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| Mateo 1 1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. |
Mateo
1.1-17 Lucas
3.23-38 23 Jesús mismo al comenzar su ministerio
era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo
de Elí, 24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, |
Mateo
1.11 (2 Re. 24.14-15;
2 Cr. 36.10; Jer. 27.20) 2 Re. 24.14-15 14 Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los príncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. 15 Asimismo llevó cautivos a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalén a Babilonia. 2 Cr. 36.10 10 A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió y lo hizo llevar a Babilonia, juntamente con los objetos preciosos de la casa de Jehová, y constituyó a Sedequías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalén. Jer. 27.20 20 que no quitó Nabucodonosor rey de Babilonia cuando transportó de Jerusalén a Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén; |
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Comentarios de J.C. Ryle Mateo 1.1-17 He aquí los versículos con los cuales empieza el Nuevo Testamento. Leámoslos siempre con respeto y reverencia. Cada página de este libro fue escrita por inspiración del Espíritu Santo. Diariamente rindamos gracias a Dios por habernos dado las Santas Escrituras. Cualquiera, por iliterato que sea, si comprende la Biblia, sabe más en materia de religión que los más sabios filósofos de la antigüedad pagana. Tengamos presente nuestra grave responsabilidad. En el último día todos seremos juzgados según los conocimientos y las luces que hubiéramos recibido de lo alto. A quienes mucho se ha dado, mucho se les exigirá. Leamos la Biblia reverente y cuidadosamente, y con la firme resolución de creer y practicar lo que en ella hallemos. No es materia de poca entidad el hacer buen o mal uso de este libro. Al leerlo imploremos humildemente las luces del Espíritu Santo. El únicamente, puede hacer que la verdad penetre en nuestros corazones y que nos sea de provecho lo que leamos. El Nuevo Testamento principia con la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Ninguna parte de la Biblia es tan importante como esta, y ninguna es tan abundante en detalles y tan completa. Cuatro distintos Evangelios nos refieren la historia de los hechos y de la muerte de Cristo. Cuatro veces leemos la preciosa narración de sus obras y palabras. ¡Cuan agradecidos debemos esta por ello! Comprender a Cristo es vida eterna. Creer en Cristo es tener paz con Dios. Seguir a Cristo es ser cristiano verdadero. Estar con Cristo será el mismo cielo. Jamás podemos saber acerca de Jesucristo más de lo debido. El Evangelio de S. Mateo empieza con una larga lista de nombres. Diez y seis versículos delinean la genealogía desde Abrahán hasta David y desde David hasta la familia de la cual nación Jesús. Que nadie piense que estos versículos son inútiles. Nada es inútil en la creación. El más pequeño musgo, y los insectos apenas perceptibles sirven para algo bueno. No hay nada inútil en la Biblia. Cada palabra en ella es inspirada. Los capítulos y versículos que a primera vista parecen de poco provecho, nos han sido transmitidos con algún buen designio. Leed otra vez estos diez y seis versículos, y encontraréis en ellos lecciones útiles e instructivas. Aprenden, en esta lista d nombres, que Dios siempre cumple su palabra. El había prometido que en la familia de Abrahán todas las naciones de la tierra serían benditas; que un Salvador había de salir de la familia de David. Gen.12.3; Isaías 11.1. Estos diez y seis versículos prueban que Jesús descendió de David y de Abrahán, que la promesa de Dios se cumplió. Los impíos deberían acordarse de esta lección y atemorizarse. Poco importan lo que ellos piensen: Dios cumplirá su palabra. Si no se arrepienten perecerán infaliblemente. Los verdaderos cristianos deberían recordar esta lección y consolarse. Su Padre celestial será fiel a todas sus promesas. Ha dicho que salvará a todos los que crecen en Cristo. Puesto que lo ha dicho, sin duda que lo hará. "El permanece fiel: no puede negarse a si mismo" 2 Tim.2.13 Aprended también en esta lista de nombres a conocer la maldad y corrupción de la naturaleza humana. Observad en este catálogo de cuantos padres piadosos tuvieron hijos malvados e impíos. Los nombres de Roboam, Joroam, Amón y Jeconías nos presentan ejemplos que deben hacernos sentir humillados. Aunque tuvieron padres piadosos ellos fueron malvados. La gracia no es herencia de las familias. Se necesita algo más que buenos ejemplos y buenos consejos para hacernos hijos de Dios. Los que renacen, no son engendrados de la sangre ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios. Juan 1.13. Los padres que tienen la costumbre de orar deberían rogar noche y día que sus hijos sean santificados por el Espíritu Santo. Aprended finalmente en esta lista de nombres, cuan grande es la misericordia y compasión de nuestro Señor Jesucristo. Meditad acerca de lo corrompido e inmundo de nuestra naturaleza; y después reflexionad cuanto condescendencia fue la de Jesús en haber nacido de una mujer, "y hecho a semejanza de los hombres" Algunos de los nombres que leemos en este catálogo nos traen a la memoria historias vergonzosas y melancólicas. Algunos son de personas que no se mencionan en ninguna parte de la Biblia. Mas al fin de los suyos se encuentra el nombre del Señor Jesucristo. Aunque El es el eterno Dios, se humilló tomando sobre Si nuestra naturaleza para salvar a los pecadores. "Aunque El era rico, por nosotros se hizo pobre" Siempre deberíamos leer este catálogo con sentimientos de gratitud. Vemos en el que nadie que participe de la naturaleza humana está fuera del alcance de la misericordia y compasión de Cristo. Nuestros pecados pueden haber sido tan negros y enormes como los cometidos por cualquiera de las personas cuyos nombres menciona S. mateo. Pero ellos no pueden cerrarnos la puerta del cielo, si nos arrepentimos y creemos en el Evangelio. Si Jesús no se avergonzó de hacer de una mujer, cuya genealogía contiene tales nombres como los que hemos leído, no hay motivo para pensar que se desdeñará de llamarnos hermanos y darnos la vida eterna. |
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Bíblico
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Referencias
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| Nacimiento
de Jesucristo Mateo 1.18-25 18. El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, (Lc. 1.27) antes que se juntase, se halló que había concebido del Espíritu Santo. 19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre (Lc. 1.31) JESÚS (Esto es: Salvador; «Jesús» (transcripción griega del hebreo YeshuaO, que significa Jehová es ayuda o salvación; (Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, Enciclopedia Beca;) porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Sal. 130.8). 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel (Is. 7.14) Que traducido es Dios con nosotros. 24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. 25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS. (Lc. 2.21) |
Mateo
1.18-25 |
Mateo
1.18 Lc. 1.27
27 a una virgen desposada con un varón
que se llamaba José, de la casa de
David; y el nombre de la virgen era
María. Mateo 1.21 Lc. 1.31 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Mateo 1.21 Sal. 130.8 8 Y él redimirá a Israel De todos sus pecados. Mateo 1.23 Is. 7.14 14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel. Mateo 1.25 Lc. 2.21 21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. |
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Comentarios de J.C. Ryle Mateo 1.1-17 Estos versículos empiezan refiriéndonos dos grandes acontecimientos. Nos refieren, que el Señor Jesucristo, tomando nuestra naturaleza, se hizo hombre. Nos refieren también, que Su nacimiento fue milagroso: su madre María era virgen. Estas materias son muy misteriosas. Hay profundidades cuyo fondo no tenemos sondas que alcancen a tocarlo. Hay verdades que son incomprensibles a nuestra limitada inteligencia. No pretendemos aclarar cosas que son superiores a la penetración de nuestra razón. Contentémonos con creer reverentemente. Bástenos saber, que para Aquel que hizo el mundo, nada es imposible. No pretendemos ir más allá de lo expresado en el Credo: "Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, y nació de la virgen María. Observemos la conducta de José que estos versículos describen. Es un bello ejemplo de piadosa discreción, y de consideración delicada para con nuestros prójimos. El vio la apariencia de maldad en la que era desposada; mas no obró con precipitación, sino esperó pacientemente para ver con claridad la senda del deber. En sus oraciones, con toda probabilidad, expuso el caso ante Dios. "El que cree no se apresure". Isaías 28.16. La paciencia de José fue recompensada benignamente. Recibió un mensaje directo de Dios, sobre el asunto que causaba su ansiedad, y de una vez fue librado de todos sus temores. ¡Cuán bueno es servir a Dios! ¿Quién Le confió alguna vez sus cuidados en oración fervorosa, y vio después que no correspondió a Sus promesas? "Reconócele en todas tus acciones, y El dirigirá tus pasos". Prov. 3.6 Notemos los dos nombres en estos versículos se dan al Señor. Uno es Jesús: el otro Emmanuel. Uno describe Su misión: el otro Su naturaleza. Ambos son sumamente interesantes. El nombre Jesús dignifica "Salvador," lo mismo que Josué en el Antiguo Testamento. Se da nuestro Señor, a causa de que salva a Su pueblo de sus pecados. Esta es Su especial misión. Los redime del delito que el pecado implica, lavándolos en Su sangre expiatoria. Los redime del dominio del pecado, introduciendo en sus almas el Espíritu santificador. Los salva de la presencia del pecado, cuando los lleva a este mundo a descansar con El en la Gloria. Los salvará de todas las consecuencias del pecado, y cuando en el último día les de un cuerpo glorioso. ¡dichoso y santo el pueblo de Cristo! Está purificado de delito, por la sangre del Redentor, y se ha hecho idóneo para el cielo, por su Espíritu. Esta es salvación. El que se adhiere al pecado, no está salvo todavía. Jesús en un nombre que inspira muchísimo consuelo a los pecadores agobiados de aflicciones. El que es Rey de reyes, y Señor de señores, pudo haber tomado, legítimamente, algún nombre más pomposo. Mas El no obra así. Los gobernadores de este mundo se han dado a sí mismos, con frecuencia, los dictados de Grandes, Conquistadores, Atrevidos, Magníficos y otros semejantes. El Hijo de Dios se contenta con nombrarse Salvador. Las almas que desea la salvación pueden acercarse al Padre con intrepidez y confianza en virtud de la mediación de Cristo. "Dios no ha enviado a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo por medio de El". Juan 3.17 Jesús es un nombre peculiarmente dulce y precioso para los creyentes. Les ha sido propicio, cuando el favor de los príncipes y reyes les habría sido indiferente. Ese nombre les ha dado lo que no puede conseguirse con el dinero: la paz interior. Ha aliviado sus conciencias abrumadas y devuelto el reposo a sus corazones agitados. El Cantar de Salomón revela los sentimientos de muchos cuando dice: "Tu nombre es como bálsamo derramado." Cant. 1.3. Feliz el que no confía solamente en nociones vagas de la misericordia y bondad de Dios, sino en "Jesús" Es apenas menos interesante el otro nombre dato a Jesús en estos versículos que el que acabamos de explanar. Dásele a nuestro Señor por su naturaleza, que es la de "Dios manifiesto en la carne". Se Le llama Emmanuel, "Dios con nosotros". Cuidemos de tener nociones claras de la naturaleza y persona de nuestro Señor Jesucristo. Este es un punto de suma importancia. Debemos fijar firmemente en nuestras mentes la verdad de que nuestro Salvador es tan perfecto hombre como perfecto Dios y tan perfecto Dios como perfecto hombre. Si de una vez perdemos de vista esta gran verdad fundamental, podemos incurrir en terribles herejía. El nombre Emmanuel incluye en si todo el misterio. Jesús es "Dios con nosotros". El tuvo en todo una naturaleza como la nuestra, exceptuando solamente el pecado. Pero aunque Jesús estuvo con nosotros en carne y sangre humana, era al mismo tiempo verdadero Dios. Leyendo los Evangelios, vemos a menudo que nuestro Salvador estuvo cansado, hambriento y sediento; que lloró, suspiró y sintió dolor como cualquiera de nosotros. En todo esto vemos "al hombre" Cristo Jesús. Vemos la naturaleza que asumió cuando nació de la virgen María. Mas también veremos en los mismos Evangelios, que nuestro Salvador penetraba los pensamientos y corazones de los hombres; que tenía poder sobre los demonios; que con una sola palabra hizo los más portentosos milagros; que los ángeles le sirvieron, que permitió a uno de sus discípulos llamarle "mi Dios", y que dijo "Antes que Abrahán fuera, Yo soy", y "Yo y mi Padre somos uno" En todo esto vemos al "eterno Dios" Vemos a Cristo "que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos" Rom. 9.5 ¿Querríais tener un cimiento firme en que estribar vuestra fe y vuestra esperanza? Tened siempre presente la divinidad de nuestro Salvador. Aquel en cuya sangre habéis sido enseñados a confiar, es Dios Todopoderoso. Suyo es todo poder en el cielo y en la tierra. Nadie puede arrebataros de Su mano. No se turben vuestros corazones ni tengáis zozobra, si sois verdaderos creyentes en Jesús. ¿Querríais tener un dulce consuelo en los sufrimientos y en las pruebas de la vida? Tened siempre presente la "humanidad" de vuestro Salvador. El es el hombre Cristo Jesús, que cuando niño reposó en el seno de la virgen María y conoce el corazón del hombre. Puede compadecerse de nosotros en nuestras flaquezas, pues ha experimentado en Si Mismo las tentaciones de Satanás; ha sufrido hambre; ha derramado lágrimas; ha sentido dolor. Confiadle vuestros pesares en todas ocasiones: El no os despreciará. Abridle vuestro corazón en la oración, y nada le ocultéis. El puede compadecerse de su pueblo. Que penetren profundamente estas reflexiones en vuestras almas. Bendigamos a Dios por las verdades consoladoras contenidas en el primer capítulo del Nuevo Testamento. Nos da a conocer su Ser que "salva a su pueblo de sus pecados". Mas esto no es todo: nos hace saber que este Salvador es "Emmanuel", verdadero Dios, y no obstante, Dios con nosotros. -Dios manifiesto en carne humana, lo mismo que la nuestra. Estas son alegres nuevas, en verdad. Por la fe y con acciones de gracias alimentemos nuestros corazones con estas verdades. |
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El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:
Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblicaLos Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:
La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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