El Santo Evangelio según
San Mateo

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Los mensajeros de Juan el Bautista

Mateo 11. 1-19

1  Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos,  se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

2  Y al oír Juan,  en la cárcel,  los hechos de Cristo,  le envió dos de sus discípulos,

3  para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir,  o esperaremos a otro?

4  Respondiendo Jesús,  les dijo: Id,  y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.

5  Los ciegos ven,  los cojos andan, ( Is.35.5-6) los leprosos son limpiados,  los sordos oyen,  los muertos son resucitados,  y a los pobres es anunciado el evangelio; (Is.61.1)

6  y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

7  Mientras ellos se iban,  comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto?  ¿Una caña sacudida por el viento?

8   ¿O qué salisteis a ver?  ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas?  He aquí,  los que llevan vestiduras delicadas,  en las casas de los reyes están.

9  Pero  ¿qué salisteis a ver?  ¿A un profeta?  Sí,  os digo,  y más que profeta.

10  Porque éste es de quien está escrito: 

 He aquí,  yo envío mi mensajero delante de tu faz,  (Mal.3.1)

 El cual preparará tu camino delante de ti.

11  De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista;  pero el más pequeño en el reino de los cielos,  mayor es que él.

12  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,  el reino de los cielos sufre violencia,  y los violentos lo arrebatan.

13  Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. (Lc.16.16)

14  Y si queréis recibirlo,  él es aquel Elías que había de venir.(Mal.4.5; Mt.17.10-13; Mr.9.11-13)

15  El que tiene oídos para oír,  oiga.

16  Mas  ¿a qué compararé esta generación?  Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas,  y dan voces a sus compañeros,

17  diciendo: Os tocamos flauta,  y no bailasteis;  os endechamos,  y no lamentasteis.

18  Porque vino Juan,  que ni comía ni bebía,  y dicen: Demonio tiene.

19  Vino el Hijo del Hombre,  que come y bebe,  y dicen: He aquí un hombre comilón,  y bebedor de vino,  amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

Los mensajeros de Juan el Bautista

Mateo 11. 1-19 Lucas 7.18-35 18  Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas.  Y llamó Juan a dos de sus discípulos, 19  y los envió a Jesús,  para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir,  o esperaremos a otro? 20  Cuando,  pues,  los hombres vinieron a él,  dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti,  para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir,  o esperaremos a otro? 21  En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas,  y de espíritus malos,  y a muchos ciegos les dio la vista. 22  Y respondiendo Jesús,  les dijo:  Id,  haced saber a Juan lo que habéis visto y oído:  los ciegos ven,  los cojos andan,  los leprosos son limpiados,  los sordos oyen,  los muertos son resucitados,  y a los pobres es anunciado el evangelio; 23  y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí. 24  Cuando se fueron los mensajeros de Juan,  comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto?  ¿Una caña sacudida por el viento? 25  Más  ¿qué salisteis a ver?  ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas?  He aquí,  los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites,  en los palacios de los reyes están. 26  Más  ¿qué salisteis a ver?  ¿A un profeta?  Sí,  os digo,  y más que profeta. 27  Este es de quien está escrito: He aquí,  envío mi mensajero delante de tu faz,  El cual preparará tu camino delante de ti. 28  Os digo que entre los nacidos de mujeres,  no hay mayor profeta que Juan el Bautista;  pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. 29  Y todo el pueblo y los publicanos,  cuando lo oyeron,  justificaron a Dios,  bautizándose con el bautismo de Juan. 30  Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos,  no siendo bautizados por Juan. 31  Y dijo el Señor: ¿A qué,  pues,  compararé los hombres de esta generación,  y a qué son semejantes? 32  Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza,  que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta,  y no bailasteis;  os endechamos,  y no llorasteis. 33  Porque vino Juan el Bautista,  que ni comía pan ni bebía vino,  y decís: Demonio tiene. 34  Vino el Hijo del Hombre,  que come y bebe,  y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino,  amigo de publicanos y de pecadores. 35  Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Mateo 11.5 Is.35.5-6 5  Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos,  y los oídos de los sordos se abrirán. 6  Entonces el cojo saltará como un ciervo,  y cantará la lengua del mudo;  porque aguas serán cavadas en el desierto,  y torrentes en la soledad.

Mateo 11.5 Is.61.1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,  porque me ungió Jehová;  me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,  a vendar a los quebrantados de corazón,  a publicar libertad a los cautivos,  y a los presos apertura de la cárcel;

Mateo 11.10 Mal 3.2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida?   ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?  Porque él es como fuego purificador,  y como jabón de lavadores.

Mateo 11.12-13 Lc. 16.16 La ley y los profetas eran hasta Juan;  desde entonces el reino de Dios es anunciado,  y todos se esfuerzan por entrar en él.

Mateo 11.14 Mal 4.5; Mt.17.10-13; Mr. 9.11-13

Mal 4.5 He aquí,  yo os envío el profeta Elías,  antes que venga el día de Jehová,  grande y terrible.

Mt.17.10-13 10  Entonces sus discípulos le preguntaron,  diciendo: ¿Por qué,  pues,  dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 11  Respondiendo Jesús,  les dijo: A la verdad,  Elías viene primero,  y restaurará todas las cosas. 12  Mas os digo que Elías ya vino,  y no le conocieron,  sino que hicieron con él todo lo que quisieron;  así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. 13  Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Mr. 9.11-13 11  Y le preguntaron,  diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 12  Respondiendo él,  les dijo: Elías a la verdad vendrá primero,  y restaurará todas las cosas;  ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre,  que padezca mucho y sea tenido en nada? 13  Pero os digo que Elías ya vino,  y le hicieron todo lo que quisieron,  como está escrito de él.

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 11.1-15

Lo primero que en este pasaje llama nuestra atención, es el mensaje que Juan el Bautista envió á nuestro Señor Jesucristo. Es este: "¿Eres tú aquel que había de venir, ó esperaremos á otro?"

La pregunta no fue motivada por duda alguna ó incredulidad de parte de Juan. Este la hizo para provecho de sus discípulos: para presentarles la oportunidad de que oyeran de los labios del mismo Jesús las pruebas de que su misión era divina. Sin duda Juan se había apercibido de que su ministerio había llegado á su fin. Una voz interior debió de haberle dicho que jamás saldría vivo de la cárcel en que lo encerrara Herodes; y aun no se le había olvidado la necia envidia que sus discípulos habían manifestado hacia los discípulos de Jesús, Por lo tanto, tomó aquellas medidas que podrían para siempre desvanecer esa envidia: envió á sus discípulos á que oyesen y viesen por sí mismos.

Cuando los padres de familia, los ministros, ó los maestros se acercan al fin de sus días, deben principalmente pensar en el bien de las almas de los que van á dejar atrás, y su deseo más ardiente debe ser él de persuadirlos á que no se aparten del Salvador.

Lo segundo que llama nuestra atención en este pasaje es el elevado encomio que nuestro Señor hizo de Juan. Helo aquí: "No se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista." Anteriormente Juan había reconocido á Jesús delante de los hombres como el Cordero de Dios: Jesús declara ahora que Juan es más que profeta.

Sin duda existían personas que estaban inclinadas á mirar con menosprecio al Bautista, en parte porque ignoraban la naturaleza de su ministerio, en parte porque no habían comprendido la pregunta que había mandado hacer. Nuestro Señor reduce al silencio á tales personas por medio del encomio que queda citado. Les dice que no vayan á suponer que Juan es tímido, vacilante, ó veleidoso como una caña agitada por el viento; que, por el contrario, él no se intimidaba ni cejaba cuando la verdad estaba de por medio. Les dice también que no vayan á suponer que Juan era de corazón un hombre mundano y amigo del fausto y de la corte; que por el contrario era un abnegado predicador que anunciaba el arrepentimiento, y que se exponía á la ira del rey más bien que dejar de amonestarlo por sus pecados. Les hace saber, en una palabra, que Juan era más que profeta. Los otros profetas habían profetizado acerca del Mesías, pero no lo habían visto: Juan no solo profetizó acerca de El, sino lo vio cara á cara. Á ellos fue dado predecir que el Mesías seria conducido como un cordero al matadero: á Juan fue dado señalarlo y decir: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo."

Para los cristianos el encomio que nuestro Señor hizo de Juan tiene mucho de bello y de consolador, por cuanto manifiesta cuanto interés siente el Jefe de la iglesia en la vida y la conducta de sus miembros, y cuanto se complace en todos los esfuerzos que hacen en favor de su causa. Es una dulce anticipación del reconocimiento que de ellos hará en presencia del mundo congregado, cuando los presente sin mancilla ante el trono de su Padre.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Ayes sobres las ciudades impenitentes

Mateo 11.20-24

20  Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros,  porque no se habían arrepentido,  diciendo:

21  Ay de ti,  Corazín!  Ay de ti,  Betsaida!  Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras,  tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.

22  Por tanto os digo que en el día del juicio,  será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón,  que para vosotras.

23  Y tú,  Capernaum,  que eres levantada hasta el cielo,  hasta el Hades (Nombre griego del lugar de los muertos; HADES según Vines:  jades (adh", 86), región de los espíritus de los muertos perdidos; pero incluyendo los de los muertos bienaventurados en los tiempos anteriores a la ascensión de Cristo. Algunos han afirmado que este término significaba etimológicamente lo invisible (de a, privativo, y eido, ver))  serás abatida;  porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti,  habría permanecido hasta el día de hoy.

24  Por tanto os digo que en el día del juicio,  será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma,  que para ti.

Ayes sobres las ciudades impenitentes

Mateo 11.20-24 Lc.10.13-16 13  ¡Ay de ti,  Corazín!  ¡Ay de ti,  Betsaida!  que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras,  tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza,  se habrían arrepentido. 14  Por tanto,  en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón,  que para vosotras. 15  Y tú,  Capernaum,  que hasta los cielos eres levantada,  hasta el Hades serás abatida. 16  El que a vosotros oye,  a mí me oye;  y el que a vosotros desecha,  a mí me desecha;  y el que me desecha a mí,  desecha al que me envió.

Mateo 11.21 Is 23.1-18; Ez. 26.1-28.26; Jl. 3.4-8; Am. 1.9-10; Zac. 9.2-4

Is 23.1-18 1  Profecía sobre Tiro.  Aullad,  naves de Tarsis,  porque destruida es Tiro hasta no quedar casa,  ni a donde entrar;  desde la tierra de Quitim les es revelado. 2  Callad,  moradores de la costa,  mercaderes de Sidón,  que pasando el mar te abastecían. 3  Su provisión procedía de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo,  de la mies del río.  Fue también emporio de las naciones. 4  Avergüénzate,  Sidón,  porque el mar,  la fortaleza del mar habló,  diciendo: Nunca estuve de parto,  ni di a luz,  ni crié jóvenes,  ni levanté vírgenes. 5  Cuando llegue la noticia a Egipto,  tendrán dolor de las nuevas de Tiro. Pasaos a Tarsis;  aullad,  moradores de la costa. 7   ¿No era ésta vuestra ciudad alegre,  con muchos días de antigüedad?  Sus pies la llevarán a morar lejos. 8   ¿Quién decretó esto sobre Tiro,  la que repartía coronas,  cuyos negociantes eran príncipes,  cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra? 9  Jehová de los ejércitos lo decretó,  para envilecer la soberbia de toda gloria,  y para abatir a todos los ilustres de la tierra. 10  Pasa cual río de tu tierra,  oh hija de Tarsis,  porque no tendrás ya más poder. 11  Extendió su mano sobre el mar,  hizo temblar los reinos;  Jehová mandó respecto a Canaán,  que sus fortalezas sean destruidas. 12  Y dijo: No te alegrarás más,  oh oprimida virgen hija de Sidón.  Levántate para pasar a Quitim,  y aun allí no tendrás reposo. 13  Mira la tierra de los caldeos.  Este pueblo no existía;  Asiria la fundó para los moradores del desierto.  Levantaron sus fortalezas,  edificaron sus palacios;  él la convirtió en ruinas. 14  Aullad,  naves de Tarsis,  porque destruida es vuestra fortaleza. 15  Acontecerá en aquel día,  que Tiro será puesta en olvido por setenta años,  como días de un rey.  Después de los setenta años,  cantará Tiro canción como de ramera. 16  Toma arpa,  y rodea la ciudad,  oh ramera olvidada;  haz buena melodía,  reitera la canción,  para que seas recordada. 17  Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro;  y volverá a comerciar,  y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. 18  Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová;  no se guardarán ni se atesorarán,  porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová,  para que coman hasta saciarse,  y vistan espléndidamente.

Ez. 26.1-28.26 1  Aconteció en el undécimo año,  en el día primero del mes,  que vino a mí palabra de Jehová,  diciendo: 2  Hijo de hombre,  por cuanto dijo Tiro contra Jerusalén:  Ea,  bien;  quebrantada está la que era puerta de las naciones;  a mí se volvió;  yo seré llena,  y ella desierta; 3  por tanto,  así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti,  oh Tiro,  y haré subir contra ti muchas naciones,  como el mar hace subir sus olas. 4  Y demolerán los muros de Tiro,  y derribarán sus torres;  y barreré de ella hasta su polvo,  y la dejaré como una peña lisa. 5  Tendedero de redes será en medio del mar,  porque yo he hablado,  dice Jehová el Señor;  y será saqueada por las naciones. 6  Y sus hijas que están en el campo serán muertas a espada;  y sabrán que yo soy Jehová. 7  Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que del norte traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia,  rey de reyes,  con caballos y carros y jinetes,  y tropas y mucho pueblo. 8  Matará a espada a tus hijas que están en el campo,  y pondrá contra ti torres de sitio,  y levantará contra ti baluarte,  y escudo afirmará contra ti. 9  Y pondrá contra ti arietes,  contra tus muros,  y tus torres destruirá con hachas. 10  Por la multitud de sus caballos te cubrirá el polvo de ellos;  con el estruendo de su caballería y de las ruedas y de los carros,  temblarán tus muros,  cuando entre por tus puertas como por portillos de ciudad destruida. 11  Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles;  a tu pueblo matará a filo de espada,  y tus fuertes columnas caerán a tierra. 12  Y robarán tus riquezas y saquearán tus mercaderías;  arruinarán tus muros,  y tus casas preciosas destruirán;  y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas. 13  Y haré cesar el estrépito de tus canciones,  y no se oirá más el son de tus cítaras. 14  Y te pondré como una peña lisa;  tendedero de redes serás,  y nunca más serás edificada;  porque yo Jehová he hablado,  dice Jehová el Señor. 15  Así ha dicho Jehová el Señor a Tiro:   ¿No se estremecerán las costas al estruendo de tu caída,  cuando griten los heridos,  cuando se haga la matanza en medio de ti? 16  Entonces todos los príncipes del mar descenderán de sus tronos,  y se quitarán sus mantos,  y desnudarán sus ropas bordadas;  de espanto se vestirán,  se sentarán sobre la tierra,  y temblarán a cada momento,  y estarán atónitos sobre ti. 17  Y levantarán sobre ti endechas,  y te dirán:   ¿Cómo pereciste tú,  poblada por gente de mar,  ciudad que era alabada,  que era fuerte en el mar,  ella y sus habitantes,  que infundían terror a todos los que la rodeaban? 18  Ahora se estremecerán las islas en el día de tu caída;  sí,  las islas que están en el mar se espantarán a causa de tu fin. 19  Porque así ha dicho Jehová el Señor: Yo te convertiré en ciudad asolada,  como las ciudades que no se habitan;  haré subir sobre ti el abismo,  y las muchas aguas te cubrirán. 20  Y te haré descender con los que descienden al sepulcro,  con los pueblos de otros siglos,  y te pondré en las profundidades de la tierra,  como los desiertos antiguos,  con los que descienden al sepulcro,  para que nunca más seas poblada;  y daré gloria en la tierra de los vivientes. 21  Te convertiré en espanto,  y dejarás de ser;  serás buscada,  y nunca más serás hallada,  dice Jehová el Señor.

Eze 28:1  Vino a mí palabra de Jehová,  diciendo: 2  Hijo de hombre,  di al príncipe de Tiro:  Así ha dicho Jehová el Señor:  Por cuanto se enalteció tu corazón,  y dijiste:  Yo soy un dios,  en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios),  y has puesto tu corazón como corazón de Dios; 3  he aquí que tú eres más sabio que Daniel;  no hay secreto que te sea oculto. 4  Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas,  y has adquirido oro y plata en tus tesoros. 5  Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas;  y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón. 6  Por tanto,  así ha dicho Jehová el Señor:  Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, 7  por tanto,  he aquí yo traigo sobre ti extranjeros,  los fuertes de las naciones,  que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría,  y mancharán tu esplendor. 8  Al sepulcro te harán descender,  y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares. 9   ¿Hablarás delante del que te mate,  diciendo: Yo soy Dios?  Tú,  hombre eres,  y no Dios,  en la mano de tu matador. 10  De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros;  porque yo he hablado,  dice Jehová el Señor. 11  Vino a mí palabra de Jehová,  diciendo: 12  Hijo de hombre,  levanta endechas sobre el rey de Tiro,  y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección,  lleno de sabiduría,  y acabado de hermosura. 13  En Edén,  en el huerto de Dios estuviste;  de toda piedra preciosa era tu vestidura;  de cornerina,  topacio,  jaspe,  crisólito,  berilo y ónice;  de zafiro,  carbunclo,  esmeralda y oro;  los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14  Tú,  querubín grande,  protector,  yo te puse en el santo monte de Dios,  allí estuviste;  en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado,  hasta que se halló en ti maldad. 16  A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad,  y pecaste;  por lo que yo te eché del monte de Dios,  y te arrojé de entre las piedras del fuego,  oh querubín protector. 17  Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,  corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor;  yo te arrojaré por tierra;  delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18  Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario;  yo,  pues,  saqué fuego de en medio de ti,  el cual te consumió,  y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19  Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti;  espanto serás,  y para siempre dejarás de ser. 20  Vino a mí palabra de Jehová,  diciendo: 21  Hijo de hombre,  pon tu rostro hacia Sidón,   y profetiza contra ella, 22  y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti,  oh Sidón,  y en medio de ti seré glorificado;  y sabrán que yo soy Jehová,  cuando haga en ella juicios,  y en ella me santifique. 23  Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles,  y caerán muertos en medio de ella,  con espada contra ella por todos lados;  y sabrán que yo soy Jehová. 24  Y nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora,  ni aguijón que le dé dolor,  en medio de cuantos la rodean y la menosprecian;  y sabrán que yo soy Jehová. 25  Así ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida,  entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las naciones,  y habitarán en su tierra,  la cual di a mi siervo Jacob. 26  Y habitarán en ella seguros,  y edificarán casas,  y plantarán viñas,  y vivirán confiadamente,  cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores;  y sabrán que yo soy Jehová su Dios.

Jl. 3.4-8 4  Y también,   ¿qué tengo yo con vosotras,  Tiro y Sidón,  y todo el territorio de Filistea?   ¿Queréis vengaros de mí?  Y si de mí os vengáis,  bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza. 5  Porque habéis llevado mi plata y mi oro,  y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos; 6  y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos,  para alejarlos de su tierra. 7  He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis,  y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8  y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá,  y ellos los venderán a los sabeos,  nación lejana;  porque Jehová ha hablado.

Am. 1.9-10 9  Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Tiro,  y por el cuarto,  no revocaré su castigo;  porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom,  y no se acordaron del pacto de hermanos. 10  Prenderé fuego en el muro de Tiro,  y consumirá sus palacios.

Zac. 9.2-4 2  También Hamat será comprendida en el territorio de éste;  Tiro y Sidón,  aunque sean muy sabias. 3  Bien que Tiro se edificó fortaleza,  y amontonó plata como polvo,  y oro como lodo de las calles, 4  he aquí,  el Señor la empobrecerá,  y herirá en el mar su poderío,  y ella será consumida de fuego.

Mateo 11.23 Is.14.13-15 13  Tú que decías en tu corazón:  Subiré al cielo;  en lo alto,  junto a las estrellas de Dios,  levantaré mi trono,  y en el monte del testimonio me sentaré,  a los lados del norte; 14  sobre las alturas de las nubes subiré,  y seré semejante al Altísimo. 15  Mas tú derribado eres hasta el Seol,  a los lados del abismo.

Mateo 11.23 Gn. 19.24-28 24  Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; 25  y destruyó las ciudades,  y toda aquella llanura,  con todos los moradores de aquellas ciudades,  y el fruto de la tierra. 26  Entonces la mujer de Lot miró atrás,  a espaldas de él,  y se volvió estatua de sal. 27  Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. 28  Y miró hacia Sodoma y Gomorra,  y hacia toda la tierra de aquella llanura miró;  y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

Mateo 11.24 Mt.10.15; Lc. 10.12

Mt.10.15 De cierto os digo que en el día del juicio,  será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra,  que para aquella ciudad.

Lc. 10.12 Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma,  que para aquella ciudad.

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 11.16-24

Estas palabras de nuestro Señor fueron motivados por el estado en que se encontraba la nación judía cuando El vivió en la tierra. Mas no solo pueden aplicarse á los Judíos sino también a nosotros.

En la primera parte de estos versículos se nos demuestra cuan injustos son la mayor parte de los incrédulos en materias de religión.

Los judíos de aquel entonces no quedaron complacidos con ninguno de los maestros que Dios les envió. Primero vino Juan Bautista predicando el arrepentimiento. Austero en sus costumbres, se retiró de la sociedad y vivía como asceta. ¿Satisfizo esto á los judíos? ¡No! Se quejaron de él y dijeron: "Tiene demonio." Luego vino Jesús el Hijo eterno de Dios, predicando el Evangelio y viviendo como los demás hombres, sin adoptar las prácticas austeras de Juan. Y ¿satisfizo esto á los judíos? No por cierto. Se quejaron de El también y dijeron: " He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publícanos y pecadores."En una palabra, eran tan perversos y descontentos como hijos rebeldes.

En la segunda parte de estos versículos se nos manifiesta lo excesivamente malo de la impenitencia voluntaria. Nuestro Señor dijo que el castigo seria más tolerable á Tiro, Sidón y Sodoma en el día del juicio que á esas ciudades, cuyos habitantes habían visto sus milagros y oído su predicación mas no se habían arrepentido.

Hay algo muy solemne en estas palabras. Examinémoslas con alguna detención. Reflexionemos por un momento en lo inmorales, idólatras, corrompidas y degradadas que Tiro y Sidón deben de haber sido, y traigamos á la memoria la maldad inaudita de Sodoma. Consideremos también que Corazin, Betsaida y Capernaúm talvez no eran peores que otras ciudades judaicas, y que de todos modos eran mejores que Tiro, Sidón y Sodoma. Y observemos luego que la gente de Corazin, Betsaida y Capernaúm van á ser castigadas con mayor severidad, porque oyeron el Evangelio mas no se arrepintieron; porque se les presentaron grandes oportunidades en materias religiosas, mas no las aprovecharon. ¡Cuan terribles no son estos pensamientos!

Las palabras de Jesús debieran hacer retiñir los oídos de José que oyen el Evangelio con regularidad y permanecen sin convertirse. ¡Cuan grande es su culpabilidad ante Dios! ¡Cuan grande el peligro en que se encuentran cada día! Por moral y arreglada que sea su vida son más culpables que los habitantes de Tiro, Sidón ó Gomorra. Estos no poseyeron luz espiritual: á ellos se le ha dado, pero la menosprecian. Estos no oyeron predicar el Evangelio: ellos lo oyen, mas no lo obedecen. Los corazones de los últimos podrían haber sido conmovidos al oír tal predicación: los de los primeros permanecen endurecidos á pesar de ella.

Pensemos con frecuencia en Corazin, Betsaida y Capernaúm! Persuadámonos de que no basta que oigamos con placer el Evangelio: es preciso que vayamos más allá y que nos arrepintamos y convirtamos verdaderamente: es preciso que nos acojamos á Jesucristo y confiemos en él. de lo contrario estaremos siempre al bordo de un abismo.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Venid a mi y descansad

Mateo 11.25-30

25  En aquel tiempo,  respondiendo Jesús,  dijo: Te alabo,  Padre,  Señor del cielo y de la tierra,  porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos,  y las revelaste a los niños.

26  Sí,  Padre,  porque así te agradó.

27  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; (Jn. 3.35)  y nadie conoce al Hijo,  sino el Padre,  ni al Padre conoce alguno,  sino el Hijo, (Jn. 10.15) y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

28  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,  y yo os haré descansar.

29  Llevad mi yugo sobre vosotros,  y aprended de mí,  que soy manso y humilde de corazón;  y hallaréis descanso para vuestras almas; (Jer. 6.16)

30  porque mi yugo es fácil,  y ligera mi carga.

Venid a mi y descansad

Mateo 11.25-30 Lc. 10.21.22

21  En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu,  y dijo: Yo te alabo,  oh Padre,  Señor del cielo y de la tierra,  porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos,  y las has revelado a los niños.  Sí,  Padre,  porque así te agradó. 22  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;  y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre;  ni quién es el Padre,  sino el Hijo,  y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mateo 11.27 Jn. 3.35 El Padre ama al Hijo,  y todas las cosas ha entregado en su mano.

Mateo 11.27 Jn. 10.15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas.

Mateo 11.29 Jer. 6.16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos,  y mirad,  y preguntad por las sendas antiguas,  cuál sea el buen camino,  y andad por él,  y hallaréis descanso para vuestra alma.  Mas dijeron: No andaremos.

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 11.25-30

En este pasaje se nos enseña, en primer lugar, cuan laudables son la sencillez y la docilidad. Nuestro Señor dijo á su Padre: "Escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los niños."

Á nosotros no nos es dado explicar cómo es que algunos reciben el Evangelio, y otros no. La soberanía que Dios ejerce á este respecto es un misterio que no alcanzamos á penetrar. Mas sí, hay una verdad que nos ha sido claramente revelada en la Escritura, da saber: que á quiénes se ha ocultado el Evangelio ha sido por lo general á los que se han tenido á sí mismos por sabios y prudentes; y que á quienes se ha revelado ha sido por lo regular á los sencillos, dóciles y humildes. Constantemente se están cumpliendo las palabras de María: " Á los hambrientos hinchó de bienes; y á los ricos envió vacíos." Lucas 1.53.

Guardémonos del orgullo en todas sus formas: orgullo en cuanto al talento, la riqueza, la virtud ó los merecimientos. Pidamos á Dios nos dé humildad y procuremos cultivarla. Esforcémonos por conocernos á nosotros mismos y por determinar qué lugar que debemos ocupar ante un Dios santo. Para que demos el primer paso en el camino del cielo se necesita que comprendamos que estamos en el camino del infierno, y que estemos dispuestos á que el Espíritu nos ilumine y nos enseñe. Pocas palabras repitió nuestro Señor tantas veces como estas: "El que se humilla será ensalzado." Lucas 18.14

Se nos enseña, en segundo lugar, cuan excelso y majestuoso es nuestro Señor Jesucristo.

Las palabras de nuestro Señor á este respecto son profundas á la vez que admirables. (Véase vers. 27.) La unión que existe entre la primera y la segunda persona de la Trinidad es perfecta: la superioridad de Jesucristo respecto de todos los demás hombres es infinita. Preciso es confesar, sin embargo, que el versículo citado entraña verdades que están fuera del alcance de nuestra inteligencia.

Empero, de él se desprende también una lección de importancia práctica, cuál es la de que en todo lo que se refiere á la prosperidad de nuestras almas, Jesús está revestido de pleno poder y autoridad: " todas las cosas le han sido entregadas." Posee las llaves: á El tenemos que acudir para que nos abra la puerta del cielo. Es el Pastor: preciso es que escuchemos su voz y le sigamos si no queremos extraviarnos. Es el Médico: menester es que ocurramos á El si deseamos ser sanados de la lepra del pecado. Es el pan de la vida: de El debemos participar para alimento de nuestras almas. Es la luz.: debemos caminar en pos de El si no queremos permanecer en la oscuridad. ¡Sagradas y gloriosas son estas verdades!

En este pasaje se nos enseña, finalmente, cuan amplias y copiosas son las invitaciones del Evangelio.

Los últimos tres versículos contestan de una manera muy consoladora la pregunta del pecador que tembloroso dice; " ¿Revelará Jesucristo el amor de su Padre á uno como yo?" Merecen, por lo tanto ser leídos con particular atención. Cada frase que contienen es una mina de ideas.

Notad á quiénes es que Jesús invita. No se dirige á los que se creen dignos y rectos; sino á los que están trabajados y cargados, calificativos que incluyen á muchedumbres de personas en este mundo de dolor. Los que sienten un abatimiento profundo del cual quisieran deshacerse, ya sea él causado por el pecado ó la desgracia, ya sea por la ansiedad ó el remordimiento-todos los que así sufrieren, quienes quiera que ellos sean, son invitados á acudir á Jesucristo.

Notad cuan misericordioso es el ofrecimiento que el Salvador hace. "Os haré descansar," dijo. ¡Cuan halagüeñas y consoladoras son estas palabras! La inquietud es la condición normal de esta vida. Por todas partes se encuentran afanes, desengaños, disgustos y chascos. Mas ese ofrecimiento nos presenta una esperanza. Así como la paloma de Noé encontró un arca en la cual pudo reposar después de su vuelo, el cristiano también halla un lugar de sosiego. En Jesucristo se encuentra consuelo al corazón, tranquilidad de conciencia; en El se encuentra el sosiego que se basa en el perdón del pecado y el descanso que resulta de la paz con Dios.

Notad luego cuan sencilla es la invitación que Jesús hace á los afligidos y agobiados. "Venid á mí. ... Llevad mi yugo sobre vosotros." No impone condiciones severas; ni prescribe actos que deban ejecutarse ó merecimientos que deban adquirirse previamente. Lo único que pide es que nos acerquemos á El tales como somos, con todos nuestros pecados, y que nos sometamos á sus preceptos como tiernos niños. Parece decirnos: " No ocurráis á hombre alguno para obtener alivio, ni alimentéis la esperanza de que os venga auxilio de alguna otra parte: así como sois, venid á mí hoy mismo."

Notad asimismo cuan consolador es para nosotros lo que Jesús dice de sí mismo. He aquí sus palabras: "Soy manso y humilde de corazón." Esas palabras han sido á menudo confirmadas por la experiencia de los creyentes. María y Marta de Betania, Pedro después de su caída, los discípulos después de la resurrección, Tomás después de haber manifestado su incredulidad: todos ellos tuvieron ocasión de percibir la humildad y mansedumbre de Jesús.

Notad, por último, cuan consolador es lo que Jesús dice del servicio que él exige. "Mi yugo es suave, y ligera mi carga." Es cierto que tenemos que tomar sobre nosotros la cruz si seguimos al Redentor; es cierto que tendremos que sufrir muchas pruebas y pasar muchas luchas. Mas las bendiciones del Evangelio lo compensan todo abundantemente. Comparado con el servicio del mundo y del pecado, comparado con el yugo de las ceremonias judaicas y el vasallaje de la superstición humana, el servicio de Cristo es á la verdad suave y ligera. Sus mandamientos no son opresivos. "Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz." 1 Juan 5:3; Prov. 3:17.

Ahora bien, ¿hemos atendido esta invitación? ¿No tenemos pecados que han menester del perdón, ni pesares que necesitan alivio, ni heridas que deben ser sanadas? Si los tenemos, no desoigamos la voz del Salvador. La invitación que él hizo no fue solamente para los judíos, sino también para nosotros. Sí, á nosotros nos dice: "Venid á mí." De la aceptación de esa invitación depende nuestra verdadera felicidad, nuestro verdadero contento.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Mateo
J.C. C Ryle
Libros CLIE
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"Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos." (2 Timoteo 2:1; 4:3-4)

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