11) para su alimentación espiritual y crecimiento en Él, (Jn. 6:29, 35, 47-58) para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él, (1 Co. 11:25; 1 Co. 10:16,17) y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente."

1 Co. 11:23-26
23  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús,  la noche que fue entregado,  tomó pan; 24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo:  Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga
Mt. 26:20-26
20  Cuando llegó la noche,  se sentó a la mesa con los doce. 21  Y mientras comían,  dijo: De cierto os digo,  que uno de vosotros me va a entregar. 22  Y entristecidos en gran manera,  comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo,  Señor? 23  Entonces él respondiendo,  dijo: El que mete la mano conmigo en el plato,  ése me va a entregar. 24  A la verdad el Hijo del Hombre va,  según está escrito de él,  más  ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!  Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 25  Entonces respondiendo Judas,  el que le entregaba,  dijo:  ¿Soy yo,  Maestro?  Le dijo: Tú lo has dicho. 26  Y mientras comían,  tomó Jesús el pan,  y bendijo,  y lo partió,  y dio a sus discípulos,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo.
Mr. 14:17-22
17  Y cuando llegó la noche,  vino él con los doce. 18  Y cuando se sentaron a la mesa,  mientras comían,  dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros,  que come conmigo,  me va a entregar. 19  Entonces ellos comenzaron a entristecerse,  y a decirle uno por uno: ¿Seré yo?  Y el otro: ¿Seré yo? 20  El,  respondiendo,  les dijo: Es uno de los doce,  el que moja conmigo en el plato. 21  A la verdad el Hijo del Hombre va,  según está escrito de él,  más  ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!  Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 22  Y mientras comían,  Jesús tomó pan y bendijo,  y lo partió y les dio,  diciendo: Tomad,  esto es mi cuerpo.
Lc. 22:19-23
19  Y tomó el pan y dio gracias,  y lo partió y les dio,  diciendo: Esto es mi cuerpo,  que por vosotros es dado;  haced esto en memoria de mí. 20  De igual manera,  después que hubo cenado,  tomó la copa,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre,  que por vosotros se derrama. 21  Mas he aquí,  la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22  A la verdad el Hijo del Hombre va,  según lo que está determinado;  pero  ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! 23  Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí,  quién de ellos sería el que había de hacer esto

Hch. 2:41
 Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas., 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.; 20:7 El primer día de la semana,  reunidos los discípulos para partir el pan,  Pablo les enseñaba,  habiendo de salir al día siguiente;  y alargó el discurso hasta la medianoche.
1 Co. 11:17-22
17  Pero al anunciaros esto que sigue,  no os alabo;  porque no os congregáis para lo mejor,  sino para lo peor. 18  Pues en primer lugar,  cuando os reunís como iglesia,  oigo que hay entre vosotros divisiones;  y en parte lo creo. 19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.  20  Cuando,  pues,  os reunís vosotros,  esto no es comer la cena del Señor. 21  Porque al comer,  cada uno se adelanta a tomar su propia cena;  y uno tiene hambre,  y otro se embriaga. 22  Pues qué,  ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?  ¿O menospreciáis la iglesia de Dios,  y avergonzáis a los que no tienen nada?  ¿Qué os diré?  ¿Os alabaré?  En esto no os alabo, 33 Así que,  hermanos míos,  cuando os reunís a comer,  esperaos unos a otros, 34 Si alguno tuviere hambre,  coma en su casa,  para que no os reunáis para juicio.  Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere

Mr. 14:24
Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada, 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid,  hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
Lc. 22:17-22
17  Y habiendo tomado la copa,  dio gracias,  y dijo: Tomad esto,  y repartidlo entre vosotros; 18  porque os digo que no beberé más del fruto de la vid,  hasta que el reino de Dios venga. 19  Y tomó el pan y dio gracias,  y lo partió y les dio,  diciendo: Esto es mi cuerpo,  que por vosotros es dado;  haced esto en memoria de mí. 20  De igual manera,  después que hubo cenado,  tomó la copa,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre,  que por vosotros se derrama. 21  Mas he aquí,  la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22  A la verdad el Hijo del Hombre va,  según lo que está determinado;  pero  ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
1 Co. 11:24-26
24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga

Ro.4:11
Y recibió la circuncisión como señal,  como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso;  para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados,  a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia

Jn. 6:29
Respondió Jesús y les dijo:  Esta es la obra de Dios,  que creáis en el que él ha enviado, 35 Jesús les dijo:  Yo soy el pan de vida;  el que a mí viene,  nunca tendrá hambre;  y el que en mí cree,  no tendrá sed jamás, 47-58 47  De cierto,  de cierto os digo:  El que cree en mí,  tiene vida eterna. 48  Yo soy el pan de vida. 49  Vuestros padres comieron el maná en el desierto,  y murieron. 50  Este es el pan que desciende del cielo,  para que el que de él come,  no muera. 51  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;  si alguno comiere de este pan,  vivirá para siempre;  y el pan que yo daré es mi carne,  la cual yo daré por la vida del mundo. 52  Entonces los judíos contendían entre sí,  diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53  Jesús les dijo: De cierto,  de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre,  y bebéis su sangre,  no tenéis vida en vosotros. 54  El que come mi carne y bebe mi sangre,  tiene vida eterna;  y yo le resucitaré en el día postrero. 55  Porque mi carne es verdadera comida,  y mi sangre es verdadera bebida. 56  El que come mi carne y bebe mi sangre,  en mí permanece,  y yo en él. 57  Como me envió el Padre viviente,  y yo vivo por el Padre,  asimismo el que me come,  él también vivirá por mí. 58  Este es el pan que descendió del cielo;  no como vuestros padres comieron el maná,  y murieron;  el que come de este pan,  vivirá eternamente

1 Co. 11:25
Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo:  Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí.
1 Co. 10:16
La copa de bendición que bendecimos,  ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?  El pan que partimos,  ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?, 17 Siendo uno solo el pan,  nosotros,  con ser muchos,  somos un cuerpo;  pues todos participamos de aquel mismo pan.

 

2.    En esta ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los vivos ni de los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo y por si mismo en la cruz, una sola vez para siempre, (Jn. 19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc. 22:19; 1 Co. 11:24, 25) y una ofrenda espiritual de toda la alabanza posible a Dios por el mismo. (Mt. 26:26, 27,30 con He. 13:10-16) Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos.

Jn. 19:30
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre,  dijo: Consumado es.  Y habiendo inclinado la cabeza,  entregó el espíritu.
He. 9:25-28
25  y no para ofrecerse muchas veces,  como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 26  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo;  pero ahora,  en la consumación de los siglos,  se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,  y después de esto el juicio, 28  así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos;  y aparecerá por segunda vez,  sin relación con el pecado,  para salvar a los que le esperan; 10:10-14 10  En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 11  Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios,  que nunca pueden quitar los pecados; 12  pero Cristo,  habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados,  se ha sentado a la diestra de Dios, 13  de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados
Lc. 22:19
Y tomó el pan y dio gracias,  y lo partió y les dio,  diciendo:  Esto es mi cuerpo,  que por vosotros es dado;  haced esto en memoria de mí
1 Co. 11:24 , 25
24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí.

Mt.
26:26
Y mientras comían,  tomó Jesús el pan,  y bendijo,  y lo partió,  y dio a sus discípulos,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo, 27 Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo:  Bebed de ella todos, 30 Y cuando hubieron cantado el himno,  salieron al monte de los Olivos
He. 13:10-16
10  En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 11  Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios,  que nunca pueden quitar los pecados; 12  pero Cristo,  habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados,  se ha sentado a la diestra de Dios, 13  de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. 15  Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo;  porque después de haber dicho: 16  Este es el pacto que haré con ellos  Después de aquellos días,  dice el Señor:  Pondré mis leyes en sus corazones,  Y en sus mentes las escribiré

 

3.    El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los participantes. (1 Co. 11:23-26; Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22)

1 Co. 11:23-26
23  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús,  la noche que fue entregado,  tomó pan; 24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo:  Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga
Mt. 26:26-28 
26  Y mientras comían,  tomó Jesús el pan,  y bendijo,  y lo partió,  y dio a sus discípulos,  y dijo: Tomad comed;  esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo: Bebed de ella todos; 28  porque esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados
Mr. 14:24
Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada, 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid,  hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios
Lc. 22:19-22
19  Y tomó el pan y dio gracias,  y lo partió y les dio,  diciendo: Esto es mi cuerpo,  que por vosotros es dado;  haced esto en memoria de mí. 20  De igual manera,  después que hubo cenado,  tomó la copa,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre,  que por vosotros se derrama. 21  Mas he aquí,  la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22  A la verdad el Hijo del Hombre va,  según lo que está determinado;  pero  ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!

 

4.    El negar la copa al pueblo, (Mt. 26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28) el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para cualquier pretendido uso religioso, (Ex. 20:4, 5) es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a la institución de Cristo.(Mt. 15:9)

Mt. 26:27
Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo: Bebed de ella todos
Mr. 14:23
Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio;  y bebieron de ella todos
1 Co. 11:25-28
25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27  De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente,  será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28  Por tanto,  pruébese cada uno a sí mismo,  y coma así del pan,  y beba de la copa

Ex. 20:4
No te harás imagen,  ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo,  ni abajo en la tierra,  ni en las aguas debajo de la tierra, 5 No te inclinarás a ellas,  ni las honrarás;  porque yo soy Jehová tu Dios,  fuerte,  celoso,  que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen

Mt. 15:9
Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas,  mandamientos de hombres

 

5.    Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en un sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo; (1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28) no obstante, en sustancia y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino, como eran antes. (1 Co. 11:2~28; Mt. 26:29)

1 Co. 11:27
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente,  será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor
Mt. 26:26-28
26  Y mientras comían,  tomó Jesús el pan,  y bendijo,  y lo partió,  y dio a sus discípulos,  y dijo: Tomad comed;  esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo: Bebed de ella todos; 28  porque esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados

1 Co. 11:2~28
2  Os alabo,  hermanos,  porque en todo os acordáis de mí,  y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. 3  Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón,  y el varón es la cabeza de la mujer,  y Dios la cabeza de Cristo. 4  Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta,  afrenta su cabeza. 5  Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta,  afrenta su cabeza;  porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 6  Porque si la mujer no se cubre,  que se corte también el cabello;  y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse,  que se cubra. 7  Porque el varón no debe cubrirse la cabeza,  pues él es imagen y gloria de Dios;  pero la mujer es gloria del varón. 8  Porque el varón no procede de la mujer,  sino la mujer del varón, 9  y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer,  sino la mujer por causa del varón. 10  Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza,  por causa de los ángeles. 11  Pero en el Señor,  ni el varón es sin la mujer,  ni la mujer sin el varón; 12  porque así como la mujer procede del varón,  también el varón nace de la mujer;  pero todo procede de Dios. 13  Juzgad vosotros mismos:  ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14  La naturaleza misma  ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15  Por el contrario,  a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso;  porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16  Con todo eso,  si alguno quiere ser contencioso,  nosotros no tenemos tal costumbre,  ni las iglesias de Dios. 17  Pero al anunciaros esto que sigue,  no os alabo;  porque no os congregáis para lo mejor,  sino para lo peor. 18  Pues en primer lugar,  cuando os reunís como iglesia,  oigo que hay entre vosotros divisiones;  y en parte lo creo. 19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 20  Cuando,  pues,  os reunís vosotros,  esto no es comer la cena del Señor. 21  Porque al comer,  cada uno se adelanta a tomar su propia cena;  y uno tiene hambre,  y otro se embriaga. 22  Pues qué,  ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?  ¿O menospreciáis la iglesia de Dios,  y avergonzáis a los que no tienen nada?  ¿Qué os diré?  ¿Os alabaré?  En esto no os alabo. 23  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado:  Que el Señor Jesús,  la noche que fue entregado,  tomó pan; 24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27  De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente,  será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28  Por tanto,  pruébese cada uno a sí mismo,  y coma así del pan,  y beba de la copa
Mt. 26:29
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid,  hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre

 

6.    Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino en la  sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo (llamada comúnmente transustanciación), por la consagración de un sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura (Mt. 26:26-29; Lc. 24:6,39; Jn. 1:14; 20:28, 29; Hch. 1:9-11; 3:21; 1Co. 11: 2~26; Lc. 12:1; Ap. 1:20) sino también al sentido común y a la razón; echa abajo la naturaleza de la ordenanza; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones y, además, de crasas idolatrías.

Mt. 26:26-29
26  Y mientras comían,  tomó Jesús el pan,  y bendijo,  y lo partió,  y dio a sus discípulos,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa,  y habiendo dado gracias,  les dio,  diciendo: Bebed de ella todos; 28  porque esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29  Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid,  hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre
Lc. 24:6 No está aquí,  sino que ha resucitado.  Acordaos de lo que os habló,  cuando aún estaba en Galilea, 39  Mirad mis manos y mis pies,  que yo mismo soy;  palpad,  y ved;  porque un espíritu no tiene carne ni huesos,  como veis que yo tengo
Jn. 1:14
Y aquel Verbo fue hecho carne,  y habitó entre nosotros  (y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre),  lleno de gracia y de verdad; 20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo:  ¡Señor mío,  y Dios mío!, 29 Jesús le dijo:  Porque me has visto,  Tomás,  creíste;  bienaventurados los que no vieron,  y creyeron
Hch. 1:9-11
9  Y habiendo dicho estas cosas,  viéndolo ellos,  fue alzado,  y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10  Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo,  entre tanto que él se iba,  he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11  los cuales también les dijeron: Varones galileos,  ¿por qué estáis mirando al cielo?  Este mismo Jesús,  que ha sido tomado de vosotros al cielo,  así vendrá como le habéis visto ir al cielo; 3:21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas,  de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo
1Co. 11: 2~26
2  Os alabo,  hermanos,  porque en todo os acordáis de mí,  y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. 3  Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón,  y el varón es la cabeza de la mujer,  y Dios la cabeza de Cristo. 4  Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta,  afrenta su cabeza. 5  Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta,  afrenta su cabeza;  porque lo mismo es que si se hubiese rapado. 6  Porque si la mujer no se cubre,  que se corte también el cabello;  y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse,  que se cubra. 7  Porque el varón no debe cubrirse la cabeza,  pues él es imagen y gloria de Dios;  pero la mujer es gloria del varón. 8  Porque el varón no procede de la mujer,  sino la mujer del varón, 9  y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer,  sino la mujer por causa del varón. 10  Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza,  por causa de los ángeles. 11  Pero en el Señor,  ni el varón es sin la mujer,  ni la mujer sin el varón; 12  porque así como la mujer procede del varón,  también el varón nace de la mujer;  pero todo procede de Dios. 13  Juzgad vosotros mismos:  ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14  La naturaleza misma  ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15  Por el contrario,  a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso;  porque en lugar de velo le es dado el cabello. 16  Con todo eso,  si alguno quiere ser contencioso,  nosotros no tenemos tal costumbre,  ni las iglesias de Dios. 17  Pero al anunciaros esto que sigue,  no os alabo;  porque no os congregáis para lo mejor,  sino para lo peor. 18  Pues en primer lugar,  cuando os reunís como iglesia,  oigo que hay entre vosotros divisiones;  y en parte lo creo. 19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 20  Cuando,  pues,  os reunís vosotros,  esto no es comer la cena del Señor. 21  Porque al comer,  cada uno se adelanta a tomar su propia cena;  y uno tiene hambre,  y otro se embriaga. 22  Pues qué,  ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?  ¿O menospreciáis la iglesia de Dios,  y avergonzáis a los que no tienen nada?  ¿Qué os diré?  ¿Os alabaré?  En esto no os alabo. 23  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado:  Que el Señor Jesús,  la noche que fue entregado,  tomó pan; 24  y habiendo dado gracias,  lo partió,  y dijo: Tomad,  comed;  esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;  haced esto en memoria de mí. 25  Asimismo tomó también la copa,  después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;  haced esto todas las veces que la bebiereis,  en memoria de mí. 26  Así,  pues,  todas las veces que comiereis este pan,  y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga
Lc. 12:1
En esto,  juntándose por millares la multitud,  tanto que unos a otros se atropellaban,  comenzó a decir a sus discípulos,  primeramente:  Guardaos de la levadura de los fariseos,  que es la hipocresía
Ap. 1:20
El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra,  y de los siete candeleros de oro:  las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias,  y los siete candeleros que has visto,  son las siete iglesias

 

7.    Los que reciben dignamente esta ordenanza, (1 Co. 11:28) participando externamente de los elementos visibles, también participan interiormente, por la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose espiritualmente de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios de su muerte. (Jn. 6:29, 35,47-58 ) El cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces ni camal ni corporal sino espiritualmente presentes en aquella ordenanza a la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos lo están para sus sentidos corporales.(1 Co. 10:16)

1 Co. 11:28
Por tanto,  pruébese cada uno a sí mismo,  y coma así del pan,  y beba de la copa

Jn. 6:29
Respondió Jesús y les dijo:  Esta es la obra de Dios,  que creáis en el que él ha enviado, 35 Jesús les dijo:  Yo soy el pan de vida;  el que a mí viene,  nunca tendrá hambre;  y el que en mí cree,  no tendrá sed jamás, 47-58 47  De cierto,  de cierto os digo:  El que cree en mí,  tiene vida eterna. 48  Yo soy el pan de vida. 49  Vuestros padres comieron el maná en el desierto,  y murieron. 50  Este es el pan que desciende del cielo,  para que el que de él come,  no muera. 51  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;  si alguno comiere de este pan,  vivirá para siempre;  y el pan que yo daré es mi carne,  la cual yo daré por la vida del mundo. 52  Entonces los judíos contendían entre sí,  diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53  Jesús les dijo: De cierto,  de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre,  y bebéis su sangre,  no tenéis vida en vosotros. 54  El que come mi carne y bebe mi sangre,  tiene vida eterna;  y yo le resucitaré en el día postrero. 55  Porque mi carne es verdadera comida,  y mi sangre es verdadera bebida. 56  El que come mi carne y bebe mi sangre,  en mí permanece,  y yo en él. 57  Como me envió el Padre viviente,  y yo vivo por el Padre,  asimismo el que me come,  él también vivirá por mí. 58  Este es el pan que descendió del cielo;  no como vuestros padres comieron el maná,  y murieron;  el que come de este pan,  vivirá eternamente.

1 Co. 10:16
La copa de bendición que bendecimos,  ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?  El pan que partimos,  ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

 

8.    Todos los ignorantes e impíos, no siendo aptos para gozar de la comunión con Cristo, son por tanto indignos de la mesa del Señor y, mientras permanezcan como tales, no pueden, sin pecar grandemente contra Él, participar de estos sagrados misterios o ser admitidos a ellos; (Mt. 7:6; Ef. 4:17-24; 5:3-9; Ex. 20:7,16; 1 Co. 5:9-13; 2 Jn. 10; Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 ) además, quienquiera que los reciba indignamente es culpable del cuerpo y la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para si. (1 Co. 11:20-22,27-34)

Mt. 7:6
No deis lo santo a los perros,  ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos,  no sea que las pisoteen,  y se vuelvan y os despedacen
Ef. 4:17-24
17  Esto,  pues,  digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles,  que andan en la vanidad de su mente, 18  teniendo el entendimiento entenebrecido,  ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay,  por la dureza de su corazón; 19  los cuales,  después que perdieron toda sensibilidad,  se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20  Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21  si en verdad le habéis oído,  y habéis sido por él enseñados,  conforme a la verdad que está en Jesús. 22  En cuanto a la pasada manera de vivir,  despojaos del viejo hombre,  que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23  y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24  y vestíos del nuevo hombre,  creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad; 5:3-9 3  Pero fornicación y toda inmundicia,  o avaricia,  ni aun se nombre entre vosotros,  como conviene a santos; 4  ni palabras deshonestas,  ni necedades,  ni truhanerías,  que no convienen,  sino antes bien acciones de gracias. 5  Porque sabéis esto,  que ningún fornicario,  o inmundo,  o avaro,  que es idólatra,  tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6  Nadie os engañe con palabras vanas,  porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7  No seáis,  pues,  partícipes con ellos. 8  Porque en otro tiempo erais tinieblas,  mas ahora sois luz en el Señor;  andad como hijos de luz 9  (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad,  justicia y verdad)
Ex. 20:7
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;  porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano, 16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
1 Co. 5:9-13 9  Os he escrito por carta,  que no os juntéis con los fornicarios; 10  no absolutamente con los fornicarios de este mundo,  o con los avaros,  o con los ladrones,  o con los idólatras;  pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11  Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,  llamándose hermano,  fuere fornicario,  o avaro,  o idólatra,  o maldiciente,  o borracho,  o ladrón;  con el tal ni aun comáis. 12  Porque  ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera?  ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13  Porque a los que están fuera,  Dios juzgará.  Quitad,  pues,  a ese perverso de entre vosotros
Jn. 10  
1
  De cierto,  de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas,  sino que sube por otra parte,  ése es ladrón y salteador. 2  Más el que entra por la puerta,  el pastor de las ovejas es. 3  A éste abre el portero,  y las ovejas oyen su voz;  y a sus ovejas llama por nombre,  y las saca. 4  Y cuando ha sacado fuera todas las propias,  va delante de ellas;  y las ovejas le siguen,  porque conocen su voz. 5 Más al extraño no seguirán,  sino huirán de él,  porque no conocen la voz de los extraños. 6  Esta alegoría les dijo Jesús;  pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. 7  Volvió,  pues,  Jesús a decirles: De cierto,  de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8  Todos los que antes de mí vinieron,  ladrones son y salteadores;  pero no los oyeron las ovejas. 9  Yo soy la puerta;  el que por mí entrare,  será salvo;  y entrará,  y saldrá,  y hallará pastos. 10  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia. 11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas. 12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas. 14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen, 15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas. 16  También tengo otras ovejas que no son de este redil;  aquéllas también debo traer,  y oirán mi voz;  y habrá un rebaño,  y un pastor. 17  Por eso me ama el Padre,  porque yo pongo mi vida,  para volverla a tomar. 18  Nadie me la quita,  sino que yo de mí mismo la pongo.  Tengo poder para ponerla,  y tengo poder para volverla a tomar.  Este mandamiento recibí de mi Padre. 19  Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. 20  Muchos de ellos decían: Demonio tiene,  y está fuera de sí;  ¿por qué le oís? 21  Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado.  ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? 22  Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación.  Era invierno, 23  y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24  Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma?  Si tú eres el Cristo,  dínoslo abiertamente. 25  Jesús les respondió: Os lo he dicho,  y no creéis;  las obras que yo hago en nombre de mi Padre,  ellas dan testimonio de mí; 26  pero vosotros no creéis,  porque no sois de mis ovejas,  como os he dicho. 27  Mis ovejas oyen mi voz,  y yo las conozco,  y me siguen, 28  y yo les doy vida eterna;  y no perecerán jamás,  ni nadie las arrebatará de mi mano. 29  Mi Padre que me las dio,  es mayor que todos,  y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30  Yo y el Padre uno somos. 31  Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32  Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre;  ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33  Le respondieron los judíos,  diciendo: Por buena obra no te apedreamos,  sino por la blasfemia;  porque tú,  siendo hombre,  te haces Dios. 34  Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije,  dioses sois? 35  Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios  (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36  ¿al que el Padre santificó y envió al mundo,  vosotros decís: Tú blasfemas,  porque dije: Hijo de Dios soy? 37  Si no hago las obras de mi Padre,  no me creáis. 38  Más si las hago,  aunque no me creáis a mí,  creed a las obras,  para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí,  y yo en el Padre. 39  Procuraron otra vez prenderle,  pero él se escapó de sus manos. 40  Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán,  al lugar donde primero había estado bautizando Juan;  y se quedó allí. 41  Y muchos venían a él,  y decían: Juan,  a la verdad,  ninguna señal hizo;  pero todo lo que Juan dijo de éste,  era verdad. 42  Y muchos creyeron en él allí
Hch. 2:41
Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas, 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones; 20:7 El primer día de la semana,  reunidos los discípulos para partir el pan,  Pablo les enseñaba,  habiendo de salir al día siguiente;  y alargó el discurso hasta la medianoche
1 Co. 11:17-22
17  Pero al anunciaros esto que sigue,  no os alabo;  porque no os congregáis para lo mejor,  sino para lo peor. 18  Pues en primer lugar,  cuando os reunís como iglesia,  oigo que hay entre vosotros divisiones;  y en parte lo creo. 19  Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,  para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 20  Cuando,  pues,  os reunís vosotros,  esto no es comer la cena del Señor. 21  Porque al comer,  cada uno se adelanta a tomar su propia cena;  y uno tiene hambre,  y otro se embriaga. 22  Pues qué,  ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?  ¿O menospreciáis la iglesia de Dios,  y avergonzáis a los que no tienen nada?  ¿Qué os diré?  ¿Os alabaré?  En esto no os alabo, 33 Así que,  hermanos míos,  cuando os reunís a comer,  esperaos unos a otros, 34 Si alguno tuviere hambre,  coma en su casa,  para que no os reunáis para juicio.  Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere

1 Co. 11:20-22
20  Cuando,  pues,  os reunís vosotros,  esto no es comer la cena del Señor. 21  Porque al comer,  cada uno se adelanta a tomar su propia cena;  y uno tiene hambre,  y otro se embriaga. 22  Pues qué,  ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis?  ¿O menospreciáis la iglesia de Dios,  y avergonzáis a los que no tienen nada?  ¿Qué os diré?  ¿Os alabaré?  En esto no os alabo, 27-34 27  De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente,  será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28  Por tanto,  pruébese cada uno a sí mismo,  y coma así del pan,  y beba de la copa. 29  Porque el que come y bebe indignamente,  sin discernir el cuerpo del Señor,  juicio come y bebe para sí. 30  Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros,  y muchos duermen. 31  Si,  pues,  nos examinásemos a nosotros mismos,  no seríamos juzgados; 32  más siendo juzgados,  somos castigados por el Señor,  para que no seamos condenados con el mundo. 33  Así que,  hermanos míos,  cuando os reunís a comer,  esperaos unos a otros. 34  Si alguno tuviere hambre,  coma en su casa,  para que no os reunáis para juicio.  Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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