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Capitulo XXIV La providencia de Dios
Politeísmo, Triteísmo, Dualismo, Monoteísmo y Ateísmo son términos religiosos para expresar las diversas creencias de la humanidad acerca de Dios. Politeísmo es la doctrina que cree que hay muchos dioses; el triteísmo es la creencia de que hay tres dioses; dualismo es la enseñanza de que el universo se encuentra bajo el dominio de dos fuerzas opuestas o principios; el monoteísmo es la creencia en un Dios; y el ateísmo es la enseñanza de que Dios no existe. Estas diversas creencias testifican el hecho triste de la depravación humana, y prueban que la mente humana está en un estado de tinieblas respecto al Dios verdadero. Si yo mismo, no fuera un creyente con la Biblia, probablemente sería un dualista. Miro acerca de mí y veo un mundo de conflicto. Veo dos fuerzas opuestas, una buena y otra mala. Quizás podría ser un ateo como un resultado de la razón pura, porque realmente no parece haber un Ser Supremo. Nadie parece estar en control, más bien parece haber muchos poderes compitiendo por el dominio. Donde quiera que la gente comienza a razonar en forma independiente de las Escrituras, ellos se cuestionan; si hay un Dios, quien es bueno y todopoderoso, entonces ¿Porqué permite que las cosas pasen como están pasando? ¿Porqué no mata al demonio? ¿Porqué no detiene las guerras? El creyente cree lo que hace debido a que tiene la Biblia y la certidumbre de una experiencia interna. Y Dios es el autor de ambas cosas. La Biblia es el Dios objetivo o la revelación externa, y la experiencia es el Dios subjetivo o la revelación interna. La Biblia sin esta experiencia interior (la verdad en su interior) no hará a un creyente. Por otro lado, una experiencia religiosa que no está en armonía con la Biblia es tanto falsa como peligrosa. Saulo de Tarso fue religioso mucho antes de que él llegara a ser cristiano, y pensaba que era su deber hacer muchas cosas en contra de Jesucristo. La gente puede estar sujeta a malos espíritus, así como al Espíritu Santo. Pablo juzgó que los tesalonicenses eran los elegidos de Dios, porque: "nuestro evangelio no fué á vosotros en palabra solamente, más también en potencia, y en Espíritu Santo" (1 Tesalonicenses 1:5). Como un cristiano con la Biblia, soy un monoteísta, un creyente en la única verdad y en el Dios viviente quien es absolutamente supremo. Las religiones monoteístas son la judía, la mahometana y la cristiana, y las tres tienen al menos una parte de la Biblia. De este modo podemos decir que ninguna gente será monoteísta sin la Biblia. El hombre es un ser religioso por intuición, pero no es un creyente en el único Dios por intuición. Porque la idea de un solo Dios es una doctrina revelada, que se encuentra solo en la Biblia. Los cultos y educados atenienses de los días de Pablo creían en una pluralidad de dioses. Y muchas de las inteligencias autoestilizadas de este siglo han ido al extremo opuesto, afirmando del todo que no hay Dios. Así que, sin la Biblia y sin una experiencia interna forjada por Dios, los hombres oscilan en sus creencias a través de todo el rango, desde la creencia en muchos dioses hasta la no existencia de Dios.
¿Quien esta operando o dirigiendo este mundo?
Hay cuatro distintos puntos de vista acerca de lo que está pasando en este mundo; cuatro teorías de cómo es que las cosas llegan a ocurrir. Hay el punto de vista de que las cosas llegan a pasar de acuerdo con una ley fija, llamada la ley de la naturaleza. Todos los que abrazan este punto de vista son racionalistas. Rechazan cualquier cosa que no pueda ser explicada sobre la base de las leyes naturales. Su así llamada fe es el resultado de ver a través de un microscopio o examinar un tubo de pruebas. También hay el punto de vista de que las cosas pasan por una clase de suerte ciega. De acuerdo a este punto de vista no hay nada seguro o firme; una cosa puede pasar tanto como la otra. Existe la tercera posición de que todo llega a ocurrir por una fría fuerza impersonal llamada destino. Y finalmente, existe la perspectiva cristiana que dice que las cosas llegan a pasar por la Providencia de Dios. De acuerdo con este punto de vista, el Creador es también el Administrador o Gobernador.
Definicion
La providencia puede ser definida como el gobierno divino de Su creación. El gobierno de Dios en los asuntos del mundo es un punto de profunda importancia para el creyente, porque a través de una perspectiva adecuada de la Providencia, el creyente aprenderá a contemplar y será capaz de ver la mano y el corazón de Dios en todas sus experiencias. El no hablará como los incircuncisos filisteos cuando dijeron: "Si no, nos convenceremos de que no fue su mano la que nos hirió, sino que nos ha sucedido por casualidad" (1 Samuel 6:9, RVA); sino que hablará como Job, será capaz de decir: "Jehová dio, y Jehová quitó" (Job 1:21). Dios no está ocioso. El Salvador dijo: "Mi Padre hasta ahora trabaja; también yo trabajo" (Juan 5:17, RVA). El no es como los equipos de fútbol americano que tienen que tomar un tiempo fuera para descansar y planear la siguiente jugada. El no es como el fatigado granjero que tiene que descansar y comer para recuperar fuerzas para otro día de trabajo. El no es como los peleadores de box que necesitan ir a su esquina cada round para ser atendidos y aconsejados. Nuestro Dios no conoce nada de tiempos de aburrimiento y tiempos de emergencia. El nunca llega al límite de su ingenio; El siempre sabe lo que va a hacer, y también cómo y cuándo lo va a hacer. El es la única y sola persona calificada para gobernar Su creación.
Hay mucha gente que pudiera
pensar que Dios está haciendo un mal trabajo en Su gobierno del mundo.
Los hombres pudieran proponer muchos cargos en Su contra. Algunos pueden
pensar de la situación presente como la oportunidad para un 'nuevo
trato' (es decir, que Dios ha de cambiar la forma en que está gobernando
en este mundo). Algunos pudieran sugerir que Dios matara al demonio, y
pusiera a personas como Hitler y otros hombres de guerra fuera del
camino, reemplazándolos con hombres de paz y amor. Si Dios es el
todopoderoso que está en control, el podría fácilmente hacer alguna o
todas estas cosas. Pero El no recibe órdenes; El hace todas las cosas
según el consejo de su propia voluntad (vea Ef. 1:11). Si El quien creó el mundo no está operándolo o conduciéndolo, ¿Porqué no lo está haciendo? Debe ser por una de estas dos cosas, porque El no quiere hacerlo o porque es incapaz de hacerlo. El pensamiento del hombre tendrá que admitir que Dios está dirigiendo y operando el mundo, o de otra manera tendría que afirmar que El ha perdido interés en ello o ha perdido el control. Un hombre puede ser muerto en un aeroplano que él haya construido. Pudiera ser envenenado por una medicina que el compusiera. Una madre puede ser avergonzada por una hija o un hijo que le naciera. Pero Dios no está en peligro de Su propia creación. El no puede ser avergonzado por sus criaturas, porque todos los que se oponen a El, tarde o temprano se encontrarán avergonzados de sí mismos y arruinados para siempre.
La clase de mundo que dios esta gobernando
Nos ayudará a entender y apreciar la Divina Providencia si echamos un vistazo al mundo que Dios está gobernando. El diablo está presente en este mundo y este diablo es más popular con los ciudadanos de lo que lo es el Creador. Satanás es llamado el 'dios' de este siglo, y el príncipe de este mundo. Al principio de la historia humana, nuestros primeros padres, en forma deliberada y espontánea, se rebelaron en contra de la voluntad de Dios y llegaron a ser los aliados del diablo. Ellos transfirieron su lealtad del Dios de verdad al padre de mentira. El Señor Jesús dijo a los hipócritas de su tiempo, que ellos eran de su padre el diablo, y que la voluntad del diablo querían hacer (vea Jn. 8:44). Y el apóstol Pablo nos dice que los perdidos de este mundo tienen sus mentes cegadas por el dios de este siglo (vea 2Cor. 4:4). Debe ser recordado que el diablo opera con el permiso o consentimiento divino. Es decir, el diablo es tolerado mas no aprobado por Dios. Todas sus actividades son circunscritas y ordenadas por los propósitos divinos. El diablo tuvo que obtener el permiso divino antes de poder afligir a Job o tentar a Pedro (Vea Job 1:6- 12; Luc. 22:31-32). El mundo que Dios gobierna está lleno con hombres y mujeres depravados. Cada hombre, separado de la gracia interior, es un enemigo de Dios. Pablo dice que la mente carnal odia a Dios (Rom. 8:7). Nadie, excepto aquellos que son nacidos de nuevo, son amantes de la verdad de Dios (1Jn. 4:7). Escuche ahora de los labios de Cristo, la verdad encarnada: "Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre" (Mateo 15:19-20). El mundo que Dios gobierna está lleno de ángeles caídos o espíritus demoníacos. Pablo dice que las cosas que los paganos sacrifican, las sacrifican a los demonios y no a Dios (1Cor. 10:20). Y en Efesios 6:11 Pablo nos manda vestirnos con toda la armadura de Dios porque: "no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires" (Efesios 6:11-12). Entonces, debemos entender que Dios no está gobernando este mundo como lo haría, si este mundo estuviera lleno de personas santas y buenas, gentes que le amaran y se deleitaran en hacer Su voluntad. Nuestras prisiones no están gobernadas como lo están nuestro niños en el hogar. Debemos comprender que la tierra no es gobernada como lo es el cielo, aunque Dios está gobernando ambos lugares.
La naturaleza de la providencia
Una doctrina practica y confortable
Es un gozo saber que Dios, nuestro Padre celestial, está gobernando este mundo. La verdad de Romanos 8:28 no sería posible si El no estuviera en control de todas las cosas. El puede y asegura a sus hijos, que todas las cosas les ayudan para su bien.
"El mundo es amplio en
tiempo y en sucesos, y Dios es su guía; Déjeme mostrarle otra ilustración: Aquí está un granjero que tiene un gran pozo-manantial en su granja; una enorme corriente de aguas que arruinará todo si se le deja que brote por sí misma sobre la granja. Debe existir un canal para que esta agua fluya a través de él. Debe ser taponeado para controlar el flujo de agua. El granjero decide hacer un canal para esta agua; de este modo él la controlará y hará que aquello que le dañaría, le sirva. Así él instala una línea de tubo desde aquel pozo hasta su casa y con solo dar vuelta a una llave puede obtener agua para cocinar, para beber y para bañarse. Coloca otra línea hasta su granero y con solo abrir la llave de paso tiene agua para cientos de bueyes y cerdos. El instala otra línea hacia su huerto y sirve para mantenerlo en excelente estado en tiempo de sequía. Así, donde quiera que necesita agua solo tiene que extender otra línea desde aquel pozo. Ahora, el corazón humano es un pozo, un manantial de pecado. Si Dios no lo controlara, este manantial de pecado destruiría Sus propósitos y derrocaría Su gobierno. Así que Dios tiende los canales de Sus propósitos. Y aquello que no es usado para Su gloria, es impedido o reprimido. "Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras" (Salmos 76:10). Una línea del manantial de pecado corrió hasta el calvario. El pecado humano fue visto en toda su indignidad cuando los hombres impíos crucificaron al Señor de gloria en el árbol de la cruz. Y sin embargo, el propósito de Dios estaba siendo cumplido. La muerte del impecable Hijo de Dios requería una terrible cantidad de pecado, pero la mente carnal que odia a Dios fue suficiente malvada para hacerlo. Así que Dios dirigió el odio humano en aquella dirección. El arregló todos los detalles acerca de la muerte de Cristo. El tuvo que ser crucificado entre dos hombres impíos; sus vestidos tuvieron que ser divididos entre los soldados; sus ropas tuvieron que ser el premio de su juego; le tuvo que ser dado a beber hiel mezclado con vinagre; sus huesos no tenían que ser quebrados; y todo esto vino a pasar tal y como había sido divinamente planeado y predicho. Viene a nuestra mente otra vez Hechos 4:27-28 "Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel, para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho". ¡Que variada y poderosa multitud de personas estaban involucradas! Y no obstante, todos ellos harían lo que Dios había predeterminado que fuera hecho. Si, queridos hijos de Dios, nuestro Padre celestial gobierna. Nuestros tiempos están en sus manos, y solo podemos decir con el poeta:
"Sí, déjaselo a El; |
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Martha Iñiguez Moreno
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