Confesión de Fe
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Capítulo 8

Cristo el mediador

 

1.   Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre, (Is.42-1; 1 P. 1:19,20) como tal, él es profeta, (Hch. 3:22) sacerdote (He. 5:5,6) y rey, (Sal 2:6) el salvador y cabeza de su Iglesia, (Ef. 1:22,23) el heredero de todas las cosas, (He.1:2) y juez mundo; (Hch. 17:31) desde la eternidad le de todo el dio Dios un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara. (Is. 53:10; Jn. 17:6; Ro. 8:30)

Is.42-1
He aquí mi siervo,  yo le sostendré;  mi escogido,  en quien mi alma tiene contentamiento;  he puesto sobre él mi Espíritu;  él traerá justicia a las naciones.
1 P. 1:19
sino con la sangre preciosa de Cristo,  como de un cordero sin mancha y sin contaminación,, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo,  pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

Hch. 3:22
Porque Moisés dijo a los padres:  El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos,  como a mí;  a él oiréis en todas las cosas que os hable;

He. 5:5
Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote,  sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy., 6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.

Sal 2:6
Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion,  mi santo monte.

Ef. 1:22
y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

He.1:2
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo;

Hch. 17:31
por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia,  por aquel varón a quien designó,  dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

Is. 53:10
Con todo eso,  Jehová quiso quebrantarlo,  sujetándole a padecimiento.  Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,  verá linaje,  vivirá por largos días,  y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Jn. 17:6
No son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.
Ro. 8:30
Y a los que predestinó,  a éstos también llamó;  y a los que llamó,  a éstos también justificó;  y a los que justificó,  a éstos también glorificó.

 

2.   El Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, (Jn. 1:14;Gá. 4:4) mas sin pecado. (Ro. 8:3; He. 2:14,16,17; He. 4:15) Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen Maria, una mujer perteneciente a la tribu de Judá. El Espíritu Santo vino sobre ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue hecho él de una mujer, descendiente de Abraham y David. (Mt. 1:22,23; Lc.1:27,31,35) Así que, dos naturalezas perfectas y distintas, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre. (Ro. 9:5; 1Ti.2:5).

Jn. 1:14
Y aquel Verbo fue hecho carne,  y habitó entre nosotros  (y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre),  lleno de gracia y de verdad.
Gá. 4:4
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo,  Dios envió a su Hijo,  nacido de mujer y nacido bajo la ley,

Ro. 8:3
Porque lo que era imposible para la ley,  por cuanto era débil por la carne,  Dios,  enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado,  condenó al pecado en la carne;
He. 2:14
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios., 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios., 17 Y si hijos,  también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo,  si es que padecemos juntamente con él,  para que juntamente con él seamos glorificados.
He. 4:15
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,  sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,  pero sin pecado.

Mt. 1:22
Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta,  cuando dijo:, 23 He aquí,  una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel,
Lc.1:27
a una virgen desposada con un varón que se llamaba José,  de la casa de David;  y el nombre de la virgen era María., 31 Y ahora,  concebirás en tu vientre,  y darás a luz un hijo,  y llamarás su nombre JESÚS., 35 Respondiendo el ángel,  le dijo:  El Espíritu Santo vendrá sobre ti,  y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;  por lo cual también el Santo Ser que nacerá,  será llamado Hijo de Dios.

Ro. 9:5
de quienes son los patriarcas,  y de los cuales,  según la carne,  vino Cristo,  el cual es Dios sobre todas las cosas,  bendito por los siglos.  Amén.
1Ti.2:5
Porque hay un solo Dios,  y un solo mediador entre Dios y los hombres,  Jesucristo hombre,

 

3.   El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, (Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn 3:34) y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (Col. 2:3) pues agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (Col 1:19) a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, (He. 7:26) lleno de gracia y de verdad, (Jn.1:14)  fuese del todo apto para desempeñar los oficios de mediador y fiador.(He. 7:22) Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado para ello por su Padre, (He. 5:5) quien puso en él todo juicio y poder, y le autorizó para que desempeñara tales oficios. (20 Jn. 5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36)

Sal. 45:7
Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto,  te ungió Dios,  el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Hch. 10:38
cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él.
Jn 3:34
Porque el que Dios envió,  las palabras de Dios habla;  pues Dios no da el Espíritu por medida.

Col. 2:3
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Col 1:19
por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

He. 7:26
Porque tal sumo sacerdote nos convenía:  santo,  inocente,  sin mancha,  apartado de los pecadores,  y hecho más sublime que los cielos;

Jn.1:14
Y aquel Verbo fue hecho carne,  y habitó entre nosotros  (y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre),  lleno de gracia y de verdad.

He. 7:22
Por tanto,  Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

He. 5:5
Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote,  sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.

Jn. 5:22
Porque el Padre a nadie juzga,  sino que todo el juicio dio al Hijo,, 27 y también le dio autoridad de hacer juicio,  por cuanto es el Hijo del Hombre.
Mt. 28:18
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Hch. 2:36
Sepa,  pues,  ciertísimamente toda la casa de Israel,  que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,  Dios le ha hecho Señor y Cristo.

 

4.   El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios, (Sal. 40:7,8; He. 10:5-10; Jn. 5:18) y para desempeñarlos, se puso bajo la ley, (Gá. 4:4; Mt. 3:15) la que cumplió perfectamente. También sufrió el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido, (Gá 3:13; Is.53:6; 1 P. 3:18) pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. (2 Co. 5:21) Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo: (Mt. 26:37,38;Lc 22:44; Mt. 27:46) fue crucificado y murió, y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. (Hch.13:37) Al tercer día se levantó de entre los muertos (1 Co. 15:3,4) con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, (Jn. 20:25,27) con el cual también ascendió al cielo (Mr.16:19; Hch. 1:9-11) donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo, (Ro 8:34; He.9:24) y cuando sea el fin del mundo, volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles. (Hch. 10:42;Ro. 14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4)

Sal. 40:7
Entonces dije: He aquí,  vengo En el rollo del libro está escrito de mí;, 8; El hacer tu voluntad,  Dios mío,  me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.
He. 10:5
Por lo cual,  entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. 6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 7 Entonces dije: He aquí que vengo,  oh Dios,  para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. 8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste,  ni te agradaron  (las cuales cosas se ofrecen según la ley), 9 y diciendo luego: He aquí que vengo,  oh Dios,  para hacer tu voluntad;  quita lo primero,  para establecer esto último. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Jn. 5:18
Por esto los judíos aun más procuraban matarle,  porque no sólo quebrantaba el día de reposo,  sino que también decía que Dios era su propio Padre,  haciéndose igual a Dios.

Gá. 4:4
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo,  Dios envió a su Hijo,  nacido de mujer y nacido bajo la ley,
Mt. 3:15
Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

Gá 3:13
Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
Is.53:6
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,  cada cual se apartó por su camino;  mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
1 P. 3:18
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados,  el justo por los injustos,  para llevarnos a Dios,  siendo a la verdad muerto en la carne,  pero vivificado en espíritu;

2 Co. 5:21
Al que no conoció pecado,  por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Mt. 26:37
Y tomando a Pedro,  y a los dos hijos de Zebedeo,  comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera., 38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste,  hasta la muerte;  quedaos aquí,  y velad conmigo.
Lc 22:44
Y estando en agonía,  oraba más intensamente;  y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Mt. 27:46
Cerca de la hora novena,  Jesús clamó a gran voz,  diciendo: Elí,  Elí,  ¿lama sabactani?  Esto es: Dios mío,  Dios mío,  ¿por qué me has desamparado?

Hch.13:37
Mas aquel a quien Dios levantó,  no vio corrupción.

1 Co. 15:3
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí:  Que Cristo murió por nuestros pecados,  conforme a las Escrituras;, 4 y que fue sepultado,  y que resucitó al tercer día,  conforme a las Escrituras;

Jn. 20:25
Le dijeron,  pues,  los otros discípulos:  Al Señor hemos visto.  El les dijo:  Si no viere en sus manos la señal de los clavos,  y metiere mi dedo en el lugar de los clavos,  y metiere mi mano en su costado,  no creeré., 27 Luego dijo a Tomás:  Pon aquí tu dedo,  y mira mis manos;  y acerca tu mano,  y métela en mi costado;  y no seas incrédulo,  sino creyente.

Mr.16:19
Y el Señor,  después que les habló,  fue recibido arriba en el cielo,  y se sentó a la diestra de Dios.
Hch. 1:9
donde estuvo tres días sin ver,  y no comió ni bebió. 10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías,  a quien el Señor dijo en visión: Ananías.  Y él respondió: Heme aquí,  Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate,  y ve a la calle que se llama Derecha,  y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo,  de Tarso;  porque he aquí,  él ora,

Ro 8:34
¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió;  más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.
He.9:24
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano,  figura del verdadero,  sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;

Hch. 10:42
Y nos mandó que predicásemos al pueblo,  y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
Ro. 14:9
Porque Cristo para esto murió y resucitó,  y volvió a vivir,  para ser Señor así de los muertos como de los que viven., 10 Pero tú,  ¿por qué juzgas a tu hermano?  O tú también,  ¿por qué menosprecias a tu hermano?  Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Hch. 1:11
los cuales también les dijeron:  Varones galileos,  ¿por qué estáis mirando al cielo?  Este mismo Jesús,  que ha sido tomado de vosotros al cielo,  así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
2 P. 2:4

 

5.   El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. (He. 9:14; Ro. 10:14; Ro. 3:25,26) El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre. (Jn. 17:2; He.9:15)

He. 9:14
¿cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Ro. 10:14  
¿Cómo,  pues,  invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
Ro. 3:25
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,  para manifestar su justicia,  a causa de haber pasado por alto,  en su paciencia,  los pecados pasados,, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,  a fin de que él sea el justo,  y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Jn. 17:2
como le has dado potestad sobre toda carne,  para que dé vida eterna a todos los que le diste.
He.9:15
Así que,  por eso es mediador de un nuevo pacto,  para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto,  los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

 

6.   Aun cuando el precio de la redención no fue actualmente pagado, sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la serpiente, (1 Co. 10:4; He. 4:2; 1 P. 1:10,11) y como el cordero inmolado desde la fundación del mundo; (Ap. 13:8) siendo él, el mismo ayer, hoy y por siempre. (He. 13:8)

1 Co. 10:4
y todos bebieron la misma bebida espiritual;  porque bebían de la roca espiritual que los seguía,  y la roca era Cristo.
He. 4:2
Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos;  pero no les aprovechó el oír la palabra,  por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
1 P. 1:10
Y: Tú,  oh Señor,  en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos., 11 Ellos perecerán, mas tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura;

Ap. 13:8
Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.

He. 13:8
Jesucristo es el mismo ayer,  y hoy,  y por los siglos.

 

7.   Cristo en su oficio de mediador, obra; conforme a sus dos naturalezas, haciendo por cada una de éstas lo que es propio de cada una de ellas; mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona denominada por la otra naturaleza. (Jn.3:13;  Hch. 20:28)

Jn.3:13
Nadie subió al cielo,  sino el que descendió del cielo;  el Hijo del Hombre,  que está en el cielo.
Hch. 20:28
Por tanto,  mirad por vosotros,  y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos,  para apacentar la iglesia del Señor,  la cual él ganó por su propia sangre.

 

8.   A todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención, cierta y eficazmente les aplica y comunica la misma, haciendo intercesión por ellos, (Jn 6:37; Jn. 10:15,16; Jn. 17:9; Ro. 5:10) uniéndoles a él por su Espiritu, revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la salvación, persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer,  (Jn.17:6;Ef. 1:9;1 Jn. 5:20) gobernando el corazón de ellos por su palabra y Espíritu, (Ro. 8:9,14) y venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, (Sa1. 110:1; 1 Co. 15:25,26) y de la manera y por los caminos que están más en conformidad con su maravillosa e inescrutable dispensación. Todas estas cosas son hechas en su libre y soberana gracia e incondicionalmente, ya que nada de mérito es previsto por él en sus elegidos. (Jn 3:8; Ef. 1:8) eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. (He. 9:14; He. 10:14; Ro. 3:25,26) El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre. (Jn. 17:2; He.9:15)

Jn 6:37
Todo lo que el Padre me da,  vendrá a mí;  y al que a mí viene,  no le echo fuera.
Jn. 10:15
así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas., 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil;  aquéllas también debo traer,  y oirán mi voz;  y habrá un rebaño,  y un pastor.
Jn. 17:9
Yo ruego por ellos;  no ruego por el mundo,  sino por los que me diste;  porque tuyos son,
Ro. 5:10
Porque si siendo enemigos,  fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,  mucho más,  estando reconciliados,  seremos salvos por su vida.

Jn.17:6
He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste;  tuyos eran,  y me los diste,  y han guardado tu palabra.
Ef. 1:9
dándonos a conocer el misterio de su voluntad,  según su beneplácito,  el cual se había propuesto en si mismo,
1 Jn. 5:20
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido,  y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero;  y estamos en el verdadero,  en su Hijo Jesucristo.  Este es el verdadero Dios,  y la vida eterna.

Ro. 8:9
Mas vosotros no vivís según la carne,  sino según el Espíritu,  si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,  no es de él., 14

Sa1. 110:1
Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
1 Co. 15:25
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies., 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Jn 3:8;
El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Ef. 1:8
que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

He. 9:14
¿cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
He. 10:14
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Ro. 3:25
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,  para manifestar su justicia,  a causa de haber pasado por alto,  en su paciencia,  los pecados pasados,, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,  a fin de que él sea el justo,  y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Jn. 17:2
como le has dado potestad sobre toda carne,  para que dé vida eterna a todos los que le diste.
He.9:15
Así que,  por eso es mediador de un nuevo pacto,  para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto,  los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

 

9.   Cristo, y Solo Cristo puede ser mediador entre Dios y los hombres. El es el profeta, sacerdote y rey de la Iglesia de Dios. Su oficio de mediador no puede ser transferido a ningún Otro,

10. El triple oficio de Cristo es necesario para nosotros. Por nuestra ignorancia estamos en necesidad de su oficio profético; (Jn.1:18) por nuestra separación de Dios y la imperfección de nuestros servicios, aun cuando sean lo mejor, necesitamos su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y hacernos aceptables a él; (Col. 1:21; Gá. 5:17) y debido a que nosotros hemos dado la espalda a Dios y estamos completamente incapacitados para volver a él y también porque necesitamos ser rescatados y asegurados de nuestros adversarios espirituales, necesitamos su oficio como rey para convencer, controlar, atraer, sostener, librar y preservarnos hasta que finalmente entremos en su reino celestial. (Jn. 16:8; Sal. 110:3; Lc. 1:74,75)

Jn.1:18
A Dios nadie le vio jamás;  el unigénito Hijo,  que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.

Col. 1:21
Y a vosotros también,  que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente,  haciendo malas obras,  ahora os ha reconciliado
Gá. 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu,  y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí,  para que no hagáis lo que quisiereis.

Jn. 16:8
Y cuando él venga,  convencerá al mundo de pecado,  de justicia y de juicio.
Sal. 110:3
Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud.
Lc. 1:74
Que,  librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos, 75 En santidad y en justicia delante de él,  todos nuestros días.

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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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