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Capitulo VII
La infinidad de Dios
La palabra infinidad aplicada a Dios significa que El es ilimitado, inescrutable, inmensurable, incomparable e incomprensible. Estas son palabras grandes, tanto en su tamaño como en su significado, pero se necesitan palabras grandes para describir a un Dios tan grande y glorioso. Dios es tan grande que: "...todos los moradores de la tierra por nada son contados" (Daniel 4:35) en comparación con él. La infinidad de Dios forma un contraste entre Dios y sus criaturas. Dios es infinito y el hombre es finito. Dios es infinito en todos sus atributos, pero su infinidad se refiere específicamente a su omnipresencia y su eternidad. Dios no está limitado por el espacio y por lo tanto, es omnipresente; ni tampoco está limitado por el tiempo, por lo tanto es eterno.
I. Su
Eternidad. 1. De su necesaria auto existencia. La existencia de Dios es arbitraria o necesaria. Si arbitraria, debe provenir de su propia voluntad o de la voluntad de algún otro. Si proviene de su propia voluntad, esto supondría su propia existencia, lo cual sería una contradicción. Si su existencia proviene de la voluntad de algún otro, ese otro tendría que ser primero y superior, y por lo tanto sería Dios, lo cual involucraría otra contradicción. Entonces, necesariamente Dios debe existir. "...antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí" (Isaías 43:10). 2. Que Dios no tiene principio puede ser argumentado de Su inmutabilidad. Si Dios no es eterno, El debe haber pasado de la no existencia al ser, y esto involucraría un cambio. "Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán" (Salmos 102:27). 3. La eternidad de Dios también puede concluirse de sus atributos, varios de los cuales se ha dicho que son eternos. Expresamente se dice en Rom. 1:20 que su poder es eterno. Su conocimiento es desde la eternidad (Hech. 15:18). Se dice que su misericordia es desde el siglo y hasta el siglo (Sal. 103:17). En Efesios 3:11 se dice que sus propósitos son eternos. Su amor es llamado un amor eterno (Jer. 31:3). 4. La eternidad de Dios también puede concluirse del pacto de gracia, el cual es llamado un pacto perpetuo (2 Samuel 23:5). Es llamado un pacto eterno no solamente porque perdurará inamovible para siempre, sino también porque es desde la eternidad. Algunas veces es llamado también un Nuevo Pacto, no porque sea hecho nuevo, sino porque siempre es nuevo y nunca envejecerá. 5. El nombre incomunicable de Dios es Jehová, el cual significa "El que existe por sí mismo" (vea Sal. 83:18). Dios existe natural y necesariamente, lo cual significa que su existencia no tiene causa o principio. El es la gran Causa Primera, y por lo tanto, no puede ser el efecto de ninguna otra causa. El es el mismo hoy y para siempre. No hay arrugas en la frente del Dios eterno. No existe la debilidad de la vejez en El.
II. Su
omnipresencia. 1. De su poder, el cual está en todas partes, apareciendo tanto en la creación como en la providencia (Heb. 1:3). 2. De su conocimiento. (Heb. 4:13; Prov.15:3) La presencia de Dios puede ser considerada en diferentes maneras. El no está presente en todas partes en el mismo sentido o en la misma manera. Su presencia gloriosa está en el cielo, en donde se manifiesta a sí mismo a los ángeles y a los espíritus de los justos hechos perfectos. Su presencia poderosa y providencial está con todas sus criaturas, sosteniéndolas por la palabra de su poder. Su gracia salvadora está presente con su pueblo para regenerar, santificar, consolar y bendecirles. En su ira Dios está presente aun en el infierno, para infligir el castigo sobre los malvados (Sal. 139:8). La omnipresencia de Dios es expresada en forma plena y particular en el Salmo 139. Esto habla de su presencia esencial. Dios es tan inmenso, que los cielos de los cielos no pueden contenerlo (1Rey .8:27). "Jehová dijo así: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde este lugar de mi reposo?" (Isaías 66:1).
Objeciones a la omnipresencia de Dios
1. Algunos se han opuesto a la omnipresencia de Dios citando el texto que dice que Caín salió de delante de Jehová (Gén. 4:16); y que también Jonás huyó de la presencia de Dios (Jonás 1:3). Pero podemos responder que Caín solamente se alejó del lugar de la adoración, en donde se manifestaba la presencia especial de Dios. También Jonás estaba huyendo del servicio de Dios porque en su necedad, pensaba que podría escapar del cumplimiento de su deber. Pronto Jonás descubrió que Dios estaba en todo lugar y que podía encontrarse con El, tanto en el mar como en la tierra. El Dios con quien nos tenemos que ver, no tiene limitaciones. Una de las acusaciones levantadas contra Israel es que habían limitado al Santo de Israel (Sal. 78:41), es decir, pensaban que había algunas cosas imposibles para El; en sus pensamientos limitaron a Dios debido a su falta de fe. Para Dios no existe tal cosa como una crisis, y tampoco hay un lugar secreto para esconderse de El. Todas las cosas están desnudas y abiertas ante sus ojos, nadie puede escapar de El ni resistirle cuando se enciende su enojo y él quiere ejecutar su ira. Por lo cual, tanto el escritor como el lector debemos decir con el salmista: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos" (Salmos 139:23). |
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Martha Iñiguez Moreno
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