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Capitulo XVIII
La sabiduria de Dios
"¡Cuán muchas son tus
obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La
tierra está llena de tus
beneficios"
(Salmos 104:24).
El fundamento de la religión
verdadera es tener pensamientos correctos acerca de Dios. Es del impío
de quien se dice en los Salmos, que Dios no está en ninguno de sus
pensamientos; "El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios:
No hay Dios en todos sus pensamientos" (Salmos 10:4). El profeta
Malaquías habla de un remanente de los que "piensan en su nombre" (Mal.
3:16). El hombre que tiene pensamientos correctos acerca de Dios, no
estará muy equivocado en sus pensamientos acerca de otras cosas. La
sabiduría pertenece a Dios como un Espíritu inteligente. Es un atributo
más exhaustivo que su conocimiento; la sabiduría no solo supone e
incluye el conocimiento, sino que lo dirige y lo usa de la mejor manera.
Hay hombres que conocen mucho, tanto que pueden considerarse como
enciclopedias ambulantes, pero tienen poca sabiduría; no saben como usar
su conocimiento. Es esto lo que significa cuando un hombre es reconocido
como una persona que posee mucha teoría, pero no tiene experiencia. Tal
persona tiene mucho conocimiento, pero carece de sabiduría. Sin embargo,
Dios tiene ambos, todo el conocimiento y toda la sabiduría.
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EN DIOS LA SABIDURIA ES UNA
PERFECCION PERSONAL.
Un ser imprudente o no
sabio, no puede ser el Dios verdadero. Aún Pitágoras, un filósofo
pagano dijo: "Ningún hombre es sabio, sino solo Dios". Y Job declara
que: "Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; Suyo es el consejo
y la inteligencia" (Job 12:13). "Y Daniel habló, y dijo: Sea
bendito el nombre de Dios de siglo hasta siglo: porque suya es la
sabiduría y la fortaleza: Y él es el que muda los tiempos y las
oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabiduría á los
sabios, y la ciencia á los entendidos" (Daniel 2:20-21). El es
llamado en tres ocasiones en el Nuevo Testamento como el Unico sabio
Dios: "Al sólo Dios sabio, sea gloria por Jesucristo para
siempre. Amén", "Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible,
al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los
siglos. Amén", "Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea
gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los
siglos. Amén" (Rom. 16:27; 1Tim. 1:17; Judas 1:25). Los ángeles
cuando son comparados con El, son calificados como necios (Vea Job.
4:18). El apóstol Pablo dice que su sabiduría es inescrutable e
insondable. (Vea Rom. 11:33).
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LA SABIDURIA DE DIOS
APARECE EN SUS DECRETOS.
Los propósitos de Dios y
sus decretos son llamados Sus consejos. "Jehová, tú eres mi Dios:
te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los
consejos antiguos, la verdad firme" (Isaías 25:1). Las
resoluciones y determinaciones de los hombres son las más sabias
cuando son concebidas después de una consulta y deliberación maduras.
"Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud
de consejeros hay seguridad" (Proverbios 11:14 ). Pero los
consejos de Dios son sin consulta y sus determinaciones son sin
deliberación. Porque Dios, siendo natural e infinitamente sabio, no
requiere tiempo para deliberaciones y tampoco necesita alguien de
quien tomar consejo. "Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O
quién fué su consejero?" (Romanos 11:34). "Porque ¿quién
conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruyó?..." (1 Corintios
2:16).
Los consejos de Dios son inmutables. No tienen necesidad de cambios
porque todos ellos fueron concebidos con sabiduría. "Muchos
pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová
permanecerá" (Proverbios 19:21). "Acordaos de las cosas pasadas
desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay á mí
semejante; Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde
antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y
haré todo lo que quisiere" (Isaías 46:9- 10). Dios puede declarar
el fin desde el principio, y desde los tiempos antiguos las cosas que
han de pasar; y nadie puede derrocar su consejo o frustrar su
voluntad, vea también Heb. 6:17-18.
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LA SABIDURIA DE DIOS ES
MANIFESTADA EN LA CREACION.
"¡Cuán muchas son tus
obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está
llena de tus beneficios"
(Salmos 104:24). Toda ella
está hecha con sabiduría. Miramos el cielo estrellado y vemos allí un
gran despliegue de sabiduría. El hombre después de siglos de
contemplar los cielos con su ojo desnudo, y después de décadas de
acceder a las estrellas con el telescopio, aún es meramente un novato
en los temas de la Astronomía y la Astrología. Nosotros podemos
observar las regiones ventiladas, desde donde vienen la lluvias y la
nieve, las cuales Dios distribuye sabiamente en la tierra. Podemos
observar la faz de la tierra y donde quiera observamos que hay un
diseño, un propósito que nos testifica de la sabiduría de Dios: Miles
de colinas llenas de ganado; llanuras verdes con grandes rebaños;
grandes valles cubiertos con pasto para las bestias y hierbas para los
hombres. Si nos fijamos en las entrañas de la tierra, encontramos
carbón por aquí, petróleo por allá, oro por otro lado, etc., y todo
sabiamente distribuido para el uso de los hombres. Verdaderamente
todas sus obras le alaban.
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LA SABIDURIA DE DIOS SE VE
EN LA PROVIDENCIA.
Hay un ciclo de estaciones:
Tiempo para sembrar y tiempo para cosechar, tiempo de frío y tiempo de
calor, primavera e invierno, noche y día; todo ello evidencia de una
sabiduría sobrenatural. Este mundo no marcha dirigido por un destino
caprichoso, ni por la fría suerte; sino de acuerdo al propósito de su
Hacedor, su Diseñador. El se sienta sobre el círculo de la tierra y
sabiamente ordena todas las cosas para su propia gloria "Porque de
él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por
siglos. Amén" (Romanos 11:36). La providencia de Dios puede ser
definida como el gobierno o la superintendencia de Dios en su
creación. Es un Dios que está dirigiendo las cosas para que éstas
sucedan de acuerdo a como El eternamente se propuso que deberían
suceder. Entonces, Su propósito es la determinación de Su
voluntad; la profecía es la declaración de Su voluntad; y la
providencia es la ejecución de Su voluntad.
La providencia es misteriosa debido a que es la expresión de una
sabiduría infinita. Un ser finito no puede comprender los caminos de
un Dios infinito, por lo tanto, Sus juicios son incomprensibles y Sus
caminos son inescrutables (vea Rom. 11:33).
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LA SABIDURIA DE DIOS ES
MANIFESTADA EN LA OBRA DE LA REDENCION HUMANA.
Pablo dice que en nuestra
redención por medio de Cristo, Dios ha sobreabundado hacia nosotros en
toda sabiduría (vea Ef. 1:8). Fue en sabiduría que "la gracia primero
ideó el camino para salvar al hombre rebelde". La salvación no fue
planeada por la sabiduría humana. Y como fue planeada por Dios y
revelada claramente por El en su Palabra, ésta le parece locura al
hombre natural. (Vea 1Cor. 2:14). La sabiduría de Dios en la redención
humana se manifiesta en:
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El escogimiento de la
persona que sería nuestro redentor. ¡He aquí un pecador, cualquier
pecador! El ha transgredido la ley de Dios; se ha rebelado contra el
gobierno divino; él ha tratado de destronar al Juez de toda la
tierra. ¿Qué debe ser hecho con este pecador? La justicia dice:
Córtalo, él merece morir. La verdad dice: El o yo debemos perecer,
porque yo he declarado que el salario del pecado es la muerte. La
santidad dice: Aborrezco a los obradores de iniquidad. La
misericordia en tono suave y lastimero suplica ¡Perdónalo! ¿Qué es
esto? ¿Acaso hay algún conflicto entre los atributos divinos? ¡Sí lo
hay! A menos que la sabiduría divina venga y traiga a Uno como el
Hijo del hombre que diga: "... que Dios tuvo de él misericordia,
Que lo libró de descender al sepulcro, Que halló redención" (Job
33:24). Cuando el hombre estuvo revolcándose en su propia sangre,
fue la Sabiduría que dijo: "Yo he puesto el socorro sobre
valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo" (Salmos 89:19).
¿Quién sino Dios, en su infinita sabiduría, podría haber provisto un
redentor tan apropiado como el que tenemos en la persona de nuestro
Señor Jesucristo? Nuestro redentor no fue un hombre pecaminoso, ni
tampoco un ángel santo, sino el Hijo de Dios, quien desde todos los
puntos de vista es completamente idóneo para salvarnos. Y e l
escogimiento de tal persona debe ser adscrito solamente a la
sabiduría de Dios. ¿Acaso han sido llamados todos los hombres a una
reunión, para decirles que Dios estaría dispuesto a que ellos fueran
redimidos, si ellos pudieran encontrar una persona idónea para
realizar esta gigantesca tarea? ¿Acaso fueron llamados todos los
santos ángeles a una consulta sobre este asunto? No, ellos nunca
fueron ni han sido capaces de proponer uno adecuado para tal
tremenda tarea. Consideremos estas serias palabras de Jonathan
Edwards sobre este asunto:
"¿Quién podría haber pensado de una trinidad de personas en la
Deidad; y que uno de ellos debería sustentar los derechos de la
Divinidad, y que otro debería ser el Mediador; y que otro haría la
aplicación de la redención? ¿Quién podría haber pensado en una
manera para responder a la ley, la ley que amenaza con muerte
eterna, sin que el pecador tuviera que sufrir dicha muerte eterna? Y
¿Quién pudiera haber pensado en tal cosa como una Persona Divina
sufriendo la ira de Dios? Y si alguien lo hizo, ¿Quién pudiera haber
ideado la manera en que El debía sufrir, puesto que la naturaleza
divina no puede sufrir?"
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La sabiduría divina
aparece en la mezcla de personas para ser redimidas. La redención no
es universal. No hay redención para el diablo y sus ángeles. Si la
redención fuera universal, entonces la salvación sería igualmente
universal. Apocalipsis 5:9 es un pasaje explícito y conclusivo
acerca de la verdad de la redención particular: "Y cantaban un
nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir
sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios
con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación".
Cristo redimió a personas en particular. Nosotros no podemos
comprender el porqué uno fue escogido en lugar de otro, porque todos
éramos por naturaleza hijos de ira, y de la misma masa caída (vea
Ef. 2:3; Rom. 9:21). La gracia distintiva es un misterio profundo,
pero es una doctrina escritural. Nuestro Salvador exaltó la
sabiduría de Dios en la gracia distintiva cuando dijo: "Te alabo,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas
cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los
niños" (Mateo 11:25).
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La sabiduría de Dios
puede ser vista en el tiempo de la redención de los hombres. El
redentor vino cuando el tiempo fue cumplido, el tiempo acordado
entre el Padre y el Hijo. El transcurso de cuatro mil años de
historia humana revelaron la necesidad de un redentor. Es una verdad
inexorable que "sin derramamiento de sangre no se hace remisión"
(Hebreos 9:22). Y toda la sangre de los altares judíos había sido en
vano, "Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados" (Hebreos 10:4). Esto fue no debido al
valor de los sacrificios de animales, sino a que Dios "en su
paciencia" iba a remitir los pecados cometidos por los creyentes del
Antiguo Testamento (vea Rom. 3:25). La sangre de los animales solo
tipificaba y apuntaba hacia la sangre del cordero de Dios, la única
sangre que podría ser la base legal para la redención.
Cuando el mundo gentil fue cubierto con tinieblas, superstición,
ignorancia, y toda clase de impiedad; y cuando la inmoralidad, el
formalismo, la hipocresía y el desprecio por la palabra de Dios
prevaleció entre los judíos; entonces Cristo dijo: "He aquí que
vengo" (Heb.10:7).
Verdaderamente los juicios (tratos) de Dios son muy profundos e
inescrutables. Santiago dice: "Y si alguno de vosotros tiene
falta de sabiduría, demándele á Dios, el cual da á todos
abundantemente, y no zahiere; y le será dada" (Santiago 1:5).
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