El Santo Evangelio según
San Lucas

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Tentación de Jesús

Lucas 4.1-13

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto

2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, (Dt. 8.3) sino de toda palabra de Dios.

5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. (Dt. 6.13)

9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;

10 porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; (Sal. 91.11)

11 y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. (Sal. 91.12)

12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. (Dt. 6.16)

13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.

Tentación de Jesús

Lucas 4.1-13 Mt. 4.1-11; Mr. 1.12-13

Mt. 4.1-11 1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Mr. 1.12-13 12 Y luego el espíritu le impulsó al desierto. 13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Lucas 4.4 Dt. 8.3 Y te afligió,  y te hizo tener hambre,  y te sustentó con maná,  comida que no conocías tú,  ni tus padres la habían conocido,  para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre,  mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

Lucas 4.8 Dt. 6.13 A Jehová tu Dios temerás,  y a él solo servirás,  y por su nombre jurarás.

Lucas 4.10 Sal. 91.11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

Lucas 4.11 Sal. 91.12 En las manos te llevarán,
 Para que tu pie no tropiece en piedra.

Lucas 4.12 Dt. 6.16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios,  como lo tentasteis en Masah.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 4:1-13.

EL primer acontecimiento que se encuentra en la historia de nuestro Señor, después del bautismo, es la tentación. Á la hora de honor y gloria sucedieron días de conflicto y sufrimiento. Primero vino el testimonio de Dios el Padre, "Tú eres mi Hijo amado." Después sobrevino la instigación sarcástica de Satanás, "Si tú eres el Hijo de Dios." La suerte de Cristo será muchas veces la suerte de los cristianos. De grandes bendiciones á pruebas duras no hay á menudo sino un paso.

Notemos primeramente en este pasaje, el poder y la malevolencia incesante del diablo.

Esta serpiente antigua que tentó á Adán á pecar en el Paraíso, no tuvo miedo de asaltar al segundo Adán, Hijo de Dios. Que él comprendiera que Jesús era "Dios manifiesto en la carne," puede dudarse; más que él viera en Jesús á Aquel que había venido al mundo á destruir su reino, es claro y palpable. Había visto lo que acaeció en el bautismo de nuestro Señor. Había oído las palabras maravillosas venidas del cielo. Reconoció que el gran Protector del hombre había llegado, y que su dominio, por tanto, corría peligro. El Redentor había venido; la puerta de la prisión estaba para abrirse de par en par; los cautivos de la ley estaban para ser puestos en libertad. Satanás, no hay que dudarlo, veía todo esto, y resolvió pelear por su causa.   El príncipe de este mundo no iba a rendirse al Príncipe de la paz sin lucha obstinada. El había vencido al primer Adán en el jardín del Edén; ¿por qué no había de vencer al segundo Adán en el desierto? En otro tiempo había despojado al hombre del Paraíso; ¿por qué no habría de despojarle del reino de Dios?

Nunca nos sorprendamos de que el diablo nos tiente. Más bien hemos de esperarlo como cosa inevitable, si somos discípulos de Cristo. Aquel espíritu poderoso que no temió atacar al mismo Jesús, anda todavía de un lado á otro cual león rugiente, buscando a quienes devorar. Ese ser cruel y mentiroso que hizo padecer Job e hizo caer á David y á Pedro, vive aún, y no está atado, todavía puede privarnos del cielo, hará á lo menos que nuestra peregrinación á ese lugar sea penosa. Si no puede perder nuestra alma, herirá por lo menos, nuestro calcañar. Gen. 3.15. Guardémonos de hacer poco caso de él ó de tener en poco su poder. Antes bien pongámonos toda la armadura de Dios, y clamemos al Fuerte por la fortaleza. Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Sant. 4.7.

Notemos, en segundo lugar, que nuestro Señor Jesucristo puede simpatizar con los que son tentados. Esta es una verdad que sobresale prominentemente en este pasaje. Jesús mismo ha sido tentado real y verdaderamente.

Propio fue que Aquel que venia " á destruir las obras del demonio, comenzara su obra con un conflicto con Satanás. Convenía que Pastor y Obispo de las almas se preparase á desempeñar su misión terrenal con una tentación fuerte, y también con la palabra de Dios y la oración. Pero principalmente, convenía que el Sacerdote y Abogado de los pecadores fuera uno que hubiera estado personalmente en el conflicto. Tal fue el caso de Jesús, escrito está que "Él padeció, siendo tentado." Heb. 11.18. ¿Cuánto sufrió?, no podemos decirlo; pero podemos estar ciertos, que siendo puro y sin mancha, padeció intensamente.

Constélense todos los cristianos verdaderos con la creencia de que tienen un Protector en el cielo, que puede compadecerse de sus debilidades. Heb. 4.13.    Cuando abren sus corazones ante el trono de la gracia, y gimen bajo el peso que los aflige diariamente, hay un Ser que intercede, y conoce todas sus aflicciones.

Animémonos. El Señor Jesús no es austero. Él sabe lo que necesitamos cuando nos quejamos de ser tentados, y puede y quiere socorrernos.

Notemos, en tercer lugar, la astucia del gran adversario, el demonio. Lo vemos atacando tres veces á nuestro Señor, é intentando arrastrarlo á pecar. En cada ataque manifestó su destreza en el arte de tentar. Cada ataque fue obra de uno que conocía bien, por una larga experiencia, todas las flaquezas de la naturaleza humana; cada uno de esos ataques merece estudiarse atentamente.

El primer ardid que Satanás se propuso fue persuadir á nuestro Señor á que desconfiase del cuidado providencial de Su Padre. Se allega á Él, ya débil y extenuado, con cuarenta días de ayuno, y lo sugiere que haga un milagro, para que sacie un apetito carnal. ¿Porqué habría Él de aguardar más tiempo? ¿Por qué el Hijo do Dios habría de estar sentado inmóvil y privado de vigor? ¿Por qué no " decir á la piedra que se haga pan?"

El segundo ardid de que quiso valerse Satanás fue persuadir a nuestro Señor que se apoderase del dominio del mundo por medios ilícitos. Lo lleva á la cumbre de un monte, y le muestra "en un momento de tiempo todos los reinos del mundo." Promete dárselos todos, si quiere tan solo postrarse y adorarlo. La concesión era pequeña; la oferta grande. ¿Por qué no obtener por medio de un acto momentáneo una ganancia enorme?

La última estratagema fue persuadir á nuestro Señor á que cometiera un acto de vanidad. Le lleva á las almenas del templo y le aconseja que "se eche abajo." De este modo daría una prueba pública de que era enviado de Dios. Además, en esta acción podía contar con estar á cubierto de todo peligro. ¿No había un texto de la Escritura que era aplicable especialmente al Hijo de Dios en tales ocasiones? ¿No estaba escrito que los ángeles le guardarían?

Sobre cada una de estas tentaciones podría decirse mucho. Baste hacer presente que en ellas vemos tres armas favoritas del diablo. La incredulidad, la codicia y la vanidad son los tres grandes instrumentos con que trabaja continuamente contra el alma del hombre, y con los cuales siempre está induciéndolo á que haga lo que Dios prohíbe, y caiga en el pecado. Acordémonos de esto, y estemos alerta. Las acciones que Satanás nos sugiere, son á meten apariencia triviales y de ninguna importancia; más el principio que les sirve de fundamento, tiene siempre algo de rebelión contra Dios. No ignoremos los ardides de Satanás.

Notemos finalmente de que manera resistió nuestro Señor las tentaciones de Satanás. Le vemos por tres veces confundiendo y rechazando al  grande adversario. No le cede ni un palmo. No le da la más pequeña ventaja. Tres veces emplea la misma arma en su defensa "la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios." Efe. 6.17. Aunque " lleno del Espíritu Santo," no tenia vergüenza en emplear la Sagrada Escritura como arma de defensa y norma de acción.

Aprendamos sobre todo, en este solo hecho, cuan poderosa es la autoridad de la Biblia, y cuan inmensa la ventaja de saber lo que contiene. Leámosla, escudriñémosla, oremos sobre sus páginas, perseverante é incansablemente. Procuremos estudiarla de tal que sus textos se graben en nuestra memoria, y podamos repetirlos cuando sea necesario. Pongámonos en capacidad de apelar cualquiera falsa interpretación, á los millares de pasajes claros, escritos,  por decirlo así, con un rayo del sol. La Biblia es sin duda una espada, más es menester que tengamos cuidado de manejarla bien, si queremos obtener buen éxito.

NOTAS. LUCAS 4:1-13.

1. El desierto: No se nos dice que desierto era ese. Algunos han conjeturado; que fue el desierto cerca de Sinaí, por el cual viajó Israel.    Parece que no existe fundamento para tal concepto.    Es más probable que fuera la parte despoblada de Judea, Juan el Bautista comenzó su predicación.

2. Por cuarenta días tentado del diablo: Es de suponerse que esta tentación fuese mental y espiritual. El periodo de tiempo es igual al que se menciona en la historia del ayuno de Moisés y de Elías.

3. El diablo dijo. Es claro que Satanás se apareció a nuestro Señor en forma visible, nos dice en que figura. Algunos han supuesto que tomó la de un ángel de luz; otros la de un anciano anacoreta, ó la de un Escriba ó Fariseo. Todo esto mera conjetura. Sin duda que el que se apareció á Eva en forma de serpiente escogió para presentarse á nuestro Señor la forma que le pareció más a propósito.

Se han preguntado muchas veces, si la tentación de nuestro Señor fue cosa real o solamente visión. Que fue tentación real parece evidente de las palabras todas que se emplean en su relato Se han hecho suposiciones extrañas en cuanto al modo como fue llevado nuestro Señor  á "un alto monte," y puesto en "las almenas  del templo."   Estas son materias que no podemos explicar.

Que se haga pan. Nótese que la primera tentación consiste en satisfacer un apetito físico, como en la tentación de Eva. Adán y Eva fueron tentados á comer lo que había sido vedado, -y así también lo fue nuestro Señor.

4. Con toda palabra. El sentido aquí no es estrictamente "con toda voz á palabra pronunciada ó escrita," sino con toda cosa que plugo á Dios crear, ó enviar, ó señalar, para el sustento del hombre, exactamente como las codornices, y el maná que hizo descender del cielo, para alimentar á Israel. La palabra Griega traducida "palabra,"en tres lugares se vierte "cosa." Lucas 1:37; 2:18, 19.

5. Todos los reinos del mundo. Es preciso tomar esta expresión en un sentido figurado, a menos que entendamos por "el mundo " solo la Palestina y los países adyacentes. Desde ninguna montaña sola pueden verse literal y simultáneamente todos los reinos del mundo. Si nuestro Señor los vio realmente, debió haber sido por medio de una visión. Esto, sin embargo, parece muy improbable.

6. A ti te daré esta potestad toda. Nótese que la promesa que el diablo hizo á nuestro Señor fue magnífica como la que había hecho á Eva. Más como esta había sido un engaño así también lo fue aquella. Prometió lo que no podía dar. Se le llama, indudablemente, "príncipe de este mundo," pero no tiene poder para dar dominio alguno sobre él sin permiso de Dios.

7. Quítate de delante de mi, Satanás. Nótese que estas son precisamente las palabras, que nuestro Señor dirigió á Simón Pedro, cuando este quiso disuadirlo de sufrir la muerte de la cruz. Mat. 16:23. Obsérvese de paso al tratar de esta expresión, que la tentación que S. Lucas refiere como segunda es la que S. Mateo refiere como última. Parece probable que el orden que sigue S. Mateo es en el que ocurrieron las tentaciones, y la expresión de nuestro Señor dirigida á Satanás aumenta la probabilidad.

8. Las almenas del templo.   Se cree que esto se refiere á una torrecita, ó la parte más elevada del edificio del templo que dominaba un valle profundo. Josefo describe el sitio, y dice, que "si uno miraba hacia abajo, se le desvanecía la vista, por no poder alcanzar á penetrar una profundidad tan inmensa."

9. Escrito está. Nótese bien que el diablo puede citar la Escritura cuando le conviene. No hay cosa buena de la cual no se pueda abusar.

10. Para que te guarden. Desde los primeros siglos se ha hecho notar al explicar estas palabras, que Satanás omitió la expresión que sigue: "En todos tus caminos," Salmo 91:11; y que la omisión fue intencional con objeto de favorecer la mala aplicación del texto. Quizás se ha hecho más caso de la omisión de lo que se debe. Las citas del Antiguo Testamento en el Nuevo, aun cuando son hechas por personas buenas y piadosas, no son tan completas como fuera de creerse. Sea de esto lo que fuere, es un hecho notable que nuestro Señor no se fija en la falsedad de la cita, sino replica simplemente citando otro texto.

11. El se separó de él Dos cosas deben siempre tenerse presente al leer la narración de la tentación de nuestro Señor.

La ana es, que nos presenta pruebas evidentes de la personalidad de Satanás. Si el diablo no es persona, no hay sentido ni objeto en las palabras: Él "dice," el "toma", el "muestra," él "ofrece dar", él "lleva," el "pone," él "se separa." Estas expresiones no pueden usarse sino hablando de una persona.

La otra es, la tontería de ocuparse en descubrir, como lo hacen algunos comentadores, la persona que presenció cada hecho referido en  la historia de nuestro Señor, y suministró á los escritores del Evangelio los materiales que emplearon  al escribir sus narraciones.  ¿Quién, ocurre preguntar, estuvo presente cuando la tentación tuvo lugar? ¿De quién obtuvieron Mateo y Lucas sus datos? Solo puede darse una respuesta á estas preguntas.   Recibieron todo por inspiración divina.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús principia su ministerio

Lucas 4.14-15

14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.:15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Jesús principia su ministerio

Lucas 4.14-15 Mt. 4.12-17; Mr. 1.14-15

Mt. 4.12-17 12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; 13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, 14 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: 15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;
16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Mr. 1.14-15 14  Después que Juan fue encarcelado,  Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15  diciendo: El tiempo se ha cumplido,  y el reino de Dios se ha acercado;  arrepentíos,  y creed en el evangelio.

 
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús en Nazaret

Lucas 4.16-30

16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo *(aquí equivale a sábado)  entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.

17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:

18  Espíritu del Señor está sobre mí,  Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos;  A poner en libertad a los oprimidos;

19  A predicar el año agradable del Señor. (Is. 61.1-2)

20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros

22  Y todos daban buen testimonio de él,  y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,  y decían: ¿No es éste el hijo de José?

23  El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico,  cúrate a ti mismo;  de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum,  haz también aquí en tu tierra.

24  Y añadió: De cierto os digo,  que ningún profeta es acepto en su propia tierra. (Jn. 4.44)

25  Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías,  cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses,  y hubo una gran hambre en toda la tierra; (1R. 17.8-16)

26  pero a ninguna de ellas fue enviado Elías,  sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. (2R. 5.1-14)

27  Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo;  pero ninguno de ellos fue limpiado,  sino Naamán el sirio.

28  Al oír estas cosas,  todos en la sinagoga se llenaron de ira;

29  y levantándose,  le echaron fuera de la ciudad,  y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos,  para despeñarle.

30  Mas él pasó por en medio de ellos,  y se fue.

Jesús en Nazaret

Lucas 4.16-30 Mt. 13.53.58; Mr. 6.1-6

Mt. 13.53.58 53  Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas,  se fue de allí. 54  Y venido a su tierra,  les enseñaba en la sinagoga de ellos,  de tal manera que se maravillaban,  y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 55  ¿No es éste el hijo del carpintero?  ¿No se llama su madre María,  y sus hermanos,  Jacobo,  José,  Simón y Judas? 56  ¿No están todas sus hermanas con nosotros?  ¿De dónde,  pues,  tiene éste todas estas cosas? 57  Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra,  sino en su propia tierra y en su casa. 58  Y no hizo allí muchos milagros,  a causa de la incredulidad de ellos.

Mr. 6.1-6 1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos.

2 Y llegado el día de reposo (aquí equivale a sábado) comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y esos milagros que por sus manos son hechos?

3 ¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también, aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él

4 Más Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra (Jn. 4.44) y entre sus parientes, y en su casa.

5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Lucas. 4.18-19 Is. 61.1-2 1  El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,  porque me ungió Jehová;  me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,  a vendar a los quebrantados de corazón,  a publicar libertad a los cautivos,  y a los presos apertura de la cárcel; 2  a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,  y el día de venganza del Dios nuestro;  a consolar a todos los enlutados;

Lucas. 4.24 Jn. 4.44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.

Lucas. 4.25 1R. 17.8-16 8  Vino luego a él palabra de Jehová,  diciendo: 9  Levántate,  vete a Sarepta de Sidón,  y mora allí;  he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10  Entonces él se levantó y se fue a Sarepta.  Y cuando llegó a la puerta de la ciudad,  he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña;  y él la llamó,  y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso,  para que beba. 11  Y yendo ella para traérsela,  él la volvió a llamar,  y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12  Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios,  que no tengo pan cocido;  solamente un puñado de harina tengo en la tinaja,  y un poco de aceite en una vasija;  y ahora recogía dos leños,  para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo,  para que lo comamos,  y nos dejemos morir. 13  Elías le dijo:  No tengas temor;  ve,  haz como has dicho;  pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza,  y tráemela;  y después harás para ti y para tu hijo. 14  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará,  ni el aceite de la vasija disminuirá,  hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 15  Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías;  y comió él,  y ella,  y su casa,  muchos días. 16  Y la harina de la tinaja no escaseó,  ni el aceite de la vasija menguó,  conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Lucas. 4.27 2R. 5.1-14 1  Naamán,  general del ejército del rey de Siria,  era varón grande delante de su señor,  y lo tenía en alta estima,  porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria.  Era este hombre valeroso en extremo,  pero leproso. 2  Y de Siria habían salido bandas armadas,  y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha,  la cual servía a la mujer de Naamán. 3  Esta dijo a su señora:  Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria,  él lo sanaría de su lepra. 4  Entrando Naamán a su señor,  le relató diciendo:  Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. 5  Y le dijo el rey de Siria: Anda,  ve,  y yo enviaré cartas al rey de Israel.  Salió,  pues,  él,  llevando consigo diez talentos de plata,    y seis mil piezas de oro,  y diez mudas de vestidos. 6  Tomó también cartas para el rey de Israel,  que decían así: Cuando lleguen a ti estas cartas,  sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán,  para que lo sanes de su lepra. 7  Luego que el rey de Israel leyó las cartas,  rasgó sus vestidos,  y dijo:  ¿Soy yo Dios,  que mate y dé vida,  para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra?  Considerad ahora,  y ved cómo busca ocasión contra mí. 8  Cuando Eliseo el varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos,  envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos?  Venga ahora a mí,  y sabrá que hay profeta en Israel. 9  Y vino Naamán con sus caballos y con su carro,  y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. 10  Entonces Eliseo le envió un mensajero,  diciendo: Vé y lávate siete veces en el Jordán,  y tu carne se te restaurará,  y serás limpio. 11  Y Naamán se fue enojado,  diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego,  y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios,  y alzará su mano y tocará el lugar,  y sanará la lepra. 12  Abana y Farfar,  ríos de Damasco,  ¿no son mejores que todas las aguas de Israel?  Si me lavare en ellos,  ¿no seré también limpio?  Y se volvió,  y se fue enojado. 13  Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío,  si el profeta te mandara alguna gran cosa,  ¿no la harías?  ¿Cuánto más,  diciéndote: Lávate,  y serás limpio? 14  El entonces descendió,  y se zambulló siete veces en el Jordán,  conforme a la palabra del varón de Dios;  y su carne se volvió como la carne de un niño,  y quedó limpio.

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 4:14-22

Estos versículos refieren sucesos que solo se encuentran en el Evangelio de S. Lucas. Refieren la primera visita que hizo nuestro Señor  á la ciudad de Nazaret, donde se había criado, después de empezar su misión pública. Unidos á los dos versículos que siguen nos presentan un triste ejemplo de que "el ánimo carnal enemistad contra Dios." Rom. 8:7.

Debemos observar en estos versículos, el honor tan marcado que tributó nuestro  Señor á los medios de gracia. Se nos dice que un sábado entró  en la sinagoga de Nazaret, y "se levantó á leer" las Escrituras. En la época en que nuestro Señor estuvo en la tierra, los Escribas y los Fariseos eran los principales maestros de los judíos. No es de suponerse que una sinagoga judaica participa participase mucho de la presencia y bendición del Espíritu bajo tales enseñanzas. Empero aun en tales circunstancias vemos que nuestro Señor entra en una sinagoga á fin de leer y predicar en ella. Era el lugar en el cual veneraban públicamente la palabra de Dios y su santo día, y en tal virtud seguramente creyó que era bueno honrarlo con su presencia.

Esta conducta encierra una lección práctica para nosotros. Jesús quiso darnos á entender que no debemos sin razón dejar do asistir á cualquiera reunión religiosa en la cual se reverencie su nombre, el día, y el libro de Dios. Quizá se noten faltas en dicha reunión. Quizá no se predique la doctrina con bastante amplitud, claridad y distinción. O tal vez se advierte falta de unción y devoción en la manera de celebrar los oficios. Más cuando no se enseñen manifiestos errores, y siendo cierto que no hay opción entre concurrir á una iglesia y no concurrir á ninguna, es bueno que el fiel cristiano piense bien antes de retirarse de la congregación. Si en ella hubiere dos ó tres que concurren en el nombre de Jesús, pueden den contar con la bendición especial que ha sido prometida. El que se queda en casa no puede contar con ella.

Debemos observar, además, ¡cuan clara fue la manifestación que hizo nuestro Señor á la congregación de Nazaret respecto de su misión! Se nos refiere que escogió el pasaje del libro de Isaías, en que dicho profeta predijo la naturaleza de la obra que el Mesías había de ejecutar cuando viniese al mundo. Leyó como fue predicho que El "predicaría el Evangelio á los pobres"-cómo iba á ser enviado para "sanar á los quebrantados de corazón," para "publicar á los cautivos redención," y á los ciegos vista, y "libertad a los oprimidos," y cómo había de "anunciar que había llegado para todo el mundo el año de jubileo." Y cuando nuestro Señor hubo leído  esta profecía, dijo á la multitud que lo rodeaba, que Él mismo era el Mesías de quien se escribieron estas palabras, y que en Él y en Su Evangelio estaba para cumplirse el maravilloso contenido del pasaje.

Fácil es comprender que la elección que hizo nuestro Señor de este pasaje de Isaías no fue casual. Deseaba imprimir en el ánimo Judíos que lo oían el verdadero carácter del Mesías, a quien el sabia que todo Israel estaba esperando entonces. Sabia que ellos esperaban era un rey temporal, que los libertase de la dominación romana, y los elevase otra vez al primer las naciones; y quería hacerles comprender que tales esperanzas eran prematuras á la vez que erradas. El reinado de la primera venida había de ser un reinado espiritual. Sus victorias no serian sobre enemigos políticos, sino sobre el pecado. Su redención no tendría por objeto el librarlos del poder dé Roma, sino del  poder del demonio y del mundo. De esta manera, ellos debieron esperar ver cumplidas las palabras de Isaías.

Tengamos  cuidado de saber bajo que punto de vista es que particularmente debemos contemplar á Cristo. Es bueno y justo reverenciarlo como  verdadero Dios. Es bueno reconocerlo como el Ser supremo que todo lo dirige; como Profeta Poderoso; Juez universal, Rey de reyes. Más es preciso no hacer alto aquí, si queremos ser salvos. Es preciso reconocer á Jesús como Protector de los pobres de espíritu, como Médico de los de corazón contrito, como Libertador de las almas que están en cautiverio.   Estas son las principales  y altas funciones que vino á desempeñar en la tierra.

Bajo este punto de vista es menester conocerlo, y conocerlo por el sentido íntimo, así como también por lo que oigamos acerca de él. Sin tal conocimiento moriremos en nuestros pecados,

Finalmente, debemos observar qué ejemplo tan instructivo tenemos en estos versículos de la manera como se oyen muchas veces las lecciones religiosas. Se nos refiere que cuando nuestro Señor hubo acabado Su sermón en Nazaret, Sus oyentes "Le dieron testimonio y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca" No podían hallar falta alguna en la explicación de la escritura que habían oído.    No podían negar la belleza del magnífico discurso que habían escuchado. "Jamás ningún hombre habló este hombre."   Más sus corazones permanecieron sin afectarse ni conmoverse. Aun más, estaban llenos de envidia y enemistad contra el Predicador. En resumen, el sermón parece no haber producido en ellos otro efecto que una emoción de corta duración.

Es inútil tratar de ocultar que hay millares de personas en las iglesias cristianas que se asemejan en esto á los oyentes de nuestro Señor. Millares hay que oyen con regularidad la predicación del Evangelio, y la admiran cuando la oyen. No controvierten lo que oyen; y hasta experimentan una especie de placer intelectual al oír un sermón bueno y eficaz; pero su religión no pasa de allí. El oír sermones no les es obstáculo para continuar en una vida de ligereza, codicia y pecado.

Examinémonos á menudo sobre este punto importante. Veamos que efecto positivo produce en nuestros corazones y en nuestro modo de vivir la predicación que decimos nos agrada. ¿Nos conduce al verdadero arrepentimiento para con Dios, y á la fe viva para con nuestro Señor Jesucristo? ¿Nos estimula cada semana á hacer esfuerzos por cesar en el pecado, y resistir al diablo? Estos son los frutos que deben producir los sermones, si realmente nos aprovechan. Sin tal fruto, la mera admiración no es absolutamente de ningún valor. No es signo de gracia. No salva ninguna, alma.

NOTAS. LUCAS 4:22.

16. Vino á Nazaret. No se sabe fijamente la fecha de esta venida á Nazaret Parece haber suficiente evidencia de que no tuvo lugar inmediatamente después do la tentación. De haber tenido lugar entonces, no hallaríamos la expresión "según Él acostumbraba," ó la referencia á Sus obras en Capernaúm. He aquí la explicación. S. Lucas, habiendo hecho la .aserción general de que nuestro Señor enseñaba "en las sinagogas," se vale de la ocasión para describir lo que pasó cuando enseñó en la de Nazaret-no solamente por ser este un hecho en sí mismo interesante, sino también para presentar un ejemplo del método de que se servia nuestro Señor cuando entraba en alguna sinagoga.

17. Desarrolló el libro. Los libros eran en aquel entonces rollos de pergamino, y en nada se parecían á un libro moderno.

20. El Ministro. Importa no suponer que con esta palabra se quiere indicar al predicador ó ministro de la sinagoga. Se refiere al empleado que tiene a su cargo los libros sagrados.

22. Le daban testimonio. La significación de estas palabras parece ser que ellos no podían negar la verdad, exactitud y justicia de lo que Él decía.

Hijo de José. Esta expresión nos manifiesta como consideraban a nuestro Señor en Nazaret, y cuan poco eran conocidas las circunstancias milagrosas de su concepción y nacimiento.

 

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 4:23-32.

Tres lecciones importantes se presentan á primera vista en este pasaje. Cada una es digna de que la considere detenidamente todo el que desee adquirir sabiduría en lo espiritual.

Se nos enseña en primer lugar cuan inclinados estamos á despreciar los privilegios más grandes, cuando estos nos son familiares. Se advierte en la conducta de los habitantes de Nazaret cuando oyeron predicar al Señor Jesús. No pudieron hallar falta alguna en el No pudieron señalar inconsecuencia alguna en su modo Más porque Jesús había vivido entre ellos treinta años, y su semblante, voz, y porte les eran familiares, rehusaron admitir su doctrina. Se decían unos á otros, "¿No es este el hijo de José?" ¿Es posible que uno tan conocido como este hombre pueda ser el Cristo? E hicieron salir de los labios de nuestro Señor el dicho solemne, " Ningún profeta es acepto en su tierra."

Haremos  bien en tener presente esta lección por lo que dice en relación á los estatutos y medios de gracia, pues estamos prontos á desdeñarlos cuando los tenemos en abundancia. Estamos inclinados a tener en poco el privilegio de leer la Biblia en nuestro idioma, de oír la predicación del Evangelio, y de gozar la libertad de reunimos para el culto público. Vivimos rodeados de estas ventajas, y estamos acostumbrados á disfrutarlas sin interrupción. Y la consecuencia es, que rara vez las estimamos en su debido valor. Veamos, pues, de que manera usamos de las cosas sagradas. Por numerosas que sean las veces que leamos la Biblia, nunca lo hagamos sin profunda reverencia. Por grande que sea la frecuencia con que oigamos el nombre de Cristo, nunca olvidemos que Él es el Único Mediador, en quien hay vida. Aun el maná que descendía del cielo fue al fin desdeñado por Israel como "pan liviano." Num. 21:5. Aquel día es aciago para nuestras almas, en que Cristo está en espíritu en medio de nosotros, y sin embargo, por causa de sernos conocido su nombre, lo estimamos poco.

Aprendemos, por otra parte, cuan odiosa es á la naturaleza humana la doctrina de la soberanía de Dios. Esto se observa en la conducta de los habitantes de Nazaret, cuando nuestro Señor les recordó que Dios no estaba obligado á hacer milagros entre ellos. ¿No había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías? Sin duda que sí las había; empero, á ninguna de ellas fue enviado este profeta. Á todas se pasó por alto para favorecer á una viuda gentil de Sarepta. ¿No había muchos leprosos en Israel en el tiempo de Elíseo? Sin duda que sí los había; empero, á ninguno se concedió la gracia de recibir su salud. Naaman el sirio fue el único que fue curado. Tal doctrina pareció intolerable a los habitantes de Nazaret. Hería su orgullo y presunción. Les enseñaba que Dios no debe nada al hombre, y que si ellos eran omitidos en la distribución de las bendiciones divinas, no tenían derecho de que quejarse. No pudieron sufrirlo. "Se llenaron de ira." Arrojaron a nuestro Señor de su ciudad, y á no haber hecho uso de su poder de hacer milagros, sin duda le habrían quitado la vida violentamente.

De todas las doctrinas de la Biblia ninguna repugna tanto á la naturaleza humana como la doctrina de la soberanía de Dios. Que se diga que Dios es grande, y justo, y santo, y puro, es cosa que el hombre puede tolerar. Pero decir que "no da cuenta de sus designios"-que "tiene misericordia de quien quiere tener misericordia"-que el premio "no es del que quiere, ni del que corre, sino; de quien Dios tiene misericordia "-estas son verdades que el hombre carnal no puede sufrir con paciencia. Lo enemistan muchas veces contra Dios, y lo llenan de indignación. Nada, en resumen hará que se someta á ellas, sino el poder del Espíritu Santo.

Convenzámonos de que, ya nos agrade ó nos desagrade, la de Dios es doctrina revelada terminantemente en la Biblia  hecho que se percibe claramente en el mundo.  De ningún modo podemos explicar por qué unos miembros de una familia se convierten, en tanto que otros viven y mueren en pecado -porque algunas partes de la tierra están iluminadas con la luz del cristianismo, y otras permanecen sumergidas en las tinieblas del paganismo. Una sola razón puede asignarse: todo está ordenado por la mano soberana de Dios. Roguemos se nos conceda humildad al considerar esta materia profunda. Tengamos presente que nuestra vida es fugaz como la niebla, y que nuestros conocimientos más profundos comparados con los de Dios son mera insensatez. Estemos agradecidos por la luz de que gozamos, con moderación, mientras que la poseamos. Y estemos seguros que el último día todo el mundo se convencerá de que Aquel que ahora "no da cuenta de sus designios," todo lo ha hecho bien.

Finalmente este pasaje nos hace saber cuan obligados estamos á perseverar diligentemente en obrar bien, por más motivos de desaliento que nos sobrevengan. Sin duda debemos deducir esta lección de la conducta de nuestro Señor, después de haber sido arrojado de Nazaret. Inmutable ante el tratamiento que recibió, sigue trabajando con paciencia. Arrojado fuera de un lugar, pasa en seguida a otro. Echado de Nazaret va á Capernaum, y allí " enseña los sábados"

Tal ser la conducta de los discípulos de Cristo.  Cualquiera que sea la obra que sean llamados á ejecutar, deben continuar en ella pacientemente, y no abandonarla por falta de buen éxito. Ya sean predicadores, maestros, visitadores, ó misioneros, es menester que continúen trabajando y no desmayen. El corazón y la conciencia pueblo sufren más agitaciones de las que piensan lo que predican y  enseñan. En muchos sitios de la viña del Señor hacer trabajos preliminares que son tan necesarios como cualesquiera, aunque no tan agradables. Es menester que haya sembradores y  también  segadores. Indispensable es que haya algunos que caven la tierra y quiten las piedras, así como también otros que recojan la cosecha. Que todos trabajen en el lugar que les corresponda. Llegará el día en que cada uno sea recompensado según lo que haya hecho. Los mismos motivos de desaliento que encontramos nos presentan la oportunidad de manifestar al mundo que aún existe algo que se llama fe y algo que se denomina paciencia. Cuando los hombres nos vean continuar en nuestras tareas á despecho de un tratamiento como el que Jesús sufrió en Nazaret, eso les da que pensar; y se convencen al fin que, en todo caso, estamos persuadidos de que tenemos la verdad de nuestra parte.

NOTAS. LUCAS 4:23-32.

23. Este refrán. Nótese que nuestro Señor respondo á un refrán con otro. La peculiaridad de los refranes que se pueden alegar en favor de cualquiera de los lados de una cuestión.

25. En los días de Elías. No olvidemos notar que nuestro Señor habla de los tiempos de Elías, y de los sucesos que acaecieron en ellos, como realidades. Su lenguaje es uno de los muchos argumentos fuertes que hay para probar que los libros históricos del Antiguo Testamento son auténticos, y no meras compilaciones de fábulas instructivas, como algunos se han atrevido á asegurar.

30. Pasando por medio de ellos. Es claro que este fue un milagro. De que manera se efectuó no se nos dice. Bástenos saber que sus enemigos no pudieron ofenderle contra su voluntad, y que cuando al fin fue entregado para ser crucificado, fue solo porque voluntariamente permitió que lo inmolasen.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

Lucas 4.31-37

31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. * (Aquí equivale al sábado)

32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. (Mt. 7.28-39)

33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,

34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.

36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?

37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

Lucas 4.31-37 Mr. 1.21-28 21 Y entraron en Capernaúm; y los días de reposo, (Aquí equivale a sábado) entrando en la sinagoga, enseñaba. 22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. 23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, 24 diciendo: ¡Ah! ¿Que tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venidos para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. 25 Pero Jesús le respondió, diciendo: ¡Cállate, y sal de el! 26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. 27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aún a los espíritus inmundos, y le obedecen? 28 Y muy pronto, se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Lucas 4.32 Mt. 7.28-39 28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús sana a la suegra de Pedro

Lucas 4. 38-39

38  Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga,  y entró en casa de Simón.  La suegra de Simón tenía una gran fiebre;  y le rogaron por ella.

39  E inclinándose hacia ella,  reprendió a la fiebre;  y la fiebre la dejó,  y levantándose ella al instante,  les servía.

Jesús sana a la suegra de Pedro

Lucas 4. 38-39 Mt. 8.14-15; Mr. 1.29-31 29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. 31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

Mt. 8.14-15 14  Vino Jesús a casa de Pedro,  y vio a la suegra de éste postrada en cama,  con fiebre. 15  Y tocó su mano,  y la fiebre la dejó;  y ella se levantó,  y les servía.
Lc. 4.38-39
38  Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga,  y entró en casa de Simón.  La suegra de Simón tenía una gran fiebre;  y le rogaron por ella. 39  E inclinándose hacia ella,  reprendió a la fiebre;  y la fiebre la dejó,  y levantándose ella al instante,  les servía.

 
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Muchos sanados al ponerse el sol

Lucas 4.40-41

40  Al ponerse el sol,  todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él;  y él,  poniendo las manos sobre cada uno de ellos,  los sanaba.

41  También salían demonios de muchos,  dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.  Pero él los reprendía y no les dejaba hablar,  porque sabían que él era el Cristo.

Muchos sanados al ponerse el sol

Lucas 4. 40-41 Mt. 8.16-17; Mr, 1.32-34

Mt. 8.16-17 16  Y cuando llegó la noche,  trajeron a él muchos endemoniados;  y con la palabra echó fuera a los demonios,  y sanó a todos los enfermos; 17  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,  cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades,  y llevó nuestras dolencias.

Mr, 1.32-34 32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; 33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta. 34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

 
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús recorre Galilea predicando

Lucas 4.42-44

42  Cuando ya era de día,  salió y se fue a un lugar desierto;  y la gente le buscaba,  y llegando a donde estaba,  le detenían para que no se fuera de ellos.

43  Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios;  porque para esto he sido enviado.

44  Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Jesús recorre Galilea predicando

Lucas 4.42-44 Mr. 1.35-39 35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban; 37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. 38 El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

 

Comentarios de J. C. Ryle

Lucas 4:33-44.

Notar en este pasaje, los conocimientos claros que  en asuntos religiosos poseen el diablo y sus agentes. De esto ocurren dos ejemplos en los presentes versículos, " Yo te conozco quien eres, eres el Santo de Dios " fue el lenguaje de un espíritu inmundo. "Tú eres Cristo, el Hijo de Dios," dijeron en diferente ocasión otros espíritus inmundos. Empero este conocimiento carecía de fe, esperanza o caridad. Los que lo poseían eran seres miserables y degradados, llenos de odio amargo contra Dios y contra el hombre,

Guardémonos de un conocimiento tal del Cristianismo. Es posesión peligrosa, aunque extraordinariamente común en estos últimos tiempos. Puede ser que conozcamos la Biblia intelectualmente, y no tengamos ninguna duda acerca de las verdades que contiene, puede ser que hayamos atesorado en la memoria los textos más importantes, y que discurramos prolijamente acerca de sus doctrinas vitales, y sin embargo puede acontecer que la Biblia no ejerza influjo alguno sobre nuestros corazones, ó sobre nuestros afectos y conciencias. Puede suceder en realidad, que no seamos nada mejores que los diablos.

No nos contentemos jamás ton una mera percepción intelectual Acaso suceda que continuemos toda nuestra vida diciendo 'Yo sé eso, y yo sé eso," y nos hundamos al fin en el infierno con estas palabras en nuestros labios. Tratemos de que nuestro conocimiento produzca fruto en nuestras vidas. ¿El conocimiento que tenemos del pecado nos hace aborrecerlo? ¿El conocimiento que tenemos de Cristo nos impele á confiar en El y a amarlo? ¿El conocimiento de la voluntad de Dios hace que nos esforcemos en cumplirla? ¿El conocimiento de los frutos del Espíritu nos mueve á darlo á conocer en nuestra conducta diaria? Si así sucediere, tal conocimiento nos será útil. Cualquiera otro conocimiento religioso solo contribuirá á nuestra condenación en el último día.

En segundo lugar, debemos notar en este pasaje la suprema autoridad de nuestro Señor Jesucristo. Vemos que las enfermedades y los demonios se rinden á su palabra. Increpa á los espíritus inmundos y estos se separan de los desgraciados á quienes habían poseído. Increpa á la fiebre y pone las manos sobre los enfermos, y al punto desaparecen las enfermedades, y los enfermos quedan sanos.

No podemos menos de observar muchos casos de esta clase en los cuatro Evangelios. Ocurren con tanta frecuencia que nos acostumbramos á leerlos con descuido, y olvidamos la lección importante que en cada uno se quiere inculcar. Todos ellos tienen por objeto grabar en nuestras mentes la gran verdad de que Cristo es el gran Médico elegido para curar todos los males que el pecado acarreó al mundo. Sí, Cristo es el Médico universal á quien todos los hijos de Adán tienen que acudir si quieren ser curados. En Él se halla vida, y salud, y libertad. Esta es la gran doctrina que tiene por objeto inculcar cada uno de los milagros de este género que contiene el Evangelio. Cada uno corrobora ese hecho sublime que forma la verdadera base del Evangelio. El poder de Cristo para satisfacer hasta donde sea posible, todas las necesidades de la naturaleza humana, es la piedra angular del Cristianismo. Cristo, en una palabra, "es todo." Colos. 3:11. Que el estudio de cada milagro contribuya á grabar profundamente esta verdad en nuestros corazones.

En tercer lugar, debemos notar en estos versículos la costumbre de nuestro Señor de sustraerse de cuando en cuando de la observación pública en algún lugar solitario. Leemos, que después de haber sanado á muchos enfermos, y lanzado á muchos diablos, "salió y se fue á un lugar solitario." El objeto que se propuso al obrar así se descubre comparando este versículo con otros de los Evangelios. Acostumbraba suspender sus tareas en tiempo oportuno, para ponerse en comunicación con Su Padre celestial, y para orar. Santa liada cual era su naturaleza humana, se había mantenido así, ejerciendo los medios de gracia, y no descuidándolos.

Hay en esto un ejemplo que harían bien en imitar todos los que progresan en la gracia, y caminar en la senda de Dios. Debemos destinar algún tiempo para la meditación, y para estar solos en presencia de Dios. Es menester no contentarnos con orar diariamente y leer las Escrituras-con oír leer el Evangelio con regularidad, y participar de la Cena del Señor.   Todo esto es bueno, pero hay necesidad de algo más.   Debemos destinar algunas horas para examinarnos á solas, y para meditar en las cosas celestiales. Cuántas veces al año esta práctica ha de repetirse, es cosa que cristiano debe determinar por sí mismo. Pero que esta hora es muy provechosa, lo prueban claramente tanto las Escrituras la experiencia misma. Atravesamos una época de actividad y  bullicio. El acaloramiento producido por los negocios y las ocupaciones incesantes mantiene á muchos en movimiento perpetuo, y ponen algunas almas en gran peligro. La omisión de la práctica de que venimos hablando, es la causa probable de muchas inconsecuencias y deslices, que causan escándalo en la iglesia de Cristo. Cuanto más tengamos que hacer tanto más debemos imitar á nuestro Maestro. Si Él, en medio de sus múltiples tareas hallaba tiempo para retirarse del mundo de cuando en cuando, ¿cuánto más no podemos hacerlo nosotros? Si el Maestro juzgo esa práctica necesaria, mil veces más necesaria debe ser a sus discípulos.

Finalmente, debemos notar en estos versículos la aserción que hizo Señor en cuanto á uno de los objetos de Su venida al mundo. Leemos que dijo: "También á otras ciudades es necesario que de el Evangelio del reino de Dios: porque para esto soy enviado'   Una aserción como esta debe acallar para siempre las necias observaciones que se hacen algunas veces contra la predica-; El mero hecho de que el eterno Hijo de Dios se hizo predicador, debe satisfacernos de que la predicación es uno de los más valiosos medios de gracia. Hablar de ella, cual lo hacen algunos, como cosa de menos importancia que las oraciones públicas, ó la administración de los sacramentos, es por lo menos manifestar ignorancia de la Escritura. Es una circunstancia admirable en la historia de nuestro Señor, que aunque El estaba predicando casi incesantemente no se nos dice que jamás bautizara á nadie. El testimonio de Juan es explícito en este punto. "Jesús no bautizaba. Juan 4: 2.

Guardémonos de tener en poco la predicación. Ella ha sido en todos los siglos de la iglesia el medio principal de que Dios se ha servido para conmover á los pecadores, y para sustentar á los justos. Las épocas en que ha habido poca ó ninguna predicación han sido épocas en que se ha hecho poco ó ningún bien en la iglesia. Oigamos los sermones con espíritu reverente, y acordémonos que son la palanca que el mismo Cristo empleó, cuando estuvo en la tierra. Oremos también diariamente por que nunca falte una falange de predicadores fieles de la palabra de Dios. Según sea el pulpito será la congregación y la iglesia.

NOTAS. LUCAS 4:33-44.

33. un espíritu inmundo (ó impuro.) Esta expresión se encuentra con frecuencia en los Evangelios. Se empleó probablemente con el objeto de enseñar que los actos obscenos, en violación del sétimo mandamiento, son los que Satanás se empeña más en promover. Puede también enseñarnos que los que se abandonaban completamente al poder de Satanás, eran por lo común gentes que habían sido adictas particularmente á los pecados de obscenidad é impureza.

35. Derribándolo en medio. Esta es una de esas expresiones de los Evangelios que demuestran claramente que la posesión satánica era cosa distinta de la locura, epilepsia, ó cualquiera otra forma común de enfermedad física ó mental.

36. ¿Qué palabra es esta?   O, como leemos algunos, "¿Qué es esta palabra?"

38. La suegra de Simón. Nótese bien en este versículo que el apóstol Pedro era casado. La doctrina romanista del celibato de los clérigos no tiene apoyo ninguno en la Biblia.

39. Levantándose luego les sirvió. Esta expresión nos indica cuan completas eran las curas de nuestro Señor. Es sabido que las fiebres dejan á las personas demasiado débiles para poder hacer trabajo alguno, aun cuando ya empiecen á recobrarse, y estén fuera de peligro.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Lucas
J.C. C Ryle
Libros CLIE
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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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