La Doctrina de Dios

Porque por gracia sois salvos

Búsqueda personalizada
Diccionario bíblico

Página Principal
Doctrina de Dios
Regresar al Listado de la Doctrina de Dios
Locations of visitors to this page


Capitulo VI

 

Los atributos de Dios (introducción)

 

La frase de los atributos de Dios se refiere a las cualidades y las características de la naturaleza divina, que son esenciales a Dios como ser supremo. Sus atributos son sus perfecciones personales sin las cuales El no podría ser el verdadero Dios viviente, el Dios de la Biblia. Los atributos de Dios explican lo que Dios es y lo que Dios hace.

La mayor y la más importante de todas las ciencias es la Teología, la ciencia que trata acerca de Dios. El ser de Dios es el fundamento de toda religión. Si no hay Dios, entonces la religión es una tontería y un mal innecesario. Si no hay Dios, si no hay un supremo Dador de la ley, Gobernador y Juez entonces el hombre no es un ser responsable y la lógica inescapable es que, cada hombre puede hacer lo que le parezca recto a sus propios ojos. Si no hay Dios, "El cual pagará á cada uno conforme á sus obras" (Romanos 2:6), entonces cada hombre puede actuar de acuerdo a su propio agrado, sin temor de recibir alguna retribución futura.

Una religión es verdadera o falsa en la medida en que incorpore una concepción verdadera del Dios verdadero. Religión, de 're-ligo' que significa "sujetar"; la religión debe tener un Dios verdadero a quien sujetarse o de otro manera no tiene valor alguno. Una mera creencia en un ser supremo no es suficiente. Dios debe ser conocido en sus gloriosos atributos, y estos se nos revelan en la Biblia.

 

El estudio mas importante

 

Se ha dicho que el estudio más correcto para la raza humana es el propio hombre. Sin embargo, Job pensó de una manera diferente. El dijo: "Amístate ahora con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien" (Job 22:21). Jeremías pensó que un conocimiento espiritual y salvador de Dios, era la más grande necesidad de los hombres:

"Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová" (Jeremías 9:23-24).

Nuestro Salvador dijo: "Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado" (Juan 17:3). El profeta Daniel nos dice: "Y con lisonjas hará pecar á los violadores del pacto: mas el pueblo que conoce á su Dios, se esforzará, y hará" (Daniel 11:32). Y C. H. Spurgeon escribió que: "Ninguna cosa hará crecer el intelecto, y nada magnificará más el alma entera del hombre, que una investigación devota, ferviente y continua del gran sujeto de la Deidad". Permítame citar un poco más de este príncipe de los predicadores:

elevada, la especulación más sublime y la filosofía más importante en la que el hijo de Dios puede ocupar su atención es el nombre, la naturaleza, la persona, la obra y la existencia del gran Dios al que llama Padre. En la meditación de la Divinidad hay algo extremadamente beneficioso para la mente. Es un tema tan vasto, que hace que nuestros pensamientos se pierdan en la inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo queda ahogado. Podemos comprender y dominar otros temas; al hacerlo, nos sentimos satisfechos, decimos: He aquí soy sabio, y seguimos nuestro propio camino. Sin embargo, nos acercamos a nuestra ciencia magistral y nos damos cuenta que nuestra plomada no alcanza su profundidad, y que nuestros ojos de lince no pueden llegar a su altura, nos alejamos pensando: 'Nosotros somos de ayer, y no sabemos,' (Tomado de un sermón sobre Mal. 3:6)"

Un estudio de la naturaleza divina debe ser atendido con toda humildad, cuidado y reverencia. Entre más que aprendamos acerca de Dios en su santa Palabra, más nos daremos cuenta de que El es incomparable e incomprensible. Con razón el puritano John Howe declaró: "La idea que podemos formarnos de la gloria divina, es parecida a la que tendríamos leyendo un breve resumen de un libro muy extenso. El nos ha dado una revelación verdadera de sí mismo, pero no es una revelación completa. Es suficiente para protegernos del peligro de formarnos un concepto erróneo de El, pero no para librarnos del todo de la ignorancia". Este escritor estaba afirmando que a través del estudio de la Biblia podemos evitar errores acerca del conocimiento de Dios, pero no podemos saber "todo" acerca de El. La mente finita del hombre nunca podrá conocer completamente al Dios infinito. Dios es la verdad más sobrecogedora de todas las verdades.

 

Como Dios es conocido

 

Dos cosas son necesarias para que el hombre tenga un conocimiento verdadero de Dios. Debe existir una revelación de Dios y el hombre debe tener la capacidad para conocer a Dios. Una de estas cosas sin la otra no es suficiente. La Biblia nos da una revelación de Dios, y el hombre regenerado es la única persona capaz de conocer a Dios. Ambas cosas son resultados de la obra del Espíritu Santo. La Biblia fue escrita por hombres que fueron movidos por el Espíritu Santo, y el hombre regenerado ha nacido del mismo Espíritu. Así pues, para los creyentes hay una doble  revelación de Dios; una revelación de El en la Palabra de verdad, y una revelación de El por la iluminación del Espíritu.

En donde no ha estado disponible la Biblia, los hombres han buscado al Dios verdadero en vano. Job preguntó: "¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú á la perfección del Todopoderoso?" (Job 11:7). Pablo nos dice que el mundo, a través de su propia sabiduría, no conoció a Dios (1Cor. 1:21). Esto lo afirmó después de que los filósofos griegos habían intentado y fallado en dar una explicación de Dios. Cuando a uno de los filósofos le hicieron la pregunta de ¿Qué es Dios?. El pidió un día para pensarlo antes de responder. Cuando se terminó el plazo pidió más tiempo, y cuando le preguntaron el motivo de su aplazamiento el respondió diciendo que, entre más que consideraba la pregunta, más difícil le parecía poder dar una respuesta.

Pero el mero hecho de tener una revelación objetiva de Dios no es suficiente. También es necesario que tengamos una revelación subjetiva. El Espíritu tiene que iluminar el alma que ha sido entenebrecida por el pecado. Muchos tienen la

Biblia en sus manos, pero no conocen a Dios. Lea y medite en Jn. 3:5, 1Cor. 2:14 y Mat. 11:27.

 

El valor de este estudio

 

1.       El estudio de los atributos divinos será útil para protegernos de muchos errores en los asuntos doctrinales, por ejemplo: La oposición a la doctrina del castigo eterno (el infierno), viene de una perversión de la bondad divina y de la negación de su justicia y su ira. La oposición a la doctrina de la elección viene de un mal entendimiento de la gracia de Dios, de la negación de la depravación humana y de un rechazo de la soberanía de Dios.

2.       El estudio de las perfecciones personales de la divinidad nos dará una perspectiva correcta de Dios. El dios de las mayorías no es el Dios de la Biblia. El dios de la imaginación del hombre, tampoco es el Dios verdadero. A. W. Pink usó palabras fuertes cuando dijo: "El 'dios' del presente siglo veinte no se parece más al Soberano Supremo de la Sagrada Escritura de lo que la confusa y vacilante llama de una vela se parece a la gloria del sol de mediodía. El 'dios' del cual suele hablarse desde el púlpito, el que se menciona en gran parte de la literatura religiosa actual, el que se predica en la mayoría de las llamadas conferencias Bíblicas, es una invención de la imaginación humana, una ficción del sentimentalismo sensiblero. Los idólatras que se encuentran fuera de la cristiandad se hacen 'dioses' de madera o de piedra, mientras que los millones de idólatras que se hallan dentro de la cristiandad se elaboran 'dioses' producto de sus propias mentes. En realidad, no son otra cosa que ateos, ya que no hay otra alternativa posible sino creer en un Dios absolutamente supremo o no creer en Dios. Un 'dios' cuya voluntad puede ser resistida, cuyos designios pueden ser frustrados, y cuyos propósitos pueden ser derrotados, no posee derecho alguno a la deidad, y lejos de ser objeto digno de adoración, merece solamente desprecio".

3.      Una contemplación de Dios en sus atributos personales promoverá la humildad y la reverencia. Cuando Job tuvo una visión de Dios, entonces clamó: "Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza" (Job 42:6). También cuando Isaías vio al Señor en su trono, exclamó: "...¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos". (Isaías 6:5). Entre más que veamos a Dios, mejor nos conoceremos a nosotros mismos. A la luz de su santidad podemos ver más claramente nuestra pecaminosidad. La humildad es el efecto inevitable de ocuparnos con los atributos más severos de Dios tales como su justicia, ira, santidad y poder. Hoy en día ha prevalecido una perspectiva distorsionada del amor de Dios y un descuido de la ira divina, de tal modo que existe muy poco temor y reverencia.

4.      Ocupar nuestros pensamientos con Dios tal como El se revela en las Escrituras, incrementará nuestra fe. Mucho de lo que es considerado hoy en día como fe, en realidad es simple presunción o sentimentalismo. La fe debe estar basada en una revelación verdadera de Dios, y tenemos esta revelación en la Biblia. La forma para tener una fe fuerte es tener y conocer un Dios grande y poderoso. Nadie puede tener una fe más grande que la grandeza de su propio Dios. No puedo tener una fe fuerte en un Dios que sea más débil que los hombres. Si mi Dios es débil, necesariamente mi fe también será débil. No puedo tener mucha fe en Dios si creo que El está siendo derrotado en la mayoría de los campos de batalla. No puedo tener mucha fe en Dios si creo que El está tratando de hacer cosas, pero está fallando y su voluntad está siendo frustrada por la voluntad del hombre. No puedo tener mucha fe en Dios si creo que El está haciendo lo mejor que puede, para lograr el máximo bien que puede, y salvar al mayor número de personas que puede. Pero por otra parte, si creo con Job que: "Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo" (Job 23:13). Entonces puedo decir con Pablo que: "El es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros" (Efesios 3:20).

 

¿A que clase de Dios oramos?

 

¿Oramos por la conversión de nuestros seres queridos y amigos y aún por nuestros enemigos? Entonces, debemos orar con fe de que Dios es capaz de convencerles y convertirlos. Pero si oramos con esta clase fe, entonces debemos creer que Dios es omnipotente y que no hay nada difícil para El. Debemos creer que Dios es irresistible, ya sea que obre en su gracia o en su justicia; en la salvación o en el juicio.

 

La clasificación de los atributos

 

Los teólogos hacen varias clasificaciones acerca de los atributos de Dios Quizás la mejor clasificación es aquella que los divide entre atributos comunicables y atributos no comunicables. Los atributos comunicables son aquellos que Dios imparte a los hombres en cierta medida, tales como el amor, el poder, la sabiduría y la santidad. Los atributos incomunicables son las cualidades que pertenecen exclusivamente a Dios, tales como su infinidad, independencia e inmutabilidad. Estas cualidades distinguen al Creador de su creación.

Este sitio está siendo desarrollado por:

Martha Iñiguez Moreno
Por favor, haga llegar cualquier comentario sobre el mismo a:

lady59cat@yahoo.com.mx


Ladycat