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La ofrenda de la viuda Lucas 21.1-4 1 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. 2 Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. 3 Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. |
La ofrenda de la viuda Lucas 21.1-4 Mr. 12.41-44 41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; 44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. |
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Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21:1-4 Estos versículos nos enseñan, en primer lugar, con qué ojo tan perspicaz observa nuestro Señor Jesucristo lo que tiene lugar sobre la tierra. Se nos dice que "mirando, vio á los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro." Y que "vio también á una viuda pobre que echaba allí dos blancas." Uno podría bien suponer que, en la época de que tratamos, Jesús tuviera la mente ocupada de los acontecimientos que estaban al verificarse. La traición, la sentencia injusta, la cruz, la muerte no estaban remotas, y no lo ignoraba. La destrucción del templo, la dispersión de los judíos, la historia de los pueblos antes del segundo advenimiento, todo, todo estaba ante su vista como un cuadro; y á ello hizo alusión pocos momentos después. Y sin embargo, en tales momentos se fija en lo que pasa en torno suyo, y no cree que se degrade en observar las acciones de una pobre viuda. Y lo que estos versículos describen tiene lugar el día de hoy en todo el mundo. "Los ojos de Jehová en todo lugar están." Prov. 16: 3. Nada es tan pequeño que no lo note. No hay acción por insignificante que sea, que no la ponga en el libro de los recuerdos. La misma mano que dio forma al sol, la luna y las estrellas, hizo las patas de la araña y las alitas de la mosca. El mismo ojo que penetra en la sala de consejo de los reyes y emperadores, nota lo que pasa en la choza del labriego. Todas las cosas están abiertas y desnudas ante los ojos de Aquel á quien tenemos que dar cuenta. Heb. 4:13. No mide la pequeñez y la grandeza con la misma medida que el hombre. Algunos episodios de nuestra vida que para nosotros no tienen importancia alguna, son tal vez de alta significación á los ojos de Cristo. Los actos diarios del pobre, que para los grandes son triviales y ruines, tienen á menudo gran valor para con Jesucristo. Que el creyente que sea de humilde estirpe se consuele con esta gran verdad. Que recuerde todos los días que su Maestro que mora en los cielos está contemplando constantemente lo que pasa en la tierra, y que se digna seguir con su mirada la vida del proletario así como la del rey. Las pequeñas contribuciones que de sus escasas ganancias hace para el culto el labriego, tienen tanto valor á los ojos de Dios como las onzas de oro que ofrenda un acaudalado. El que se penetre bien de esto estará siempre contento con su suerte. Feliz el que puede decir como David: "Y yo afligido y necesitado; y Jehová pensará en mí." Salmo 40:17. También se nos da á entender en estos versículos, quienes de los que contribuyen dinero para asuntos religiosos son los que Jesús reputa como más generosos. El dijo relativamente á la mujer que echó dos blancas en el arca del tesoro: "Esta viuda echo más que todos. Porque todos estos de lo que les cobraba echaron para las ofrendas de Dios; mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenia." Estas palabras demuestran que Jesucristo toma en consideración algo más que el valor de la ofrenda para determinar la generosidad del que la da. El toma en consideración en que razón está la cantidad con los bienes del individuo, y á qué grado de abnegación ha tenido que elevarse este para desprenderse de parte de su haber. El asunto de que tratamos es asunto de conciencia. Es de temerse que hay millares de personas que jamás dan nada para el fomento del culto religioso, ni para el sostenimiento de las sociedades de beneficencia. Examinemos cuáles son nuestros propios sentimientos sobre esta materia para que no seamos juzgados y condenados en el último día. Guardémonos de la mezquindad, y no dejemos de dedicar á la causa de Dios alguna parte de nuestras ganancias. Y no vayamos á pensar que al obrar así nos hemos de arruinar. Salomón ha dicho: "Hay unos que reparten y les es añadido más: hay otros que son escasos más de lo que es justo; mas vienen á pobreza." Prov. 11:24. Finalmente, pidamos á Dios que las riquezas de los que no saben cuanto lujo hay en dar, no vayan á contribuir á su propia condenación. Centenares de empresas religiosas y de beneficencia están paralizadas por falta de fondos. Ningunos debieran dar más que los cristianos: los discípulos de un Salvador generoso debieran también ser generosos. "De gracia recibimos: de gracia debiéramos dar." 1 Tim. 6:18; Mat. 10:8, NOTAS. LUCAS 21:1-4. 1. Echaban......ofrendas......arcas de tesoro. En el segundo atrio del templo, el de las mujeres, había trece arcas con inscripciones que indicaban á que obra le destinaba el dinero que se depositaba en ellas. 2. Dos blancas. La blanca era la moneda mas pequeña que circulaba en la Judea. Su valor era como la quinta parte de un centavo. 4 Todo su sustento. Hay diversidad de pareceres acerca del significado de esta expresión. Algunos crean que lo quiere decir es que la viuda dio todo lo que poseía; otros, que dio toda su pensión diaria. La última opinión es, tal vez, la más acertada. |
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Jesús predice la destrucción del templo Lucas 21.5-6 5 Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: 6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida. |
Jesús predice la destrucción del templo Lucas 21.5-6 Mt. 24.1-2; Mr. 13.1-2 Mt. 24.1-2 1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Mr. 13.1-2 1 Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 2 Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. |
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Señales antes del fin Lucas 21.7-24 7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? 8 El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Más no vayáis en pos de ellos. 9 Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente. 10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11 y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. 12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. 13 Y esto os será ocasión para dar testimonio. 14 Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; 15 porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. (Lc. 12.11-12) 16 Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; 17 y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. 18 Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. 19 Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. 20 Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. 21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son días de retribución, (Os. 9.7) para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. 24 Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. |
Señales antes del fin Lucas 21.7-24 Mt. 24.3-28; Mr. 13.3-23 Mt. 24.3-28 3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, Diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores. 9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. 15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19 Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25 Ya os lo he dicho antes. 26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Mr. 13.3-23 3 Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 4 Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 5 Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; 6 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. 7 Más cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. 8 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos. 9 Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. 10 Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. 11 Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. 12 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. 13 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14 Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. 15 El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; 16 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. 17 Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 18 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; 19 porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. 20 Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días. 21 Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. 22 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. 23 Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes. |
Lucas 21.14-15 Lc. 12.11-12 11 Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir. Lucas 21.22 Os. 9.7 Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá. Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. |
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Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21:5-9. Notemos en este pasaje lo que nuestro Señor Jesucristo dijo acerca del templo de Jerusalén. Algunos advirtieron que estaba adornado de hermosas piedras y dones, y lo alabaron por su belleza exterior, por sus dimensiones, su magnificencia arquitectónica y sus costosos adornos; mas nuestro Señor no se unió á sus encomios, sino antes bien les dijo: "De estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada." Estas palabras singulares fueron proféticas. Qué emociones despertaran en un judío es cosa que no podemos ni imaginar. El templo á que se referían era un edificio que todo israelita contemplaba con una veneración que rayaba en idolatría; edificio que contenía el arca, el santo de los santos, y los paramentos simbólicos que habían sido labrados según el modelo que Dios mismo había dado ; edificio con el cual estaban ligados en la memoria de los israelitas los nombres más celebres de su raza, como David, Salomón, Ezequías, Josías, Isaías, Jeremías, Esdras y Nehemías; un edificio, en fin, hacia el cual todo judío devoto tornaba el rostro al ofrecer sus oraciones diarias. 1 Reyes 8:44; Jonás 2:4; Dan. 7:10. Pero esas palabras tenían su objeto: fueron pronunciadas para enseñarnos que lo sagrado de un lugar no consiste en los adornos exteriores. Dios no ve como ve el hombre. 1 Sam. 16: 7, El hombre se fija en la fábrica del edificio; el Señor se fija en el culto espiritual y en la presencia del Espíritu Santo. En el templo de Jerusalén faltaba lo espiritual, y por eso Jesús no podía admirarlo. Los cristianos de nuestros días harían bien en recordar las palabras de Jesús. Enhorabuena que los edificios destinados al culto cristiano sean dignos del objeto para que han sido construidos: todo lo que se haga por Cristo ha de hacerse con esmero: en la casa en que se predique el Evangelio, y se lea la Palabra de Dios, y se ofrezcan oraciones, nada ha de faltar que contribuya á la solidez y á la belleza. Mas no debe olvidarse que la parte material de una iglesia es la de menos importancia. Las combinaciones y labores más hermosas de mármol, piedra y madera no tienen valor alguno á los ojos de Dios, á menos que la verdad impere en el pulpito y la gracia divina en la congregación. Las grutas y los subterráneos en que se reunían los antiguos cristianos, eran probablemente más bellos á los ojos de Cristo que la catedral más soberbia que el hombre haya jamás edificado. El templo que más agrada al Señor es el corazón contrito y renovado por el Espíritu Santo. Notemos, además, la admonición que hizo nuestro Señor respecto del engaño. Sus palabras acerca del templo movieron á sus discípulos á hacerle esta importante pregunta: "Maestro, ¿cuándo será esto? Y qué señal habrá cuando estas cosas han de comenzar á ser hechas " La respuesta de nuestro Señor, que fue larga y detallada, empezó con la siguiente advertencia: " Mirad, no seáis engañados." La posición que esta advertencia ocupa es por sí misma harto notable. Se encuentra al principio de una profecía que se refería á un dilatado período y que es de importancia universal para el mundo cristiano; profecía que tenia relación á la época incluida entre el tiempo en que Jesús la pronunció y el segundo advenimiento; profecía que revelaba asuntos del mayor interés, tanto para los judíos como para los gentiles; y profecía de la cual gran parte está aún por cumplirse. Que la admonición del Salvador nos impulse á pedir á Dios que nos conceda un ánimo dócil y humilde siempre que leamos las páginas de las profecías que están por cumplirse. Precavámonos, por ana parte, de ese espíritu de indiferencia y pasividad que hace al hombre desdeñar todas las profecías por ser difíciles de interpretar; y, por otra parte, de ese espíritu arrogante y magistral, que lo hace á uno olvidar que no es sino discípulo y no profeta. Aun más, leamos las profecías con la convicción de que nuestros estudios obtendrán la bendición del cielo, y que tal vez con el tiempo las comprenderemos mejor. Todavía es válida la siguiente promesa: " Bienaventurado el que lee." Rev. 1:3. NOTAS. LUCAS 21:6-9. 6. Hermosas piedras. Josefo hace particular mención del enorme tamaño de las piedras con las cuales Herodes hizo reedificar el templo, y dice que muchas de ellas medían veinticinco codos de largo, ocho de espesor, y doce de ancho. Un codo equivale á unas veinte y dos pulgadas. Dones. Tácito, historiador romano, y el mencionado Josefo, escritor judío, describen las grandes riquezas contenidas en el templo, las cuales consistían de donativos hechos por personas piadosas, ó por gobernantes que querían dar una prueba de la veneración que tenían por el edificio. Gran número de estas ofrendas colgaban del pórtico a vista de todos los transeúntes. 6. En que no quedará piedra sobre piedra. Esta profecía se cumplió al pié de la letra en la toma que Tito hizo de Jerusalén.
Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21:10-19. Estas palabras fueron cumplidas en parte cuando Jerusalén fue conquistada por las huestes romanas, y los judíos fueron llevados cautivos. Esa fue una época de sin par desolación en la Judea y en los países limítrofes. El sol una vez brillante del régimen judaico, se puso en medio de una lucha que, en cuanto á la sangre derramada, en cuanto á las agonías y tribulaciones á que dio lugar, no ha tenido igual en los anales de la historia. Mas las palabras do que nos ocupamos no han tenido todavía su cumplimiento más perfecto, pues ellas describen asimismo los sucesos que precederán á la segunda venida del Redentor. Los postreros días serán de guerra y no de paz. El mundo cristiano, á semejanza del judío, llegará á su fin en medio de guerras, tumultos y desolaciones; en medio del más terrible desquiciamiento de imperios y de reinos que los humanos hayan jamás presenciado. El deber de todo cristiano verdadero es muy claro y sencillo. Cualquiera que sea la línea de conducta que otros se tracen, él ha de esforzarse en "hacer firme su vocación y elección." En tanto que otros se ocupen de disturbios nacionales y de cuestiones de política, él ha de buscar primero el reino de Dios. De ese modo sus plantas descansarán sobre una roca inmóvil cuando los fundamentos de la tierra se desplomen y todos los reinos queden reducidos á la nada. Estará seguro como Noé cuando entró en el arca, y será guardado el día del enojo de Jehová. Advirtamos, en seguida, la predicción que Jesucristo hizo acerca de sus discípulos. No les predijo cosas halagüeñas, ni les prometió que estarían siempre rodeados de comodidades; mas, antes bien, les anunció que serian perseguidos y aprisionados, que los llevarían ante los reyes, que los aborrecerían, que les harían traición, que los matarían, que serian aborrecidos de todos los hombres por causa de Su nombre. Esta profecía incluye todos los siglos del Cristianismo. Empezó á cumplirse en el tiempo de los apóstoles: el libro de los Actos nos suministra ya un ejemplo de ese cumplimiento, y la historia eclesiástica de diez y ocho siglos presenta otros muchos en épocas posteriores. Fuerza es que nos convenzamos de que el verdadero cristiano tiene que entrar al reino de Dios "por muchas tribulaciones." Actos 14: 22. Nuestros más felices días no han llegado todavía: no es en este mundo que podremos hallar una morada permanente. Si somos fieles é incontrastables servidores de Cristo, el mundo nos aborrecerá sin duda de la misma manera que aborreció á nuestro Maestro. Ora de un modo, ora de otro, la piedad siempre será perseguida. Aunque el creyente sea de excelente conducta y de amabilidad extraordinaria, no puede estar al abrigo del odio del mundo. No nos maravillemos pues de esto, porque es insensatez; ni nos quejemos, porque vanos serán nuestros gemidos. Los hijos de Caín aborrecerán siempre á los hijos de Abel. "No os maravilléis," dice S. Juan, " si el mundo os aborrece." "Si fuerais del mundo," dice nuestro Señor, " el mundo amaría lo que es suyo; mas porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo." 1 Juan 3:13; Juan 15:18, 19. Notemos, por último, en este pasaje, la misericordiosa promesa que Cristo hace a sus discípulos. Les dice: "Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá." Nuestro bendito Salvador, conociendo como conocía el corazón de sus discípulos, sabía que la profecía que había pronunciado podría desalentarlos, y por lo tanto les dirigió esas palabras de consuelo: " Un pelo de vuestra cabeza no perecerá. Esta promesa es lata en su aplicación é incluye á los creyentes de todos los siglos. Más no es dable interpretarla en un sentido literal. No puede decirse que se refiera al cuerpo de los discípulos, pues tal aserto estaría en contradicción con el hecho bien conocido de que Santiago y otros discípulos tuvieron muerte violenta. Necesario es, pues, darle un sentido figurado. Ella nos da á entender que cualesquiera que sean los padecimientos del cristiano, lo que para él vale más no sufrirá lesión alguna. Su vida ha sido puesta por mediación de Jesucristo bajo al amparo de Dios, y el tesoro que posee en los cielos está al abrigo de todo daño. Hasta su vil cuerpo será resucitado y glorificado en el último día, á semejanza del de su Salvador. Si creemos en la religión verdadera y la practicamos, esta promesa nos servirá de sostén en toda época de necesidad. Si creemos en Cristo, nos consolará la idea de que jamás pereceremos. Tal vez perdamos mucho si le servimos, mas jamás perderemos nuestras almas. Acaso el mundo nos prive de bienes, amigos, patria, hogar, libertad, salud y vida, pues así lo ha hecho siempre desde los tiempos de Esteban hasta la época presente. La lista del glorioso ejército de mártires es bien larga. Mas hay algo de lo cual el mundo no puede privar al creyente: de las estrechas relaciones de su alma con Jesucristo. "Estoy cierto," dice S Pablo, "que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro." Rom. 8:38, 39. NOTAS. LUCAS 21:10-19. 10. Se levantará nación contra nación. La época que procedió á la última guerra de los judíos, y la destrucción de Jerusalén fue notable por las insurrecciones y los disturbios que tuvieron lugar en la Judea y en los países circunvecinos. En los postreros días, en los días que precedan al advenimiento de nuestro Señor, habrá asimismo guerras y desórdenes públicos en las naciones de la Cristiandad. 11. Terremotos, hambres y pestilencias. Bien severas y frecuentes fueron estas visitaciones de Dios en los últimos días de la nación judía. Millares y millares de individuos murieron de hambre durante el sitio de Jerusalén. Prodigios y grandes señales. He aquí una nota del Obispo Pearce que merece leerse. Josefo ha hecho una relación minuciosa de los prodigios que tuvieron lugar antes de la destrucción de Jerusalén. Cuenta que se vio sobre la ciudad una espada flamante, que hubo un cometa visible por todo un año, y que por la noche aparecía sobre el templo y el altar una luz que resplandecía tanto por el espacio de medía hora, que más parecía que fuera medio día. También cuenta como testigos oculares le habían referido que se había visto cierto día en la bóveda celeste una batalla de tropas armadas y carruajes de guerra; y agrega que, el día de Pentecostés, cuando los sacerdotes penetraban en el interior del templo se dijo oír un gran ruido y una voz como la de una multitud que decía: "Partamos de aquí" Tácito, el historiador romano, hace en sustancia la misma relación. Creemos que no existe razón para dudar de la veracidad de las palabras de Josefo. Como el era un judío no convertido no puede acusársele de que quisiera confirmar las profecías contenidas en el Evangelio. 14. Poned pues en vuestros corazones de no pensar. Nuestro Señor al dar esta precepto no se propuso dar á entender á los ministros del culto que no hay necesidad de que se afanen en preparar sus sermones. No es á ellos en particular que las palabras citadas se refieren, sino á todos los cristianos que sean victimar la persecución. En los Actos de los Apóstoles y en la historia eclesiástica se encuentran numerosos ejemplos de su cumplimiento. 19. En vuestra paciencia poseed vuestras almas. Estas palabras equivalen á las siguientes: "Adquirid la salvación de vuestras almas por medio de la paciencia."
Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21:20-24. El asunto de los versículos que quedan trascritos es la toma de Jerusalén por los Romanos. Propio y natural era que este grande acontecimiento que puso fin á la dispensación del Antiguo Testamento, fuera descrito por nuestro Señor mismo. Justo era que los últimos días de esa Ciudad Santa donde la presencia de Dios se había manifestado por tantos siglos, fueran mencionados de una manera especial en la profecía más trascendental que jamás se haya dado á la iglesia. Es de notarse, en primer lugar, cuan perfecta es la sabiduría de Cristo. Presenta un cuadro aterrador de las desgracias que venían sobre Jerusalén. Cuarenta años antes de que los ejércitos mandados por Tito sitiaran la ciudad, El hizo una relación minuciosa de los sucesos del asedio: de las angustias de mujeres débiles é indefensas, de la matanza de millares de judíos, del esparcimiento y cautividad de los habitantes, de la profanación de la ciudad por pueblos gentiles-todo lo describió nuestro Señor como si lo estuviera viendo con sus propios ojos. La presciencia es atributo especial de Dios. El hombre no sabe por sí solo que sucederá mañana. Las siguientes palabras de Isaías son muy solemnes: "Yo soy Dios; y no hay mas Dios; y nada hay á mí semejante: que anuncio lo porvenir desde el principio; y desde antiguamente lo que aún no era hecho." Isaías 46:10. Advirtamos, en seguida, lo que el Señor enseña en cuanto á huir en tiempo del peligro. Aludiendo á los días que precederían al sitio de Jerusalén dijo: " Entonces los que estuvieren en Judea huyan á los montes; y los que estuvieren en medio de ella, váyanse, y los que en otras regiones no entren en ella." La lección que entrañan estas palabras es muy útil. No es ni cobardía ni bajeza procurar escapar del peligro. El cristiano ha de afrontar la muerte con valor y con resignación cuando se la envié la divina Providencia. Mas cortejar la muerte y los padecimientos, y arrojarse temerariamente al peligro, no es propio sino de fanáticos. Aquellos que hacen uso de todos los medios que Dios ha puesto á su alcance son tan solo los que pueden esperar la protección de Dios. Hay mucha diferencia entre la presunción y la fe. En tercer lugar, debemos notar lo que nuestro Señor dice acerca de la venganza. Refiriéndose al sitio de Jerusalén dice: "Estos son días de venganza para que se cumplan -todas las cosas que están escritas." Hay algo muy imponente en estas palabras: nos demuestran que los pecados de la nación judía habían sido registrados, desde tiempos muy atrás, en el libro de los recuerdos de Dios. Los judíos, por medio de su incredulidad y de su impenitencia, habían estado atrayéndose ira por espacio de largos siglos. Las terribles desgracias que iban á acaecer durante el sitio de Jerusalén serian solo el principio de una tempestad que se había estado preparando gradualmente desde la época de los reyes. No seria otra cosa que el golpe de una espada que, por largo tiempo, había estado suspendida sobre la cabeza de Israel. No vayamos á suponer jamás que Dios no observa la conducta de los hombres malos y de las naciones desmoralizadas. El Eterno todo lo ve y todo lo sabe, y la hora de ajustar las cuentas se llegará pronto. En los días de Abrahán "aún no estaba cumplida la maldad de los Amorreos." Sin embargo al fin descendió sobre ellos el castigo cuando Josué y las doce tribus de Israel se apoderaron de Canaan. Puede suceder que los impíos "crezcan como un laurel verde," mas al fin recibirán la pena que merecen por cansa de tus pecados. Notemos, por último, lo que el Señor dice respecto de los gentiles. He aquí sus palabras: "Y Jerusalén será hollada de los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles sean cumplidos." En este pasaje se predijo que durante un período determinado Jerusalén seria entregada á los gentiles, y los judíos no tendrían dominio sobre ella. También se predijo que seria fijo el período de la dominación de los gentiles, y que estos durante ese tiempo, habrían de gozar ciertas prerrogativas y ocupar una posición semejante á la que ocupó Israel en tiempos antiguos. Ambos períodos son limitados. Jerusalén será restituida á sus antiguos moradores; y los gentiles, á causa de su endurecimiento y de su incredulidad, serán privados de sus prerrogativas, y recibirán el justo juicio de Dios. Mas los tiempos de los gentiles no se han cumplido todavía. Á ellos pertenece la época que atravesamos. ¡Feliz el que no ignora estas verdades y vive en la fe en el Hijo de Dios! ¡Feliz mil veces el que esté listo para todos los acaecimientos que tendrán lugar en la tierra, y para la venida del Redentor! El reino á que pertenece es el único que no será asolado; el Rey á quien sirve es el único soberano que mantendrá su poder. Dan. 2:44; 7:14. NOTAS. LUCAS 21:20-24. 20. Y cuanto viereis. Desde el principio de este versículo hasta el fin del veinticuatro la profecía de nuestro Señor se refiere exclusivamente á los últimos días de Jerusalén, y a los deberes de los discípulos durante ese período extraordinario. Jerusalén cercada de ejércitos, sabed entonces, etc. Los siguientes hechos históricos son, por cierto, muy dignos de atención, pues demuestran de una manera sorprendente hasta que punto se cumplieron las palabras de nuestro Señor. Tres años antes del sitio de Jerusalén bajo las órdenes de Tito, el ejército romano mandado por Cestio Gallo dio un asalto a Jerusalén, pero, sin que hubiera razón alguna para ello, se retiró otra vez, aunque habría sido fácil tomar la ciudad. De resultas de este ataque gran número de los habitantes de Jerusalén se alarmaron y huyeron de la ciudad tan pronto como se hubo retirado el ejército invasor. En medio de la multitud de fugitivos se encontraban los cristianos, algunos de los cuales se retiraron á Pella, y otros al Monte Líbano. Así fue que en la última guerra, que estalló durante el reinado de Vespasiano, los cristianos se libraron de sus horrores. Es bien seguro que se acordaron entonces de las palabras de que venimos tratando. 23. ¡Ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días! Véase Deut 28:66 y 57. Sobre la tierra. En este y en otros muchos pasajes del Evangelio "la tierra" denota con particularidad la comarca de Palestina. 24. Caerán á filo de espada. Josefo refiere que en Jerusalén perecieron, de hambre y á filo de espada, nada menos que un millón y cien mil judíos. Y serán llevados cautivos. Josefo dice que, durante la guerra, noventa y siete mil judíos fueron llevados cautivos. La mayor parte de ellos fueron trasladados á Egipto como esclavos, ó esparcidos en las diversas provincias del imperio romano para ser arrojados á las fieras en los anfiteatros. Jerusalén será hoyada de los gentiles. Á despecho de todos los esfuerzos de los judíos, Jerusalén ha sido casi siempre hollada y tiranizada por los Romanos, los Griegos, los Sarracenos y los Turcos, desde los días de Tito hasta la época presente. |
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Texto Bíblico
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Textos
Paralelos
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Referencias
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La venida del Hijo del Hombre Lucas 21.25-38 25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, (25 Is. 13.10; Ez. 32.7; Jl. 2.31; Apo. 6.12-13) y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube (Dn. 7.13; Apo.1.7) con poder y gran gloria. 28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. 29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. 32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre 37 Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. (Lc. 19.47) 38 Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo. |
La venida del Hijo del Hombre Lucas 21.25-38 Mt. 24.29-35, 42-44; Mr. 13.24-37 Mt. 24.29-35 29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. 32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán., 42-44 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Mr. 13.24-37 24 Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, 25 y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. 26 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. 27 Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 30 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34 Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. 35 Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36 para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37 Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad. |
Lucas 21.25 Is. 13.10; Ez. 32.7; Jl. 2.31; Apo. 6.12-13 Is. 13.10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Ez. 32.7 Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz Jl. 2.31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová Apo. 6.12-13 12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Lucas 21.27 Dn. 7.13; Apo.1.7 Dn. 7.13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Apo.1.7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Lucas 21.37 Lc. 19.47 47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle. 48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole. |
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Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21:25-33. El asunto de que tratan estos versículos es de la segunda venida del Señor para juzgar al mundo. Y á un acontecimiento de menor importancia no serian aplicables las expresiones enérgicas contenidas en el pasaje arriba trascrito. Limitarlas á la conquista de Jerusalén por las huestes romanas seria forzar el significado del lenguaje Bíblico. En este pasaje se nos hace ver, en primer lugar, cuan terribles serán los sucesos que se verificarán en el segundo advenimiento del Redentor. Jesús dice que " habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas ; y en la tierra apretura de naciones con perplejidad, bramando la mar y las ondas, secándose los hombres á causa de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra ; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas." Y que "entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en una nube." Este es, á la verdad, un cuadro que llena de pasmo. Quizá no es para nosotros comprensible en todas sus partes; mas hay algo que sí se percibe con bastante claridad, es á saber: que la segunda venida de Cristo se verificará en medio de todo lo que alarma los sentidos y atribula el corazón del hombre. Si la proclamación de la ley desde el Monte Sinaí fue tan terrible que aun Moisés mismo dijo que estaba asombrado y temblando," la venida que haga Cristo en poder y gloria será mucho más terrible. Si los atrevidos soldados romanos se quedaron como muertos cuando un ángel levantó la piedra y el Redentor salió del sepulcro, ¿cuánto mayor no será el pasmo cuando Cristo descienda del cielo á juzgar el mundo? Qué mucho que S. Pablo dijera: "Conociendo el terror del Señor, persuadimos á los hombres." Los indiferentes é impenitentes deben temblar con razón al pensar en el segundo advenimiento. ¿Qué harán cuando el tráfico de este mundo llegue á su fin, y los caudales de la tierra no tengan valor alguno? ¿Qué harán cuando los sepulcros se abran por do quiera y la trompeta llame á los hombres á juicio? ¿Qué harán cuando el mismo Redentor á quien han desdeñado aparezca en las nubes y ponga á todos sus adversarios bajo sus plantas? Seguro se que llamarán á los montes para que los cubran, y á los collados para que caigan sobre ellos. Pero si no han invocado antes á Cristo, sus gritos serán vanos. ¡Dichosos serán aquellos que hayan buido de la ira que los amenazaba, y hayan sido lavados en la sangra del Cordero! En este pasaje se nos enseña, en segundo lugar, cuan completa será la, seguridad de que gozarán los cristianos en el segundo advenimiento de Jesucristo. Se nos refiere que nuestro Señor dijo á sus discípulos: "Cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas; porque vuestra redención está cerca." Por terribles que sean para el impenitente las señales de la segunda venida, no hay porque causen terror al verdadero cristiano. Muy al contrario llenarlo han de júbilo, pues le recuerdan que ya se acerca su completa emancipación del pecado, del mundo y del demonio, y que pronto ha de dar un adiós eterno á las enfermedades, al dolor, á la muerte y á la tentación. En el instante mismo en que las esperanzas terrenales del impío se desvanecerán, las esperanzas del creyente se tornarán en dulces realidades. En este pasaje se nos enseña, en tercer lugar, que es necesario que observemos aquellos signos que indiquen la aproximación del segundo advenimiento del Salvador. Nuestro Señor explica esto por medio de una parábola. "Mirad la higuera, y todos los árboles; cuando ya brotan, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca: así también vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios." Los discípulos habían supuesto en su ignorancia que el reino del Mesías seria precedido de una paz universal; mas nuestro Señor les dijo que, por el contrario, lo seria de guerras, desórdenes, desgracias y penalidades. En este pasaje se nos enseña, finalmente, cuan seguro es que todas las predicciones que el Señor hizo respecto del segundo advenimiento habrán de cumplirse. El sabía que el pueblo exclamaría prontamente: "¡Improbable! ¡Imposible! El mundo seguirá siempre el curso que hasta ahora ha seguido." Por esa razón previno á sus discípulos contra este espíritu de escepticismo por medio de estas palabras solemnes: "El cielo y la tierra pasarán: mas mis palabras no pasarán." Bien haremos en recordar esas palabras cuando estemos con personas que hagan burla de las profecías que están por cumplir. No dejemos que la irrisión de los incrédulos nos haga perder la fe. Si Dios ha anunciado algún suceso, seguro es que hará que se verifique, y no debemos ocupar nuestro pensamiento con su posibilidad ó su probabilidad. Que Cristo venga otra vez revestido de poder para juzgar el mundo, no es tan improbable como lo era el que viniera á sufrir y á morir. Si vino á ser clavado en la cruz, con mayor razón debemos esperar que descienda rodeado de majestad y se ciña la corona de gloria. Creamos, pues, no solo en el Cristo del Calvario, sino en el que ha de venir en persona á juzgar al mundo. NOTAS. LUCAS 21:25-33. 25. Sol...luna,.... estrellas.....tierra..... mar....ondas. Los comentadores no están de acuerdo sobre si estas palabras deban tomarse en sentido figurado ó literal. Es innegable que en estas profecías simbólicas el mar es emblema de las naciones, y los cuerpos celestes de los gobernantes del pueblo. (Véase Gen. 37:9; Ezeq. 32:8; Joel 2:10, 30; Rev. 17:15.) Mas es preciso tener presente que esta profecía no es simbólica. Es muy probable, por tanto, que las palabras de que tratamos quedarán cumplidas al pié de la letra. 32. No pasará esta generación hasta que todo sea hecho. Los comentadores difieren mucho sobre la interpretación que deba darse á esta cláusula. He aquí un resumen de los diferentes conceptos que sobre el particular se han emitido: 1. Algunos creen que "esta generación " significa solamente la generación de los hombres que existían cuando nuestro Señor pronunció las palabras en cuestión. 2. Otros opinan que "esta generación " significa el cielo y la tierra (como en los versículos siguientes) y toda la fábrica del universo 3. Otros piensan que significa toda la raza humana. La opinión más aceptada, en nuestro concepto, es la de los que creen que "esta generación " denota á los judíos. A ellos se había referido nuestro Señor en la profecía y había predicho su cautividad y dispersión; mas, para evitar confusión, añadió expresamente que no dejarían de formar una raíz distinta: que, aunque humillados no iban á ser destruidos; que, aunque esparcidos habrían de reunirse otra vez antes de que llegase el fin.
Comentarios de J. C. Ryle Lucas 21: 34-38. Estos versículos forman la conclusión del gran discurso profético de nuestro Señor, conclusión que puede citarse en contestación á los que alegan que las profecías no cumplidas son asuntos meramente especulativos, y, por lo tanto, inútiles. Advirtamos, primeramente, lo que en estos versículos se nos enseña sobre el peligro espiritual á que están expuestos todos los creyentes, aun los más piadosos. Nuestro Señor dijo á sus discípulos: "Mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de improviso sobre vosotros aquel día." Estas palabras son sorprendentes sobre manera. No fueron dirigidas á los hipócritas fariseos, ó á los escépticos saduceos, ó á los mundanos herodianos: fueron dirigidas á Pedro, Santiago, y á todo el gremio de los apóstoles, es decir, á hombres que lo habían abandonado todo por amor de Cristo, y que habían demostrado la sinceridad de su fe por medio de una obediencia acompañada do amor y de firme adhesión al Salvador. Y sin embargo, á ellos hace ver el Señor el peligro de la glotonería, de la embriaguez, de los cuidados del mundo. Y aun á ellos les dice: "Mirad por vosotros." Esta exhortación debiera darnos á conocer cuan importante es la humildad. No hay pecado tan grande que un santo no pueda cometer; y no hay santo tan puro que no pueda incurrir en el pecado más grave. Noé huyó del contagio del mundo antes del diluvio; y sin embargo, después cayó en la embriaguez. Abrahán recibió el titulo de padre de los fieles, y sin embargo, por falta de fe, mintió diciendo que Sara era su hermana. Lot no tuvo parte en la horrible corrupción de los habitantes de Sodoma; y sin embargo, en la cueva cometió un pecado atroz. Moisés fue el hombre más manso del mundo y, no obstante, una vez perdió de tal manera el dominio sobre sí mismo, que habló con enojo y precipitación. David fue un hombre acepto ante Dios; y á pesar de ello, cometió un adulterio abominable. Todos estos ejemplos son muy instructivos. Ellos demuestran que la admonición del Señor era necesaria, y nos enseñan que debemos revestirnos de humildad. "El que piensa estar firme, mire no caiga." 1 Pedro 5:6; 1 Cor. 10: 12. La exhortación que tenemos á la vista nos enseña, además, que debemos evitar el espíritu mundano. En ella los cuidados de esta vida fueron enumerados junto con la glotonería y la embriaguez. El exceso en la comida y en la bebida no es la única falta que es perniciosa para el alma: hay una ansiedad extremada por cosas que en sí son inocentes, que sirve igualmente de detrimento á nuestro bienestar espiritual y á nuestro bien interno. ¡Feliz el que ni tiene apego á las cosas de este mundo! Feliz el que tiene fe en que, si busca primero el reino de Dios, todo lo demás le será añadido. Mat. 6:33. En estos versículos se nos enseña, en seguida, cuan súbito será el segundo advenimiento del Señor. Se nos dice que, "como un lazo tendrá sobre los que habitan sobre la haz de la tierra." Como la trampa que cae sobre un pajarillo y en un instante lo coge; como el relámpago que brilla repentinamente en los cielos antes de que se oiga el trueno; como el ladrón ligero que ataca de improviso los hogares pacíficos, tan instantáneo será el segundo advenimiento del Hijo del hombre. Dios en su soberana sabiduría no ha querido revelarnos la exacta fecha de la venida del Salvador. "Mas el día, ú hora, nadie lo sabe." Tan solo hay un punto sobre el cual la enseñanza de la Escritura es clara y explícita, es á saber: que será un acontecimiento repentino. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos el universo será detenido en su curso progresivo; el Rey de reyes aparecerá; los muertos resucitarán; los vivos serán trasformados; la incredulidad será aniquilada, y millares de hombres percibirán la verdad cuando ya no haya remedio; el mundo con todas sus frivolidades y ensueños desaparecerá, y la eternidad empezará con todas sus pasmosas realidades. Todo esto comenzará de súbito, sin previo aviso, sin previa notificación. El siervo de Cristo percibirá, desde luego que, creer todo esto y no estar preparado para recibir á Cristo, no se avienen. La Biblia no exige que abandonemos nuestros negocios, ó que descuidemos el cumplimiento de los deberes que nos toquen en suerte, ni nos manda que nos retiremos á la gruta del anacoreta, ó que estemos en el claustro; mas sí nos enseña que hemos de vivir como si esperásemos al Salvador. El arrepentimiento del pecado, la fe en Jesucristo, y la santidad de conducta-he aquí lo que el cristiano, necesita para estar preparado. En estos versículos se nos enseña, finalmente, cuáles son los deberes que incumben al cristiano á consecuencia de la expectativa del segundo advenimiento. El Señor resume estos deberes en dos: la vigilancia y la oración. "Velad pues," dice "orando todo tiempo." Hemos de velar, hemos de estar alerta como soldados en campaña, pues á donde quiera que vayamos encontraremos el mal en torno nuestro y dentro do nuestros propios corazones; de manera que diariamente tendremos que luchar con un corazón depravado, un mundo engañador, y un demonio infatigable. "No durmamos como los demás," dice S. Pablo, "antes velemos y seamos sobrios." Hemos de orar, hemos de hacer constante y habitualmente oraciones fervientes y sinceras. Es de nuestro deber hablar con Dios diariamente y comunicarle nuestras necesidades espirituales. Aun más, debemos pedirle que nos dé gracia para vencer todo obstáculo y para hacer á un lado todo lo que nos impida prepararnos para recibir al Salvador. Al terminar la consideración de este pasaje determinemos que con la ayuda de Dios, practicaremos lo que hemos estado leyendo Si sabemos estas cosas, bienaventurados somos si las hiciéremos.1 Juan 13:17. |
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El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:
Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblicaLos Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:
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Los Evangelios Explicados
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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)
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