El Santo Evangelio según
San Mateo

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Parábola de las diez vírgenes

Mateo 25.1-13

1  Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, (Lc. 12.35) salieron a recibir al esposo.

2  Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

3  Las insensatas,  tomando sus lámparas,  no tomaron consigo aceite;

4  mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas,  juntamente con sus lámparas.

5  Y tardándose el esposo,  cabecearon todas y se durmieron.

6  Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo;  salid a recibirle!

7  Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron,  y arreglaron sus lámparas.

8  Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite;  porque nuestras lámparas se apagan.

9  Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras,  id más bien a los que venden,  y comprad para vosotras mismas.

10  Pero mientras ellas iban a comprar,  vino el esposo;  y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas;  y se cerró la puerta.

11  Después vinieron también las otras vírgenes,  diciendo: ¡Señor,  señor,  ábrenos!

12  Mas él,  respondiendo,  dijo: De cierto os digo,  que no os conozco (Lc. 13.25).

13  Velad,  pues,  porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Mateo 25.1 Lc. 12.35 Estén ceñidos vuestros lomos,  y vuestras lámparas encendidas;

Mateo 25.11-12 Lc. 13.25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta,  y estando fuera empecéis a llamar a la puerta,  diciendo: Señor,  Señor,  ábrenos,  él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 25.1-13

El capítulo que empieza con los versículos arriba trascritos contiene la continuación del discurso profético que nuestro Señor pronunció en el monte de las Olivas. Los acontecimientos á que hace alusión desde el principio hasta el fin son el segundo advenimiento, y el fin del mundo. Puede dividirse el capítulo en tres partes. En la primera nuestro Señor alude á su segunda venida como un acontecimiento que debe inducir al hombre á velar y á ser sincero en su religión; y hace esa alusión por medio de la parábola de las diez vírgenes. En la segunda, alude al mismo acontecimiento para exhortar á la actividad y á la fidelidad; y esto por medio de la parábola de los talentos. En la tercera, que es un pasaje que en cuanto á belleza y sublimidad no tiene igual en el Nuevo Testamento, se concluye el discurso por medio de una descripción del día del juicio.

Examinemos las verdades que en la parábola de las diez vírgenes se nos enseñan.

1. Que cuando el segundo advenimiento tenga lugar, la iglesia será una corporación mixta, en la cual habrá bien y mal.

La iglesia se compara á diez vírgenes que tomando sus lámparas salieron á recibir al esposo. Todas, pues, tenían lámparas, pero solo cinco de ellas tenían aceite para mantener viva la llama. Todas profesaban el encaminarse hacia un mismo objeto, pero solo cinco de ellas eran verdaderamente prudentes y las demás eran insensatas. En el mismo estado precisamente se encuentra la iglesia visible. Todos sus miembros han sido bautizados en el nombre de Jesucristo, pero no todos oyen su voz y le siguen. Que así es al presente, nuestros propios ojos nos lo están diciendo: que así será en el segundo advenimiento, el Señor mismo lo ha anunciado. (Quizá será bueno advertir que algunos comentadores entienden de distinto modo esta parábola; pero en nuestro concepto, las diez vírgenes significan las dos grandes clases en que naturalmente se divide la iglesia visible: los verdaderos cristianos y los falsos, los creyentes sinceros y los hipócritas y la zizaña.)

2. Que la segunda venida de Cristo cogerá á los hombres de sorpresa. Se nos dice en la parábola que á media noche, cuando las vírgenes dormían, se oyó un grito: " He aquí, el esposo viene, salid á recibirle."Lo mismo acontecerá cuando Jesús descienda de nuevo al mundo. La mayor parte de la humanidad estará desprevenida y sumida en la incredulidad, y muchos de los creyentes se habrán entregado á la indiferencia y el abandono. Los negocios seguirán su curso ordinario, como se observa en nuestros días; la política, el comercio, la agricultura, las diversiones ocuparán la atención de los hombres; los ricos continuarán en la opulencia y los pobres seguirán quejándose; las iglesias estarán divididas por asuntos baladíes y las controversias teológicas no habrán calmado su furor; los ministros continuarán exhortando al arrepentimiento, y las congregaciones vacilarán como antes. En medio de toda esa agitación aparecerá el Hijo del Eterno. En la hora menos pensada, se mandará al mundo en su asombro que abandone todos sus quehaceres y recreaciones y se presente ante su rey. Hay en esto algo muy terrible; mas así está escrito. Con razón dijo un ministro poco antes de expirar: "Todos nosotros estamos apenas medio despiertos."

3. Que en el segundo advenimiento muchos hombres reconocerán la importancia de la verdadera religión cuando ya fuere demasiado tarde para ello.

Cuando el esposo se presentó las vírgenes insensatas dijeron á las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan." Mas como las prudentes no tuviesen aceite de sobra, las insensatas tuvieron que ir á comprar para sí. Cuando regresaron la puerta estaba cerrada, y aunque rogaron que se lea abriera, sus súplicas fueron vanas. "Señor, señor," exclamaron, " ábrenos."

Es bien seguro que algún día habrá un cambio de pareceres en cuanto á la importancia de la decisión y firmeza en la cuestión religiosa. Que el pecado es execrable, que todos los hombres necesitan de un Salvador: he aquí algunas de las verdades que se presentarán entonces ante la mente del hombre con la rapidez y esplendor del relámpago. Mas, ¡ay, eso tendrá lugar demasiado tarde! Los errores que no se descubrieren sino hasta entonces son irremediables.

4. Que en el segundo advenimiento tos verdaderos cristianos serán abundantemente recompensados por todo lo que hubieran sufrido por amor de, su Maestro.

Cuando el esposo se presentó, las vírgenes que estaban apercibidas entraron con él á las bodas, y se cerró la puerta.

Solo los verdaderos cristianos estarán listos en el segundo advenimiento. Purificados con la sangre expiatoria, revestidos de la justicia de Cristo y renovados por el Espíritu, saldrán llenos de valor á encontrar al Señor, y se sentarán á las bodas del Cordero.

Estarán con su Señor, con aquel Ser que los amó tanto que dio su vida por ellos ; con el Ser que sobrellevó sus debilidades y los guió durante su peregrinación en la tierra; con el Salvador á quien amaron de corazón y obedecieron con fidelidad, si bien de una manera imperfecta, y á costa de muchas lágrimas.

La puerta será cerrada, cerrada para el dolor y la tristeza, cerrada para un mundo impío y cruel, cerrada para un adversario tentador, cerrada para no ser abierta jamás. ¡Qué perspectiva tan gloriosa!

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Parábola de los talentos

Mateo 25.14-30

14  Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos,  llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15  A uno dio cinco talentos,  y a otro dos,  y a otro uno,  a cada uno conforme a su capacidad;  y luego se fue lejos.

16  Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos,  y ganó otros cinco talentos

17  Asimismo el que había recibido dos,  ganó también otros dos.

18  Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra,  y escondió el dinero de su señor.

19  Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos,  y arregló cuentas con ellos.

20  Y llegando el que había recibido cinco talentos,  trajo otros cinco talentos,  diciendo: Señor,  cinco talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21  Y su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.

22  Llegando también el que había recibido dos talentos,  dijo: Señor,  dos talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23  Su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.

24  Pero llegando también el que había recibido un talento,  dijo:  Señor,  te conocía que eres hombre duro,  que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25  por lo cual tuve miedo,  y fui y escondí tu talento en la tierra;  aquí tienes lo que es tuyo.

26  Respondiendo su señor,  le dijo: Siervo malo y negligente,  sabías que siego donde no sembré,  y que recojo donde no esparcí.

27  Por tanto,  debías haber dado mi dinero a los banqueros,  y al venir yo,  hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28  Quitadle,  pues,  el talento,  y dadlo al que tiene diez talentos.

29  Porque al que tiene,  le será dado,  y tendrá más;  y al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado. (Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc. 8.18)

30  Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.(Lc. 19.11-27) (Mt. 8.12; 22.13; Lc. 13.28)

Mateo 25.29 Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc. 8.18

Mt. 13.12 Porque a cualquiera que tiene,  se le dará,  y tendrá más;  pero al que no tiene,  aun lo que tiene le será quitado.

Mr. 4.25 Porque al que tiene,  se le dará;  y al que no tiene,  aun lo que tiene se le quitará.

Lc. 8.18 Mirad,  pues,  cómo oís;  porque a todo el que tiene,  se le dará;  y a todo el que no tiene,  aun lo que piensa tener se le quitará.

Mateo 25.14-30 Lc. 19.11-27 11  Oyendo ellos estas cosas,  prosiguió Jesús y dijo una parábola,  por cuanto estaba cerca de Jerusalén,  y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12  Dijo,  pues: Un hombre noble se fue a un país lejano,  para recibir un reino y volver. 13  Y llamando a diez siervos suyos,  les dio diez minas,  y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14  Pero sus conciudadanos le aborrecían,  y enviaron tras él una embajada,  diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15  Aconteció que vuelto él,  después de recibir el reino,  mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero,  para saber lo que había negociado cada uno. 16  Vino el primero,  diciendo: Señor,  tu mina ha ganado diez minas. 17  El le dijo: Está bien,  buen siervo;  por cuanto en lo poco has sido fiel,  tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18  Vino otro,  diciendo: Señor,  tu mina ha producido cinco minas. 19  Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 20  Vino otro,  diciendo: Señor,  aquí está tu mina,  la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21  porque tuve miedo de ti,  por cuanto eres hombre severo,  que tomas lo que no pusiste,  y siegas lo que no sembraste. 22  Entonces él le dijo: Mal siervo,  por tu propia boca te juzgo.  Sabías que yo era hombre severo,  que tomo lo que no puse,  y que siego lo que no sembré; 23  ¿por qué,  pues,  no pusiste mi dinero en el banco,  para que al volver yo,  lo hubiera recibido con los intereses? 24  Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina,  y dadla al que tiene las diez minas. 25  Ellos le dijeron: Señor,  tiene diez minas. 26  Pues yo os digo que a todo el que tiene,  se le dará;  mas al que no tiene,  aun lo que tiene se le quitará. 27  Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos,  traedlos acá,  y decapitadlos delante de mí.

Mateo 25.30 Mt. 8.12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.; 22.13; Lc. 13.28 Allí será el llanto y el crujir de dientes,  cuando veáis a Abraham,  a Isaac,  a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios,  y vosotros estéis excluidos.

Mt. 8.12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.; 22.13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos,  y echadle en las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.

Lc. 13.28 Allí será el llanto y el crujir de dientes,  cuando veáis a Abraham,  a Isaac,  a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios,  y vosotros estéis excluidos.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 25.14-30

La parábola de los talentos es muy análoga á la de las diez vírgenes, por cuanto se refiere también al segundo advenimiento é incluye las mismas personas que esta; es á saber, los miembros de la iglesia visible. Los siervos y las vírgenes simbolizan la misma gente; pero la misma gente considerada de diferentes puntos de vista, y bajo distintos aspectos. Más en lo que más se diferencian es en la lección que cada una de ellas enseña. La vigilancia es la de la segunda: la diligencia es la de la primera. Con la historia de las vírgenes se exhorta á la iglesia á velar: con la de los talentos á ponerse en actividad.

Examinemos los hechos que de este pasaje se desprenden.

1. Que todo cristiano ha recibido algún don de Dios. Todos somos siervos suyos, y poseemos talentos que nos ha confiado.

El vocablo "talento " es uno de aquellos que han sido desviados de su significado originario. Por lo común solo se llaman personas de "talento" á las que poseen extraordinarias dotes. En el sentido que nuestro Señor empleo dicho vocablo todas las personas que han sido bautizadas, sin distinción alguna, pueden ser llamadas de "talento," puesto que á todas ha concedido Dios talentos.

En el sentido genuino se denomina talento cualquier cosa de que nos servimos para glorificar á Dios: nuestras dotes naturales, nuestro influjo, nuestro dinero, nuestros conocimientos, nuestra salud, nuestro vigor, nuestro tiempo, nuestros sentidos, nuestra memoria, nuestros afectos, nuestras prerrogativas como miembros de la iglesia de Jesucristo, la ventaja de que disfrutamos en poseer la Biblia. Todo lo que tenemos procede de Dios. Nosotros no somos sino mayordomos del Autor de todo lo criado.

2. Que muchos abusan de los privilegios y mercedes que de Dios reciben. Uno de los siervos de la parábola cavó en la tierra y ocultó el dinero de su señor. Tal hombre representa una parte muy numerosa de los de su raza.

Ocultamos nuestro talento siempre que se nos presenta una oportunidad de glorificar á Dios, y no nos valemos de ella. El que desprecia la Biblia, el que descuida la oración, el que quebranta el domingo; el incrédulo, el sensual, el que solo se ocupa de cosas terrenas; el frívolo, el calavera, el amante de placeres; el avaro, el que se entrega á sus apetitos: todos estos esconden en el suelo el dinero de nuestro Señor, por cuanto no se aprovechan de la luz que se les ha- concedido, y no son tan buenos como podían ser.

3. Que Dios llamará á cuentas algún día á todos los que hubieren profesado el Cristianismo. Se nos dice en la parábola que, "después de mucho tiempo vino el Señor de aquellos siervos é hizo cuentas con ellos."

Después de la muerte se nos juzgará según nuestras obras, y ese juicio será infalible, severo é inevitable.

Ya seamos nobles ó plebeyos, ricos ó pobres, ilustrados ó ignorantes, todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios para recibir una sentencia de resultados eternos. No habrá evasión alguna: la simulación será imposible. Todos seremos trasladados á la presencia de Dios.

4. Que los verdaderos cristianos recibirán abundantes galardones en el día del juicio final. Los siervos que hicieron buen uso del dinero fueron encomiados como buenos y fieles, é invitados á entrar en el gozo de su señor.

Todo cristiano es flaca criatura, y necesita diariamente de la sangre expiatoria del Cordero. Mas aun el más ínfimo de los creyentes pertenece al número de los siervos de Cristo, y sus esfuerzos por servir á Dios no son en vano. Toda hora que gaste en el servicio del Redentor y toda palabra que pronuncie á favor de su causa será registrada en el libro de los recuerdos.

5. Que todos los miembros de la iglesia de Cristo que no dieren fruto serán condenados y arrojados para siempre de la presencia del Señor. El siervo que enterró el dinero de su señor fue condenado como "malo," "negligente" é inútil, y fue arrojado á las tinieblas exteriores. Después de decir esto nuestro Señor agregó estas palabras solemnes: " Allí será el lloro y el crujir de dientes."

No habrá en el último día excusa alguna para los que no se hubieren convertido verdaderamente. Millares de personas viven hoy día sin fe y sin arrepentimiento, y se disculpan diciendo que no les es dado vivir de otro modo. Su conciencia, sin embargo, les dice que son culpables. Es que están enterrando su talento, y no hacen todo lo que pudieran hacer.

Al terminar el examen de esta parábola hagamos la firme resolución de que, mediante el auxilio de la gracia divina, jamás nos contentaremos con una mera profesión del Cristianismo. No debemos solo hablar acerca de religión sino también practicar lo que decimos. El siervo inútil no era ni asesino, ni ladrón, ni siquiera despilfarró el dinero de su señor; mas no hizo nada, y esa fue la causa de su condenación.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

El juicio de las naciones

Mateo 25.31-46

31  Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria,  y todos los santos ángeles con él, (Mt. 16.27) entonces se sentará en su trono de gloria, (Mt. 19.28)

32  y serán reunidas delante de él todas las naciones;  y apartarálos unos de los otros,  como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

33  Y pondrá las ovejas a su derecha,  y los cabritos a su izquierda.

34  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid,  benditos de mi Padre,  heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

35  Porque tuve hambre,  y me disteis de comer;  tuve sed,  y me disteis de beber;  fui forastero,  y me recogisteis;

36  estuve desnudo,  y me cubristeis;  enfermo,  y me visitasteis;  en la cárcel,  y vinisteis a mí.

37  Entonces los justos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  y te sustentamos,  o sediento,  y te dimos de beber?

38   ¿Y cuándo te vimos forastero,  y te recogimos,  o desnudo,  y te cubrimos?

39   ¿O cuándo te vimos enfermo,  o en la cárcel,  y vinimos a ti?

40  Y respondiendo el Rey,  les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,  a mí lo hicisteis.

41  Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

42  Porque tuve hambre,  y no me disteis de comer;  tuve sed,  y no me disteis de beber;

43  fui forastero,  y no me recogisteis;  estuve desnudo,  y no me cubristeis;  enfermo,  y en la cárcel,  y no me visitasteis.

44  Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  sediento,  forastero,  desnudo,  enfermo,  o en la cárcel,  y no te servimos?

45  Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños,  tampoco a mí lo hicisteis.

46  E irán éstos al castigo eterno,  y los justos a la vida eterna.  (Dn. 12.2)

Mateo 25.31 Mt. 16.27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles,  y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Mateo 25.31 Mt. 19.28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración,  cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria,  vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos,  para juzgar a las doce tribus de Israel.

Mateo 25.46 Dn. 12.2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados,  unos para vida eterna,  y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 25.31-46

Este pasaje contiene una descripción que nuestro Señor hizo del juicio final.

Notemos primero quién será el Juez. Lo será el Hijo del hombre, ó sea Jesús mismo. Que los creyentes piensen en esto y se consuelen. Aquel que se sentará en el trono en el día grande y terrible será su Salvador, su Pastor, su Sumo Sacerdote, su Hermano, su Protector. Cuando lo vean no tendrán por qué alarmarse.

Que los impenitentes piensen en esto y teman. Su Juez será aquel mismo Jesucristo cuyo Evangelio desprecian ahora y cuyas exhortaciones rehúsan oír. ¡Cuan grande no será al fin su turbación si continúan en la incredulidad y mueren sin arrepentirse!

Notemos, en segundo lugar, quiénes serán juzgados. Se nos dice que ante Jesucristo se congregarán todas las naciones.

Todos tendrán que obedecer el llamamiento del Rey y presentarse á recibir la sentencia. Los que no quisieron adorar á Jesucristo en la tierra tendrán que comparecer ante su tribunal cuando venga á juzgar al mundo.

Todos los que fueren juzgados serán divididos en dos grandes clases. No habrá ya distinciones entre reyes y súbditos, entre amos y criados, entre católicos romanos y protestantes. La conversión ó la impenitencia, la fe ó la carencia de ella serán los únicos distintivos en el último día. Los que hubieren confiado en Jesucristo serán colocados con las ovejas, á su diestra; los que no hubieren confiado en El serán colocados con los cabritos, á su siniestra.

Notemos, en tercer lugar, qué procedimiento se seguirá en el juicio final. Los pormenores que incluye la descripción son varios.

Se procederá con arreglo á las pruebas del caso. Las obras, y sobre todo las de caridad, serán los testigos. Lo que se indagará no será meramente lo que hubiéremos dicho, sino lo que hubiéremos hecho; no solamente lo que hubiéremos profesado, sino lo que hubiéremos practicado. Es cierto que nuestras obras no pueden justificarnos, puesto que somos justificados por la fe sin las obras de la ley. Mas nuestra conducta será la prueba de la sinceridad de nuestra fe. "La fe si no tuviere obras es muerta por sí misma." Santiago 2:11.

El juicio final será motivo de gozo para los verdaderos creyentes. Á sus oídos llegarán estas dulces palabras: " Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino."Ellos serán reconocidos por su Maestro ante el Padre y ante los santos ángeles.

Ese mismo acontecimiento será motivo de turbación para los impenitentes. Á sus oídos llegarán esas terribles palabras: "Idos de mí, malditos, al fuego eterno." Serán desechados por el Jefe de la iglesia ante el mundo congregado. Como sembraron en la carne, de la carne segarán corrupción.

En el juicio final se revelarán de una manera muy prominente los caracteres de los justos, y los de los condenados. Los de la derecha estarán aún revestidos de humildad, y se maravillarán de que se mencionen y se encomien sus obras. Los de la izquierda permanecerán en la ceguedad y vanagloria espirituales. No tendrán conciencia de haber rechazado á Jesucristo. "Señor," dirán ellos, "¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, etc., y no te servimos?"

Notemos, por último, cuáles serán los resultados ulteriores del día del juicio. Se nos ha revelado esto en palabras que no debiéramos olvidar jamás: " E irán estos (los malos) al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna."

El estado de los hombres después del juicio es inmutable y eterno. Ni los sufrimientos de los condenados ni la bienaventuranza de los justos tendrán fin. Esta verdad ha sido claramente revelada en la sagrada Escritura. La eternidad de Dios, del cielo y del infierno descansa sobre la misma base. Tan cierto es que habrá en el cielo un día sin término, y en el infierno una noche de infinita duración, como que Dios es eterno.

¿Quién podrá describir la felicidad de la vida eterna? El hombre no alcanza á concebirla. Solo se puede medirla por medio del contraste y de la comparación. Un descanso eterno después de combates y conflictos; la sociedad eterna de los santos después de pugnar con un mundo perverso: un cuerpo glorioso y sin dolor después de luchar con enfermedades y flaquezas; la contemplación del rostro de Jesús después de haber vivido por la fe: todo esto es dicha, en verdad.

¿Quién podrá describir los horrores de las penas eternas? Son indescriptibles, porque son inconcebibles. El padecer sin tregua del cuerpo; el aguijón constante de una conciencia culpable; la sociedad eterna de los malos, del demonio y sus ángeles; el recuerdo indeleble de haber hecho escarnio del Salvador y de no haber aprovechado muchas oportunidades; la expectativa interminable de penas sin interrupción, de porvenir sin esperanza.

Al terminar el capítulo hagámonos esta seria pregunta: "¿En qué lado es probable que estemos en el día postrero-en el derecho ó en el izquierdo?"

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
Reina-Valera (1960)
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Los comentarios son tomados del libro:

Los Evangelios Explicados
Volumen Segundo, Mateo
J.C. C Ryle
Libros CLIE
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