Capítulo 8
Cristo el mediador
1. Agradó
a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo,
su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para
que fuese el mediador entre Dios y el hombre,
(Is.42-1; 1 P. 1:19,20) como tal,
él es profeta, (Hch. 3:22)
sacerdote (He. 5:5,6)
y rey, (Sal 2:6)
el salvador y cabeza de su Iglesia,
(Ef. 1:22,23)
el heredero de todas las cosas,
(He.1:2) y juez mundo;
(Hch. 17:31) desde la eternidad
le de todo el dio Dios un pueblo para que fuese su simiente y para que
a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y
glorificara. (Is. 53:10; Jn.
17:6; Ro. 8:30)
Is.42-1
He aquí mi
siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene
contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a
las naciones.
1 P. 1:19
sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación,,
20
ya destinado
desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los
postreros tiempos por amor de vosotros,
Hch. 3:22
Porque Moisés
dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de
entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas
que os hable;
He. 5:5
Así tampoco
Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que
le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.,
6
Como también
dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden
de Melquisedec.
Sal 2:6
Pero yo he
puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.
Ef. 1:22
y sometió
todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las
cosas a la iglesia,
23
la cual es su
cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
He.1:2
en estos
postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó
heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
Hch. 17:31
por cuanto ha
establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por
aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado
de los muertos.
Is. 53:10
Con todo eso,
Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya
puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por
largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Jn. 17:6
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Ro. 8:30
Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos
también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
2. El
Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo
verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual
y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna
todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo,
tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades
esenciales y con sus debilidades comunes,
(Jn. 1:14;Gá. 4:4)
mas sin pecado. (Ro. 8:3; He.
2:14,16,17; He. 4:15) Fue
concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen Maria, una
mujer perteneciente a la tribu de Judá. El Espíritu Santo vino sobre
ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue
hecho él de una mujer, descendiente de Abraham y David.
(Mt. 1:22,23; Lc.1:27,31,35)
Así que, dos naturalezas perfectas y distintas, se unieron
inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o
confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre,
un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre.
(Ro. 9:5; 1Ti.2:5).
Jn. 1:14
Y aquel
Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Gá. 4:4
Pero cuando
vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de
mujer y nacido bajo la ley,
Ro. 8:3
Porque lo que
era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios,
enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del
pecado, condenó al pecado en la carne;
He. 2:14
Porque todos
los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.,
16
El Espíritu
mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.,
17
Y si hijos,
también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es
que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos
glorificados.
He. 4:15
Porque no
tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra
semejanza, pero sin pecado.
Mt. 1:22
Todo esto
aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del
profeta, cuando dijo:,
23
He aquí, una
virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel,
Lc.1:27
a una virgen
desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y
el nombre de la virgen era María.,
31
Y ahora,
concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su
nombre JESÚS.,
35
Respondiendo
el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo
Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Ro. 9:5
de quienes son
los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el
cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
1Ti.2:5
Porque hay un
solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre,
3. El
Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la
persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre
toda medida, (Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn
3:34) y posee todos los
tesoros de la sabiduría y del conocimiento,
(Col. 2:3) pues agradó al
Padre que en él habitase toda plenitud,
(Col 1:19)
a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado,
(He. 7:26)
lleno de gracia y de verdad,
(Jn.1:14) fuese del todo apto para desempeñar los oficios de mediador y
fiador.(He. 7:22)
Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado
para ello por su Padre,
(He. 5:5)
quien puso en él todo juicio y poder, y le autorizó para que
desempeñara tales oficios. (20 Jn.
5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36)
Sal. 45:7
Has amado la
justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios
tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Hch. 10:38
cómo Dios
ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo
éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el
diablo, porque Dios estaba con él.
Jn 3:34
Porque el que
Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu
por medida.
Col. 2:3
en quien están
escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Col 1:19
por cuanto
agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
He. 7:26
Porque tal
sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado
de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
Jn.1:14
Y aquel Verbo
fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria
como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
He. 7:22
Por tanto,
Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
He. 5:5
Así tampoco
Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que
le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.
Jn. 5:22
Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,,
27
y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del
Hombre.
Mt. 28:18
Y Jesús se
acercó y les habló diciendo: Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Hch. 2:36
Sepa, pues,
ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien
vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
4. El
Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios,
(Sal. 40:7,8; He. 10:5-10;
Jn. 5:18)
y para desempeñarlos, se puso bajo la ley,
(Gá. 4:4; Mt. 3:15)
la que cumplió perfectamente. También sufrió
el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido,
(Gá 3:13; Is.53:6;
1 P. 3:18)
pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en
nuestro lugar.
(2 Co. 5:21)
Padeció dolores en su alma más allá de
nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo:
(Mt.
26:37,38;Lc 22:44; Mt. 27:46)
fue crucificado y murió, y permaneció bajo
el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción.
(Hch.13:37)
Al tercer día se levantó de entre los
muertos (1 Co.
15:3,4) con el mismo cuerpo que
tenía cuando sufrió,
(Jn. 20:25,27)
con el cual también ascendió al cielo
(Mr.16:19; Hch. 1:9-11)
donde se sentó a la diestra del Padre. Allí
intercede por su pueblo,
(Ro 8:34; He.9:24)
y cuando sea el fin del mundo, volverá para
juzgar a los hombres y a los ángeles.
(Hch. 10:42;Ro.
14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4)
Sal. 40:7
Entonces dije: He aquí, vengo
En el rollo del libro está
escrito de mí;,
8;
El hacer tu
voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi
corazón.
He. 10:5
Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no
quisiste; Mas me preparaste cuerpo.
6
Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.
8
Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por
el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen
según la ley),
9 y
diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad;
quita lo primero, para establecer esto último.
10
En esa voluntad somos
santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una
vez para siempre.
Jn. 5:18
Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo
quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su
propio Padre, haciéndose igual a Dios.
Gá. 4:4
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,
nacido de mujer y nacido bajo la ley,
Mt. 3:15
Pero Jesús le respondió: Deja ahora,
porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
Gá 3:13
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros
maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un
madero),
Is.53:6
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
1 P. 3:18
Porque también Cristo
padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero
vivificado en espíritu;
2 Co. 5:21
Al que no conoció pecado,
por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él.
Mt. 26:37
Y tomando a Pedro, y a los
dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran
manera.,
38
Entonces Jesús les dijo: Mi alma está
muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Lc 22:44
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como
grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Mt. 27:46
Cerca de la hora novena,
Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí,
Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?
Hch.13:37
Mas aquel a quien Dios
levantó, no vio corrupción.
1 Co. 15:3
Porque primeramente os he
enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros
pecados, conforme a las Escrituras;,
4 y que
fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las
Escrituras;
Jn. 20:25
Le dijeron, pues, los
otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en
sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de
los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.,
27 Luego
dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira
mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente.
Mr.16:19
Y el Señor,
después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a
la diestra de Dios.
Hch. 1:9
donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10 Había
entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor
dijo en visión: Ananías.
Y él respondió: Heme aquí, Señor.
11
Y el Señor le dijo:
Levántate, y ve a la calle que se llama
Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso;
porque he aquí, él ora,
Ro 8:34
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que
también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que
también intercede por nosotros.
He.9:24
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del
verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros
ante Dios;
Hch. 10:42
Y nos mandó que
predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha
puesto por Juez de vivos y muertos.
Ro. 14:9
Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser
Señor así de los muertos como de los que viven.,
10 Pero
tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué
menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el
tribunal de Cristo.
Hch. 1:11
los cuales también les
dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este
mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá
como le habéis visto ir al cielo.
2 P. 2:4
5. El
Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí
mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha
satisfecho plenamente a la justicia de Dios.
(He. 9:14; Ro.
10:14; Ro. 3:25,26)
El ha efectuado la reconciliación y ha
comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos
aquellos dados a él por el Padre.
(Jn. 17:2; He.9:15)
He. 9:14
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno
se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Ro. 10:14 ¿Cómo,
pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en
aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les
predique?
Ro. 3:25
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados,,
26 con la
mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el
justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Jn. 17:2
como le has
dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los
que le diste.
He.9:15
Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que
interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había
bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia
eterna.
6. Aun
cuando el precio de la redención no fue actualmente pagado, sino hasta
la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios
de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas
transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y
sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue
revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la
serpiente, (1 Co.
10:4; He. 4:2; 1 P. 1:10,11)
y como el cordero inmolado desde la
fundación del mundo;
(Ap. 13:8)
siendo él, el mismo ayer, hoy y por siempre.
(He. 13:8)
1 Co. 10:4
y todos bebieron la misma
bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los
seguía, y la roca era Cristo.
He. 4:2
Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a
ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada
de fe en los que la oyeron.
1 P. 1:10
Y: Tú, oh Señor, en el
principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.,
11 Ellos
perecerán, mas tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como
una vestidura;
Ap. 13:8
Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no
estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado
desde el principio del mundo.
He. 13:8
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
7. Cristo
en su oficio de mediador, obra; conforme a sus dos naturalezas,
haciendo por cada una de éstas lo que es propio de cada una de ellas;
mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una
naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona
denominada por la otra naturaleza.
(Jn.3:13; Hch.
20:28)
Jn.3:13
Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del
Hombre, que está en el cielo.
Hch. 20:28
Por tanto, mirad por
vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto
por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó
por su propia sangre.
8. A
todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención,
cierta y eficazmente les aplica y comunica la misma, haciendo
intercesión por ellos,
(Jn 6:37; Jn. 10:15,16; Jn.
17:9; Ro. 5:10)
uniéndoles a él por su Espiritu,
revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la
salvación, persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer,
(Jn.17:6;Ef. 1:9;1 Jn. 5:20)
gobernando el corazón de ellos por su
palabra y Espíritu,
(Ro. 8:9,14) y
venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría,
(Sa1. 110:1; 1 Co.
15:25,26)
y de la manera y por los caminos que están más en
conformidad con su maravillosa e inescrutable dispensación. Todas
estas cosas son hechas en su libre y soberana gracia e
incondicionalmente, ya que nada de mérito es previsto por él en sus
elegidos.
(Jn 3:8; Ef. 1:8)
eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a
la justicia de Dios.
(He. 9:14; He. 10:14; Ro.
3:25,26)
El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una
herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a
él por el Padre.
(Jn. 17:2; He.9:15)
Jn 6:37
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le
echo fuera.
Jn. 10:15
así como el
Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las
ovejas.,
16
También
tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
Jn. 17:9
Yo ruego por
ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque
tuyos son,
Ro. 5:10
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la
muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos
por su vida.
Jn.17:6
He
manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos
eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
Ef. 1:9
dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito,
el cual se había propuesto en si mismo,
1 Jn. 5:20
Pero sabemos que el Hijo de
Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es
verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este
es el verdadero Dios, y la vida eterna.
Ro. 8:9
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es
que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él.,
14
Sa1. 110:1
Jehová dijo a mi Señor:
Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de
tus pies.
1 Co. 15:25
Porque preciso es que él
reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.,
26 Y el
postrer enemigo que será destruido es la muerte.
Jn 3:8;
El viento
sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde
viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Ef. 1:8
que hizo sobreabundar para
con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
He. 9:14
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno
se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
He. 10:14
porque con una sola ofrenda
hizo perfectos para siempre a los santificados.
Ro. 3:25
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados,,
26 con la
mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el
justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Jn. 17:2
como le has
dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los
que le diste.
He.9:15
Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que
interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había
bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia
eterna.
9. Cristo,
y Solo Cristo puede ser mediador entre Dios y los hombres. El es el
profeta, sacerdote y rey de la Iglesia de Dios. Su oficio de mediador
no puede ser transferido a ningún Otro,
10. El
triple oficio de Cristo es necesario para nosotros. Por nuestra
ignorancia estamos en necesidad de su oficio profético;
(Jn.1:18)
por nuestra separación de Dios y la
imperfección de nuestros servicios, aun cuando sean lo mejor,
necesitamos su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y
hacernos aceptables a él;
(Col. 1:21; Gá. 5:17)
y debido a que nosotros hemos dado la
espalda a Dios y estamos completamente incapacitados para volver a él
y también porque necesitamos ser rescatados y asegurados de nuestros
adversarios espirituales, necesitamos su oficio como rey para
convencer, controlar, atraer, sostener, librar y preservarnos hasta
que finalmente entremos en su reino celestial.
(Jn. 16:8; Sal. 110:3; Lc.
1:74,75)
Jn.1:18 A
Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del
Padre, él le ha dado a conocer.
Col. 1:21
Y a vosotros también, que
erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo
malas obras, ahora os ha reconciliado
Gá. 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu
es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis
lo que quisiereis.
Jn. 16:8
Y cuando él
venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Sal. 110:3
Tu pueblo se te ofrecerá
voluntariamente en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad.
Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud.
Lc. 1:74
Que, librados de nuestros
enemigos, Sin temor le serviríamos,
75 En
santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.