HECHOS DE LOS APÓSTOLES

Porque por gracia sois salvos

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Texto Bíblico
Referencias

La venida del Espíritu Santo

Hechos 2.1-13

1  Cuando llegó el día de Pentecostés, (Lv. 23.15-21; Dt. 16.9-11) estaban todos unánimes juntos.

2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.

4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

5  Moraban entonces en Jerusalén judíos,  varones piadosos,  de todas las naciones bajo el cielo.

6  Y hecho este estruendo,  se juntó la multitud;  y estaban confusos,  porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

7  Y estaban atónitos y maravillados,  diciendo: Mirad,  ¿no son galileos todos estos que hablan?

8  ¿Cómo,  pues,  les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

9  Partos,  medos,  elamitas,  y los que habitamos en Mesopotamia,  en Judea,  en Capadocia,  en el Ponto y en Asia,

10  en Frigia y Panfilia,  en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene,  y romanos aquí residentes,  tanto judíos como prosélitos,

11  cretenses y árabes,  les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12  Y estaban todos atónitos y perplejos,  diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

13  Mas otros,  burlándose,  decían: Están llenos de mosto.

Hechos 2.1 Lv. 23.15-21; Dt. 16.9-11

Lv. 23.15-21 15  Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo,  desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida;  siete semanas cumplidas serán. 16  Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días;  entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. 17  De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida,  que serán de dos décimas de efa   de flor de harina,  cocidos con levadura,  como primicias para Jehová. 18  Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año,  sin defecto,  un becerro de la vacada,  y dos carneros;  serán holocausto a Jehová,  con su ofrenda y sus libaciones,  ofrenda encendida de olor grato para Jehová. 19  Ofreceréis además un macho cabrío por expiación,  y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. 20  Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová,  con el pan de las primicias y los dos corderos;  serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote. 21  Y convocaréis en este mismo día santa convocación;  ningún trabajo de siervos haréis;  estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.

Dt. 16.9-11 9  Siete semanas contarás;  desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. 10  Y harás la fiesta solemne de las semanas  a Jehová tu Dios;  de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres,  según Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 11  Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios,  tú,  tu hijo,  tu hija,  tu siervo,  tu sierva,  el levita que habitare en tus ciudades,  y el extranjero,  el huérfano y la viuda que estuvieren en medio de ti,  en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner allí su nombre.

Texto Bíblico
Referencias

Primer discurso de Pedro

Hechos 2.14-42

12  Y estaban todos atónitos y perplejos,  diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

13  Mas otros,  burlándose,  decían: Están llenos de mosto.

14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.

15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.

16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

17  Y en los postreros días,  dice Dios,

 Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

 Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

 Vuestros jóvenes verán visiones,

 Y vuestros ancianos soñarán sueños;

18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

 Derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

19  Y daré prodigios arriba en el cielo,

 Y señales abajo en la tierra,

 Sangre y fuego y vapor de humo;

20  El sol se convertirá en tinieblas,

 Y la luna en sangre,

 Antes que venga el día del Señor,

 Grande y manifiesto;

21  Y todo aquel que invocare el nombre del Señor,  será salvo. (Jl. 2.28-32)

22  Varones israelitas,  oíd estas palabras:  Jesús Nazareno,  varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas,  prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él,  como vosotros mismos sabéis;

23  a éste,  entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,  prendisteis y matasteis por manos de inicuos,  crucificándole; (Mt. 27.35; Mr. 15.24; Lc. 23.33; Jn. 19.18)

24  al cual Dios levantó, (Mt. 28.5-6; Mr. 16.6; Lc. 24.5) sueltos los dolores de la muerte,  por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

25  Porque David dice de él:

 Veía al Señor siempre delante de mí;

 Porque está a mi diestra,  no seré conmovido.

26  Por lo cual mi corazón se alegró,  y se gozó mi lengua,

 Y aun mi carne descansará en esperanza;

27  Porque no dejarás mi alma en el Hades,

 Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

28  Me hiciste conocer los caminos de la vida;

 Me llenarás de gozo con tu presencia. (Sal. 16.8-11)

29  Varones hermanos,  se os puede decir libremente del patriarca David,  que murió y fue sepultado,  y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

30  Pero siendo profeta,  y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia,  en cuanto a la carne,  levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, (Sal. 89.3-4; 132.11)

31  viéndolo antes,  habló de la resurrección de Cristo,  que su alma no fue dejada en el Hades,  ni su carne vio corrupción.

32  A este Jesús resucitó Dios,  de lo cual todos nosotros somos testigos.

33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34  Porque David no subió a los cielos;  pero él mismo dice:

 Dijo el Señor a mi Señor:

 Siéntate a mi diestra,

35  Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (Sal. 110.1)

36  Sepa,  pues,  ciertísimamente toda la casa de Israel,  que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,  Dios le ha hecho Señor y Cristo.

37  Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos,  ¿qué haremos?

38  Pedro les dijo: Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39  Porque para vosotros es la promesa,  y para vuestros hijos,  y para todos los que están lejos;  para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

40  Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba,  diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

41  Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas.

42  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones.

Hechos 2.17-21 Jl. 2.28-32 28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones. 29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. 30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo. 31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. 32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Hechos 2.23 Mt. 27.35; Mr. 15.24; Lc. 23.33; Jn. 19.18

Mt. 27.35 Cuando le hubieron crucificado,  repartieron entre sí sus vestidos,  echando suertes,  para que se cumpliese lo dicho por el profeta:  Partieron entre sí mis vestidos,  y sobre mi ropa echaron suertes.

Mr. 15.24 Cuando le hubieron crucificado,  repartieron entre sí sus vestidos,  echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.

Lc. 23.33  Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera,  le crucificaron allí,  y a los malhechores,  uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jn. 19.18 y allí le crucificaron,  y con él a otros dos,  uno a cada lado,  y Jesús en medio.

Hechos 2.24 Mt. 28.5-6; Mr. 16.6; Lc. 24.5

Mt. 28.5-6 5  Mas el ángel,  respondiendo,  dijo a las mujeres: No temáis vosotras;  porque yo sé que buscáis a Jesús,  el que fue crucificado. 6  No está aquí,  pues ha resucitado,  como dijo. Venid,  ved el lugar donde fue puesto el Señor.

Mr. 16.6 Más él les dijo: No os asustéis;  buscáis a Jesús Nazareno,  el que fue crucificado;  ha resucitado,  no está aquí;  mirad el lugar en donde le pusieron.

Lc. 24.5 y como tuvieron temor,  y bajaron el rostro a tierra,  les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

Hechos 2.25-28 Sal. 16.8-11

8  A Jehová he puesto siempre delante de mí;  Porque está a mi diestra,  no seré conmovido. 9  Se alegró por tanto mi corazón,  y se gozó mi alma;  Mi carne también reposará confiadamente; 10  Porque no dejarás mi alma en el Seol,  Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11  Me mostrarás la senda de la vida;

 En tu presencia hay plenitud de gozo;

 Delicias a tu diestra para siempre.

Hechos 2.30 Sal. 89.3-4

3  Hice pacto con mi escogido;  Juré a David mi siervo,  diciendo:4  Para siempre confirmaré tu descendencia,

 Y edificaré tu trono por todas las generaciones.  Selah;

132.11 En verdad juró Jehová a David,

 Y no se retractará de ello:

 De tu descendencia pondré sobre tu trono.

Hechos 2.34-35 Sal. 110.1 Jehová dijo a mi Señor:

 Siéntate a mi diestra,

 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Texto Bíblico
Referencias

La vida de los primeros cristianos

Hechos 2.43-47

43  Y sobrevino temor a toda persona;  y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44  Todos los que habían creído estaban juntos,  y tenían en común todas las cosas; (Hch. 4.32-35)

45  y vendían sus propiedades y sus bienes,  y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. (Mt. 19.21; Mr. 10.21; Lc. 12.33; 18.22)

46  Y perseverando unánimes cada día en el templo,  y partiendo el pan en las casas,  comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47  alabando a Dios,  y teniendo favor con todo el pueblo.  Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Hechos 2.44 Hch. 4.32-35 32  Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma;  y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía,  sino que tenían todas las cosas en común.   Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús,  y abundante gracia era sobre todos ellos. 34  Así que no había entre ellos ningún necesitado;  porque todos los que poseían heredades o casas,  las vendían,  y traían el precio de lo vendido, 35  y lo ponían a los pies de los apóstoles;  y se repartía a cada uno según su necesidad.

Hechos 2.45 Mt. 19.21; Mr. 10.21; Lc. 12.33; 18.22

Mt. 19.21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto,  anda,  vende lo que tienes,  y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo;  y ven y sígueme.

Mr. 10.21 Entonces Jesús,  mirándole,  le amó,  y le dijo:  Una cosa te falta:  anda,  vende todo lo que tienes,  y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo;  y ven,  sígueme,  tomando tu cruz.

Lc. 12.33 Vended lo que poseéis,  y dad limosna;  haceos bolsas que no se envejezcan,  tesoro en los cielos que no se agote,  donde ladrón no llega,  ni polilla destruye.; 18.22 Jesús,  oyendo esto,  le dijo:  Aún te falta una cosa:  vende todo lo que tienes,  y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo;  y ven,  sígueme.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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