Capítulo XXX
De la Cena del
Señor
1.
La Cena del
Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado,
(1
Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23)
para que se observara en sus iglesias
(Hch.
2:41, 42; 20:7; 1 Co. 11:17-22, 33, 34)
hasta el fin del mundo,
(Mr.
14:24, 25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26)
para el recuerdo perpetuo y para la
manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte,
(1
Co. 11:24-26; Mt. 26:27, 28; Lc. 22:19, 20)
para confirmación de la fe de los creyentes
en todos los beneficios de la misma,
(Ro.4:11)
para su alimentación espiritual y
crecimiento en Él,
(Jn.
6:29, 35, 47-58) para un mayor
compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él,
(1 Co. 11:25; 1 Co.
10:16,17)
y para ser un vínculo y una prenda de su comunión
con Él y entre ellos mutuamente."
1 Co. 11:23-26
23
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor
Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la copa,
después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que
la bebiereis, en memoria de mí.
26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga
Mt. 26:20-26
20
Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.
21 Y mientras comían, dijo: De
cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
22 Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos
a decirle: ¿Soy yo, Señor? 23
Entonces él respondiendo, dijo: El que
mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.
24 A la verdad el Hijo del
Hombre va, según está escrito de él, más ¡ay de aquel hombre por
quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no
haber nacido. 25
Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo,
Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.
26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo
partió, y dio a sus discípulos, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
Mr. 14:17-22
17
Y cuando llegó la noche, vino él con los doce.
18 Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo
Jesús: De cierto os digo que uno de
vosotros, que come conmigo, me va a entregar.
19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno
por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?
20 El, respondiendo, les dijo:
Es uno de los doce, el que moja conmigo en
el plato. 21
A la verdad el Hijo del Hombre va, según
está escrito de él, más ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del
Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
22 Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió
y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi
cuerpo.
Lc. 22:19-23
19
Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es
dado; haced esto en memoria de mí.
20 De igual manera, después que
hubo cenado, tomó la copa, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se
derrama. 21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en
la mesa. 22
A la verdad el Hijo del Hombre va, según
lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es
entregado! 23 Entonces
ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que
había de hacer esto
Hch. 2:41
Así que, los que
recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día
como tres mil personas.,
42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.;
20:7 El
primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan,
Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el
discurso hasta la medianoche.
1 Co. 11:17-22
17
Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os
congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo
que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.
19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones,
para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
20 Cuando, pues, os reunís
vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
21 Porque al comer, cada
uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro
se embriaga.
22 Pues qué, ¿no tenéis casas en
que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y
avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En
esto no os alabo,
33 Así
que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros,
34 Si
alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para
juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere
Mr. 14:24
Y les dijo:
Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por
muchos es derramada,
25
De cierto os
digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo
beba nuevo en el reino de Dios.
Lc. 22:17-22
17
Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo:
Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que
el reino de Dios venga.
19 Y tomó el pan y dio gracias, y
lo partió y les dio, diciendo: Esto es
mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
20 De igual manera,
después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se
derrama.
21 Mas he aquí, la mano del que me
entrega está conmigo en la mesa.
22
A la verdad el Hijo del Hombre va, según
lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es
entregado!
1 Co. 11:24-26
24
y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la
copa, después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
26 Así, pues, todas las
veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del
Señor anunciáis hasta que él venga
Ro.4:11 Y
recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la
fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos
los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe
les sea contada por justicia
Jn. 6:29
Respondió Jesús y les dijo: Esta es la
obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado,
35 Jesús
les dijo: Yo soy el pan de vida; el
que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá
sed jamás,
47-58
47
De cierto, de cierto os digo: El que
cree en mí, tiene vida eterna.
48
Yo soy el pan de vida.
49
Vuestros padres comieron el maná en el
desierto, y murieron.
50
Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come,
no muera.
51
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual
yo daré por la vida del mundo.
52 Entonces los judíos
contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su
carne? 53
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os
digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros.
54
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero.
55
Porque mi carne es verdadera comida, y mi
sangre es verdadera bebida.
56
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo
por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
58
Este es el pan que descendió del cielo; no
como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de
este pan, vivirá eternamente
1 Co. 11:25
Asimismo tomó también la
copa, después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria
de mí.
1 Co. 10:16
La copa de bendición que
bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que
partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?,
17 Siendo
uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues
todos participamos de aquel mismo pan.
2.
En esta
ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto
ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los
vivos ni de los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel
único ofrecimiento de sí mismo y por si mismo en la cruz, una sola vez
para siempre, (Jn.
19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc. 22:19; 1 Co. 11:24, 25)
y una ofrenda espiritual de toda la alabanza
posible a Dios por el mismo.
(Mt.
26:26, 27,30 con He.
13:10-16)
Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos
la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio
mismo de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los
elegidos.
Jn. 19:30
Cuando Jesús hubo tomado el
vinagre, dijo: Consumado es.
Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
He. 9:25-28
25
y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el
Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas
veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de
los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí
mismo para quitar de en medio el pecado.
27 Y de la manera que está establecido para los hombres que
mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
28 así también Cristo fue ofrecido
una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por
segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le
esperan;
10:10-14
10
En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de
Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote
está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos
sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios,
13 de ahí en adelante esperando
hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con una sola
ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados
Lc. 22:19
Y tomó el pan y dio
gracias, y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es
dado; haced esto en memoria de mí
1 Co. 11:24 , 25
24
y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la
copa, después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
Mt. 26:26
Y mientras comían,
tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos,
y dijo: Tomad, comed; esto es mi
cuerpo,
27
Y tomando la
copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella
todos,
30 Y
cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos
He. 13:10-16
10
En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de
Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote
está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos
sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se
ha sentado a la diestra de Dios,
13 de ahí en adelante esperando
hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con una sola
ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y nos atestigua lo mismo
el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:
16 Este es el pacto que
haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis
leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré
3.
El Señor
Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y
bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del
uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la
copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los
participantes. (1
Co. 11:23-26; Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22)
1 Co. 11:23-26
23
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor
Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la copa,
después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que
la bebiereis, en memoria de mí.
26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga
Mt. 26:26-28
26
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y
dio a sus discípulos, y dijo: Tomad,
comed; esto es mi cuerpo.
27 Y
tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed
de ella todos; 28
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada
para remisión de los pecados
Mr. 14:24
Y les dijo:
Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por
muchos es derramada,
25
De cierto os
digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo
beba nuevo en el reino de Dios
Lc. 22:19-22
19
Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria
de mí.
20 De igual manera, después que
hubo cenado, tomó la copa, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se
derrama. 21
Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
22
A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado;
pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
4.
El negar la
copa al pueblo,
(Mt.
26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28)
el adorar los elementos, el elevarlos o
llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para
cualquier pretendido uso religioso,
(Ex.
20:4, 5)
es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a
la institución de Cristo.(Mt.
15:9)
Mt. 26:27
Y tomando la
copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella
todos
Mr. 14:23
Y tomando la copa, y
habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos
1 Co. 11:25-28
25
Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo:
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
26 Así, pues, todas las
veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del
Señor anunciáis hasta que él venga.
27 De manera que cualquiera que
comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será
culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada
uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa
Ex. 20:4
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el
cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra,
5 No te
inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos
hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen
Mt. 15:9
Pues en vano
me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres
5.
Los
elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados para el
uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en
un sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a
veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y
la sangre de Cristo;
(1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28)
no obstante, en sustancia y en naturaleza,
esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino, como
eran antes. (1 Co.
11:2~28; Mt. 26:29)
1 Co. 11:27
De manera que cualquiera
que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será
culpado del cuerpo y de la sangre del Señor
Mt. 26:26-28
26
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y
dio a sus discípulos, y dijo: Tomad,
comed; esto es mi cuerpo.
27 Y
tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed
de ella todos; 28
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada
para remisión de los pecados
1 Co. 11:2~28
2
Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis
las instrucciones tal como os las entregué.
3 Pero quiero que sepáis
que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la
mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4
Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su
cabeza. 5 Pero toda mujer que ora
o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo
mismo es que si se hubiese rapado. 6
Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y
si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se
cubra. 7 Porque el varón no debe
cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la
mujer es gloria del varón. 8
Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,
9 y tampoco el varón fue creado
por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.
10 Por lo cual la mujer debe tener
señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
11 Pero en el Señor, ni el varón
es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;
12 porque así como la mujer
procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo
procede de Dios. 13 Juzgad
vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la
cabeza? 14 La naturaleza misma
¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?
15 Por el contrario, a la mujer
dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le
es dado el cabello. 16 Con todo
eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal
costumbre, ni las iglesias de Dios. 17
Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os
congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando
os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en
parte lo creo. 19 Porque es
preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan
manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
20 Cuando, pues, os reunís
vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
21 Porque al comer, cada uno se
adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se
embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis
casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y
avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En
esto no os alabo. 23 Porque yo
recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús,
la noche que fue entregado, tomó pan; 24
y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la copa,
después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que
la bebiereis, en
memoria de mí.
26 Así, pues, todas las veces
que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor
anunciáis hasta que él venga. 27
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del
Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, pruébese cada uno a
sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa
Mt. 26:29
Y os digo
que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel
día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre
6.
Esa
doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino en la
sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo (llamada comúnmente
transustanciación), por la consagración de un sacerdote, o de algún
otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura
(Mt.
26:26-29; Lc. 24:6,39; Jn. 1:14; 20:28, 29; Hch. 1:9-11; 3:21; 1Co.
11: 2~26; Lc. 12:1; Ap.
1:20) sino
también al sentido común y a la razón; echa abajo la naturaleza de la
ordenanza; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones y,
además, de crasas idolatrías.
Mt. 26:26-29
26
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y
dio a sus discípulos, y dijo: Tomad,
comed; esto es mi cuerpo. 27
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo:
Bebed de ella todos; 28
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada
para remisión de los pecados.
29 Y os digo que desde ahora no
beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba
nuevo con vosotros en el reino de mi Padre
Lc. 24:6
No está aquí, sino que ha
resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en
Galilea,
39 Mirad
mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un
espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo
Jn. 1:14
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su
gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de
verdad;
20:28
Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!,
29 Jesús
le dijo: Porque me has visto, Tomás,
creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron
Hch. 1:9-11
9
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le
recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
10 Y estando ellos con los
ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se
pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,
11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué
estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo;
3:21 a
quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de
la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus
santos profetas que han sido desde tiempo antiguo
1Co. 11: 2~26
2
Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis
las instrucciones tal como os las entregué.
3 Pero quiero que sepáis
que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la
mujer, y Dios la cabeza de Cristo. 4
Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su
cabeza. 5 Pero toda mujer que ora
o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo
mismo es que si se hubiese rapado. 6
Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y
si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se
cubra. 7 Porque el varón no debe
cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la
mujer es gloria del varón. 8
Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,
9 y tampoco el varón fue creado
por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.
10 Por lo cual la mujer debe tener
señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
11 Pero en el Señor, ni el varón
es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;
12 porque así como la mujer
procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo
procede de Dios. 13 Juzgad
vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la
cabeza? 14 La naturaleza misma
¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?
15 Por el contrario, a la mujer
dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le
es dado el cabello. 16 Con todo
eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal
costumbre, ni las iglesias de Dios. 17
Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os
congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando
os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en
parte lo creo. 19 Porque es
preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan
manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
20 Cuando, pues, os reunís
vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
21 Porque al comer, cada uno se
adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se
embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis
casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y
avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En
esto no os alabo. 23 Porque yo
recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús,
la noche que fue entregado, tomó pan; 24
y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo tomó también la copa,
después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que
la bebiereis, en
memoria de mí.
26 Así, pues, todas las veces
que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor
anunciáis hasta que él venga
Lc. 12:1
En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros
se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente:
Guardaos de la levadura de los fariseos,
que es la hipocresía
Ap. 1:20
El misterio
de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete
iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete
iglesias
7.
Los que
reciben dignamente esta ordenanza,
(1 Co. 11:28)
participando externamente de los elementos
visibles, también participan interiormente, por la fe, de una manera
real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose
espiritualmente de Cristo crucificado y recibiendo todos los
beneficios de su muerte.
(Jn. 6:29, 35,47-58
)
El cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces
ni camal ni corporal sino espiritualmente presentes en aquella
ordenanza a la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos lo
están para sus sentidos corporales.(1
Co. 10:16)
1 Co. 11:28
Por tanto, pruébese cada
uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa
Jn. 6:29
Respondió Jesús y les dijo: Esta es la
obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado,
35 Jesús
les dijo: Yo soy el pan de vida; el
que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá
sed jamás,
47-58
47
De cierto, de cierto os digo: El que
cree en mí, tiene vida eterna.
48
Yo soy el pan de vida. 49
Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.
50
Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come,
no muera. 51
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual
yo daré por la vida del mundo.
52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne? 53
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os
digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros. 54
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero.
55 Porque mi carne es verdadera
comida, y mi sangre es verdadera bebida.
56
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
57
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el
que me come, él también vivirá por mí.
58
Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres
comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá
eternamente.
1 Co. 10:16
La copa de bendición que
bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que
partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
8.
Todos
los ignorantes e impíos, no siendo aptos para gozar de la comunión con
Cristo, son por tanto indignos de la mesa del Señor y, mientras
permanezcan como tales, no pueden, sin pecar grandemente contra Él,
participar de estos sagrados misterios o ser admitidos a ellos;
(Mt.
7:6; Ef. 4:17-24; 5:3-9; Ex. 20:7,16; 1 Co. 5:9-13; 2 Jn. 10; Hch.
2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 )
además, quienquiera que los reciba
indignamente es culpable del cuerpo y la sangre del Señor, pues come y
bebe juicio para si.
(1 Co.
11:20-22,27-34)
Mt. 7:6
No deis lo
santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos,
no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen
Ef. 4:17-24
17
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los
otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en
ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se
entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de
impureza. 20 Más vosotros no
habéis aprendido así a Cristo, 21
si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados,
conforme a la verdad que está en Jesús. 22
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,
que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de
vuestra mente, 24 y vestíos del
nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad;
5:3-9
3
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre
entre vosotros, como conviene a santos; 4
ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no
convienen, sino antes bien acciones de gracias.
5 Porque sabéis esto, que ningún
fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en
el reino de Cristo y de Dios. 6
Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la
ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7 No seáis, pues, partícipes con
ellos. 8 Porque en otro tiempo
erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de
luz 9 (porque el fruto del
Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)
Ex. 20:7
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por
inocente Jehová al que tomare su nombre en vano,
16 No
hablarás contra tu prójimo falso testimonio
1
Co. 5:9-13
9
Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10 no absolutamente con los
fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o
con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del
mundo. 11 Más bien os escribí que
no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario,
o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el
tal ni aun comáis. 12 Porque ¿qué
razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis
vosotros a los que están dentro? 13
Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese
perverso de entre vosotros
Jn. 10 1
De cierto, de cierto os digo: El que no
entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra
parte, ése es ladrón y salteador.
2
Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
3
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas
llama por nombre, y las saca.
4 Y cuando ha sacado fuera todas
las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque
conocen su voz. 5
Más al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la
voz de los extraños. 6
Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo
que les decía. 7 Volvió, pues,
Jesús a decirles: De cierto, de cierto
os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
8
Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero
no los oyeron las ovejas. 9
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y
saldrá, y hallará pastos. 10
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido
para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
11
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
12
Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias
las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo
arrebata las ovejas y las dispersa.
13
Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan
las ovejas. 14
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15
así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida
por las ovejas. 16
También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también
debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
17
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a
tomar. 18
Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder
para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento
recibí de mi Padre. 19
Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras.
20 Muchos de ellos decían: Demonio
tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?
21 Decían otros: Estas palabras no
son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los
ciegos? 22 Celebrábase en
Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,
23 y Jesús andaba en el templo por
el pórtico de Salomón. 24 Y le
rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma?
Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
25 Jesús les respondió:
Os lo he dicho, y no creéis; las obras
que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;
26
pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he
dicho. 27
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
28 y
yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las
arrebatará de mi mano. 29
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede
arrebatar de la mano de mi Padre.
30
Yo y el Padre uno somos. 31
Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.
32 Jesús les respondió: Muchas
buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me
apedreáis? 33 Le
respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos,
sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
34 Jesús les respondió:
¿No
está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?
35
Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la
Escritura no puede ser quebrantada),
36
¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú
blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?
37
Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.
38
Más si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para
que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
39 Procuraron otra
vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.
40 Y se fue de nuevo al otro lado
del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y
se quedó allí. 41 Y muchos venían
a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo
lo que Juan dijo de éste, era verdad. 42
Y muchos creyeron en él allí
Hch. 2:41
Así que, los que
recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día
como tres mil personas,
42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones;
20:7 El
primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan,
Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el
discurso hasta la medianoche
1 Co. 11:17-22
17
Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os
congregáis para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando
os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en
parte lo creo. 19 Porque es
preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan
manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
20 Cuando, pues, os reunís
vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
21 Porque al comer, cada uno se
adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se
embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis
casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y
avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En
esto no os alabo,
33 Así
que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros,
34 Si
alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para
juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere
1 Co. 11:20-22
20 Cuando, pues,
os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
21 Porque al comer, cada uno se
adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se
embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis
casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y
avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En
esto no os alabo,
27-34
27
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del
Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, pruébese cada uno a
sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29 Porque el que come y bebe
indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe
para sí. 30 Por lo cual hay muchos
enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
31 Si, pues, nos examinásemos a
nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32
más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no
seamos condenados con el mundo. 33
Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a
otros. 34 Si alguno tuviere
hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las
demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere