El Santo Evangelio según
San Lucas

Porque por gracia sois salvos

Búsqueda personalizada
Página principal

Página Principal
Regresar al listado de El Santo Evangelio según San Lucas
Regresar al listado del Santo Evangelio según San Lucas
Locations of visitors to this page

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús y Zaqueo

Lucas 19.1-10

1  Habiendo entrado Jesús en Jericó,  iba pasando por la ciudad.

2  Y sucedió que un varón llamado Zaqueo,  que era jefe de los publicanos,  y rico,

3  procuraba ver quién era Jesús;  pero no podía a causa de la multitud,  pues era pequeño de estatura.

4  Y corriendo delante,  subió a un árbol sicómoro para verle;  porque había de pasar por allí.

5  Cuando Jesús llegó a aquel lugar,  mirando hacia arriba,  le vio,  y le dijo: Zaqueo,  date prisa,  desciende,  porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.

6  Entonces él descendió aprisa,  y le recibió gozoso.

7  Al ver esto,  todos murmuraban,  diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

8  Entonces Zaqueo,  puesto en pie,  dijo al Señor: He aquí,  Señor,  la mitad de mis bienes doy a los pobres;  y si en algo he defraudado a alguno,  se lo devuelvo cuadruplicado.

9  Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa;  por cuanto él también es hijo de Abraham.

10  Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Mt. 18.11)

Lucas 19.10 Mt. 18.11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 19:1-10.

Estos versículos describen la salvación de un alma. La historia de Zaqueo, lo mismo que la de Nicodemo y de la mujer Samaritana, debiera ser frecuente asunto de estudio para todo cristiano.

En primer lugar se nos enseña que ninguno es tan malo que no pueda ser salvo, ó que esté fuera del alcance de la gracia de Cristo. Un acontecimiento más inesperado no puede concebirse. He aquí "el camello pasando por el ojo de una aguja," y el rico "entrando en el reino de Dios." ¡He aquí al avaro recaudador de diezmos transformado en cristiano bondadoso! Prueba de que para Dios nada es imposible.

La puerta de salvación que el Evangelio señala á los pecadores está abierta de par en par. No pretendamos cerrarla en nuestra ignorancia y fanatismo. Cristo puede salvar de una manera ilimitada, y aun el pecador más vil puede obtener perdón si viene á él. Ofrezcamos sin recelo el Evangelio aun á los hombres más bajos y malvados, y digámosles: "Esperanza hay para vosotros si os arrepentís." "Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, serán tornados como la lana." Isa. 1:18.

Estos versículos nos enseñan, en segundo lugar, que las cosas más pequeñas é insignificantes son ocasión muchas veces de la salvación de un alma. Se nos dice que Zaqueo quería ver á Jesús para saber quien era; pero que no podía por ser pequeño de estatura. La curiosidad, y nada más que la curiosidad, parece haber sido lo que lo movió, y una vez que experimentó el deseo, se resolvió á satisfacerlo. Con ese fin corrió hacia el camino y se subió en un árbol. En cuanto sobre semejantes acontecimientos le es dado penetrar al hombre, ese acto fue el que inició su nueva vida. Nuestro Señor se detuvo debajo del árbol y le dijo: "Desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa." Desde ese momento Zaqueo experimentó un cambio radical. Por la mañana se había levantado incrédulo, por la noche se acostó cristiano.

Jamás menospreciemos el día de los "pequeños principios." Zac. 4:10. Para toda obra se necesita un principio, y en las operaciones espirituales es muchas veces muy pequeño. ¿Observamos que uno de nuestros hermanos empieza á hacer uso de loa medios de gracia que antes desdeñaba? ¿Lo vemos concurrir á la iglesia a oír la predicación del evangelio, después de haber profanado el domingo por mucho tiempo? Cuando percibamos tales cosas traigamos á la memoria la historia de Zaqueo, y abriguemos buenas esperanzas de su cambio de vida. No lo tratemos con desabrimiento porque los incentivos que lo impelan á concurrir á la iglesia no sean de buen carácter. Es mejor oír el Evangelio por mera curiosidad, que no oírlo absolutamente.

Estos versículos nos enseñan, en tercer lugar, que Cristo se compadece de los pecadores y tiene poder para cambiar los corazones. Un ejemplo más asombroso que el de que tratamos es difícil de concebir. Sin ser solicitado, nuestro Señor se detiene y habla á Zaqueo. Sin ser solicitado á ello, se ofrece como huésped en la casa de un pecador. Sin ser solicitado, hace penetrar en el corazón de un publicano la gracia renovadora del Espíritu, y le da ese mismo día un lugar entre los hijos de Dios. Jer. 3:19.

Á vista de un pasaje como este no es posible ensalzar debidamente la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Ni podemos afirmar de la manera que debiéramos, que siempre tiene voluntad y poder sin límites para salvar á los pecadores  y que la salvación no se obtiene por medio de las obras, sino por medio de la gracia. Si alguna alma se ha salvado sin haber ejecutado nada que la hiciese merecedora del cielo, esa alma fue la de Zaqueo. Penetrémonos bien de estas doctrinas y no las arrojemos al olvido; son más valiosas que los rubíes. La gracia de Dios es lo único que puede dar descanso al hombre á la hora de la muerte. Démoselas á conocer á todos á quienes hablemos sobre asuntos espirituales y recordémosles aquellas palabras de Jesucristo: "He aquí yo estoy parado á la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz, y me abriere la puerta, entraré á él y cenaré con él, y él conmigo."

El pasaje de que tratamos nos enseña, por ultimo, que los que experimentan el cambio de corazón dan siempre a conocer su conversión por medio de manifestaciones exteriores. Zaqueo, según nos refiere la Escritura, dijo al Señor: "La mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, se lo vuelvo con los cuatro tantos. Había algo real en esas palabras; ellas contienen una prueba inequívoca de que Zaqueo había cambiado de sentimientos y de vida. Cuando un rico empieza á distribuir sus riquezas, y un concusionario empieza á indemnizar, podemos decir con seguridad, que "lo viejo se pasó ya, y que todo es hecho nuevo." 2 Cor. 6:19. Esas palabras indicaban una resolución firme. "Doy," "vuelvo," dice Zaqueo. No se refiere á propósitos que ha hecho para el porvenir. Habiendo sido perdonado sin merecerlo, y habiendo sido transportado de la muerte á la vida, Zaqueo pensó que debía empezar al punto á mostrar en manos de quien se había entregado y á quien servia.

El cristiano que desee dar á conocer que es creyente verdadero, debe seguir el ejemplo de Zaqueo. Como este, debe abandonar los pecados que más lo hayan dominado, y practicar las virtudes cristianas que más haya descuidado. De todos modos, el cristiano debe vivir de manera que todos sepan que es creyente. La fe que no purifique el corazón y la vida es una fe espuria. La virtud que no se puede ver como la luz, no es verdadera virtud sino hipocresía. El corazón que realmente ha experimentado la gracia de Cristo, aborrece el pecado como por instinto.

Antes de terminar la consideración do este pasaje meditemos sobre el último versículo: "El Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido." Es como Salvador más bien que como juez que Jesús quiere que sus criaturas lo reconozcan. Esforcémonos por conocerlo bajo ese carácter. Aseguremos la salvación de nuestras almas, y cuando nos hayamos convertido, exclamemos: " ¿Qué pagaremos á Jehová por todos sus beneficios sobre nosotros?"

NOTAS.   LUCAS 19:1-10.

2. Y, he aquí, etc. Bueno es no pasar por alto la velación que existe entre la historia de Zaqueo y el capítulo precedente del Evangelio. En este se hizo referencia á lo difícil que es que un rico se salve. En la historia de Zaqueo vemos que nada es imposible para Dios.

4. Se subió en un sicómoro. Es preciso no olvidar que tal acto debió de atraer sobre Zaqueo el ludibrio de los circunstantes. Que un hombre rico corriese por el camino y se subiese á un árbol para ver á un maestro de religión, debió parecer ridículo en verdad.

5. Entonces él descendió.....y le recibió. En ese momento fue precisamente que tuvo lugar la conversión de Zaqueo. La asombrosa condescendencia del celebre Maestro fue el medio de que se valió el Espíritu para renovar su corazón.

7. Murmuraban. Sin duda quienes murmuraron fueron los fariseos y sus secuaces, no los discípulos.

8. Entonces Zaqueo puesto en pie. Algunos suponen que nuestro Señor permaneció un día ó dos en la casa de Zaqueo, y que este pronunció las palabras contenidas en el versículo ocho cuando su huésped estaba para partir. Es más probable, sin embargo, que nuestro Señor aceptara la hospitalidad de Zaqueo solo por un rato.

Doy á los pobres. Qué contraste tan grande entre la conducta de Zaqueo y la del príncipe á que alude el pasaje anterior.

10. El Hijo del hombre vino, etc. Estas palabras parecen haber sido pronunciadas en réplica a la observación de que Él había entrado á posar con un pecador.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Parábola de las diez minas

Lucas 19.11-27

11  Oyendo ellos estas cosas,  prosiguió Jesús y dijo una parábola,  por cuanto estaba cerca de Jerusalén,  y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12  Dijo,  pues: Un hombre noble se fue a un país lejano,  para recibir un reino y volver.

13  Y llamando a diez siervos suyos,  les dio diez minas, *(Moneda que correspondía a 100 dracmas (מנה, māneh; μνᾶ, mná, λίτρα, lítra; Latín, libra))  y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14  Pero sus conciudadanos le aborrecían,  y enviaron tras él una embajada,  diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15  Aconteció que vuelto él,  después de recibir el reino,  mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero,  para saber lo que había negociado cada uno.

16  Vino el primero,  diciendo: Señor,  tu mina ha ganado diez minas.

17  El le dijo: Está bien,  buen siervo;  por cuanto en lo poco has sido fiel,  tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18  Vino otro,  diciendo: Señor,  tu mina ha producido cinco minas.

19  Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20  Vino otro,  diciendo:  Señor,  aquí está tu mina,  la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21  porque tuve miedo de ti,  por cuanto eres hombre severo,  que tomas lo que no pusiste,  y siegas lo que no sembraste.

22  Entonces él le dijo: Mal siervo,  por tu propia boca te juzgo.  Sabías que yo era hombre severo,  que tomo lo que no puse,  y que siego lo que no sembré;

23  ¿por qué,  pues,  no pusiste mi dinero en el banco,  para que al volver yo,  lo hubiera recibido con los intereses?

24  Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina,  y dadla al que tiene las diez minas.

25  Ellos le dijeron: Señor,  tiene diez minas.

26  Pues yo os digo que a todo el que tiene,  se le dará;  mas al que no tiene,  aun lo que tiene se le quitará. (Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc. 8.18)

27  Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos,  traedlos acá,  y decapitadlos delante de mí. (Mt. 25.14-30)

Lucas 19.26 Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc. 8.18

Mt. 13.12 Porque a cualquiera que tiene,  se le dará,  y tendrá más;  pero al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado

Mr. 4.25 Porque al que tiene,  se le dará;  y al que no tiene,  aun lo que tiene se le quitará

Lc. 8.18 Mirad,  pues,  cómo oís;  porque a todo el que tiene,  se le dará;  y a todo el que no tiene,  aun lo que piensa tener se le quitará

Lucas 19.11-27 Mt. 25.14-30 14  Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos,  llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15  A uno dio cinco talentos,  y a otro dos,  y a otro uno,  a cada uno conforme a su capacidad;  y luego se fue lejos. 16  Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos,  y ganó otros cinco talentos 17  Asimismo el que había recibido dos,  ganó también otros dos. 18  Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra,  y escondió el dinero de su señor. 19  Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,  y arregló cuentas con ellos. 20  Y llegando el que había recibido cinco talentos,  trajo otros cinco talentos,  diciendo: Señor,  cinco talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21  Y su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor. 22  Llegando también el que había recibido dos talentos,  dijo: Señor,  dos talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23  Su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor. 24  Pero llegando también el que había recibido un talento,  dijo:  Señor,  te conocía que eres hombre duro,  que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25  por lo cual tuve miedo,  y fui y escondí tu talento en la tierra;  aquí tienes lo que es tuyo.

26  Respondiendo su señor,  le dijo: Siervo malo y negligente,  sabías que siego donde no sembré,  y que recojo donde no esparcí. 27  Por tanto,  debías haber dado mi dinero a los banqueros,  y al venir yo,  hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28  Quitadle,  pues,  el talento,  y dadlo al que tiene diez talentos. 29  Porque al que tiene,  le será dado,  y tendrá más;  y al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado. 30  Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 19:11-27.

Es bien claro cuál fue el objeto que se propuso nuestro Señor al pronunciar la parábola que acabamos de transcribir. Fue el de poner un dique á las infundadas esperanzas que los apóstoles se habían formado respecto á su reino. El bosquejo que en ella hizo del presente y del futuro ofrece asunto para serias meditaciones.

En estos versículos se nos enseña, primeramente, en qué lugar mora actualmente Jesucristo. La parábola lo describe como un noble que partió á una tierra remota con el fin de tomar para sí un reino, y volver después.

Cuando Jesús partió de este mundo, ascendió al cielo, coronado con la victoria y "llevando cautiva la cautividad;" y al presente está allí sentado, á la diestra de Dios, haciendo las veces de sumo sacerdote de su pueblo, é intercediendo por éste constantemente. Empero, no permanecerá siempre en ese lugar, mas saldrá de él, del santo de los santos, para bendecir á su pueblo, y revestido de poder y gloria poner á sus enemigos debajo de sus plantas y establecer su reino universal.

Este pasaje nos da á conocer, en seguida, que lugar ocupan los que hayan profesado la fe cristiana. Nuestro Señor los compara con unos siervos á quienes había sido encomendada una cantidad de dinero con órdenes estrictas de emplearla bien: "Negociad entre tanto que vengo."

Los privilegios de que gozan los cristianos en comparación con los paganos, son otras tantas minas que Cristo les ha dado, y de las cuales algún día tendrán que dar cuenta. En el último día no se pesarán nuestras acciones en la misma balanza que las del Cafre ó del chino que jamás vieron la Biblia ni oyeron hablar de la trinidad y de la crucifixión. Por lo común nos olvidamos que sobre nosotros pesa una inmensa responsabilidad. Á quien mucho se le ha dado mucho le será exigido.

También se nos enseña con esta parábola, que todos los cristianos tendrán indefectiblemente que dar cuenta de sus acciones. Cuando el noble regresó, "mandó llamar á sí aquellos siervos á quienes había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

Vendrá un día en que nuestro Señor Jesucristo juzgará á su pueblo y en que recompensará á cada individuo de acuerdo con sus obras. El mundo no seguirá siempre el mismo curso que sigue ahora. El desorden, la confusión, la hipocresía, el pecado impune no permanecerán perdurablemente sobre la faz de la tierra. El gran trono blanco será erigido, y el Juez universal se sentará sobre él; los muertos serán resucitados; todos los vivientes comparecerán ante el tribunal; los libros serán abiertos; y, nobles y plebeyos, ricos y pobres, sabios é ignorantes, todos, todos tendrán que dar cuenta á Dios, y todos recibirán una sentencia cuyos efectos serán eternos.

Con esta parábola se nos da á entender, además, cuál será el galardón de los verdaderos cristianos. Nuestro Señor dijo que los que resultaren ser siervos fieles recibirán honra y provecho. El premio de cada uno será proporcionado á su consagración á los deberes que le hayan tocado en suerte. A uno se le dará autoridad sobre diez ciudades, y á otro sobre cinco.

En la apariencia los hijos de Dios reciben pocas recompensas en la vida presente. Muchas veces se les llena de baldón, y para entrar en el reino de Dios tienen que pasar muchos trabajos. Es que los goces que acarrea la piedad no consisten en bienes terrenales sino en la paz interior, la esperanza y el placer de creer. Además, algún día serán abundantemente recompensados; y se llenarán de asombro al ver que su maestro les da un premio inapreciable por todo lo que han tenido que sufrir por amor suyo. "Lo que en este tiempo se padece, no es digno de compararse con la gloria venidera .que en nosotros ha de ser manifestada." Rom. 8:18.

Estos versículos nos enseñan, por último, cuan inevitable será en el día postrero la condenación de los hombres irreligiosos. En ellos se nos refiere que uno de los siervos no había hecho cosa alguna de utilidad con el dinero de su señor, sino que lo colocó en un pañezuelo. También se nos dice cómo fueron vanas las palabras que pronunció en defensa propia, y como fue castigado por no haber hecho buen uso de lo que se le había confiado. Ni es difícil determinar de qué clase de personas es tipo ese hombre: lo es de todos los impíos, y el castigo que recibió simboliza el castigo á que estos serán condenados en el último día.

No olvidemos qué fin es el que espera á los impíos. No hay medio alguno de evadir la terrible majestad del día del juicio. Las falsas protestas de fe, y la mera formalidad en el cumplimiento de los ritos exteriores, no serán parte á obtenernos del eterno Juez una sentencia favorable. Las disculpas con que tantas personas tranquilizan ahora su conciencia serán vanas ante el tribunal de Cristo. Los que han poseído privilegios y talentos especiales, y no han hecho uso de ellos, tendrán que lamentar su negligencia.

Estos son pensamientos solemnes. ¿Quién se atreverá á levantar la cerviz en el gran día en que el Señor de cielos y tierra pida cuenta de sus minas? No es importuno terminar la consideración de esta parábola con las siguientes palabras de S. Pedro: "Estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis de él hallados sin mácula y sin reprensión, en paz." 2 Pedro 3:14.

NOTAS.    LUCAS 19:11-27.

11. Y oyendo ellos estas cosas. Los que seguían a nuestro Señor le habían oído decir que él había venido al mundo a cumplir una gran misión, á salvar á los que se habían perdido; y seguramente se imaginaron que había venido á restaurar el reino de Israel, y á emancipar á los judíos del poder de los romanos. Por lo tanto se propuso hacerles ver el error de que adolecían.

Dijo una parábola. Hay una analogía muy pronunciada entre esta parábola y la de los talentos, contenida en el Evangelio de S. Mateo. Sin embargo, las dos fueron pronunciadas en ocasiones distintas y difieren en un respecto bien importante, es á saber: las sumas dadas á los siervos. Según la parábola que refiere S. Mateo, los siervos recibieron diferentes sumas; según la que refiere S. Lucas, todos recibieron igual cantidad.

12.  Un hombre noble.    Dicho hombre simbolizó, sin duda, á Jesucristo.

Partió lejos á una tierra.   Estas palabras se refieren á la ascensión del Señor.

A tomar para sí un reino. La mayor parte de los comentadores están de acuerdo en creer que estas palabras aluden á una costumbre que prevalecía en los países orientales en la época que vivió Jesús sobre la tierra. Los príncipes y reyes de las provincias que estaban bajo el poder de los Césares, hacían viajes á Roma para recibir la autoridad real de manos del emperador romano.

13. Diez minas. Una mina valía setenta francos, según unos; y noventa, según otros.

14. Sus ciudadanos le aborrecían. Este versículo describe la conducta de los judíos para con Cristo, tanto durante el tiempo que vivió en medio de ellos, como después que hubo ascendido al cielo.

16. Tu, mina ha ganado, etc. Esta expresión nos da á conocer en qué consiste la humildad del discípulo de Jesucristo. El siervo no dijo que la ganancia era debida á su habilidad, sino que la mina la había obtenido.

17. Autoridad sobre diez ciudades. He aquí lo que el escritor Henry observa sobre este particular: "Habrá grande gloria en el cielo. Todo cáliz de felicidad será colmado; pero no todos los cálices serán iguales: los grados de gloria en la morada serán en proporción á los grados de utilidad acá abajo.

26. Al que tuviere......mas al que no tuviere.    Es evidente que en este versículo se ha hecho uso de una elipsis. Por "el que tuviere" debe entenderse todo cristiano que no solo ha recibido privilegios sino los ha sabido aprovechar. "El que no tuviere " significa el que se contenta con el conocimiento que posee de las doctrinas del Cristianismo, y no lo emplea ni para bien de su alma ni para pro mover la gloria do Dios.

27. Aquellos de mis enemigos, etc. Según parece, lo que estos versículos significan es que los judíos que continuaron y murieron en la incredulidad, cuando Jesús estuvo en medio de ellos, serán terriblemente castigados en el último día.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

La entrada triunfal en Jerusalén

Lucas 19.28-44

28  Dicho esto,  iba delante subiendo a Jerusalén.

29  Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania,  al monte que se llama de los Olivos,  envió dos de sus discípulos,

30  diciendo: Id a la aldea de enfrente,  y al entrar en ella hallaréis un pollino atado,  en el cual ningún hombre ha montado jamás;  desatadlo,  y traedlo.

31  Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis?  Le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

32  Fueron los que habían sido enviados,  y hallaron como les dijo.

33  Y cuando desataban el pollino,  sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

34  Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

35  Y lo trajeron a Jesús;  y habiendo echado sus mantos sobre el pollino,  subieron a Jesús encima.

36  Y a su paso tendían sus mantos por el camino.

37  Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos,  toda la multitud de los discípulos,  gozándose,  comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,

38  diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor;  paz en el cielo,  y gloria en las alturas!

39  Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro,  reprende a tus discípulos.

40  El,  respondiendo,  les dijo: Os digo que si éstos callaran,  las piedras clamarían.

(Sal. 118.26)

La entrada triunfal en Jerusalén

Lucas 19.28-44 Mt. 21.11-11; Mr. 11.1-11; Jn. 12.12-19

Mt. 21.11-11 1  Cuando se acercaron a Jerusalén,  y vinieron a Betfagé,  al monte de los Olivos,  Jesús envió dos discípulos, 2  diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros,  y luego hallaréis una asna atada,  y un pollino con ella;  desatadla,  y traédmelos. 3  Y si alguien os dijere algo,  decid: El Señor los necesita;  y luego los enviará. 4  Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta,  cuando dijo: 5  Decid a la hija de Sion:   He aquí,  tu Rey viene a ti,   Manso,  y sentado sobre una asna,   Sobre un pollino,  hijo de animal de carga. 6  Y los discípulos fueron,  e hicieron como Jesús les mandó; 7  y trajeron el asna y el pollino,  y pusieron sobre ellos sus mantos;  y él se sentó encima. 8  Y la multitud,  que era muy numerosa,  tendía sus mantos en el camino;  y otros cortaban ramas de los árboles,  y las tendían en el camino. 9  Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba,  diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David!  ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!¡Hosanna en las alturas! 10  Cuando entró él en Jerusalén,  toda la ciudad se conmovió,  diciendo: ¿Quién es éste? 11  Y la gente decía: Este es Jesús el profeta,  de Nazaret de Galilea.

Mr. 11.1-11 1  Cuando se acercaban a Jerusalén,  junto a Betfagé y a Betania,  frente al monte de los Olivos,  Jesús envió dos de sus discípulos, 2  y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros,  y luego que entréis en ella,  hallaréis un pollino atado,  en el cual ningún hombre ha montado;  desatadlo y traedlo. 3  Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso?  Decid que el Señor lo necesita,  y que luego lo devolverá. 4  Fueron,  y hallaron el pollino atado afuera a la puerta,  en el recodo del camino,  y lo desataron. 5  Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? 6  Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado;  y los dejaron. 7  Y trajeron el pollino a Jesús,  y echaron sobre él sus mantos,  y se sentó sobre él. 8  También muchos tendían sus mantos por el camino,  y otros cortaban ramas de los árboles,  y las tendían por el camino. 9  Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces,  diciendo: ¡Hosanna! (Sal. 118.25) ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! (Sal. 118.26) 10  ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!  ¡Hosanna en las alturas! 11  Y entró Jesús en Jerusalén,  y en el templo;  y habiendo mirado alrededor todas las cosas,  como ya anochecía,  se fue a Betania con los doce.

Jn. 12.12-19 12  El siguiente día,  grandes multitudes que habían venido a la fiesta,  al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13  tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle,  y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor,  el Rey de Israel! 14  Y halló Jesús un asnillo,  y montó sobre él,  como está escrito: 15  No temas,  hija de Sión;

 He aquí tu Rey viene,

 Montado sobre un pollino de asna. 16  Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio;  pero cuando Jesús fue glorificado,  entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él,  y de que se las habían hecho. 17  Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro,  y le resucitó de los muertos. 18  Por lo cual también había venido la gente a recibirle,  porque había oído que él había hecho esta señal. 19  Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada.  Mirad,  el mundo se va tras él.

Lucas 19.38 Sal. 118.26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová;

 Desde la casa de Jehová os bendecimos

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Purificación del Templo

Lucas 19.45-48

45  Y entrando en el templo,  comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,

46  diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; (Is. 56.7) mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. (Jer. 7.11)

47  Y enseñaba cada día en el templo; (Lc. 21.37) pero los principales sacerdotes,  los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.

48  Y no hallaban nada que pudieran hacerle,  porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

Purificación del Templo

Lucas 19.45-48 Mt. 21.12-17; Mr. 11.15-19; Jn. 2.13-22

Mt. 21.12-17 12  Y entró Jesús en el templo de Dios,  y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo,  y volcó las mesas de los cambistas,  y las sillas de los que vendían palomas; 13  y les dijo: Escrito está: Mi casa,  casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 14  Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos,  y los sanó. 15  Pero los principales sacerdotes y los escribas,  viendo las maravillas que hacía,  y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David!  se indignaron,  16  y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen?  Y Jesús les dijo:  Sí;  ¿nunca leísteis: 

 De la boca de los niños y de los que maman  Perfeccionaste la alabanza? 17  Y dejándolos,  salió fuera de la ciudad a Betania,  y posó allí.

Mr. 11.15-19 15  Vinieron,  pues,  a Jerusalén;  y entrando Jesús en el templo,  comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo;  y volcó las mesas de los cambistas,  y las sillas de los que vendían palomas; 16  y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 17  Y les enseñaba,  diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. (Jer. 7.11) 18  Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes,  y buscaban cómo matarle;  porque le tenían miedo,  por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. 19  Pero al llegar la noche,  Jesús salió de la ciudad.

Jn. 2.13-22 12  Después de esto descendieron a Capernaúm,  él,  su madre,  sus hermanos y sus discípulos;  y estuvieron allí no muchos días. 13  Estaba cerca la pascua de los judíos;  y subió Jesús a Jerusalén, 14  y halló en el templo a los que vendían bueyes,  ovejas y palomas,  y a los cambistas allí sentados. 15  Y haciendo un azote de cuerdas,  echó fuera del templo a todos,  y las ovejas y los bueyes;  y esparció las monedas de los cambistas,  y volcó las mesas; 16  y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto,  y no hagáis de la casa de mí Padre casa de mercado. 17  Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. 18  Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras,  ya que haces esto? 19  Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo,  y en tres días lo levantaré. 20  Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo,  ¿y tú en tres días lo levantarás? 21  Más él hablaba del templo de su cuerpo. 22  Por tanto,  cuando resucitó de entre los muertos,  sus discípulos se acordaron que había dicho esto;  y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Lucas 19.46 Is. 56.7 yo los llevaré a mi santo monte,  y los recrearé en mi casa de oración;  sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar;  porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

Lucas 19.46 Jer. 7.11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre?  He aquí que también yo lo veo,  dice Jehová.

Lucas 19.47 Lc. 21.37 Y enseñaba de día en el templo;  y de noche,  saliendo,  se estaba en el monte que se llama de los Olivos.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 19:28-40.

Notemos, en primer lugar, la omnisciencia divina que en Cristo revelan estos versículos. Mandó á dos de sus discípulos que fueran á una aldea vecina, y les dijo que á la entrada encontrarían un pollino en el cual no se había sentado hombre alguno. Es decir, les expresó con tanta exactitud lo que verían y oirían como si ya todo hubiera tenido lugar.

El lector atento observará que en otros pasajes del Evangelio se nota la misma circunstancia. En uno se nos dice que Él sabía cuales eran los pensamientos de sus enemigos; en otro, que conocía lo que pasaba en el interior del hombre; y en otro, que desde el principio sabía quienes eran los que no creían y quien le había de entregar. Tal conocimiento es un atributo que solo pertenece á Dios.

La omnisciencia de Cristo debiera alarmar á los pecadores é inclinarlos al arrepentimiento. "No hay tinieblas ni sombra de muerte en que se encubran los que obran maldad." Si van á un retrete privado, allí los sigue la vista de Cristo. Si en lo oculto traman villanías y maldades, Cristo los observa. Si en secreto hablan contra las personas rectas y piadosas, Cristo los oye. Tal vez logren engañar á los hombres, mas no pueden engañar al Señor.

Al pensar en el conocimiento ilimitado de Cristo el verdadero cristiano debiera llenarse de esperanza y sentirse impulsado á hacer mayores bienes sobre la tierra. Cristo lo ve constantemente, y oye cada palabra que sale de sus labios, y lee todos los pensamientos que cruzan su mente. Que no se aflija, pues, cuando el mundo lo injurie ó calumnie. Que diga en tales casos: "Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo."

Notemos, por otra parte, cuan pública fue la entrada de nuestro Señor en Jerusalén. Se nos dice que entró montado en un pollino, como un rey cuando regresa á la capital de su reino ó un vencedor que vuelve en triunfo á su patria. En el pasaje se refiere, además, que al acercarse á la ciudad lo rodeó una multitud de sus discípulos que regocijándose comenzó á alabar á Dios á gran voz. Este episodio es de una naturaleza bien distinta del resto de la vida de nuestra Señor. Él, por lo general, procuraba evadirse de la observación pública, se retiraba al desierto y encargaba á los que sanaba que no contasen á nadie lo acontecido. En la ocasión de que tratamos, deja á un lado la reserva y parece deseoso de que todos perciban y noten con cuidado todo lo que hace.

Á primera vista no es fácil descubrir las razones que tuviera nuestro Señor para adoptar semejante línea de conducta; pero, después de que se haya reflexionado un poco sobre el asunto, la dificultad desaparecerá. El sabía que ya se acercaba el día en que había de morir en la cruz por los pecadores. Su obra como Profeta, en lo que tenia relación a su misión terrenal, había terminado. Mas todavía le faltaba llevar á cabo la obra de ofrecerse á sí mismo como sacrificio expiatorio y como sustituto de los pecadores. Antes de que esa obra fuese cumplida quería llamar hacia sí la atención de los judíos. El Cordero de Dios iba á ser inmolado: bueno era, por tanto, que todos los Israelitas dirigiesen los ojos hacia él. No era posible que un acontecimiento de tan alta significación tuviese lugar en lo oculto.

Démosle gracias al Todopoderoso de que la muerte de nuestro Señor Jesucristo fuese un acontecimiento tan público y notorio. Si hubiera sido apedreado de repente en un motín, ó degollado secretamente en una prisión, como Juan el Bautista, no habrían faltado judíos y gentiles incrédulos que hubieran negado del todo la muerte del Hijo de Dios. Dios en su sabiduría dirigió los acontecimientos de tal manera que no hubiese lugar á tal negación. Por diversos que sean los dictámenes de los hombres acerca de los efectos expiatorios de la muerte del Redentor, sobre su muerte misma, como acontecimiento histórico, no hay duda alguna. Á vista de todos entró Jesús en Jerusalén pocos días antes de su muerte; á vista de todos anduvo por las calles de la ciudad y pronunció palabras edificantes hasta el día en que fue traicionado. Públicamente fue conducido ante los sumos sacerdotes y ante Pilatos, y fue condenado; en público también lo llevaron al Calvario y lo clavaron en la cruz. Su muerte fue el acontecimiento más público de su historia acá en la tierra; y esa muerte fue la vida del mundo. Juan 6: 51.

Terminemos este pasaje con la consoladora reflexión de que el gozo que sintieron los discípulos de Jesucristo á su entrada en Jerusalén es nada comparado con el que todos los creyentes experimentarán cuando Él aparezca otra vez revestido de gloria y majestad. El primero tuvo pronto fin y se tornó en lágrimas de amargura: el segundo será sempiterno. El primer gozo fue á menudo interrumpido por la irrisión de encarnizados enemigos: el segundo no estará expuesto á tales interrupciones. Ni una palabra se dirá contra el Rey cuando se presente otra vez en el trono de su gloria. "Ante El se hincará toda rodilla y toda lengua confesará que El es el Señor."

NOTAS.   LUCAS 19:28-40.

3O. Hallaréis un pollino. Nótese que la entrada en Jerusalén es uno de loa pocos sucesos de la historia de nuestro Señor que ha sido referido en todos los cuatro Evangelios.

No estará por demás observar que nada tenia de indigno ó deshonroso que un alto personaje montase en un pollino, pues esa era y aun es la costumbre en los países de oriente.

31. El Señor le ha menester. No se sabe con certeza si estas palabras habrían de ejercer en el ánimo del dueño del pollino un influjo milagroso; ó si dicho hombre tomaría en consideración que solo se le pedía el animal en calidad de préstamo para una persona distinguida. Parece que más bien fue lo primero.

 

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 19:41-48.

En estos versículos se revela, en primer lugar, cuan grande es la ternura y compasión de Cristo para con los pecadores. Se nos dice que cuando el Salvador se acercó á Jerusalén por última vez, contempló la ciudad y lloró sobre ella. Él sabía bien cual era el carácter de los habitantes de Jerusalén. Su crueldad, su hipocresía, su obstinación, su preocupación en contra de la verdad no le eran desconocidas. También sabía cual seria su conducta para con él. La sentencia injusta, el acto de ponerlo en manos de los gentiles, sus sufrimientos, su crucifixión, todo estaba ante su mente. Y, sin embargo de todo esto se compadeció de Jerusalén. "Viendo la ciudad lloró sobre ella."

Estamos gravemente equivocados si creemos que Jesús vela solo sobre los creyentes. Él se interesa en la suerte de todos. Tiene un corazón tan tierno que puede bien apiadarse de la humanidad entera. Se compadece del hombre que continúa en su maldad así como tiene afecto especial hacer las ovejas que oyen su voz y le siguen; no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.

Se nos da á entender en este pasaje, en segundo lugar, que hay una ignorancia en materias religiosos que es pecaminosa y reprensible. Nuestro Señor anunció desgracias á Jerusalén "por cuanto no conoció el tiempo de su visitación." Habiendo podido conocer que ya se habían llegado los días del Mesías y que Jesús Nazareno era ese Mesías, prefirió ignorarlo todo. Su pueblo cerró los ojos ante los presagios de la época. Por eso, un juicio terrible vendría sobre ella.

El principio que así sentó nuestro Señor es de suma importancia, pues enseña claramente que no toda ignorancia es disculpable, y que, ante los ojos de Dios, es una falta muy grave no percibir la verdad cuando ha habido oportunidad para ello. Hasta cierto punto somos responsables por nuestros conocimientos, y si por indolencia, ó á causa de nuestras preocupaciones, permanecemos en la ignorancia, esa falta nos acarreará la miseria eterna.

En estos versículos se nos enseña, en tercer lugar, que Dios se digna, de cuando en cuando, hacer á los hombres especiales llamamientos y ofrecerles oportunidades también especiales. Nuestro Señor dijo que Jerusalén no conocía el tiempo de su visitación. Jerusalén tuvo una época en que se le ofrecieron señaladas mercedes y prerrogativas : el mismo Hijo de Dios habitó en su seno ; los milagros más portentosos que jamás hombre alguno había contemplado, fueron obrados en su recinto ; dentro de sus murallas se oyeron los sermones más admirables que los hombres tuvieron jamás la dicha de oír. Jamás ciudad alguna, fue exhortada con tanto encarecimiento como lo fue Jerusalén en los días que nuestro Señor habitó sobre la tierra. Las exhortaciones fueron, á la verdad, tan notables, tan enérgicas, tan diferentes de las que la ciudad había recibido en otros tiempos, que parece imposible que hubieran sido desoídas. Sin embargo, consta que fueron desdeñadas; y nuestro Señor dijo que ese desprecio era uno de los pecados más graves de la ciudad. La materia de que tratamos es de suyo harto profunda y misteriosa. Preciso es que procedamos con mesura y precaución para que no vayamos á caer en contradicciones. Según parece, no cabe duda que las iglesias, las naciones, y aun los individuos reciben á veces de la Divinidad manifestaciones especiales, y que el menosprecio de tales manifestaciones ha dado principio á su decadencia espiritual. Por qué razón ha de tener esto lugar en algunos casos y no en otros, es cosa que no podemos explicar. Hechos históricos de claridad bien reconocida parecen demostrarlo. Tal vez en el postrer día se manifieste al mundo entero que hubo épocas en la vida de muchos que murieron sin arrepentirse, en que Dios parecía allegarse á ellos, en que tenían la conciencia despierta y en que parecían distar de la salvación solo un paso. Esas épocas resultarán ser sin duda, lo que Cristo denominó "tiempos de visitación."

Aunque el asunto es profundo, la importantísima lección que nos enseña es práctica. Esa lección es, que debemos cuidar de no extinguir las convicciones que ardan en el pecho ni acallar la voz de la conciencia. Muchas veces con el acto de desoír este admonitor secreto cerramos para siempre la puerta de nuestra salvación. Esa voz es una visitación de Dios.

Estos versículos nos enseñan, últimamente, cuánto reprueba Cristo la profanación de las cosas santas. Se nos refiere que arrojó del templo á los que vendían y compraban, y les dijo que habían hecho la casa de Dios "cueva de ladrones." El sabía bien cuan ignorantes y ceremoniosos eran los ministros del templo; y tampoco ignoraba que pronto el templo y su culto llegarían á su fin, que el velo seria rasgado, y que no habría más sacerdotes. Mas quería darnos á entender que hemos de mirar con reverencia todo lugar en donde se rinda adoración al Altísimo.

Siempre que concurramos á alguna iglesia ó casa de oración, recordemos la conducta de nuestro Señor en la ocasión referida. Cierto es que las iglesias evangélicas no son como los templos judaicos: no tienen ni altares, ni sacerdotes, ni sacrificios, ni paramentos emblemáticos; mas en ellas se lee la palabra de Dios, en ellas está Cristo presente y el Espíritu Santo obra en las almas da los concurrentes.

NOTAS.   LUCAS 19:41-48.

41. Lloró sobre ella, un escritor inglés observa que Cristo manifestó su doble naturaleza en derramar lágrimas como hombre en lo que había predicho como Dios.

43. Porgue vendrán días sobre ti. Las predicciones contenidas en este versículo y en el que le sigue fueron cumplidas al pié de la letra cuando los romanos, bajo las órdenes de Tito, pusieron sitio á Jerusalén.

45. Los que vendían y compraban. Cómo es que había en el templo personas que vendían y que compraban, se explica con el hecho de que á la pascua venían judíos de todas partes del mundo, y necesitaban animales para los sacrificios. El tráfico que con ese motivo tenia lugar en el atrio exterior del templo fui, sin duda, lo que despertó la justa indignación de Jesús.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
e-Sword
Versión 7.6.1
Copyright 200-2005
Rick Meyers
All Right reserved worldwide
E-Sword is given freely to all
To learn more visit:
www.e-sword.net/support.html
e-sword is a registered trademark of Rick

Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Lucas
J.C. C Ryle
Libros CLIE
Galvani, 115, Terrassa (Barcelona)

 

Ministerio 100% bíblico
Hacemos traducciones cristianas del Inglés - Español - Inglés
Consulta nuestro índice de libros que podemos traducir para tí.
Tenemos obras cristianas desde el siglo XV en formato electrónico.

"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

Este sitio está siendo desarrollado por:
Martha Iñiguez Moreno
Por favor, haga llegar cualquier comentario sobre el mismo a:

lady59cat@yahoo.com.mx


Ladycat