Libro Quinto de Moisés
Deuteronomio

Porque por gracia sois salvos

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Las ciudades de refugio

Deuteronomio 19.1-14

1  Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da a ti,  y tú las heredes,  y habites en sus ciudades,  y en sus casas;

2  te apartarás tres ciudades (Jos. 20.1-9) en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas.

3  Arreglarás los caminos,  y dividirás en tres partes la tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad,  y será para que todo homicida huya allí.

4  Y este es el caso del homicida que huirá allí,  y vivirá:  aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber tenido enemistad con él anteriormente;

5  como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña,  y al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño,  saltare el hierro del cabo,  y diere contra su prójimo y éste muriere;  aquél huirá a una de estas ciudades,  y vivirá;

6  no sea que el vengador de la sangre,  enfurecido,  persiga al homicida,  y le alcance por ser largo el camino,  y le hiera de muerte,  no debiendo ser condenado a muerte por cuanto no tenía enemistad con su prójimo anteriormente.

7  Por tanto yo te mando,  diciendo: Separarás tres ciudades.

8  Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio,  como lo juró a tus padres,  y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,

9  siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy,  para ponerlos por obra;  que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días;  entonces añadirás tres ciudades más a estas tres,

10  para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad,  y no seas culpado de derramamiento de sangre.

11  Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo acechare,  y se levantare contra él y lo hiriere de muerte,  y muriere;  si huyere a alguna de estas ciudades,

12  entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí,  y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para que muera.

13  No le compadecerás;  y quitarás de Israel la sangre inocente,  y te irá bien.

14  En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios te da,  no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo, (Dt. 27.17) que fijaron los antiguos.

Las ciudades de refugio

Deuteronomio 19.1-14 Num. 35.9-28 9  Habló Jehová a Moisés,  diciendo:

10  Habla a los hijos de Israel,  y diles: Cuando hayáis pasado al otro lado del Jordán a la tierra de Canaán, 11  os señalaréis ciudades,  ciudades de refugio tendréis,  donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intención. 12  Y os serán aquellas ciudades para refugiarse del vengador,  y no morirá el homicida hasta que entre en juicio delante de la congregación. 13  De las ciudades,  pues,  que daréis,  tendréis seis ciudades de refugio. 14  Tres ciudades daréis a este lado del Jordán,  y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán,  las cuales serán ciudades de refugio. 15  Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Israel,  y para el extranjero y el que more entre ellos,  para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte a otro sin intención. 16  Si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere,  homicida es;  el homicida morirá. 17  Y si con piedra en la mano,  que pueda dar muerte,  lo hiriere y muriere,  homicida es;  el homicida morirá. 18  Y si con instrumento de palo en la mano,  que pueda dar muerte,  lo hiriere y muriere,  homicida es;  el homicida morirá. 19  El vengador de la sangre,  él dará muerte al homicida;  cuando lo encontrare,  él lo matará. 20  Y si por odio lo empujó,  o echó sobre él alguna cosa por asechanzas,  y muere; 21  o por enemistad lo hirió con su mano,  y murió,  el heridor morirá;  es homicida;  el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encontrare. 22  Mas si casualmente lo empujó sin enemistades,  o echó sobre él cualquier instrumento sin asechanzas, 23  o bien,  sin verlo hizo caer sobre él alguna piedra que pudo matarlo,  y muriere,  y él no era su enemigo,  ni procuraba su mal; 24  entonces la congregación juzgará entre el que causó la muerte y el vengador de la sangre conforme a estas leyes; 25  y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre,  y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio,  en la cual se había refugiado;  y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote,  el cual fue ungido con el aceite santo. 26  Mas si el homicida saliere fuera de los límites de su ciudad de refugio,  en la cual se refugió, 27  y el vengador de la sangre le hallare fuera del límite de la ciudad de su refugio,  y el vengador de la sangre matare al homicida,  no se le culpará por ello; 28  pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el sumo sacerdote;  y después que haya muerto el sumo sacerdote,  el homicida volverá a la tierra de su posesión.

Deuteronomio 19.1-13 Jos. 20.1-9 1  Habló Jehová a Josué,  diciendo: 2  Habla a los hijos de Israel y diles:  Señalaos las ciudades de refugio,  de las cuales yo os hablé por medio de Moisés, 3  para que se acoja allí el homicida que matare a alguno por accidente y no a sabiendas;  y os servirán de refugio contra el vengador de la sangre. 4  Y el que se acogiere a alguna de aquellas ciudades,  se presentará a la puerta de la ciudad,  y expondrá sus razones en oídos de los ancianos de aquella ciudad;  y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad,  y le darán lugar para que habite con ellos. 5  Si el vengador de la sangre le siguiere,  no entregarán en su mano al homicida,  por cuanto hirió a su prójimo por accidente,  y no tuvo con él ninguna enemistad antes. 6  Y quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregación,  y hasta la muerte del que fuere sumo sacerdote en aquel tiempo;  entonces el homicida podrá volver a su ciudad y a su casa y a la ciudad de donde huyó. 7  Entonces señalaron a Cedes en Galilea,  en el monte de Neftalí,  Siquem en el monte de Efraín,  y Quiriat-arba (que es Hebrón) en el monte de Judá. 8  Y al otro lado del Jordán al oriente de Jericó,  señalaron a Beser en el desierto,  en la llanura de la tribu de Rubén,  Ramot en Galaad de la tribu de Gad,  y Golán en Basán de la tribu de Manasés. 9  Estas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel,  y para el extranjero que morase entre ellos,  para que se acogiese a ellas cualquiera que hiriese a alguno por accidente,  a fin de que no muriese por mano del vengador de la sangre,  hasta que compareciese delante de la congregación.

Deuteronomio 9.14 Dt. 27.17 Maldito el que redujere el límite de su prójimo.  Y dirá todo el pueblo: Amén.

Texto Bíblico

Textos Paralelos

Referencias

Leyes sobre el testimonio

Deuteronomio 19.15-21

15  No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado,  en relación con cualquiera ofensa cometida.  Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación. (Num. 35.30; Dt. 17.6; Mt. 18.16; 2 Co. 13.1; 1 Ti. 5.19; Heb. 10.28)

16  Cuando se levantare testigo falso contra alguno,  para testificar contra él,

17  entonces los dos litigantes se presentarán delante de Jehová,  y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere en aquellos días.

18  Y los jueces inquirirán bien;  y si aquel testigo resultare falso,  y hubiere acusado falsamente a su hermano,

19  entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano;  y quitarás el mal de en medio de ti.

20  Y los que quedaren oirán y temerán,  y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti.

21  Y no le compadecerás;  vida por vida,  ojo por ojo,  diente por diente, (Ex. 21.23-35; Lv. 24.19-20; Mt. 5.38) mano por mano,  pie por pie.

Deuteronomio 19.15 Num. 35.30; Det. 17.6; Mt. 18.16; 2 Co. 13.1; 1 Ti. 5.19; Heb. 10.28

Num. 35.30  Cualquiera que diere muerte a alguno,  por dicho de testigos morirá el homicida;  mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera.

Dt. 17.6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de morir;  no morirá por el dicho de un solo testigo.

Mt. 18.16 Mas si no te oyere,  toma aún contigo a uno o dos,  para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

2 Co. 13.1 Esta es la tercera vez que voy a vosotros.  Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto.

1 Ti. 5.19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.

Heb. 10.28 El que viola la ley de Moisés,  por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.

Deuteronomio 19.21 Ex. 21.23-35; Lv. 24.19-20; Mt. 5.38

Ex. 21.23-35 23  Mas si hubiere muerte,  entonces pagarás vida por vida, 24  ojo por ojo,  diente por diente,  mano por mano,  pie por pie, 25  quemadura por quemadura,  herida por herida,  golpe por golpe. 26  Si alguno hiriere el ojo de su siervo,  o el ojo de su sierva,  y lo dañare,  le dará libertad por razón de su ojo. 27  Y si hiciere saltar un diente de su siervo,  o un diente de su sierva,  por su diente le dejará ir libre. 28  Si un buey acorneare a hombre o a mujer,  y a causa de ello muriere,  el buey será apedreado,  y no será comida su carne;  mas el dueño del buey será absuelto. 29  Pero si el buey fuere acorneador desde tiempo atrás,  y a su dueño se le hubiere notificado,  y no lo hubiere guardado,  y matare a hombre o mujer,  el buey será apedreado,  y también morirá su dueño. 30  Si le fuere impuesto precio de rescate,  entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. 31  Haya acorneado a hijo,  o haya acorneado a hija,  conforme a este juicio se hará con él. 32  Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva,  pagará su dueño treinta siclos de plata,  y el buey será apedreado. 33  Y si alguno abriere un pozo,  o cavare cisterna,  y no la cubriere,  y cayere allí buey o asno, 34  el dueño de la cisterna pagará el daño,  resarciendo a su dueño,  y lo que fue muerto será suyo. 35  Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo de modo que muriere,  entonces venderán el buey vivo y partirán el dinero de él,  y también partirán el buey muerto.

Lv. 24.19-20 19  Y el que causare lesión en su prójimo,  según hizo,  así le sea hecho: 20  rotura por rotura,  ojo por ojo,  diente por diente;  según la lesión que haya hecho a otro,  tal se hará a él.

Mt. 5.38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo,  y diente por diente.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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