El Santo Evangelio según
San Mateo

Porque por gracia sois salvos

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Los discípulos recogen espigas en el día de reposo

Mateo 12.1-8

1  En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo (* aquí equivale a sábado);  y sus discípulos tuvieron hambre,  y comenzaron a arrancar espigas (Deut. 23.25) y a comer.

2  Viéndolo los fariseos,  le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.

3  Pero él les dijo:  ¿No habéis leído lo que hizo David,  cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre;

cómo entró en la casa de Dios,  y comió los panes de la proposición, (1 S. 21-1-6)  que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban,  sino solamente a los sacerdotes? (Lv. 24.8)

 ¿O no habéis leído en la ley,  cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo,  y son sin culpa? (Num. 28.9-10)

Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.

Y si supieseis qué significa: (M . 9.13)   Misericordia quiero,  y no sacrificio, (Os. 6.6)  no condenaríais a los inocentes;

porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Los discípulos recogen espigas en el día de reposo

Mateo 12.1-8 Mr. 2.23-28; Lc. 6.1-5

Mr. 2.23-28 23  Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo,  sus discípulos,  andando,  comenzaron a arrancar espigas. 24  Entonces los fariseos le dijeron: Mira,  ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? 25  Pero él les dijo:  ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad,  y sintió hambre,  él y los que con él estaban; 26  cómo entró en la casa de Dios,  siendo Abiatar sumo sacerdote,  y comió los panes de la proposición,  de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes,  y aun dio a los que con él estaban? 27  También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre,  y no el hombre por causa del día de reposo. 28  Por tanto,  el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

Lc. 6.1-5 1  Aconteció en un día de reposo,  que pasando Jesús por los sembrados,  sus discípulos arrancaban espigas y comían,  restregándolas con las manos. 2  Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo? 3  Respondiendo Jesús,  les dijo:  ¿Ni aun esto habéis leído,  lo que hizo David cuando tuvo hambre él,  y los que con él estaban; 4  cómo entró en la casa de Dios,  y tomó los panes de la proposición,  de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes,  y comió,  y dio también a los que estaban con él? 5  Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

Mateo 12.12 Deut. 23.25 Cuando entres en la mies de tu prójimo,  podrás arrancar espigas con tu mano;  mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.

Mateo 12.3-4  1 S. 21-1-6 1  Vino David a Nob,  al sacerdote Ahimelec;  y se sorprendió Ahimelec de su encuentro,  y le dijo: ¿Cómo vienes tú solo,  y nadie contigo? 2  Y respondió David al sacerdote Ahimelec: El rey me encomendó un asunto,  y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío,  y lo que te he encomendado;  y yo les señalé a los criados un cierto lugar. 3  Ahora,  pues,  ¿qué tienes a mano?  Dame cinco panes,  o lo que tengas. 4  El sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la mano,  solamente tengo pan sagrado;  pero lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres. 5  Y David respondió al sacerdote,  y le dijo: En verdad las mujeres han estado lejos de nosotros ayer y anteayer;  cuando yo salí,  ya los vasos de los jóvenes eran santos,  aunque el viaje es profano;  ¿cuánto más no serán santos hoy sus vasos? 6  Así el sacerdote le dio el pan sagrado,  porque allí no había otro pan sino los panes de la proposición,  los cuales habían sido quitados de la presencia de Jehová,  para poner panes calientes el día que aquéllos fueron quitados.

Mateo 12.4 Lv. 24.8 Cada día de reposo lo pondrá continuamente en orden delante de Jehová,  en nombre de los hijos de Israel,  como pacto perpetuo.

Mateo 12.5 Num. 28.9-10 9  Mas el día de reposo,  dos corderos de un año sin defecto,  y dos décimas de flor de harina amasada con aceite,  como ofrenda,  con su libación. 10  Es el holocausto de cada día de reposo,  además del holocausto continuo y su libación.

Mateo 12.7 Mt. 9.13 Id,  pues,  y aprended lo que significa: Misericordia quiero,  y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos,  sino a pecadores,  al arrepentimiento.

Mateo 12.7 Os. 6.6 Porque misericordia quiero,  y no sacrificio,  y conocimiento de Dios más que holocaustos.

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El hombre de la mano seca

Mateo 12.9-14

9  Pasando de allí,  vino a la sinagoga de ellos.

10  Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano;  y preguntaron a Jesús,  para poder acusarle: 

 ¿Es lícito sanar en el día de reposo? (* aquí equivale a sábado)

11  El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros,  que tenga una oveja,  y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, *  no le eche mano,  y la levante? (Lc. 14.5)

12  Pues  ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?  Por consiguiente,  es lícito hacer el bien en los días de reposo.*

13  Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió,  y le fue restaurada sana como la otra.

14  Y salidos los fariseos,  tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.

El hombre de la mano seca

Mateo 12.9-14 Mr. 3.1-6; Lc. 6.6-11
Mr. 3.1-6
1  Otra vez entró Jesús en la sinagoga;  y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2  Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría,  a fin de poder acusarle. 3  Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4  Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien,  o hacer mal;  salvar la vida,  o quitarla?  Pero ellos callaban. 5  Entonces,  mirándolos alrededor con enojo,  entristecido por la dureza de sus corazones,  dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió,  y la mano le fue restaurada sana. 6  Y salidos los fariseos,  tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.

Lc. 6.6-11 6  Aconteció también en otro día de reposo,  que él entró en la sinagoga y enseñaba;  y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. 7  Y le acechaban los escribas y los fariseos,  para ver si en el día de reposo lo sanaría,  a fin de hallar de qué acusarle. 8  Más él conocía los pensamientos de ellos;  y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate,  y ponte en medio.  Y él,  levantándose,  se puso en pie. 9  Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien,  o hacer mal?  ¿Salvar la vida,  o quitarla? 10  Y mirándolos a todos alrededor,  dijo al hombre: Extiende tu mano.  Y él lo hizo así,  y su mano fue restaurada. 11  Y ellos se llenaron de furor,  y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Mateo 12.11 Lc. 14.5 Y dirigiéndose a ellos,  dijo: ¿Quién de vosotros,  si su asno o su buey cae en algún pozo,  no lo sacará inmediatamente,  aunque sea en día de reposo?

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 12.1-13

El tema que se nos presenta en este pasaje de una manera prominente es la observancia del sábado. Acerca de dicho asunto prevalecían en medio de los judíos de aquel tiempo opiniones harto singulares. Los fariseos habían adicionado sobre el particular las enseñanzas de la Escritura, y habían recargado el precepto con adiciones humanas. En las iglesias cristianas las opiniones han sido diversas, y aun el día de hoy estamos lejos de haber llegado á un acuerdo completo. Examinemos, qué nos enseña nuestro Señor en el pasaje que tenemos á la vista.

Desde luego tendremos que convencernos de que nuestro Señor Jesucristo no suprime la observancia de un día de descanso cada semana. Tal supresión no se encuentra ni en este pasaje, ni en ninguna otra parte de los cuatro Evangelios. Con mucha frecuencia expresó su opinión relativamente á los errores de los judíos sobre la santificación del sábado, mas jamás dijo que sus discípulos no debían en manera alguna guardarlo.

Es de suma importancia que se note ese hecho, pues los errores que han dimanado de un examen superficial de las palabras de nuestro Señor, no son ni pocos ni leves. Muchos han llegado de un modo precipitado á la convicción de que los cristianos no tienen nada que hacer con el cuarto mandamiento, y que su práctica o lo que en este capítulo se diga del sábado es aplicable al domingo, que es el día que los cristianos observan.

No les es más obligatoria que la observancia de la ley mosaica acerca de los sacrificios. No hay nada en el Nuevo Testamento que justifique semejante convicción.

Lo cierto es que nuestro Señor no abolió el mandamiento que se refiere al sábado: lo que hizo fue desenmarañarlo de interpretaciones incorrectas y despejarlo de las tradiciones humanas. No lo borró del decálogo, mas lo dejó en su lugar, como parte de la ley eterna de Dios, de la cual no ha de pasar ni un punto, ni una tilde.

También nos convenceremos de que nuestro Señor Jesucristo permite que se ejecuten en el sábado obras de misericordia.

En este pasaje vemos que justificó á sus discípulos por haber recogido las espigas de trigo en el sábado, por cuanto que aquel era un acto sancionado por la Escritura (Deut. 23.25) y los discípulos tenían hambre. Además, aseguró que era lícito sanar á un enfermo en día sábado, en atención á que no se quebrantaba la ley de Dios con suministrar alivio á un paciente.

Los argumentos por medio de los cuales nuestro Señor sostuvo la doctrina de que venimos tratando son notables é incontestables. Á los fariseos que lo habían acusado á él y á sus discípulos les hizo presente que David y los que lo acompañaban á falta de otro alimento habían tomado del pan de la proposición que estaba en el tabernáculo, y se lo habían comido ; que los sacerdotes del templo estaban obligados á trabajar en el sábado inmolando víctimas y ofreciendo sacrificios ; que aun ellos mismos sacarían á una oveja de un hoyo, en el sábado, en vez de dejarla perecer; y, por último, que ninguno de los preceptos de Dios debe aplicarse con tal rigor que nos impulse á descuidar los sencillos dictados de la caridad. "Misericordia quiero, y no sacrificio:" la primera tabla de la ley no debe interpretarse de tal manera que el que la obedezca tenga que infringir la segunda.

Al terminar la consideración de este asunto es preciso que nos resolvamos á no tener en poco la santidad del domingo, ó sea el sábado de los discípulos de Cristo. Los fariseos se fueron á un extremo: los cristianos yerran en dirección opuesta. Los fariseos pretendían hacer el día más sagrado; los cristianos, queriendo evitar todo rigor, lo observan muchas veces de una manera ociosa, profana é irreverente. Procuremos proceder con acierto en este asunto.

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El siervo escogido

Mateo 12.15-21

15  Sabiendo esto Jesús,  se apartó de allí;  y le siguió mucha gente,  y sanaba a todos,

16  y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;

17  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,  cuando dijo:

18  He aquí mi siervo,  a quien he escogido; 

 Mi Amado,  en quien se agrada mi alma; 

Pondré mi Espíritu sobre él, 

Y a los gentiles anunciará juicio.

19  No contenderá,  ni voceará, 

Ni nadie oirá en las calles su voz.

20  La caña cascada no quebrará, 

Y el pabilo que humea no apagará, 

Hasta que saque a victoria el juicio.

21  Y en su nombre esperarán los gentiles. (Is. 42.1-4)

Mateo 12.18-21 Is. 42.1-4 1  He aquí mi siervo,  yo le sostendré;  mi escogido,  en quien mi alma tiene contentamiento;  he puesto sobre él mi Espíritu;  él traerá justicia a las naciones. 2  No gritará,  ni alzará su voz,  ni la hará oír en las calles. 3  No quebrará la caña cascada,  ni apagará el pabilo que humeare;  por medio de la verdad traerá justicia. 4  No se cansará ni desmayará,  hasta que establezca en la tierra justicia;  y las costas esperarán su ley.

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 12.15-21

Lo primero que en este pasaje llama nuestra atención es que pone de manifiesto la espantosa maldad del corazón humano. Vencidos al silencio por los argumentos de nuestro Señor, los fariseos se sumergieron más y más profundamente en el pecado. Se nos dice que salieron y consultaron para destruirle.

¿Qué mal había hecho nuestro Señor para que lo tratasen así? Ninguno absolutamente. Ningún cargo podía hacérsele contra su conducta: era santo, inocente, puro; y había pasado sus días en hacer bien. Tampoco pedía hacérsele cargo alguno contra su doctrina: había probado que esta armonizaba con la Escritura y con la razón, y sus pruebas no habían sido refutadas. Sin embargo, era aborrecido.

Los verdaderos cristianos no deben sorprenderse si se les tornare en blanco de odio y de envidia. "No os maravilléis," dijo San Juan, "si el mundo os aborrece." 1 Juan 3.13. Por consecuentes que sean en su conducta y por escrupulosa que sea la obediencia que den á los preceptos divinos, no podrán estar al abrigo de la ojeriza de los incrédulos. El único hombre perfecto que jamás vivió sobre la tierra fue aborrecido en vez de ser amado. Lo que al mundo le disgusta no es la fragilidad de los creyentes sino su bondad. Tengamos esto presente y seamos resignados. El mundo aborreció á Jesús y siempre aborrecerá á los creyentes.

Lo que llama luego nuestra atención en el pasaje de que nos ocupamos, es el consolador bosquejo déla bondad de Jesucristo que el Evangelista cita del profeta Isaías. Helo aquí: "La caña cascada no quebrará; y el pabilo que humea no apagará."

¿Qué quieren decir "la caña cascada" y "el pabilo que humea "? Estas expresiones son, sin duda, figuradas. La explicación más sencilla en nuestro concepto es que el Espíritu Santo describió por boca del profeta aquellos cuya gracia es débil, cuyo arrepentimiento es vacilante y cuya fe es pequeña. Hacia tales personas nuestro Señor Jesucristo será muy tierno y compasivo. Por tenue que sea la caña cascada, no será quebrada: por pequeña que sea la chispa en el pabilo que humea, no será apagada. A los ojos del Señor la gracia, el arrepentimiento y la fe, por débiles que sean, tienen mucho valor.

Cometemos un error muy grave si no alentamos á los que empiezan á sentir dentro de sí el germen de la fe y del arrepentimiento. Es preciso que no olvidemos que una chispa es preferible á una oscuridad completa y un poco de fe á la total carencia de ella.

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La blasfemia contra el Espíritu Santo

Mateo 12.22-37

22  Entonces fue traído a él un endemoniado,  ciego y mudo;  y le sanó,  de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.

23  Y toda la gente estaba atónita,  y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?

24  Mas los fariseos,  al oírlo,  decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú,  príncipe de los demonios.

25  Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos,  les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo,  es asolado,  y toda ciudad o casa dividida contra sí misma,  no permanecerá.

26  Y si Satanás echa fuera a Satanás,  contra sí mismo está dividido;  ¿cómo,  pues,  permanecerá su reino?

27  Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú,  ¿por quién los echan vuestros hijos?  Por tanto,  ellos serán vuestros jueces.

28  Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios,  ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

29  Porque  ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte,  y saquear sus bienes,  si primero no le ata?  Y entonces podrá saquear su casa.

30  El que no es conmigo,  contra mí es;  y el que conmigo no recoge,  desparrama.

31  Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres;  mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

32  A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre,  le será perdonado;  pero al que hable contra el Espíritu Santo,  no le será perdonado,  ni en este siglo ni en el venidero.

33  O haced el árbol bueno,  y su fruto bueno,  o haced el árbol malo,  y su fruto malo;  porque por el fruto se conoce el árbol.

34   ¡Generación de víboras!  ¿Cómo podéis hablar lo bueno,  siendo malos?  Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

35  El hombre bueno,  del buen tesoro del corazón saca buenas cosas;  y el hombre malo,  del mal tesoro saca malas cosas.

36  Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres,  de ella darán cuenta en el día del juicio.

37  Porque por tus palabras serás justificado,  y por tus palabras serás condenado.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Mateo 12.22-37 Mr. 3.20-30; Lc. 11.14-23

Mr. 3.20-30 20  Y se agolpó de nuevo la gente,  de modo que ellos ni aun podían comer pan. 21  Cuando lo oyeron los suyos,  vinieron para prenderle;  porque decían: Está fuera de sí. 22  Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú,  y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 23  Y habiéndolos llamado,  les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24  Si un reino está dividido contra sí mismo,  tal reino no puede permanecer. 25  Y si una casa está dividida contra sí misma,  tal casa no puede permanecer. 26  Y si Satanás se levanta contra sí mismo,  y se divide,  no puede permanecer,  sino que ha llegado su fin. 27  Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes,  si antes no le ata,  y entonces podrá saquear su casa. 28  De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres,  y las blasfemias cualesquiera que sean; 29  pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo,  no tiene jamás perdón,  sino que es reo de juicio eterno. 30  Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.
Lc. 11.14-23
14  Estaba Jesús echando fuera un demonio,  que era mudo;  y aconteció que salido el demonio,  el mudo habló;  y la gente se maravilló. 15  Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú,  príncipe de los demonios,  echa fuera los demonios.

Luk 11:16  Otros,  para tentarle,  le pedían señal del cielo. 17  Mas él,  conociendo los pensamientos de ellos,  les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo,  es asolado;  y una casa dividida contra sí misma,  cae. 18  Y si también Satanás está dividido contra sí mismo,  ¿cómo permanecerá su reino?  Ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. 19  Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú,  ¿vuestros hijos por quién los echan?  Por tanto,  ellos serán vuestros jueces. 20  Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios,  ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.  21  Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio,  en paz está lo que posee. 22  Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence,  le quita todas sus armas en que confiaba,  y reparte el botín. 23  El que no es conmigo,  contra mí es;  y el que conmigo no recoge,  desparrama.

Mateo 12.24 Mt. 9.34; Mt. 10.25

Mt. 9.34 Pero los fariseos decían:  Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
Mt. 10.25
Bástale al discípulo ser como su maestro,  y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzeb,  ¿cuánto más a los de su casa?

Mateo 12.30 Mr.9.40

Mateo 12.32 Lc. 12.10

Mateo 12.33 Mt. 7.20; Lc.6.44
Mt. 7.20
Así que,  por sus frutos los conoceréis.
Lc.6.44
Porque cada árbol se conoce por su fruto;  pues no se cosechan higos de los espinos,  ni de las zarzas se vendimian uvas.

Mateo 12.34 Mt. 3.7; Mt. 23.33; Lc. 3.7
Mt. 3.7
Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo,  les decía: ¡Generación de víboras!  ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?
Mt. 23.33
¡Serpientes,  generación de víboras!  ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
Lc. 3.7
Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras!  ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

Mateo 12.34 Mt. 15.18; Lc. 6.45
Mt. 15.18
Pero lo que sale de la boca,  del corazón sale;  y esto contamina al hombre.
Lc. 6.45
El hombre bueno,  del buen tesoro de su corazón saca lo bueno;  y el hombre malo,  del mal tesoro de su corazón saca lo malo;  porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 12.22-37

Este pasaje contiene verdades difíciles de entender. Los teólogos más eruditos no han podido explicar por completo la naturaleza del pecado contra el Espíritu Santo. No es difícil fundar en la Escritura una definición negativa de dicho pecado, es decir, una definición en que se exprese lo que no es; pero sí, es muy difícil construir una definición afirmativa, ó sea una definición en que se exprese lo que es. Ni debemos extrañar esto: la Biblia no seria el libro do Dios si no tuviera aquí y allí pasajes de profundidad insondable. Antes bien, demos gracias á Dios que aun de versículos cómo los arriba trascritos pueden deducirse verdades que están al alcance de las personas más iliteratas.

De este pasaje deducimos primeramente la de que, para los enemigos de la religión, ningún dicterio es demasiado blasfemo para lanzar contra ella. Nuestro Señor arrojó un demonio, y al punto los fariseos exclamaron que lo había hecho con el auxilio del príncipe de los demonios.

La acusación era peregrina. Nuestro Señor hizo ver cómo era fuera de razón suponer que el diablo ayudase á derrocar su propio reino, y Satanás á arrojar fuera á Satanás. Más cuando los hombres se oponen á la religión no reparan en las expresiones que emplean. Los fariseos no han sido las únicas personas que han hollado la lógica, el sentido común, y la prudencia, al atacar el Evangelio de Jesucristo.

Á menudo se hacen contra hombres del carácter más intachable cargos espantosos é infundados. Y no debemos sorprendernos de ello: si al mismo Padre de familias llamaron Belcebú ¿cuánto más á los de su casa? El ardid es antiguo: cuando no se pueden contestar los argumentos del cristiano ni negar sus obras, no lea queda á los malos otro recurso que el de denigrar su reputación. Mas la calumnia no puede privar del cielo al creyente. En el último día será sincerado

De este pasaje se deduce, en segundo lugar, que es imposible ser neutral en materias de religión. El que no es con Jesucristo, contra El es; y el que con El no recoge, esparce.

En todos los siglos ha habido personas que se han esforzado en tomar un partido medio en religión, que han percibido las verdades del Cristianismo cuando se les han presentado, mas han tenido temor de hacer profesión de ellas. A causa de esa percepción se han lisonjeado con la idea de que no han sido tan malos como otros hombres; y sin embargo no han aceptado para sí la norma de fe y de conducta establecida por nuestro Señor Jesucristo. No son discípulos decididos del Redentor, mas tampoco son sus enemigos declarados. Nuestro Señor dijo que tal posición era peligrosa. En religión solo hay dos bandos. ¿Estamos con Cristo y trabajamos á favor de su causa? Si así no fuere, estamos contra El. ¿Estamos haciendo bien en el mundo? Si así no fuere, estamos causando mal.

De estos versículos se deduce, en tercer lugar, que los pecados más graves son tos que se cometen con pleno conocimiento.

Esto se infiere de las palabras que nuestro Señor dijo acerca de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Difícil como es interpretarlas, parecen, sin embargo, probar con suficiente claridad que en los pecados hay grados. Las ofensas que resulten de la ignorancia acerca de la misión del Hijo del hombre no serán castigadas con tanta severidad como aquellas en que incurran los que rechacen la clara luz del Espíritu Santo. Cuánto más brillante sea la luz, tanto mayor será la culpabilidad de los que la rechazan. El hombre que rehúse arrepentirse y creer será tanto más culpable cuanto más profundo sea el conocimiento que posea del Evangelio.

Ni es el de que nos ocupamos el único pasaje de las Escrituras en que se enseña esta doctrina. San Pablo escribió á los Hebreos lo siguiente: " Es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron el don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo....y han caído en apostasía, sean renovados de nuevo por arrepentimiento." "Si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados; sino una horrenda expectación de juicio." Heb. 6 :4-7, y 10 : 26, 27.

Pluguó á Dios concedernos la fuerza de voluntad suficiente para aprovechar nuestros conocimientos, ya sean estos limitados ó extensos. Ojalá que nos precavamos de perder nuestras oportunidades y descuidar nuestros privilegios. ¿Conocemos la verdad? Caminemos entonces de acuerdo con la verdad. Tal conducta es el mejor preservativo contra el pecado imperdonable.

De estos versículos se deduce, por último, cuan importante es que seamos comedidos en nuestras palabras. Nuestro Señor dijo que de toda palabra ociosa que hablaran los hombres, tendrían que dar cuenta en el día del juicio, y agregó: " Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado."

Quizá no hay cosa en que los hombres pongan tan poca atención como en sus palabras. Por lo común se habla sin reflexión, pensando que si se obra bien importa poco lo que se diga.

Mas ¿es esto cierto? ¿Son nuestras palabras de tan poca importancia como se supone? Es imposible contestar afirmativamente en vista de un pasaje como el que tenemos á la vista. Así como por el arroyo se conoce la calidad del agua de la fuente, por las palabras se puede juzgar del estado del corazón. "De la abundancia del corazón habla la boca." Los labios pronuncian lo que la mente concibe. En el día del juicio tendremos que dar cuenta de nuestras palabras así como de nuestros actos. Esta es, á la verdad, una idea aterradora. Si no hubiera en la Biblia otro texto que versara sobre el asunto, este seria suficiente para convencernos de que somos culpables delante de Dios, y de que, por consiguiente, necesitamos una justicia mayor que la nuestra, es á saber : la de Cristo Jesús. Fil. "2.9.

Al leer este pasaje y pensar en el pasado debemos sentirnos humillados. ¡Cuántos conceptos ociosos, frívolos, incautos é inútiles no hemos emitido! Cuántas palabras no hemos empleado que han volado por doquiera como leves plumas esparcidas por la brisa, y han sembrado en el corazón de nuestros semejantes males que jamás podrán desarraigarse. "La palabra hablada," ha dicho un sabio, "es físicamente pasajera, mas moralmente permanente." "La muerte y la vida," dice Salomón, "están en poder de la lengua." Prov. 18 : 21

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Textos Paralelos
Referencias

La generación perversa demanda señal

Mateo 12. 38-42

38  Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos,  diciendo: Maestro,  deseamos ver de ti señal. (Mt. 16.1; Mrc. 8.11)

39  El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal;  pero señal no le será dada,  sino la señal (Mt. 16.4; Mr. 8.12

Mt. 16.4) del profeta Jonás.

40  Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, (Jon 1.17)   así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

41  Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación,  y la condenarán;  porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, (Jon 3.5) y he aquí más que Jonás en este lugar.

42  La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación,  y la condenará;  porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, (R. 10.1-10; 2 Cro.9.1-12)  y he aquí más que Salomón en este lugar.

La generación perversa demanda señal

Mateo 12. 38-42 Lc. 11.29-32

29  Y apiñándose las multitudes,  comenzó a decir: Esta generación es mala;  demanda señal,  pero señal no le será dada,  sino la señal de Jonás. 30  Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas,  también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.  31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación,  y los condenará;  porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón,  y he aquí más que Salomón en este lugar. 32  Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación,  y la condenarán;  porque a la predicación de Jonás se arrepintieron,  y he aquí más que Jonás en este lugar.

Mateo 12.38 Mt. 16.1; Mrc. 8.11; Lc. 11.16

Mt. 16.1 Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle,  y le pidieron que les mostrase señal del cielo.
Mrc. 8.11
Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él,  pidiéndole señal del cielo,  para tentarle.
Lc. 11.16
Otros,  para tentarle,  le pedían señal del cielo.

Mateo 12.39 Mt. 16.4; Mr. 8.12

Mt. 16.4 La generación mala y adúltera demanda señal;  pero señal no le será dada,  sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos,  se fue.
Mr. 8.12
Y gimiendo en su espíritu,  dijo: ¿Por qué pide señal esta generación?  De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.

Mateo 12.40 Jon 1.17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás;  y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

Mateo 12.41 Jon 3.5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios,  y proclamaron ayuno,  y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.

Mateo 12.41 1R. 10.1-10; 2 Cro.9.1-12

1R. 10.1-10 1  Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová,  vino a probarle con preguntas difíciles. 2  Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande,  con camellos cargados de especias,  y oro en gran abundancia,  y piedras preciosas;  y cuando vino a Salomón,  le expuso todo lo que en su corazón tenía. 3  Y Salomón le contestó todas sus preguntas,  y nada hubo que el rey no le contestase. 4  Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón,  y la casa que había edificado, 5  asimismo la comida de su mesa,  las habitaciones de sus oficiales,  el estado y los vestidos de los que le servían,  sus maestresalas,  y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová,  se quedó asombrada. 6  Y dijo al rey:  Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; 7  pero yo no lo creía,  hasta que he venido,  y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad;  es mayor tu sabiduría y bien,  que la fama que yo había oído. 8  Bienaventurados tus hombres,  dichosos estos tus siervos,  que están continuamente delante de ti,  y oyen tu sabiduría. 9  Jehová tu Dios sea bendito,  que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel;  porque Jehová ha amado siempre a Israel,  te ha puesto por rey,  para que hagas derecho y justicia. 10  Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro,  y mucha especiería,  y piedras preciosas;  nunca vino tan gran cantidad de especias,  como la reina de Sabá dio al rey Salomón.

2 Cro.9.1-12 1  Oyendo la reina de Sabá la fama de Salomón,  vino a Jerusalén  con un séquito muy grande,  con camellos cargados de especias aromáticas,  oro en abundancia,  y piedras preciosas,  para probar a Salomón con preguntas difíciles.  Y luego que vino a Salomón,  habló con él todo lo que en su corazón tenía. 2  Pero Salomón le respondió a todas sus preguntas:  y nada hubo que Salomón no le contestase. 3  Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón,  y la casa que había edificado, 4  Y las viandas de su mesa,  las habitaciones de sus oficiales,  el estado de sus criados y los vestidos de ellos,  sus maestresalas y sus vestidos,  y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová,  se quedó asombrada. 5  Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; 6  Mas yo no creía las palabras de ellos,  hasta que he venido,  y mis ojos han visto:  y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha;  porque tú superas la fama que yo había oído. 7  Bienaventurados tus hombres,  y dichosos estos siervos tuyos,  que están siempre delante de ti,  y oyen tu sabiduría. 8  Bendito sea Jehová tu Dios,  el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehová tu Dios: por cuanto tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente,  por eso te ha puesto por rey sobre ellos,  para que hagas juicio y justicia. 9  Y dio al rey ciento veinte talentos de oro,  y gran cantidad de especias aromáticas,  y piedras preciosas: nunca hubo tales especias aromáticas  como los que dio la reina de Sabá al rey Salomón. 10  También los siervos de Hiram y los siervos de Salomón,  que habían traído el oro de Ofir,  trajeron madera de sándalo,  y piedras preciosas. 11  Y  de la madera de sándalo el rey hizo gradas en la casa de Jehová,  y en las casas reales,  y arpas y salterios para los cantores: nunca en tierra de Judá se había visto madera semejante. 12  Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y le pidió,  más de lo que ella había traído al rey.  Después ella se volvió y se fue a su tierra con sus siervos.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

El espíritu inmundo que vuelve

Mateo 12.43-45

43  Cuando el espíritu inmundo sale del hombre,  anda por lugares secos,  buscando reposo,  y no lo halla.

44  Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí;  y cuando llega,  la halla desocupada,  barrida y adornada.

45  Entonces va,  y toma consigo otros siete espíritus peores que él,  y entrados,  moran allí;  y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

El espíritu inmundo que vuelve
Mateo 12.43-45
Lc. 11.24-26
24  Cuando el espíritu inmundo sale del hombre,  anda por lugares secos,  buscando reposo;  y no hallándolo,  dice: Volveré a mi casa de donde salí. 25  Y cuando llega,  la halla barrida y adornada. 26  Entonces va,  y toma otros siete espíritus peores que él;  y entrados,  moran allí;  y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

 
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

La madre y los hermanos de Jesús
Mateo 12.46-50

46  Mientras él aún hablaba a la gente,  he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera,  y le  querían hablar.

47  Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera,  y te quieren hablar.

48  Respondiendo él al que le decía esto,  dijo: ¿Quién es mi madre,  y quiénes son mis hermanos?

49  Y extendiendo su mano hacia sus discípulos,  dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

50  Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que los cielos,  ése es mi hermano,  y hermana,  y madre.

La madre y los hermanos de Jesús
Mateo 12.46-49
Mr. 3.31-35; Lc. 8.19-21
Mr. 3.31-35
31  Vienen después sus hermanos y su madre,  y quedándose afuera,  enviaron a llamarle. 32  Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera,  y te buscan. 33  El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34  Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él,  dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 35  Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios,  ése es mi hermano,  y mi hermana,  y mi madre.
Lc. 8.19-21
19  Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él;  pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. 20  Y se le avisó,  diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. 21  El entonces respondiendo,  les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios,  y la hacen.

 

Comentarios de
J.C. Ryle
Mateo 12.38-50

El principio de este pasaje es uno de aquellos lugares que ponen de manifiesto la autenticidad del Antiguo Testamento. Nuestro Señor aludió á la reina del Austro como persona que realmente había existido; y á la historia de Jonás y su milagrosa preservación en el vientre de la ballena como hechos innegables. Bueno es tener esto presente, porque hay hombres que profesan creer en el Nuevo Testamento y que hacen burla de las historias del Antiguo como si fueran fábulas. La autoridad de los dos libros es idéntica: si se niega la del uno es preciso negar la del otro, y viceversa. Ambos fueron inspirados por el mismo Espíritu.

Lo primero que llama nuestra atención en este pasaje es la sorprendente tenacidad de los incrédulos.

Los escribas y los fariseos querían que nuestro Señor hiciese en su presencia más milagros, y daban así á entender que solo necesitaban más pruebas para convencerse y hacerse sus discípulos. No les había bastado que hubiese sanado á los enfermos, limpiado á los leprosos, resucitado á los muertos, y arrojado los espíritus inmundos. Aun no estaban convencidos y exigían más pruebas: era que, como nuestro Señor les dio á entender en su respuesta, no querían creer.

Muchos hombres hay que se encuentran precisamente en la misma situación que los escribas y fariseos. Se lisonjean con la idea de que solo necesitan algunas pruebas más para hacerse verdaderos cristianos; y se figuran que si les hiciesen otros pocos argumentos convincentes al momento lo abandonarían todo por amor de Cristo, tomarían la cruz y le seguirían. Más, entre tanto, solo esperan. ¡Ay! qué engañados están: no perciben que las pruebas saltan á la vista, y que la verdad es que no quieren ser convencidos.

La segunda reflexión á que el pasaje da lugar es esta: que una imperfecta reforma religiosa acarrea malas consecuencias.

El cuadro que pinta nuestro Señor del hombre que recibe de nuevo un espíritu inmundo es espantoso en verdad. Cuan terribles no son estas palabras: "Me volveré á mi casa, de donde salí." Cuan viva no es esta descripción: "La halla desocupada, barrida, y adornada." Que fatales no son las consecuencias: "Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él."

No hay duda de que nuestro Señor aludió con esas palabras á la historia del pueblo judío hasta la época en que El vino. Habiendo sido libertados de Egipto para que fuesen el pueblo escogido de Dios, nunca abandonaron la tendencia á adorar ídolos. Habiendo sido redimidos más tarde de la cautividad de Babilonia, no se mostraron debidamente agradecidos por la bondad de Dios. Habiendo sido despertados de su letargo por la predicación del Bautista, su arrepentimiento fue muy superficial. Cuando nuestro Señor se dirigía á ellos, parecían ser más perversos y más duros de corazón que nunca. A la supersticiosa adoración de ídolos se había sucedido el frío cumplimiento de ritos externos; siete espíritus más inmundos que los primeros se habían apoderado de ellos; su degeneración era rápida, y su postrer estado venia á ser peor que el primero. Cuarenta años más tarde su maldad llegó á su colmo: se lanzaron temerariamente en una guerra contra Roma; la Judea se convirtió en una Babel por su confusión; Jerusalén fue tomada; el templo fue destruido; y los judíos fueron esparcidos sobre la faz de la tierra.

Mas es bien probable que nuestro Señor aludiera también á las iglesias cristianas en conjunto. Habiendo sido sacadas de las espesas tinieblas del paganismo por medio de la predicación del Evangelio, jamás su práctica ha estado en perfecto acuerdo con sus principios. Inspiradas como fueron con nueva vida en la época de la reforma protestante, ningunas de ellas han sabido aprovechar sus privilegios ni hacer los adelantos que eran de esperarse. Y hoy día se sienten síntomas en muchas partes de que el espíritu maligno ha regresado á su hogar y está fraguando una irrupción de infidelidad y de falsas doctrinas cuál jamás presenciaron las iglesias. Es de temerse que el postrer estado de muchas iglesias sea peor que el primero.

Empero, y esto es aun más triste, nuestro Señor se refirió no solo á la nación judía y á las iglesias cristianas, sino también á muchos individuos. Hombres hay que en su edad primera parecían hallarse animados de profundos sentimientos religiosos. En su conducta podía observarse una reforma considerable: abandonaron costumbres malas y adoptaron muchas buenas. Mas no pasaron de ese punto, y con el tiempo se olvidaron de la religión completamente; de manera que cuando el espíritu maligno volvió á sus corazones, los halló, según la expresión bíblica, desocupados, barridos y adornados. Y una vez que eso sucede son peores que al principio: parecen tener cauterizada la conciencia y haber perdido la facultad de percibir la verdad religiosa.

La última reflexión á que da lugar este pasaje versa sobre el tierno afecto que Jesús manifestó hacia sus discípulos.

Notad si no lo que dijo de cada uno que hace la voluntad de su Padre que está en los cielos: dijo que era su hermano, su hermana y su madre. ¡Qué palabras tan llenas de bondad! ¿Quién alcanza á concebir lo profundo del amor que nuestro Señor profesaba hacia sus parientes naturales? Debe de haber sido un amor puro, sin mezcla de egoísmo; un amor entrañable y que sobrepuja todo entendimiento. Sin embargo, se digna reputar á todos los creyentes como sus parientes. Los ama y cuida de ellos como si fueron miembros de su familia, hueso de su hueso y carne de su carne.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Mateo
J.C. C Ryle
Libros CLIE
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