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Capitulo V
La palabra de Dios
(Las Santas Escrituras)
El Cristianismo es la
religión de un libro. Sin este Libro el Cristianismo no puede ser
perpetuado. Donde quiera que este libro no se ha encontrado, tampoco hay
evidencias de ningún creyente. La salvación es a través de la fe en
Jesucristo, y la gente no puede creer en Aquel de quien ellos no han
oído (Rom.10:14). Y nosotros dependemos completamente de este libro para
saber acerca de Cristo Jesús. Este libro es la Biblia y es la Palabra de
Dios para nosotros hoy en día. Borre las enseñanzas de la Biblia del
pensamiento humano y pronto el cristianismo pasará al olvido. La Biblia
es un libro infalible, suficiente y autoritativo en todos los asuntos de
fe y práctica religiosa (vea 2Tim. 3:16-17).
"¡Tráiganme el libro!"
clamó Sir Walter Scott en su lecho de muerte. "¿Cuál libro?" se le
preguntó. Y este genio del pueblo escocés replicó; "¡Hay solo un Libro;
tráiganme la Biblia!" Cuando se le preguntó a la reina Victoria el
secreto de la grandeza de Inglaterra, ella tomó una copia de las
Escrituras y dijo: "Este libro explica el poder de Gran Bretaña".
La Escritura contra la
tradición
La palabra para Escritura
en el griego es "graphe" y significa "un escrito" o "algo escrito". La
expresión "santas escrituras" ocurre solo una vez en el Nuevo Testamento
(Rom.1:2), pero donde quiera que las Escrituras son referidas,
significan un escrito Divino. La referencia usual es a los escritos del
Antiguo Testamento, pero Pedro habla de las epístolas de Pablo como
Escritura (2Pe. 3:16).
Las Escrituras de los días
de nuestro Señor Jesucristo fueron los escritos del Antiguo Testamento.
La Biblia de aquel tiempo fue la Septuaginta, que era la versión griega
del Antiguo Testamento hebreo. Para nuestro Señor y los apóstoles el
Antiguo Testamento era la Palabra de Dios. Este fue el libro que Cristo
desafió a los judíos a que escudriñaran (Jn. 5:39). Este fue el libro al
que se refirió cuando dijo: "la Escritura no puede ser quebrantada" (Jn.10:35).
Este fue el libro que los creyentes de Berea escudriñaban para saber si
lo que Pablo predicaba era verdad.
Nuestro Salvador levantó
el cargo de que "las tradiciones de los hombres" eran contrarias a las
Escrituras. Las Escrituras fueron los escritos verbalmente inspirados de
Dios; las tradiciones de los hombres fueron las enseñanzas pasadas de
mano en mano de los líderes judíos. Cuando los líderes religiosos
escribas y fariseos acusaron a Jesús de que sus discípulos transgredían
"la tradición de los ancianos", el les contestó con esta pregunta: "¿Por
qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra
tradición?" (Mateo 15:2-3). Antes de que Saulo de Tarso fuera un
creyente en Cristo Jesús, se dice que él era "más celador que todos de
las tradiciones de mis padres" (Gálatas 1:14). Pero cuando él llegó a
ser un creyente, entonces renunció a las tradiciones y se volvió a las
Escrituras. Hoy en día existen muchas tradiciones a las cuales se
necesita renunciar, cosas que han sido transmitidas de generación en
generación, pero que son contrarias a las Escrituras.
La revelación y la
inspiración
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Estas dos palabras no
deben de ser confundidas. Cuando la Palabra de Dios vino a los
profetas; esto fue revelación. La inspiración es el método por el cual
la palabra vino a nosotros a través de ellos. Es por la inspiración
que la revelación a ellos llegó a ser una revelación para nosotros.
Sin la inspiración nosotros no hubiéramos tenido revelación, porque la
Palabra de Dios no viene ahora como vino a los hombres de la
antigüedad. Esta inspiración nos ha dado una revelación escrita. La
Palabra de Dios que tenemos hoy en día está en la forma de un libro,
la Biblia.
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"Toda Escritura es
inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instituir en justicia," (2 Timoteo 3:16). La
inspiración se refiere a las palabras; las palabras de la Escritura
provienen de Dios, fueron inspiradas por Dios. No es nuestro propósito
entrar en las controversias sobre las teorías de la inspiración,
solamente señalar que nosotros creemos en la inspiración verbal de las
Escrituras, lo cual significa que las mismas palabras fueron
seleccionadas por Dios, y que los hombres hablaron como lo hicieron,
siendo guiados en todo el proceso por el Espíritu Santo. Ellos no
estaban dando conceptos o ideas de la verdad, sino que estaban dando
palabras de verdad y eran dirigidos por el Espíritu a poner estas
palabras de verdad en la Escritura.
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El elemento humano en la
producción de la Biblia es enteramente reconocido. La Biblia vino a
nosotros a través de la agencia humana, pero no le fue permitido al
elemento humano aventurar la exactitud o infalibilidad de este libro.
La Biblia es exacta e infalible como si Dios la hubiera escrito por El
mismo sin la agencia humana. "Porque la profecía no fué en los tiempos
pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21).
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"Dios, habiendo hablado
muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los
profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..."
(Hebreos 1:1-2). El Antiguo Testamento es el registro divino de lo que
Dios dijo en diferentes tiempos y en diferentes circunstancias a
Israel a través de los profetas. El Nuevo Testamento es el registro
divino de Dios hablando en el Hijo. La comparación entre los profetas
y Cristo está apuntando un contraste. Dios estaba usando a los
profetas para dar Su Palabra a Israel; pero en Cristo era Dios mismo
quien estaba hablando. Los profetas fueron muchos, el Hijo es uno. Los
profetas eran siervos, el Hijo es el Señor. Los profetas fueron
temporales, el Hijo permanece para siempre. Los profetas hablaron la
palabra, Cristo es la Palabra.
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La Biblia está editada
en dos partes comúnmente llamadas el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento. Ellos no son dos, sino un solo libro. El Antiguo
Testamento es el Nuevo enrollado; El Nuevo Testamento es el Antiguo
desenvuelto. En el Antiguo Testamento el Nuevo está oculto; en el
Nuevo Testamento el Antiguo es revelado. El antiguo es patente en el
Nuevo; El Nuevo es latente en el Antiguo. El Antiguo es predicción; el
Nuevo es el cumplimiento. Los dos Testamentos tienen el mismo Autor:
Dios; ambos tienen el mismo objeto: Cristo. El hilo carmesí corre a
través de toda la Biblia. Usted puede comenzar desde cualquier lugar y
predicar a Jesús. En ambos Testamentos está registrado lo que el Señor
dijo: "...En la cabecera del libro está escrito de mí.." (Sal. 40:7;
Heb.10:7). Y en Apocalipsis 19:10 dice que el testimonio de Jesús es
el Espíritu de la profecía. Martín Lutero, pintorescamente, comparaba
los dos Testamentos con los dos hombres que traían la rama con el
racimo de uvas proveniente de la tierra prometida. Ambos estaban
cargando el mismo fruto; el que iba al frente no lo veía, pero sabía
lo que estaba cargando. El otro veía ambas cosas, el fruto y el hombre
que estaba ayudándole. Los profetas que vinieron antes de Jesús
testifican de El, aunque no lo podían ver; y nosotros, quienes vivimos
desde que El vino, podemos verles a ambos, a Cristo y a los profetas.
Argumentos de que la
Biblia es la palabra de Dios
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Hay una presunción en su
favor. El hombre necesita una revelación de Dios y si la Biblia no es
esta revelación, entonces no tenemos ninguna. Ciertamente hay los
libros sagrados de otras religiones, pero son como los dioses de que
ellos testifican, y no son obviamente la revelación del verdadero y
viviente Dios. El hombre necesita la clase de revelación que tenemos
en la Biblia. Hay una revelación de Dios en la naturaleza, pero esta
revelación es insuficiente; no abarca todos los aspectos necesarios.
La naturaleza revela Su eterno poder y divinidad, pero no tiene nada
que decir acerca de sus cualidades morales. La naturaleza nos dice que
hay un Dios, pero no nos dice cómo El es. Un salvaje en una lejana
isla apartada de la civilización, encontrando un reloj, pudiera llegar
a la conclusión de que este fue hecho por un hombre, pero el no
podría, a través de examinar el reloj, aprender nada acerca del
carácter del fabricante. Y de la misma manera, un hombre no puede
aprender acerca del carácter de su Creador a través del estudio de la
Geología, la Biología, y la Astronomía. La Biblia no hace ningún
esfuerzo para probar la existencia de Dios, pero va muy lejos
diciéndonos acerca de cómo Dios es. En la Escritura Dios es revelado
en Su modo de existencia y en Sus muchas perfecciones morales.
El hombre está en tinieblas acerca de sí mismo. Necesita una
revelación escrita que le diga lo que él es, de dónde vino y cuál es
su destino. La Biblia responde a toda cuestión respecto al bienestar
eterno del alma humana. Ella convence a todo hombre de pecado y le
dice cómo puede ser salvo. Sí, hay una presunción en favor de la
Biblia. El hombre necesita una revelación; Dios es capaz de darla, y
la Biblia es precisamente la clase de revelación que el hombre
necesita. La Biblia satisface la sed del alma.
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La Biblia reclama ser la
Palabra de Dios. Si la Biblia no es lo que pretende ser, entonces es
un mal libro. Es completamente inconsistente exaltar la Biblia como un
buen libro, y al mismo tiempo negar su infalibilidad. A través de toda
la Biblia corre la expresión "Así dice el Señor". Esta expresión u
otras equivalentes son usadas como 2000 veces en el Antiguo
Testamento.
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El testimonio de Cristo
es un argumento de la autenticidad de la Biblia. El Antiguo Testamento
estaba en existencia es Sus días, y Cristo lo aceptaba y lo citaba
como la Palabra de Dios. El mismo libro de Deuteronomio,
frecuentemente el más atacado por los críticos, era el libro del cual
Cristo citó varias veces cuando fue tentado por Satanás en el
desierto. (Vea Deut. 8:3; 6:16; 6:13 y compárelo con Lucas 4:4-12.
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La Biblia es única y
esta unicidad testifica su origen divino. La Biblia es diferente de
cualquier otro libro. Beber de esta fuente de verdad es "saborear la
diferencia". La Biblia es única en su enseñanza acerca de Dios, acerca
de la creación, acerca del hombre, acerca del pecado y acerca de la
salvación. Se ha dicho que el hombre no hubiera escrito un libro como
este, si él pudiera. Cualquier hombre honesto, que conozca suficiente
acerca de la Biblia, admitirá rápidamente que no es posible que la
Biblia sea una producción humana.
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La franqueza con la que
este libro trata con sus héroes y sus autores, nos da una abundante
evidencia de que es la Palabra de Dios. Los biógrafos humanos
solamente pintan el mejor y más brillante lado de la vida de los
hombres. Ellos exaltan sus virtudes y alaban sus logros, pero dicen
muy poco o nada acerca de sus puntos débiles. Pero el carácter de los
hombres de la Biblia es puesto en el color de la verdad. La Biblia no
los blanquea o quita sus manchas.
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La maravillosa unidad de
la Biblia es un fuerte argumento de su inspiración divina. Este es un
milagro en sí mismo. Escrita en dos continentes y en tres idiomas, su
composición y compilación se extiende a lo largo del lento avance de
dieciséis siglos, teniendo cerca de cuarenta diferentes autores; parte
de ella fue escrita en tiendas, en palacios, en calabozos, en ciudades
y desiertos; partes fueron escritas en medio del peligro y partes en
temporadas de gozo extático; entre sus escritores hubo jueces,
sacerdotes, reyes, profetas, primeros ministros, pastores, escribas,
soldados, médicos y pescadores; y aún todavía considerando estas
circunstancias, condiciones e instrumentos tan variados, la Biblia
sigue siendo un Libro. Lo reúne y conjunta todo en un solo Libro.
Existe afinidad de una parte con las otras. Entre más que esta verdad
es considerada, más sorprendente resulta ser la Biblia.
"Imagine cuarenta personas de diferentes nacionalidades, poseyendo
ellos varios grados de cultura musical, visitando el órgano de alguna
gran catedral entre largos intervalos de tiempo unos de otros y sin
confabulación alguna, tocando sesenta y seis notas diferentes, las
cuales al ser combinadas resultan en el más grande oratorio jamás
escuchado: ¿No mostraría esto que detrás de esos cuarenta diferentes
hombres habría una mente dirigiendo todo, o un gran Tono-Maestro? Como
cuando escuchamos a una gran orquesta con su inmensa variedad de
instrumentos, tocando diferentes partituras, pero produciendo una
melodía armónica, nos damos cuenta de que detrás de estos músicos está
la personalidad y el genio de un gran compositor. Así también cuando
entramos al salón de la academia divina y escuchamos los coros
celestiales cantando el Canto de la Redención, todos en perfecto
acorde y unísono, sabemos que es Dios mismo quien ha escrito la música
y ha puesto esta canción en sus labios" (A. W. Pink).
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Las profecías cumplidas
dan testimonio del origen divino de la Biblia. La profecía es la
predicción de eventos antes de que estos sucedan. Esta es la prueba de
ácido de la revelación divina. Un reclamo de la profecía cumplida es
hecho a través de toda la Biblia (Vea Deut.18:22; ISa.41:21-23;
2Pe.1:19-21). Los hombres pueden hacer algunas predicciones generales
acerca del futuro, pero la Biblia contiene cientos de profecías, las
cuales han tenido un cumplimiento literal, cientos de año después de
que fueron escritas.
1) Profecías
acerca de Cristo. Cristo es el gran objeto de la profecía (Apo.19:10;
Heb.10:7). Miqueas predijo el lugar de su nacimiento (Mi. 5:2). Isaías
dijo que su madre sería una virgen (Isa. 7:14). Tenemos muchas cosas
predichas acerca de su muerte en el Salmo 22 y en Isaías 53. Y también
en el Salmo 16:10 se predice su resurrección.
2) Profecías
acerca de los judíos. Estas como las profecías acerca de Cristo, son
también muchas para enumerarlas. Federico el Grande demandó una vez de
uno de sus mariscales, quien era un devoto creyente, que diera una
prueba de la verdad de la Biblia en una palabra. "Los judíos" fue la
lacónica e incontestable respuesta. La destrucción de su ciudad real,
Jerusalén, fue anunciada con muchos años de anticipación. Lea Mateo
22:1-7; Mat. 24; Lucas 21 y luego lea el relato de la destrucción de
Jerusalén por el historiador Flavio Josefo quien estuvo durante la
campaña de Tito y después de lo cual escribió su historia. El largo
vagar del pueblo judío se ha convertido en un proverbio en la historia
humana, pero esto fue una profecía divina de mucho tiempo antes.
3) Profecías
acerca de Babilonia. Lea Isaías 13:19-22; 14:22-23; Jer. 50:51. De todas
las ciudades en profecía, aparte de Jerusalén, Babilonia es la que
figura más prominentemente. Babilonia es mencionada en el Génesis y en
el Apocalipsis. Esta ciudad es divinamente amenazada a través del libro
de Isaías; y a todo lo largo del libro de Jeremías y hay más amenazas en
el libro del Apocalipsis del apóstol Juan. Sería muy interesante y
provechoso para el estudiante, usar una concordancia y leer todo lo que
la Biblia dice acerca de Babilonia.
4) Una
de las partes más interesantes de la profecía es la que se refiere a
Josías, El niño rey de Judá, quien reinó de 637 a 608 A.C.. Cuando
Jeroboam estaba en el altar en Bethel para quemar perfume, un profeta
desconocido vino de Judá y clamó contra el altar estas palabras:
"...Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que á la casa de David
nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti á los
sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti
quemarán huesos de hombres" (1Reyes 13:2). La fecha de esta profecía fue
en 975 A.C.. Esta es la predicción del nacimiento, el nombre y la obra
de un rey de Judá, lo cual tomó lugar tres y medio siglos después. El
cumplimiento de esta profecía es registrado en 2Rey. 23:15-16:
"Igualmente el altar que estaba en Beth-el, y el alto que había hecho
Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel, aquel altar y el
alto destruyó; y quemó el alto, y lo tornó en polvo, y puso fuego al
bosque. Y volvióse Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el
monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el
altar para contaminarlo, conforme á la palabra de Jehová que había
profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado estos negocios".
El cumplimiento tomó lugar en 624 A.C., es decir, 351 años después de
que la profecía fue pronunciada.
Algunas características
generales de la Biblia como una revelación divina
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Es un libro de religión.
No es un libro de texto de Ciencias Naturales, sino una revelación de
una verdad moral y salvadora. No fue escrita para decir a los hombres
cómo tener todo aquí ahora, sino para decirles cómo prepararse para
ella para la eternidad.
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La Biblia es un libro
abierto. Sus verdades no están veladas bajo un lenguaje científico,
sino que son dadas en el lenguaje común. Si la Biblia hubiera sido
escrita en el lenguaje científico del primer siglo, entonces, hubiera
quedado incomprensible para el siglo veinte. Si hubiera sido escrita
en el lenguaje del siglo veinte, entonces nadie la hubiera comprendido
hasta tiempos recientes. Si la hubieran escrito en el lenguaje
científico, entonces solamente los eruditos podrían entenderla.
La Biblia no fue escrita para los eruditos sino para los hombres. La
Biblia es el libro del pueblo, fue entregada a los creyentes, no al
papa, los sacerdotes, ni tampoco al clero. Si el evangelio está
velado, no es debido a que haya un velo sobre el libro, sino a que hay
un velo sobre el corazón humano. La mejor preparación para entenderla
es una mente sincera y honesta, iluminada por el Espíritu Santo.
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La Biblia es un libro
práctico. Toda Escritura es inspirada divinamente y es útil. El valor
de la Biblia está más allá de cualquier apreciación humana. Este libro
vino de Dios y nos conduce a Dios. Yo sé que proviene de Dios porque
trata con asuntos que están más allá del alcance del intelecto humano.
La Biblia enseña el camino hacia Dios y cómo ser justificados ante su
santa ley, también es un manual de vida y conducta. No fue dada para
adornar la mesa sino para gobernar nuestras vidas. Si quiere ser
sabio, lea este libro; si quiere estar seguro y a salvo, lea este
libro; si quiere ser santo, practique este libro. Citando las palabras
de otra persona: "Conócela en tu mente, guárdala en tu corazón,
demuéstrala en tu vida y siémbrala en el mundo".
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La Biblia es un libro
inmortal. Todos los demás libros mueren, pero de la Biblia podemos
decir lo que se dijo de Cristo: "Tienes tú el rocío de tu juventud"
(Salmos 110:3). El tiempo no deja ninguna huella de envejecimiento
sobre la frente de la palabra eterna. La Biblia es un best seller en
el mundo y al mismo tiempo es el libro más odiado. Cada arma en el
arsenal del infierno ha sido usada en su contra. Todos los estrategas
en el imperio de Satanás han colaborado en un esfuerzo para
destruirla, pero la Biblia es un libro vivo e indestructible, que ha
sobrevivido al fuego de la Roma papal y la Roma pagana. Y también ha
sobrevivido a todas las maquinaciones de los filósofos enemigos.
La Biblia ha triunfado sobre los argumentos de Ingersoll, las burlas
de Voltaire y los razonamientos de Tom Paine. "Para siempre, oh
Jehová, permanece tu palabra en los cielos" (Salmos 119:89). La Biblia
es como el arbusto que Moisés vio; se quemaba pero no se consumía,
porque Dios estaba allí. Es como el yunque que desgasta todos los
martillos.
"Sí, como un yunque sólido las Escrituras sagradas permanecen,
y está siendo ferozmente golpeada por las manos de los incrédulos;
Con ruido de su supuesta sabiduría, ellos hacen un gran show,
pero tal como el martillo del herrero,
ellos solamente logran desgastarse a sí mismos"
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La Biblia es un libro
muy caro. El costo para nosotros no es mucho. Nosotros entramos a una
librería y pedimos una Biblia y pagamos el precio, un dólar, dos
dólares, cien dólares, el precio que sea. Pero, ¿Cuál es el costo real
de la Biblia? En su providencia, Dios ha hecho que el libro más caro,
sea el más barato para nosotros. Nosotros estimamos el valor de un
artículo en base al costo de producción. La Biblia es un libro costoso
desde el aspecto humano. Muchos hombres pasaron sus vidas en los
monasterios medievales, haciendo copias de la Biblia para las
generaciones futuras. También hubo un costo altísimo para los
mártires, quienes entregaron su vidas por amor a la verdad, cuando el
papa y los paganos trataban de destruir cada ejemplar de las
Escrituras. También la Biblia representa un costo para Dios, desde
Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia está escrita con la sangre de su
Hijo. El Antiguo Testamento es el dedo de las profecías que apuntan
hacia el calvario; el Nuevo Testamento es el dedo de la historia
apuntando atrás hacia el mismo calvario. Para escribir el mensaje de
amor que tenemos en la Biblia, Dios quebrantó el corazón de su Hijo
sobre la cruz. En los tiempos antiguos la palabra de Dios fue escrita
en pergaminos hechos del cuero de las ovejas, y hoy en día está
escrita en papel. Los pergaminos hablan del cordero inmolado para que
su piel nos cubriera y su sangre nos propiciara. El papel fabricado de
la madera convertida en pulpa nos recuerda del árbol de vida que fue
tumbado y molido en el calvario; molido más que cualquier otro hombre,
para que trajera las buenas nuevas del amor de Dios.
Metáforas y símbolos de la
Palabra
Es interesante e
instructivo el estudio de los símbolos y figuras que nos hablan de la
Palabra de Dios.
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Es comparada con una
lámpara o luz. (Sal. 119:105 y 130; Prov. 6:23, etc..) En sentido
moral, la Palabra de Dios funciona como una lámpara en sentido físico.
El mundo se encuentra en una condición moral de tinieblas e ignora
cómo puede ser justificado ante Dios. Pero la Palabra de Dios es una
luz que resplandece en las tinieblas y cada creyente se deleita en
decir: "El principio de tus palabras alumbra; hace entender á los
simples" (Salmos 119:130).
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La Biblia es un espejo
(2Cor. 3:18 y Stg.1:25). No podemos decir esto acerca de ningún otro
libro. Miro a la Biblia y me veo tal cual soy (no como pienso que soy)
culpable y arruinado. (Rom. 3:19). La Biblia también silencia a los
hombres. La mejor forma para silenciar a aquellos que quieren
jactarse, es conducirlos a verse en el espejo de la santa Palabra de
Dios.
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La Palabra de Dios es un
lavacro y un lavadero (Ef. 5:26). El mismo libro que revela la
suciedad moral también provee el lavamiento. "Con qué limpiará el
joven su camino? Con guardar tu palabra" (Salmos 119:9). "Ya vosotros
sois limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3).
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La Biblia es
representada como comida (Job 23:12). Por naturaleza cada hombre es
como aquel hijo pródigo que se alejó de la casa de su padre, y perecía
de hambre. En la Palabra de Dios encontramos la mesa del evangelio
llena con comida que satisface el alma. Hay leche para los bebés y
comida sólida para los hombres; hay pan para los hambrientos y miel
para aquellos que pueden comer dulce. El alma llena con grosura es
aquella que se alimenta con la Palabra de Dios.
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La Palabra de Dios es
comparada con un martillo (Jer. 23:29). La mejor forma para romper los
corazones de piedra es citando las Escrituras. Cuando la Palabra es
aplicada por el Espíritu, no hay un corazón demasiado duro para ella.
Aún aquél carcelero endurecido fue conducido a clamar: "¿Qué es
menester que yo haga para ser salvo?"
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La Palabra es llamada la
espada del Espíritu (Ef. 6:17). Es el arma perfecta para resistir a
Satanás. Y el Espíritu Santo sabe cómo usarla para compungir el
corazón de los pecadores y matar toda su justicia propia.
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La palabra es comparada
a una semilla (Luc. 8:11). Tal como es necesario sembrar la semilla
natural, así también es necesario sembrar la semilla espiritual.
Nuestro Señor nos ha dado la comisión de llenar el mundo con la
semilla de su Palabra. Debemos sembrar junto a todas las aguas en
todas las temporadas (Ecl. 11:6; Sal.126:6).
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