El Santo Evangelio según
San Mateo

Porque por gracia sois salvos

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Referencias
El Sermón del monte: Las bienaventuranzas
Mateo 5.1-12

1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
4  Bienaventurados los que lloran, (Is.61.2) porque ellos recibirán consolación
5 Bienaventurados los mansos, (Sal. 37.11) porque ellos recibirán la tierra en heredad.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed (Is.55.1-2) de justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón, (Sal. 24.4) porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, (1 Pe. 3.14) porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo (1 Pe. 4.14)
12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas (2 Cr. 36.16; He7.52)

Mateo 5.1-12 Lc. 6.20-23 20  Y alzando los ojos hacia sus discípulos,  decía: Bienaventurados vosotros los pobres,  porque vuestro es el reino de Dios. 21  Bienaventurados los que ahora tenéis hambre,  porque seréis saciados.  Bienaventurados los que ahora lloráis,  porque reiréis. 22  Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan,  y cuando os aparten de sí,  y os vituperen,  y desechen vuestro nombre como malo,  por causa del Hijo del Hombre. 23  Gozaos en aquel día,  y alegraos,  porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos;  porque así hacían sus padres con los profetas.

 

Mateo 5.4 Is.61.2 2  a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,  y el día de venganza del Dios nuestro;  a consolar a todos los enlutados;
Mateo 5.5
Sal. 37.11
11  Pero los mansos heredarán la tierra,
 
Y se recrearán con abundancia de paz.

Mateo 5.6
Is.55.1-2
1  A todos los sedientos: Venid a las aguas;  y los que no tienen dinero,  venid,  comprad y comed.  Venid,  comprad sin dinero y sin precio,  vino y leche. 2   ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan,  y vuestro trabajo en lo que no sacia?  Oídme atentamente,  y comed del bien,  y se deleitará vuestra alma con grosura.
Mateo 5.8
Sal. 24.4
4  El limpio de manos y puro de corazón;
 
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

 
Ni jurado con engaño.

Mateo 5.10
1 Pe. 3.14
14  Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia,  bienaventurados sois.  Por tanto,  no os amedrentéis por temor de ellos,  ni os conturbéis,
Mateo 5.11
1 Pe. 4.14
14  Si sois vituperados por el nombre de Cristo,  sois bienaventurados,  porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.  Ciertamente,  de parte de ellos,  él es blasfemado,  pero por vosotros es glorificado.
Mateo 5.12
2 Cr. 36.16
16  Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios,  y menospreciaban sus palabras,  burlándose de sus profetas,  hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo,  y no hubo ya remedio.;  
He 7.52
¿A cual de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores;

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 5.1-12

Los tres capítulos que principian con estos versículos merecen la atención especial de todos los que leen la Biblia. Contienen lo que se llama, generalmente, " El Sermón del Monte."

Para todos los que profesan ser cristianos toda palabra del Señor Jesús debe ser muy preciosa. Es la voz del Pastor de los pastores. Es el mandato del gran Obispo y Jefe de la iglesia. Es el Maestro que habla. Es la palabra de Aquel que "habló como nunca jamás el hombre ha hablado," y por El todos seremos juzgados en el último día.

¿Quisiéramos saber qué clase de gente deben serlos cristianos? ¿Quisiéramos conocer el carácter que los cristianos deben buscar? ¿Quisiéramos conocer la conducta y el hábito interior de la mente que corresponden al discípulo de Jesús? Entonces estudiemos frecuentemente el Sermón del Monte. Reflexionemos á menudo sobre cada frase, y por ella probemos á nosotros mismos. Sobre todo consideremos frecuentemente quienes son aquellos llamados " bienaventurados " al principio del sermón. Aquellos á quienes el Gran Sumo Sacerdote bendice son de veras bienaventurados.

El Señor Jesús llama bienaventurados á los que son pobres de espíritu. Quiere decir los humildes, que se miran con modestia y aun con desprecio. Nos da á entender que son los que han sido profundamente convencido respecto de su culpa á la vista de Dios. Tales no son sabios en su propia estimación ni santos á su propia vista. No son " ricos ni prosperados en cuanto á sus bienes." No abrigan la delusión de que no tienen necesidad de nada. Se consideran como "cuitados, miserables, y pobres y ciegos y desnudos." ¡Bienaventurados son todos de esta clase! La humildad es la primera letra en el alfabeto del Cristianismo. Debemos principiar de abajo si quisiéramos edificar muy alto.

El Señor Jesús llama bienaventurados á los tristes. Quiere decir los que lamentan á causa de su pecado y que se afligen diariamente al pensar en sus propias imperfecciones. Estos son los que se hallan más incomodados por el pecado que por cualquier otra cosa en la tierra. El recuerdo de ello es penoso para ellos. La carga de ello les parece intolerable. ¡Bienaventurados son todos aquellos! "Los sacrificios de Dios son un espíritu quebrantado y contrito." Habrá un día en que no llorarán más. "Ellos recibirán consolación."

El Señor Jesús llama bienaventurado á los mansos. Quiere decir los que son de un espíritu paciente y contento. Están conformes aunque reciban poco honor aquí en la tierra. Pueden soportar injurias sin resentimiento. No se ofenden fácilmente Como Lázaro en la parábola están contentos á aguardar sus bienes en lo venidero. ¡Bienaventurados son todos aquellos! Al fin, nunca pierden nada. Algún día "reinarán en la tierra." Apoc. 5:16

El Señor Jesús llama bienaventurados á los que tienen hambre, y sed de la justicia. Quiere decir que son aquellos cuyo deseo supremo es conformarse enteramente á la voluntad de Dios. Anhelan no tanto ser ricos ó eruditos como ser santos. ¡Bienaventurados son todos aquellos! Tendrán bastante más tarde. "Despertarán á la semejanza de Dios y serán hartos." Salmo 17 :15.

El Señor Jesús llama bienaventurados á, los misericordiosos. Nos da á entender que son los que están llenos de compasión para con otros. Compadecen á todos los que sufren, ya de pecado ó de pesar; y tiernamente anhelan hacer menos sus sufrimientos. Abundan en buenas obras y en empeños para hacer bien á otros. ¡Bienaventurados son todos aquellos! En esta vida y en la venidera cosecharán una rica recompensa.

El Señor Jesús llama bienaventurados á tos limpios de corazón. Quiere decir aquellos que se proponen conseguir no tan solo la rectitud exterior sino también la santidad para el alma. No se satisfacen con las manifestaciones externas de la religión. Se empeñan en tener el corazón y la conciencia libres de ofensa, y en servir á Dios con el espíritu y hombre interior. ¡Bienaventurados son todos aquellos! El corazón es el hombre. "El hombre ve lo que está delante de sus ojos, mas el Señor ve el corazón." 1 Sam. 16.7. El individuo de las miras más espirituales gozará más plenamente de la comunión con Dios.

El Señor Jesús llama bienaventurados á los pacificadores. Quiere decir los que emplean todo su influjo para promover la paz y la caridad en la tierra, privada y públicamente, en el país y en lo extranjero. Quiere decir los que se empeñan en hacer que todos loa hombres se amen mutuamente, enseñando el Evangelio que dice, "la caridad es el cumplimiento de la ley." ¡Bienaventurados son todos aquellos! Están haciendo la misma obra principiada por el Hijo de Dios cuando vino á la tierra por la primera vez, y que acabará él cuando vuelva la segunda vez.

El Señor Jesús llama bienaventurados á los que son perseguidos por causa de la justicia. Nos da á entender que son aquellos que experimentan burlas, escarnios é injurias, porque procuran vivir como cristianos verdaderos. ¡Bienaventurados son todos aquellos!

Beben del mismo cáliz del cual ha bebido su Maestro. Le confiesan ahora delante de los hombres, y El les confesará delante de tu Padre y los ángeles en el último día. "Grande es su galardón."

Tales son las ocho piedras del cimiento, puestas por el Señor al principio del sermón del monte. Ocho grandes verdades de prueba se ponen delante de nosotros. ¡Ojalá que nos fijemos bien en cada una de ellas y aprendamos la sabiduría!

Aprendamos cuan absolutamente se diferencian los principios de Cristo de los principios del mundo. Vano es negarlo. Se hallan casi diametralmente opuestos. Las mismas virtudes ó caracteres alabados por el Señor Jesús son despreciados por el mundo. Y el orgullo, la poca reflexión, la altivez, la mundanalidad, el egoísmo, el apego á las ceremonias y la carencia del amor, que abundan por todas partes, se condenan por el Señor Jesús. Aprendamos también cuanto dista, desgraciadamente, la enseñanza de Cristo de la práctica de muchos que profesan ser cristianos. ¿En dónde encontraremos, entre los que frecuentan los templos y las capillas, á hombres y mujeres que se empeñan en realizar en su propia vida el modelo del cual hemos leído hoy día? ¡Ay! Razón tenemos de temer de que muchas personas bautizadas se hallan profundamente ignorantes tocante lo contenido del Nuevo Testamento.

Sobre todo aprendemos cuan santos y aficionados á lo divino debieran ser todos los creyentes. Nunca jamás dejen caer sus aspiraciones y propósitos más abajo de la regla fijada en el sermón del monte! El Cristianismo es una religión eminentemente práctica. Su raíz y cimiento consisten en la sana doctrina, mas su fruto debe ser siempre la vida santa. Y si quisiéramos saber lo que quiere decir esa vida santa, preguntémonos frecuentemente, quiénes son aquellos á quienes Jesús llama "bienaventurados."

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias
La Sal de la Tierra
Mateo 5.13

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres (Mr. 9.50; Lc 14.34-35)
  Mateo 5.13
 
Mr. 9.50 50  Buena es la sal;  mas si la sal se hace insípida,  ¿con qué la sazonaréis?  Tened sal en vosotros mismos;  y tened paz los unos con los otros.
Lc 14.34-35 34  Buena es la sal;  mas si la sal se hiciere insípida,  ¿con qué se sazonará? 35  Ni para la tierra ni para el muladar es útil;  la arrojan fuera.  El que tiene oídos para oír,  oiga.
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias
La Luz del Mundo
Mateo 5.14-16

14 Vosotros sois la luz del mundo; (Jn.8.12; 9.5) Kuna ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, (Mr. 4.21; Lc. 8.16; 11.33) y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (1 Pe.2.12)
  Mateo 5.14 Jn.8.12 12  Otra vez Jesús les habló,  diciendo: Yo soy la luz del mundo;  el que me sigue,  no andará en tinieblas,  sino que tendrá la luz de la vida.;
Jn
9.5
5  Entre tanto que estoy en el mundo,  luz soy del mundo.
Mateo 5.15
Mr. 4.21
21  También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud,  o debajo de la cama?  ¿No es para ponerla en el candelero?;
Lc
. 8.16
16  Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija,  ni la pone debajo de la cama,  sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz.;
Lc
. 11.33
33  Nadie pone en oculto la luz encendida,  ni debajo del almud,  sino en el candelero,  para que los que entran vean la luz.
Mateo 5.16
1 Pe.2.12
12  manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles;  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  glorifiquen a Dios en el día de la visitación,  al considerar vuestras buenas obras.
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús y la Ley
Mateo 5.17-20

17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Lc. 16.17)
19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

  Mateo 5.18 Lc. 16.17 17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 5.13-20

En estos versículos el Señor Jesús trata de dos asuntos. El uno es el carácter que los verdaderos cristianos deben conseguir y mantener en el mundo. El otro es la relación entre las doctrinas de él mismo y las del Antiguo Testamento. De gran importancia es tener ideas aclaradas sobre estos dos asuntos.

Los cristianos verdaderos deben ser en este mundo como la sal. Esta tiene un gusto propio y peculiar, enteramente disimilar de cualquiera otra cosa. Al estar mezclada con otras sustancias la sal las preserva de la corrupción. Comunica una porción de su gusto á todo lo que se mezcle con ella. Útil es mientras conserve su sabor; de otro modo, no. ¿Somos cristianos verdaderos? En­tonces, he aquí nuestro puesto y sus deberes.

Los cristianos verdaderos tienen que ser en este mundo como la luz. Una propiedad de la luz consiste en ser absolutamente distinta de las tinieblas. La chispa más pequeña se puede ver inmediatamente en un cuarto oscuro. De todas las cosas creadas la luz es la más útil. Sirve para fertilizar, para guiar, y para dar ánimo. Fue la primera cosa creada. Sin ella el mundo seria un vacío tenebroso. ¿Somos nosotros cristianos verdaderos? Entonces, notemos otra vez nuestra posición y sus responsabilidades

De cierto se quiere que entendamos por medio de estos dos símbolos, que debe haber algo marcado, distinto y peculiar en nuestro carácter, si somos cristianos verdaderos. Nunca nos conviene pasar la vida ociosos, pensando y obrando como otros, si nos proponemos ser reconocidos por Cristo como su gente. ¿Poseemos la gracia? Pues esta debe ser vista. ¿Tenemos el Espíritu? Entonces debe haber fruto. ¿Poseemos algo de la religión salvadora? Entonces es preciso que haya, entre nosotros y los que piensan tan solo en las cosas del mundo, una diferencia en cuanto á hábitos, gustos y propensiones de la mente. Muy evidente es que el verdadero Cristianismo consiste en algo más que el ser bautizados y el frecuentar los templos. "La sal" y "la luz" indican claramente una singularidad, y la del corazón y de la vida, y la de la fe y de la práctica. Preciso es que nos atrevamos a ser singulares y distintos del mundo, si intentamos ser salvos.

La relación entre la enseñanza de nuestro Señor y la del Antiguo Testamento se aclara por él en una sola frase admirable. Dice, "No penséis que he venido para invalidar la ley ó los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos." Notables son estas palabras. De profunda importancia eran cuando habladas por primera vez, pues tendían á satisfacer, sobre este punto, la ansiedad natural de los Judíos. Y serán profundamente importantes mientras que permanezca el mundo, como un testimonio en favor de la entidad harmoniosa de la religión de los Testamentos Antiguo y Nuevo.

El Señor Jesús vino á dar cumplimiento á las predicciones de los profetas, que, mucho antes, habían anunciado que un Salvador apareciese algún día. Vino á dar cumplimiento á la ley ceremonial, haciéndose el gran sacrificio por el pecado, el sacrificio al cual señalaban todas las ofrendas de la dispensación de Moisés. Vino á cumplir la ley moral, rindiendo á ella una obediencia perfecta- la cual nosotros nunca jamás pudiéramos haber rendido-y pa­gando con su sangre expiatoria la pena debida por nuestra violencia de esa ley; una pena que nosotros jamás pudiéramos haber pagado. De todos estos modos él enalteció la ley de Dios, é hizo más evidente que nunca su importancia. En una palabra, "él magnificó la ley y la engrandeció."

Lecciones profundas de sabiduría hay que aprender de estas palabras de nuestro Señor. Considerémoslas bien y atesorémosla en nuestros corazones.

Guardémonos de despreciar el Antiguo Testamento bajo cualquier pretexto. Jamás prestemos el oído á los que nos aconsejarían echarlo á un lado como un libro obsoleto, anticuado é inútil. La religión del Antiguo Testamento es el germen del Cristianismo. El Antiguo Testamento es el Evangelio en el botón; el Nuevo Testamento es el Evangelio en la flor. El Antiguo Testamento es el Evangelio en la yerba; el Nuevo Testamento es el Evangelio en la espiga, llena do grano. Los santos descritos en el Antiguo Testamento veían muchas cosas indistintamente, como si mirasen por un vidrio imperfecto. Mas todos miraban por la fe al mismo Salvador y eran guiados por el mismo Espíritu, como lo hacemos nosotros. Tales hechos no son triviales. El desprecio ignorante del Antiguo Testamento es la causa de mucha incredulidad.

Guardémonos, también, de despreciar de ley de los Diez Mandamientos. No supongamos por un momento que esta ley se abrogue por el Evangelio, ó que los cristianos no tienen nada que hacer con ella. La venida de Cristo no cambió en lo más mínimo la posición de los Diez Mandamientos. De otro modo, la enalteció, y elevó su autoridad. Rom. 3: 31. La ley de los Diez Mandamientos es la regla fija y eterna de Dios respecto del bien y del mal. Por medio de ella viene el conocimiento del pecado. Por ella el Espíritu enseña á los hombres su necesidad de tener á Cristo, y les impulsa hacia él. Á ella Cristo dirige su pueblo como á su regla y guía en la vida santa. En su lugar propio es de tanta importancia como "el Evangelio glorioso." No puede salvarnos. No podemos ser justificados por medio de ella. Sin embargo, nunca, nunca jamás despreciémosla. Cuando la ley se tiene en poco estima vemos un síntoma de una condición ignorante y en­fermiza en materias de religión. El cristiano verdadero "se rego­cija en la ley de Dios." Rom. 7: 22.

Al fin, guardémonos de suponer que el Evangelio ha bajado la regla de santidad personal, y que el cristiano no tiene que ser tan estricto y escrupuloso en su vida diaria como el judío. Esta es una equi­vocación grande ; sin embargo es, desgraciadamente, una equivocación muy común. Tan lejos de ser esto el caso, la santificación del santo que tiene el Nuevo Testamento por regla debe sobre­pujar la del hombre que se guía tan solo por el Antiguo Testamento. Cuanto más luz poseamos, tanto más amor debiéramos tener para con Dios. Cuanto más clara nuestra concepción de la absolución llena y completa, concedida á nosotros por Cristo, tanto más debiéramos trabajar fervorosamente por la gloria de él. Sabemos mucho mejor que los santos del Antiguo Testamento lo que ha costado redimirnos. Hemos leído lo que tuvo lugar en Getsemaní y en Calvario, y ellos lo vieron tan solo como un suceso de lo futuro y con la vista indistinta é imperfecta. Jamás echemos al olvido nuestras obligaciones. El cristiano que se contenta con un ideal inferior en cuanto á la santidad personal tiene mucho que aprender.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús y la ira
Mateo 5.21-26

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; (Ex. 20.13; Dt. 5.17) y cualquiera que matare será culpable de juicio.
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante delatar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario t entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echada en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

Mateo 5.21-26 Lc. 12.57-59 57 57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. 59 Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.
Mateo 5.21 Ex. 20.13 13 No matarás.
Dt. 5.17
17 No matarás.
 
Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

Jesús y el adulterio
Mateo 5.27-30

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. (Ex. 20.14; Dt. 5.18)
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (Mt. 18.9; Mr. 9.47)
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echada al infierno. (Mt. 18.8; Mr. 9.43)

 

Mateo 5.27 Ex. 20.14 14 No cometerás adulterio.; Dt. 5.18 18 No cometerás adulterio.
Mateo 5.29 Mt. 18.9 9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.;
Mr. 9.47
47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,
Mateo 5.30 Mt. 18.8 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.; Mr. 9.43 43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado,

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias
Jesús y el divorcio
Mateo 5.31-32

31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio (Dt. 24.1-4; Mt. 19.7; Mr.10.4)
32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. (Mt.19.9; Mr.10.11.12; Lc. 16.18; 1 Co. 7.10-11)
 

Mateo 5.31 Dt. 24.1-4; Mt. 19.7; Mr.10.4
Dt. 24.1-4 1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. 3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
Mt. 19.7 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
Mr.10.4 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.
Mateo 5.32 Mt.19.9; Mr.10.11-12; Lc. 16.18; 1 Co. 7.10-11
Mt.19.9 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Mr.10.11-12
11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Lc. 16.18
18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.
Co. 7.10-11
10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias
Jesús y los juramentos
Mateo 5.33-37

33 Además habéis odio que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, ( Lv.19.12) sino cumplirás al Señor tus juramentos. (N. 30.2; Dt. 23.21)
34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; (Stg.5.12) ni por el cielo, porque es el trono de Dios; (Is.66.1; Mt.23.22)
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; (Is.66.1) ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. (Sal. 48.2)
36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
37 Pero sea vuestro hablar: Si, si; no, no; porque lo que es mas de esto, del mal procede.
  Mateo 5.33 Lv.19.12; N. 30.2; Dt. 23.21
Lv.19.12 12 Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.
Num. 30.2 2 Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.
Dt. 23.21 21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti.
Mateo 5.34 Stg.5.12; Is.66.1; Mt.23.22
Stg.5.12 12 Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
Is.66.1 1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
Mt.23.22 22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.
Mateo 5.35 Is.66.1; Sal. 48.2
Is.66.1 1
Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
Sal. 48.2 2
Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,
Es el monte de Sion, a los lados del norte,
La ciudad del gran Rey.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 5.21-37

Merecen estos versículos la más atenta consideración de todos los lectores de la Biblia. El buen entendimiento de las doctrinas que contienen yace á la raíz misma del Cristianismo. El Señor Jesús explica aquí más plenamente el sentido de sus palabras: "He venido no para invalidar la ley sino para cumplirla." Nos enseña que su Evangelio engrandece la ley y enaltece su autoridad. Nos demuestra que la ley, como expuesta por él, era una regla mucho más espiritual y un escudriñador del corazón mucho más fiel que lo habían creído la mayoría de los Judíos. Y esto lo prueba eligiendo, como ejemplos de lo que quiere decir, tres mandamientos de entre los diez.

El explica el sexto mandamiento. Muchos creían que guardaban esta parte de la ley de Dios mientras que no eran culpables del acto de asesinar. El Señor Jesús enseña que los requisitos de este mandamiento van mucho más allá. Condena todo lenguaje inspirado de rabia y de malas pasiones, y especialmente tal lenguaje empleado sin una causa. Notémoslo bien. Posible es que seamos enteramente inocentes del crimen de quitar á otros la vida, y al mismo tiempo que seamos culpables de quebrantar el sexto mandamiento.

Explica el mandamiento séptimo. Muchos suponían que guardaban esta porción de la ley de Dios si no cometían el adulterio en su forma más grosera. El Señor Jesús enseña que es posible violarla por medio de nuestros pensamientos y en nuestros corazones, aun cuando nuestra conducta esté moral y correcta. El Dios con quien tenemos que hacer mira mucho más allá de nuestras acciones. Para él una mera mirada puede ser un pecado.

Expone el tercer mandamiento. Muchos pensaban que obedecían esta parte de la ley de Dios mientras que no juraban falsamente, y cumplían sus votos. El Señor Jesús prohíbe enteramente todo juramento vano y trivial. Es un gran pecado el jurar por cosas creadas, aun cuando no se emplee el nombre de Dios, y el llamar á Dios por testigo sino en las ocasiones más solemnes.

Ahora, todo esto es muy instructivo. Debe hacernos reflexionar muy seriamente. Nos llama á examinar cuidadosamente nuestros corazones. Y ¿qué se nos enseña aquí?

Se nos enseña la suma santidad de Dios. Es un Ser el más puro y perfecto, que ve faltas é imperfecciones donde los ojos del hombre frecuentemente no notan ningunas. El lee nuestros motivos interiores. Toma nota de nuestras palabras y pensamientos como también de nuestras acciones. "El exige la verdad en las partes interiores." ¡Ojalá que los hombres considerasen, más que lo hacen ahora, este atributo del carácter de Dios! No habría ningún lugar para el orgullo, la confianza en nuestra propia justicia, ni para el descuido, si pudiéramos tan solo ver á Dios "tal como El es."

Se nos enseña la profunda ignorancia del hombre en cuanto á la cosas espirituales. Razón ha de temer que existan millares de millares de los que profesan ser cristianos, que no tienen más conocimiento de los requisitos de la ley de Dios que aquel poseído por los judíos ignorantes. Conocen bastante bien la letra de los diez mandamientos. Están dispuestos á decir, como el joven príncipe de la sinagoga, "Todas estas cosas he guardado desde mi mocedad." Nunca suenan que sea posible quebrantar los mandamientos sexto y séptimo sino quebrantándolos por algún acto ú obra exterior. Y así pasan la vida, satisfechos con ellos mismos y muy contentos con su pedacito de la religión. ¡Felices, de cierto, son aquellos que realmente comprenden la ley de Dios!

Se nos enseña la suma necesidad de la sangre, expiatoria del Señor Jesús, para que nos salvemos. ¿Dónde esté en la tierra el hombre ó la mujer que jamás pueda aparecer ante un Dios como este, y afirmar, "no soy culpable "? ¿Quién jamás haya llegado á la edad de discreción sin haber violado millares de veces los mandamientos? "No hay ningún justo, no, ni uno solo." Sin un Medianero poderoso cada uno de nosotros sería condenado en el día del juicio. La ignorancia del verdadero sentido de la ley es una causa patente del hecho que tantos no aprecian el Evangelio, y se contentan con un poco de las exterioridades del Cristianismo. No ven la estrictez y la santidad de los Diez Mandamientos de Dios. Si lo hiciesen, nunca cesarían de trabajar hasta hallarse seguros en Cristo.

En el último lugar, este pasaje nos enseña la suma importancia de evitar todas las ocasiones del pecado. Si deseamos verdaderamente ser santos, debemos "mirar bien nuestros caminos para no ofender con la lengua." Debemos estar listos á terminar pacíficamente las riñas y discordias, á fin de que no conduzcan gradualmente á males mayores. "El principio de la lucha es como el dejar salir el agua." Debemos empeñarnos en crucificar nuestra carne y mortificar nuestros miembros, hacer cualquier sacrificio y soportar cualquier inconveniencia corporal, antes bien que pecar. Debemos poner, como si fuera, un freno á los labios y mantener cada hora una estrictez en nuestro modo de hablar. Que los hombres, si quieran, nos llamen singulares, porque obramos de tal modo. Digan, si les plazca, que somos "demasiado escrupulosos." No hay que perturbarnos por esto. Hacemos solamente lo que nuestro Señor Jesús nos manda, y en tal caso no tenemos razón en avergonzarnos.

Texto Bíblico
Textos Paralelos
Referencias

El amor hacia los enemigos
Mateo 5.38-48

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente (Ex. 21.24; Lv.24.20;Dt. 19.21)
39 Pero yo os digo; No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se los rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tru prójimo, (Lv 19.18) y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Dt.18.13)

El amor hacia los enemigos
Mateo
5.38-48 Lc. 6.27-36
27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
Mateo 5.38 Ex. 21.24; Lv.24.20;Dt. 19.21
Ex. 21.24 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
Lv.24.20 20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.
Dt. 19.21 21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
Mt. 5.48 Dt.18.13 13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.

Comentarios de

J.C. Ryle

Mateo 5.38-48

He aquí las reglas ordenadas por nuestro Señor Jesucristo para nuestra conducta los unos para con los otros. El que quisiera saber como debe sentir y obrar para con sus semejantes, debiera estudiar frecuentemente estos versículos. Merecen estar escritos en letras de oro. Han evocado alabanzas aun de los enemigos del Cristianismo. Notemos bien lo que contienen.

El Señor Jesús prohíbe todo lo que sea semejante á un espíritu implacable y vengativo. El ser prontos á vengar injurias-el ser ligeros á ofenderse-un genio rabioso y contencioso-el ser demasiado agudos en demandar nuestros derechos-todo, todo esto es opuesto á la voluntad de Cristo. Pueda ser que el mundo no vea ningún mal en estos hábitos de la mente. Pero no corresponden al carácter del cristiano. Nuestro Maestro dice, " no resistáis al mal."

El Señor Jesús nos manda cultivar un espíritu de amor y caridad universal. Debemos echar á un lado toda malicia. Es preciso que devolvamos el bien por el mal, y bendición por la maldición. Tenemos que "amar aun á nuestros enemigos." Además, debemos amar no tan solo en palabra, sino también en obra. Tenemos que hacer sacrificios personales y empeños molestosos para que seamos bondadosos y afables. Si alguno "te forzare á ir una milla, ve con él dos. "Preciso es tener mucha paciencia y soportar mucho, antes bien que el maltratar los unos á los otros, ó dar ofensa. En todas las relaciones de la vida tenemos que ser libres del egoísmo. Nuestra pregunta nunca debe ser, "De qué modo se portan otros conmigo," sino,"¿qué es lo que Cristo quisiera que yo haga

Un modelo de conducta como este pueda parecer, á primera vista, de una altura extravagante.Sin embargo nunca debemos contentarnos con el esfuerzo de alcanzar algo más inferior. Consideremos los dos argumentos poderosos con que nuestro Señor establece esta parte de su enseñanza.    Merecen la atención más seria.

El uno es, que si no nos empeñamos en alcanzar el espíritu y genio aquí recomendados, no somos todavía hijos de Dios. Nuestro "Padre que está en los cielos," es bondadoso para con todos. Envía la lluvia sobre los malos como también los buenos. Hace brillar "su sol" para todos sin distinción. Un hijo debe asemejarse en algo á su padre. Mas ¿en qué nos asemejamos á nuestro Padre en los cielos, si es que no podamos mostrar misericordia y bondad á todos? Si carecemos de la caridad, ¿dónde está la prueba de que somos criaturas nuevas? Falta absolutamente. Tenemos que "ser nacidos otra vez." Juan 3.7.

El otro argumento es, que si no buscamos el espíritu y el genio aquí recomendados, es claro que somos, todavía, del mundo. Aun aquellos que no tienen religión son capaces de "amar á los que les aman." Pueden hacer bien á otros y manifestarles bondad, cuando se hallan impulsados por el interés ó el afecto. Pero el cristiano debe estar impulsado por principios más altos que estos. ¿Tenemos miedo de la prueba? ¿Lo hallamos imposible hacer bien á nuestros enemigos? En tal caso podemos estar seguros de que todavía no hemos sido convertidos. Todavía no hemos "recibido el Espíritu de Dios." 1 Cor. 2:12.

En todo esto se halla mucho que nos llama fuertemente á la reflexión más solemne. Pocos pasajes de las Santas Escrituras hay tan apropósito para despertar en nosotros pensamientos humildes. Tenemos aquí un retrato hermoso del cristiano como debe ser. No lo podemos mirar sin sentimientos do dolor. Todos deben estar de acuerdo que el retrato dista mucho del cristiano como es. Saquemos de esto dos lecciones generales.

En el primer lugar, si los verdaderos creyentes se acordasen más continuamente del espíritu de estos diez versículos, harían más que ahora para recomendar el Cristianismo al mundo. No debemos permitirnos á suponer que las palabras más pequeñas de este pasaje sean triviales y de poca importancia. No son así. Nuestra religión se hace hermosa por la debida atención al espíritu de este pasaje. Por el descuido de lo contenido aquí, nuestra religión se desfigura. Algunos de los más preciosos adornos del carácter de los hijos de Dios son la cortesía constante, la bondad, la ternura y la consideración por otros. El mundo puede entender estas cosas, aunque no sea capaz de comprender la doctrina. No hay religión en la rudeza, descortesía, bruteza y falta de urbanidad. La perfección del Cristianismo práctico consiste en atender á los pequeños deberes de la santidad como también á los grandes.

En el segundo lugar, si el espíritu de estos diez versículos tuviera más dominio y poder en el mundo, cuanto más feliz seria el mundo de lo que es ahora. ¿Quién no reconoce el hecho de que las riñas, las luchas, el egoísmo y la falta de bondad son la causa de la mitad de la miserias que afligen la humanidad? ¿Quién puede ignorar el hecho de que nada serviría tanto para aumentar la felicidad como la difusión del amor cristiano, tal como aquí se recomienda por nuestro Señor? Los que suponen que la verdadera religión tiene la tendencia de hacer infelices los hombres se equivocan mucho. Es la ausencia de ella que lo hace, no su presencia. La verdadera religión tiene el efecto directamente opuesto. Tiende á promover la paz, la caridad, la bondad y la buena voluntad entre los hombres. Cuanto más los hombres se pongan debajo de la enseñanza del Espíritu Santo, tanto más amarán unos á otros y tanto más felices serán.

El Texto Bíblico esta siendo transcrito por:

Martha Iñiguez Moreno
de La Biblia Devocional de Estudio
Reina Valera Revisión 1960
de La Liga bíblica

Los Textos Paralelos y las Referencias están tomados de:

La Santa Biblia
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