El Santo Evangelio según
San Lucas

Porque por gracia sois salvos

Búsqueda personalizada
Página principal

Página Principal
Regresar al listado de El Santo Evangelio según San Lucas
Regresar al listado del Santo Evangelio según San Lucas
Locations of visitors to this page

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Parábola del mayordomo infiel

Lucas 16.1-15

1  Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo,  y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

2  Entonces le llamó,  y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de tí?  Da cuenta de tu mayordomía,  porque ya no podrás más ser mayordomo.

3  Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré?  Porque mi amo me quita la mayordomía.  Cavar,  no puedo;  mendigar,  me da vergüenza.

4  Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía,  me reciban en sus casas.

5  Y llamando a cada uno de los deudores de su amo,  dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?

6  El dijo: Cien barriles de aceite.  Y le dijo: Toma tu cuenta,  siéntate pronto,  y escribe cincuenta.

7  Después dijo a otro: Y tú,  ¿cuánto debes?  Y él dijo: Cien medidas de trigo.  El le dijo: Toma tu cuenta,  y escribe ochenta.

8  Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente;  porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

9  Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas,  para que cuando éstas falten,  os reciban en las moradas eternas.

10  El que es fiel en lo muy poco,  también en lo más es fiel;  y el que en lo muy poco es injusto,  también en lo más es injusto.

11  Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles,  ¿quién os confiará lo verdadero?

12  Y si en lo ajeno no fuisteis fieles,  ¿quién os dará lo que es vuestro?

13  Ningún siervo puede servir a dos señores;  porque o aborrecerá al uno y amará al otro,  o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mt. 6.24)

14  Y oían también todas estas cosas los fariseos,  que eran avaros,  y se burlaban de él.

15  Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres;  mas Dios conoce vuestros corazones;  porque lo que los hombres tienen por sublime,  delante de Dios es abominación.

Lucas 16.13 Mt. 6.24 Ninguno puede servir a dos señores;  porque o aborrecerá al uno y amará al otro,  o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas

Texto Bíblico

Textos Paralelos

Referencias

La ley y el reino de Dios

Lucas 16.16-17

17  Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra,  que se frustre una tilde de la ley. (Mt. 11.12-13)

18  Todo el que repudia a su mujer,  y se casa con otra,  adultera;  y el que se casa con la repudiada del marido,  adultera.  (Mt. 5.18)

Lucas 16.16 Mt. 11.12-13 12  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,  el reino de los cielos sufre violencia,  y los violentos lo arrebatan. 13  Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan

Lucas 16.17 Mt. 5.18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra,  ni una jota ni una tilde pasará   de la ley,  hasta que todo se haya cumplido

Texto Bíblico

Textos Paralelos

Referencias

Jesús enseña sobre el divorcio

Lucas 16.18

Todo el que repudia a su mujer,  y se casa con otra,  adultera;  y el que se casa con la repudiada del marido,  adultera. (Mt. 5.32; Mr. 10.11-12; 1 Co. 7.10-11)

Jesús enseña sobre el divorcio

Lucas 16.18 Mt. 18.1-12; Mr. 10.1-12

Mt. 18.1-12 1  En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús,  diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2  Y llamando Jesús a un niño,  lo puso en medio de ellos, 3  y dijo: De cierto os digo,  que si no os volvéis y os hacéis como niños,  no entraréis en el reino de los cielos. 4  Así que,  cualquiera que se humille como este niño,  ése es el mayor en el reino de los cielos. 5  Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este,  a mí me recibe. 6  Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí,  mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno,  y que se le hundiese en lo profundo del mar. 7   ¡Ay del mundo por los tropiezos!  Porque es necesario que vengan tropiezos,  pero  ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8  Por tanto,  si tu mano o tu pie te es ocasión de caer,  córtalo y échalo de ti;  mejor te es entrar en la vida cojo o manco,  que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 9  Y si tu ojo te es ocasión de caer,  sácalo y échalo de ti;  mejor te es entrar con un solo ojo en la vida,  que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. 10  Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños;  porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 11  Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. 12   ¿Qué os parece?  Si un hombre tiene cien ovejas,  y se descarría una de ellas,  ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

Mr. 10.1-12 1  Levantándose de allí,  vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán;  y volvió el pueblo a juntarse a él,  y de nuevo les enseñaba como solía. 2  Y se acercaron los fariseos y le preguntaron,  para tentarle,  si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3  El,  respondiendo,  les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4  Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio,  y repudiarla. 5  Y respondiendo Jesús,  les dijo:  Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación,  varón y hembra los hizo Dios. 7  Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre,  y se unirá a su mujer, 8  y los dos serán una sola carne;  así que no son ya más dos,  sino uno. 9  Por tanto,  lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre. 10  En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 11  y les dijo:  Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra,  comete adulterio contra ella; 12  y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro,  comete adulterio

Lucas 18. Mt. 5.32; Mr. 10.11-12; 1 Co. 7.10-11

Mt. 5.32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer,  a no ser por causa de fornicación,  hace que ella adultere;  y el que se casa con la repudiada,  comete adulterio

Mr. 10.11-12 11  y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra,  comete adulterio contra ella; 12  y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro,  comete adulterio.

1 Co. 7.10-11 10  Pero a los que están unidos en matrimonio,  mando,  no yo,  sino el Señor:  Que la mujer no se separe del marido; 11  y si se separa,  quédese sin casar,  o reconcíliese con su marido;  y que el marido no abandone a su mujer.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 6.1-12

EL pasaje arriba transcrito es de difícil interpretación. Hay en él puntos que talvez no serán aclarados hasta que venga el Señor por segunda vez. Es de esperarse que un libro como la Biblia, escrito por inspiración, contenga cosas difíciles de comprender. Mas el defecto no está en el libro, sino en nuestro limitado entendimiento. Si no podemos aprender otra cosa en este pasaje, aprendamos por lo menos á ser humildes.

Tengamos cuidado, ante todo, de no deducir de los versículos citados doctrinas y preceptos que no enseñan.

Nuestro Señor no se refiere al mayordomo como á un modelo de moralidad: de otra manera no le hubiera dado el epíteto de "malo." Jesús nunca autorizó la falta de honradez en el comercio humano. Este mayordomo engañó á su amo y quebrantó el octavo mandamiento. Su amo quedó admirado de su astucia cuando supo lo que había hecho, y lo alabó por su sagacidad y previsión. Pero esto no prueba que su conducta le agradara; y lo que es más, no hay una palabra que indique la aprobación de Cristo. En breve, el manejo del mayordomo es algo que debemos evitar, no un modelo que hayamos de imitar.

Y la advertencia, que así se nos hace, es muy necesaria. La mala fe en los negocios es, por desgracia, muy común en nuestros días. La honradez en los contratos es muy rara. En sus transacciones comerciales algunos hacen cosas que la Biblia condena. Millares de hombres hay que por "apresurarse á enriquecerse " cometen actos que no son estrictamente equitativos. Prov. 28:20. La astucia y la destreza en comprar, en vender y en hacer negocios de todas clases, hacen pasar por alto cosas que no debieran permitirse. La raza á que partencia el mayordomo malo es todavía muy numerosa. No olvidemos esto: siempre que hagamos á los demás aquello que no quisiéramos que hicieran con nosotros, podemos estar seguros, a despecho de lo que el mundo diga, que estamos obrando mal á los ojos de Cristo.

Obsérvese que la lección principal que se nos inculca en esta parábola es que es prudente estar prevenidos para cualquiera contratiempo.

La manera con que el mayordomo malo se portó cuando supo que iba á perder su destino, fue indudablemente hábil y sagaz. Aunque al rebajar de las cuentas parte de lo que se le debía á su señor, procedió de mala fe, ciertamente con ese acto se hizo muchos amigos. Perverso como era, no descuidó el porvenir. Deshonrosas como eran las providencias que dio, no dejaba de atender á sus propias necesidades. No cruzó los brazos y dejó que la pobreza asomara á. las puertas de su casa; mas meditó, raciocinó, hizo sus planes y los puso en ejecución sin temor. El resultado fue que no quedó en el desamparo.

Que contraste tan sorprendente no observamos entre el proceder del mayordomo respecto de sus asuntos temporales, y el de la mayor parte de los hombres respecto de sus asuntos espirituales 1 Bajo este punto de vista únicamente es que el mayordomo nos da uu ¿ejemplo que nosotros haríamos bien en imitar. Como él, debemos dirigir nuestras miradas hacia el porvenir. Como él, debemos prevenirnos para el día en que tengamos que dejar nuestra morada terrenal. Como él, debemos conseguir "un edificio en los cielos," donde fijemos nuestro hogar, cuando se deshiciere el tabernáculo terrestre de nuestro cuerpo. 2 Cor. 5 :1. Como él, debemos emplear todos los medios que estén á nuestro alcance para obtener mansiones eternas.

Bajo este punto de vista la parábola es altamente instructiva. La solicitud que los hombres del mundo manifiestan por los asuntos de esta vida debiera hacer ruborizar á los cristianos por su frialdad respecto de las cosas de la eternidad. El celo y la constancia que los hombres de negocios despliegan cuando recorren mar y tierra para conseguir riquezas, es un reproche de la indiferencia é indolencia que manifiestan los creyentes respecto de los tesoros celestiales. Las palabras de nuestro Señor son verdaderamente profundas y solemnes: " Los hijos de este siglo más prudentes son en su generación que los hijos de la luz."

Notemos por último en este pasaje ¡as palabras notables que nuestro Señor usa respecto de las cosas de poca consideración. "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto."

Nuestro Señor nos enseña con estas palabras á ser escrupulosamente fieles, y nos previene que no vayamos á suponer que una conducta, en asuntos pecuniarios, semejante á la del mayordomo, sea cosa insignificante. Es que quiere que sepamos que la manera como el hombre se porta en "lo muy poco " da á conocer su índole, y que la injusticia en "lo muy poco " es un síntoma del mal estado en que se encuentra el corazón. No quiere dar á entender, por supuesto, que la honradez en cuestiones de dinero puede justificar nuestras almas ó limpiarnos de todo pecado; pero sí quiere decir que la mala fe en las transacciones es señal de que el corazón no es "recto á los ojos de Dios."

La doctrina que nuestro Señor establece así merece muy seria consideración el día de hoy. Parece que algunos hombres han llegado á persuadirse que es posible divorciar la verdadera religión de la honradez ordinaria, y que si uno es ortodoxo en materias de doctrina, poco importa que en la práctica estafe ó engañe. Las palabras de nuestro Señor son una protesta contra esta perniciosa idea. Nosotros, por nuestra parte, debemos velar y estar alerta para no caer en semejante error. Defendamos con tesón las gloriosas doctrinas de la salvación por la gracia  y la justificación por la fe; pero no vayamos á imaginar jamás que la verdadera religión autoriza el menosprecio de la segunda tabla de la ley. No olvidemos ni por un momento que la verdadera fe se conoce por sus frutos. Podemos estar seguros que el que no es honrado no posee la gracia divina.

NOTAS LUCAS 16:1-12.

1. y decía laminen A sus discípulos.  Esta parábola no fue dirigida á los escribas y fariseos, sino á loa discípulos. Estos habían oído la lección que Jesús había estado inculcando á los hipócritas; bueno era quo oyeran después algo que pudieran aplicar á su propia conducta. Habían oído hablar de un hombre que había malgastado su dinero: iban después á oír hablar de uno que había usado de mala fe. Se había pintado en su presencia con colores vivos el pecado del libertinaje: bueno era que se les ofreciera á la vista otro pecado no menos horrible - el del fraude y el engaño. Considerada la parábola bajo este punto de vista, es una admonición hecha á los discípulos para que no fuesen á pensar que todos los publícanos eran rectos á los ojos de Dios, ó que él no notaba sus pecados de la misma manera que los de los fariseos.

Tres son, en nuestra opinión, las lecciones que nos enseña la parábola: primera, que es prudente estar preparados para el porvenir; segunda, que es importante hacer buen uso del dinero; y tercera, que hemos de ser fieles aun en las cosas más pequeñas.

6.  Cien...cincuenta. La mala fe del mayordomo consistió en que rebajó parte de lo que se le debía, no á él, sino á su amo. En vez de cuidar de los intentes de éste, lo defraudó y regaló lo defraudado á sus deudores.

8. Y alabó el señor. Con la palabra "señor" en esta parábola no se denota á nuestro Señor Jesucristo, sino al amo del mayordomo malo.

9. Haceos amigos, etc. Haceos amigos con vuestro dinero, empleándolo acertadamente, para que cuando muráis seáis recibidos en las moradas eternas.

Las riquezas de maldad. Esta expresión es muy singular. Algunos creen quo nuestro Señor quiso decir "riquezas adquiridas injustamente," y en Prov. 10:2 M encuentra una frase análoga. Otros creen que dicha expresión significa "riquezas efímeras ó engañosas."

10. Fiel...poco...más. Es una verdad bien demostrada, que la conducta de un hombre en lo menos es un indicio de lo que hará en lo más, y que cuando es desleal en lo poco no es de esperarse que sea fiel en lo mucho.

12. Y si en lo ajeno. Se llama el dinero "lo ajeno," porque pasa de una persona á otra, y nunca lo poseemos por muy largo tiempo. Se llama la vida eterna "lo que es vuestro," porque es el único bien que dura para siempre.

 

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 16:13-18.

Estos versículos nos enseñan cuan inútil es procurar servir a Dios á medías. Nuestro Señor Jesucristo dice: "Ningún siervo pude servir á dos señores; porque, ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios, y á las riquezas."

Á primera vista parece que la verdad que nuestro Señor sienta con estas palabras no admite discusión alguna, por ser demasiado obvia. Y sin embargo, muchos hacen, en perjuicio de sus almas. Lo mismo que en el pasaje citado se dice ser inútil: muchos procuran obedecer á Dios y conservar su afición al mundo simultánea mente. En su conciencia han penetrado tal vez algunos rayos de luz, y creen que deben tener alguna religión; mas se hallan tan apegados á las cosas terrenales que no les es posible llegar á la altura del verdadero cristiano, y constantemente se hallan agitados de una zozobra cruel. Por una parte, la poca religión que tienen es más que suficiente para amargarles los placeres del mundo; y están, por otra, tan ligados á este, que no pueden encontrar en la religión completa felicidad. En una palabra, malgastan siempre el tiempo en hacer algo que es imposible: "servir á Dios y á las riquezas."

Todo el que anhele ser cristiano y dichoso haría bien en reflexionar en las palabras que quedan citadas. Quizá no hay verdad alguna en que los verdaderos cristianos estén más de acuerdo que en esta: que la felicidad de los que se consagran al servicio de Cristo depende de la firmeza de su resolución. Los que vuelven al mundo diciendo que en la verdadera religión no se encuentra la verdadera felicidad, son los cristianos que fluctúan y vacilan. Cuanto más decididamente nos entreguemos á Cristo, en tanto más alto grado experimentaremos esa "paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento." Cuanto más fielmente vivamos, no para nosotros mismos, sino para Aquel que murió por nosotros, tanto mejor sabremos qué es sentir " gozo y paz en el creer." Rom. 15:13. Si no es inútil servir á Cristo, sirvámosle de todo corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. En ello nos va la vida y la felicidad perdurables. Si no podemos resolvemos á abandonarlo todo por amor de Cristo, no podemos ni debemos alimentar la esperanza de que El nos reconozca como suyos en el último día. El quiere que le consagremos todo nuestro corazón. Cualquiera que quisiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.

Estos versículos nos enseñan, en segundo lugar, que el valor que a las cosas da el hombre es muy distinto del que les da Dios. Nuestro Señor llamó la atención á esta verdad por medio de la amonestación que dirigió á los fariseos que se burlaban de El, les dijo: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen en alto aprecio, delante de Dios es abominación."

La verdad que estas palabras contienen es palpable. Dirijamos si no los ojos en torno nuestro veamos á que cosas tiene el hombre más apego. Las riquezas, los honores, la elevada posición social, he aquí las cosas para las cuales vive la mayor parte de la humanidad. Y sin embargo, todo eso es lo que Dios apellida "vanidad," y de la cual nos manda que nos guardemos. La discordancia no puede ser más manifiesta, triste y pasmosa. Lo que Dios llama bueno, el hombre lo apellida malo, y lo que Dios llama malo el hombre denomina bueno.

Más, ¿quién de ellos dice la verdad? ¿Cuál apreciación es la justa? ¿Qué concepto valdrá más el día del juicio? ¿De acuerdo con qué regla serán juzgados todos antes de que reciban la sentencia final? ¿En qué tribunal serán comparadas y sometidas á prueba las opiniones que prevalecen en el mundo? Estas que son las únicas preguntas que debemos hacernos para arreglar nuestra conducta han sido contestadas en la Biblia con toda claridad. Tan solo los consejos de Dios permanecerán para siempre. Tan solo de acuerdo con la palabra de Jesucristo es que el hombre será juzgado en el último día. Vivamos pues en estricta conformidad con esa palabra Pesemos en su balanza todo y á todos en este mundo de maldad. No importa qué piensen los hombres, sino qué dice el Señor. Poco hace al caso cuáles sean las ideas de moda. "Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso." Cuanto más arreglemos nuestras ideas á las enseñanzas de nuestro Padre celestial, tanto mejor preparados nos hallaremos para el día del juicio. Amar lo que Dios ama, aborrecer lo que aborrece, aprobar lo que aprueba: he aquí en lo que consiste la religión más pura. Tan luego como percibamos que estamos tributando altos honores á lo que el Señor menosprecia, debemos inferir que nuestra religión es deficiente.

Estos versículos nos dan á conocer, por último, que la ley de Dios es excelsa y sacrosanta. Nuestro Señor Jesucristo dice quo "mas fácil es que pasen el cielo y la tierra, que no que caiga una tilde de la ley."

Durante su morada acá en la tierra Jesús siempre vindicó la majestad de la ley de Dios. Algunas veces protestó contra las adiciones de los hombres, señaladamente respecto del cuarto mandamiento. Otras veces protestó contra los que miraban con desprecio algunos de sus requisitos, y permitían que fuese abiertamente conculcada, como sucedió con los estatutos respecto el matrimonio. Siempre hizo alusión á ella con veneración. Siempre la magnificó y la engrandeció. La parte ceremonial era tipo del Evangelio, y había de cumplirse al pié de la letra. La parte moral era una revelación de los pensamientos del Todopoderoso, y debía ser obligatoria para los cristianos de todos los siglos.

En nuestros días es necesario defender constantemente la majestad de la ley de Dios. Pocos asuntos hay que los cristianos ignoren tanto como este. Algunos creen al parecer que los cristianos no tienen nada que hacer con la ley; que tanto la parte moral como la ceremonial fueron obligatorias solo por un período determinado, y que, con el Evangelio, fueron virtualmente abrogados el sacrificio diario y los diez mandamientos. Otros piensan, por otra parte, que la ley es obligatoria y que es solo por medio de la obediencia a ella que podemos salvarnos; pero que sus requisitos han sido de tal manera modificados por el Evangelio que podemos cumplir con ellos por medio de una obediencia imperfecta. Ambos conceptos son erróneos y contrarios á la Escritura.

Estemos persuadidos de que "la ley es buena si se usa de ella legítimamente." 1 Tim. 1:8. Su objeto es hacernos ver la santidad de Dios, por una parte, y nuestra propia maldad por otra; es convencernos del pecado y conducirnos hacia Cristo; es, en fin, enseñarnos como hemos de vivir después que hayamos abrazado el Evangelio, y señalarnos qué cosas hemos de practicar y qué cosas hemos de evitar. Quien así use de la ley de Dios verá que es un tesoro inapreciable para su alma. El cristiano que lo es de convicción dirá siempre: " Según el hombre interior me deleito en la ley de Dios." Rom. 7: 22.

NOTAS.    LUCAS 16:13-18.

15. Os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres. Los fariseos decantaban mucho su rectitud y santidad, en tanto que sus corazones rebosaban de maldad y de avaricia; y nuestro Señor les recordó que Dios sabe todos sus secretos.

17. Más fácil es que pasen el cielo y la tierra. Esta es non expresión en forma de proverbio, que denota la majestad eterna y el carácter obligatorio de la ley de Dios.

Una tilde. La palabra original significa el punto que en el hebreo distingue letras que son muy parecidas.

18. Cualquiera que despide á su mujer. No puede percibirse, a primera vista, que relación tenga este versículo con el que le precede. Parece, no obstante, que la concatenación de ideas es como sigue: "Tan ajeno de mi propósito es, oh fariseos, destruir la ley, que os quiero demostrar que he venido á ensalzarla y defenderla. Aunque os jactáis de venerarla, vosotros mismos la conculcáis en la parte referente al matrimonio. Vosotros habéis hollado la ley del divorcio, puesto que habéis permitido la separación de los cónyuges, por causas insignificantes y triviales. Así es que, aunque hacéis alarde de respetar la ley, estáis dando pábulo a la comisión del adulterio."

Necesario es que procedamos con mucha cautela para no ir á dar una interpretación errada al versículo arriba citado. En otro pasaje consta que nuestro Señor sancionó el divorcio cuando la causa fuese el adulterio. Este acto disuelve de hecho el vínculo conyugal, y la parte agraviada tiene derecho para casarse otra vez.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

El rico y Lázaro

Lucas 16.19-31

19  Había un hombre rico,  que se vestía de púrpura y de lino fino,  y hacía cada día banquete con esplendidez.

20  Había también un mendigo llamado Lázaro,  que estaba echado a la puerta de aquél,  lleno de llagas,

21  y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico;  y aun los perros venían y le lamían las llagas.

22  Aconteció que murió el mendigo,  y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;  y murió también el rico,  y fue sepultado.

23  Y en el Hades alzó sus ojos,  estando en tormentos,  y vio de lejos a Abraham,  y a Lázaro en su seno.

24  Entonces él,  dando voces,  dijo: Padre Abraham,  ten misericordia de mí,  y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua,  y refresque mi lengua;  porque estoy atormentado en esta llama.

25  Pero Abraham le dijo: Hijo,  acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida,  y Lázaro también males;  pero ahora éste es consolado aquí,  y tú atormentado.

26  Además de todo esto,  una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros,  de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros,  no pueden,  ni de allá pasar acá.

27  Entonces le dijo:  Te ruego,  pues,  padre,  que le envíes a la casa de mi padre,

28  porque tengo cinco hermanos,  para que les testifique,  a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

29  Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen;  óiganlos.

30  El entonces dijo: No,  padre Abraham;  pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos,  se arrepentirán.

31  Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas,  tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 16.19-31

La parábola que queda transcrita es, hasta cierto punto, única en su clase, pues es el solo pasaje de la Escritura, en que se nos dan á conocer las emociones que experimentan los malos después de la muerte. Por esta y otras muchas razones merece atención especial.

La primera lección que nos enseña es, que la situación temporal de un hombre no puede servirnos de índice del estado en que se encuentre para con Dios. Nuestro Señor Jesucristo describe dos hombres, uno de los cuales era muy rico, y el otro muy pobre. El uno daba magníficos banquetes todos los días, y el otro no era más que un mendigo que no poseía bienes algunos sobre la tierra. Y, sin embargo, el pobre poseía la gracia de Dios, y el rico no. El pobre vivía por la fe y seguía las huellas de Abrahán; el rico se había entregado á la disipación y los placeres, y "estaba muerto en sus delitos y pecados."

No nos dejemos dominar jamás de esa idea que está tan en boga en nuestros días, que el mérito de un hombre depende del monto de su renta, y que la persona que posee más dinero merece mayor aprecio. La Biblia no autoriza tal concepto: bien al contrario, sus doctrinas son diametralmente opuestas á él. "Mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles." 1 Cor. 1:26. "Ni se alabe el rico en sus riquezas: mas alábese en esto el que se hubiere de alabar, en entenderme y conocerme." Jer. 9:24. Que un hombre sea rico no quiere decir que haya sido justificado: que sea pobre no quiere decir que desagrade á Dios. Aquellos a quienes Dios ensalza son raras veces los ricos de este mundo. Si nosotros pesamos á los hombres en la misma balanza que Dios los pesa, tenemos que juzgar de sus méritos por sus virtudes.

La segunda lección que esta parábola nos enseña es, que la muerte es el fin de todo ser humano, cualquiera que sea la clase ó raza á que pertenezca. Tanto los sufrimientos del mendigo, como los banquetes suntuosos del rico, terminaron con la muerte. "Todo va á un lugar." Ecle. 3:20.

La muerte es un acontecimiento solemne cuya certeza nadie niega, pero del que pocos parecen cuidarse. Muchas personas comen, beben, hablan y forman planes como si fueran á vivir en este mundo para siempre. Todo cristiano verdadero debe guardarse de cometer este error. "El que desee vivir piadosamente," dijo un celebre teólogo, "debe pensar con frecuencia en su último día." Contra el desagrado, el descontento y la envidia del pobre; contra el orgullo, la vanidad y la arrogancia del acaudalado, uno de los mejores antídotos es pensar en la muerte.

La tercera lección que esta parábola nos enseña es, que á la hora de la muerte Dios cuida con especialidad de las almas de los creyentes. Nuestro Señor Jesucristo dice que cuando el mendigo murió " fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán."

Hay algo sumamente consolador en estas palabras. Poco ó nada sabemos de lo que experimentará el hombre después que deja de existir. Cuando se nos llegue la hora postrera, y nos hallemos en el lecho de muerte, seremos como viandantes á un mundo desconocido. En cambio, nos consolará el saber que los que expiran en brazos de Jesús no serán arrojados á las tinieblas, ni estarán sin albergue ni morada durante el tiempo que trascurra entre la muerte y la resurrección; mas encontrarán sosiego en el seno de los que hayan tenido fe como Abrahán. Nada les faltará, y lo que es todavía más, estarán "con Cristo " según dice S. Pablo.

Esta parábola nos enseña, en cuarto lugar, que hay un infierno de eterna duración. Nuestro Señor dice, en palabras inequívocas, que después de la muerte el rico estaba en el infierno y era atormentado, y describe con colores vivos cómo deseaba anhelosamente una gota de agua para refrescar su lengua, y cómo había una grande sima entre él y Abrahán, que nadie podía pasar. Hay pocos pasajes bíblicos que inspiren tanto pavor como este. Y téngase presente que, quien tales palabras pronunció, se complació en ejercer misericordia.

Que el castigo de los malvados es infalible y eterno es una verdad que tenemos que creer firmemente. Desde el día en que Satanás dijo á Eva: " No moriréis," no han faltado hombres que hayan negado dicha verdad. Desengañémonos: hay un infierno para los réprobos así como hay un cielo para los creyentes; habrá ira para con "los que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo." 2 Tes. 1:8. Huyamos de esa ira y acojámonos al gran Protector: Cristo Jesús.

Esta parábola nos enseña, en quinto lugar, que los no convertidos aprenden, cuando ya es demasiado tarde, cuánto vale el alma. Se nos dice que el rico deseaba que Lázaro fuera enviado á la casa de su padre, donde estaban sus cinco hermanos, para que no fueran estos también al lugar de tormento. En vida nada había hecho por su bien espiritual. Es bien probable que habían sido compañeros suyos en los goces mundanos, y que, como él, se habían desentendido completamente de las necesidades del alma. Pero, en muerte, reconoce la insensatez de que todos habían sido culpables, y desea que, si fuere posible, sean llamados al arrepentimiento.

La transformación intelectual que experimentarán los condenados después de la muerte, será uno do sus más terribles castigos. Ellos sabrán y entenderán muchas cosas que en vida rehusaron comprender. Descubrirán que, como Esaú, enajenaron su felicidad eterna por un plato de lentejas. Después de la muerte el escepticismo no tiene cabida.

Esta parábola nos enseña, por último, que ni aun los milagros más portentosos son parte á convencer á los que no quieren creer la palabra de Dios. El rico pensaba que si alguno de los muertos iba á ver á sus hermanos se arrepentirían. Se imaginaba que, si alguno se les apareciera del otro mundo, su corazón se ablandaría, a pesar de que habían leído en vano los libros de Moisés y de los profetas. La respuesta de Abrahán es solemne á la vez que instructiva: "Si no oyen á Moisés, y á los profetas, tampoco se persuadirán, aunque alguno se levantare de entre los muertos

El principio que estas palabras entrañan es de la mayor importancia. Las Sagradas Escrituras contienen todo lo que es necesario para nuestra salvación, y un mensajero del otro mundo no podría añadirles cosa alguna. Lo que los hombres necesitan para arrepentirse no es mayores pruebas, sino mayor deseo, mayor voluntad. Los muertos, aunque se levantasen de sus sepulcros, no podrían decirnos nada más de lo que la Biblia contiene; y después que se hubiera desvanecido algún tanto la novedad de sus palabras, no nos cuidaríamos más de ellas que de las palabras de cualquier viviente. Este ansiar por algo que no se posee, al propio tiempo que se descuida lo que se tiene, es la causa de la ruina eterna de millares de almas. Fe, mera fe en las Escrituras que nos han sido dadas por Dios, es lo primero que necesitamos para la salvación.

NOTAS. LUCAS 16:19-31.

19. Y había un hombre rico. Gran diversidad de conceptos se han emitido sobre la parábola del hombre rico y Lázaro. Desde los tiempos más antiguos algunos han querido que se considere como parábola, y otros como historia real y verdadera. Creemos que la verdad se encuentra entre los dos extremos. No opinamos que haya razón para no considerarla como histórica; mas, por otra parte, somos también de parecer que es una historia empleada para ejemplificar ana doctrina.

Hacía cada día banquete espléndidamente. Nótese que no se dice que el rico quebrantara abiertamente ninguno de los diez mandamientos. No se dice que fuera idólatra, blasfemo, homicida, adúltero ó ladrón. Pero era un hombre que no se había cuidado del bien de los demás, sino del suyo propio.

20. Un mendigo llamado Lázaro. No se sabe quien fue. No era el hermano de Marta y de María, de quien se hace mención en otro pasaje.

23. Al seno de Abrahán. Esta expresión alude probablemente al lugar de descanso al cual eran conducidos después de la muerte los judíos creyentes.

25 Acuérdate. Nótese esta expresión. El recuerdo del pasado será en el infierno uno de los peores tormentos.

26. Una grande sima está confirmada. Estas palabras enseñan claramente, que, para los que mueren en el pecado, no hay esperanza de salir del infierno. Los que entren en dicho lugar que quedarán allí para siempre.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
e-Sword
Versión 7.6.1
Copyright 200-2005
Rick Meyers
All Right reserved worldwide
E-Sword is given freely to all
To learn more visit:
www.e-sword.net/support.html
e-sword is a registered trademark of Rick

Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Lucas
J.C. C Ryle
Libros CLIE
Galvani, 115, Terrassa (Barcelona)

 

Ministerio 100% bíblico
Hacemos traducciones cristianas del Inglés - Español - Inglés
Consulta nuestro índice de libros que podemos traducir para tí.
Tenemos obras cristianas desde el siglo XV en formato electrónico.

"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

Este sitio está siendo desarrollado por:
Martha Iñiguez Moreno
Por favor, haga llegar cualquier comentario sobre el mismo a:

lady59cat@yahoo.com.mx


Ladycat