Capítulo XXXII
Del juicio final
1.
Dios ha establecido un día en el cual juzgará al
mundo con justicia por Jesucristo, a quien todo poder y juicio ha sido
dado por el Padre.
(Hch. 17:31; Jn. 5:22, 27)
En aquel día, no sólo los ángeles apostatas
serán juzgados, (1
Co. 6:3; Jud. 6)
sino que también todas las personas que han
vivido sobre la tierra comparecerán delante del tribunal de Cristo
(Mt.
16:27; 25:31,46; Hch. 17:30, 31; Ro. 2:6-16; 2 Ts. 1:5-10; 2 P.
3:1-13; Ap. 20:11-15)
para dar cuenta de sus pensamientos,
palabras y acciones, y para recibir conforme a lo que hayan hecho
mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo.
(2 Co. 5:10; 1 Co. 4:5; Mt.
12:36)
Hch. 17:31
Inmediatamente,
los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y
ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos
Jn. 5:22
Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,
27
para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra
al Hijo, no honra al Padre que le envió
1 Co. 6:3
¿O no sabéis que
hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
Jud. 6
Y a los ángeles
que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada,
los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio
del gran día
Mt. 16:27
Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus
ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras;
25:31
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos
ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
46
E
irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna
Hch. 17:30
Pero Dios,
habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda
a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan,
31
por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con
justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con
haberle levantado de los muertos
Ro. 2:6-16
6 el
cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
7 vida eterna a los que,
perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
8 pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia; 9 tribulación y
angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío
primeramente y también el griego, 10
pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío
primeramente y también al griego; 11
porque no hay acepción de personas para con Dios.
12 Porque todos los que sin ley
han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley
han pecado, por la ley serán juzgados; 13
porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los
hacedores de la ley serán justificados. 14
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo
que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí
mismos, 15 mostrando la obra de la
ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y
acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
16 en el día en que Dios juzgará
por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio
2 Ts. 1:5-10
5 Esto es
demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por
dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
6 Porque es justo delante de Dios
pagar con tribulación a los que os atribulan,
7 y a vosotros que sois
atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el
Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,
8 en llama de fuego, para dar
retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio
de nuestro Señor Jesucristo; 9 los
cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia
del Señor y de la gloria de su poder, 10
cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser
admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha
sido creído entre vosotros)
2 P. 3:1-13
1
Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas
despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,
2 para que tengáis memoria de las
palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del
mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles;
3 sabiendo primero esto, que en
los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias
concupiscencias, 4 y diciendo:
¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que
los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación. 5 Estos
ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por
la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del
agua y por el agua subsiste, 6 por
lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;
7 pero los cielos y la tierra que
existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para
el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un
día es como mil años, y mil años como un día.
9 El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan
al arrepentimiento. 10 Pero el día
del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos
pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán
deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
11 Puesto que todas estas cosas
han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y
piadosa manera de vivir, 12
esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual
los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos,
siendo quemados, se fundirán! 13
Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra
nueva, en los cuales mora la justicia
Ap. 20:11-15
11 Y vi
un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del
cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para
ellos. 12 Y vi a los muertos,
grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos,
y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron
juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los
libros, según sus obras. 13 Y el
mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades
entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno
según sus obras. 14 Y la muerte y
el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
15 Y el que no se halló inscrito
en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego
2 Co. 5:10
Porque es
necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras
estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo
1 Co. 4:5
Así que, no
juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual
aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las
intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su
alabanza de Dios
Mt. 12:36
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de
ella darán cuenta en el día del juicio
2.
El propósito de Dios al establecer este día es la
manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna
de los elegidos, y la de su justicia en la condenación eterna de los
réprobos, que son malvados y desobedientes;
(Ro.
9:22, 23)
pues entonces entrarán los justos a la vida eterna
y recibirán la plenitud de gozo y gloria con recompensas eternas en la
presencia del Señor; pero los malvados, que no conocen a Dios ni
obedecen al evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento
eterno y castigados con eterna perdición, lejos de la presencia del
Señor y de la gloria de su poder.(Mt
18:8; 25:41, 46; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6; Ap. 14:10, 11; Lc. 3:17;
Mr. 9:43, 48; Mt. 3:12; 5:26; 13:41, 42; 24:51; 25:30)
Ro. 9:22
¿Y qué, si
Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con
mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
23 y
para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con
los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria
Mt 18:8
Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y
échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que
teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno;
25:41
Entonces
dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles,
46
E
irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna
2 Ts. 1:9
los cuales
sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del
Señor y de la gloria de su poder
He. 6:2
de la doctrina
de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los
muertos y del juicio eterno
Jud. 6
Y a los ángeles
que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada,
los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio
del gran día
Ap. 14:10
él también
beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el
cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los
santos ángeles y del Cordero,
11 y
el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen
reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen,
ni nadie que reciba la marca de su nombre
Lc. 3:17
Su aventador
está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su
granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará
Mr. 9:43
Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en
la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que
no puede ser apagado, 48
donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga
Mt. 3:12
Su aventador
está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el
granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará;
5:26
De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último
cuadrante; 13:41
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a
todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
42
y
los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de
dientes; 24:51
y
lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí
será el lloro y el crujir de dientes;
25:30
Y
al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el
lloro y el crujir de dientes
3.
Así como Cristo quiere que estemos ciertamente
persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos
los hombres de pecar,
(2Co.5:10,
11)
como para el mayor consuelo de los piadosos en su
adversidad; (2Ts.
1:5-7)
así también quiere que ese día sea desconocido para
los hombres, para que se desprendan de toda seguridad camal y estén
siempre velando porque no saben a qué hora vendrá el Señor;
(Mr.
13:35-37; Lc. 12:35-40)
y estén siempre preparados para decir: Ven,
Señor Jesús; ven pronto. (Ap.
22:20)
Amén.
2Co.5:10
Porque es
necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras
estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo,
11
Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres;
pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo
sea a vuestras conciencias
2Ts. 1:5-7
5 Esto es
demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por
dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
6 Porque es justo delante
de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,
7 y a vosotros que sois
atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el
Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder
Mr. 13:35-37
35
Velad, pues, porque no sabéis cuándo
vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o
al canto del gallo, o a la mañana;
36
para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.
37 Y
lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad
Lc. 12:35-40
35
Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras
lámparas encendidas; 36
y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor
regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en
seguida. 37
Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando
venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que
se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.
38 Y
aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera
vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.
39
Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el
ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su
casa. 40
Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no
penséis, el Hijo del Hombre vendrá
Ap. 22:20
El que da
testimonio de estas cosas dice:
Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús