Confesión de Fe de Londres
Capítulo 2
Dios y la Santa Trinidad
La
Divinidad se compone de tres personas: Dios Padre, Dios Hijo (o Verbo)
y Dios el Espíritu Santo (1 Jn. 5.7; Mt. 28.19;
2 Co. 13.14).
Son uno en
sustancia, poder y eternidad. Cada uno es enteramente Dios, pero a la
vez Dios es uno e indivisible (Ex. 3.14; Jn. 14.11;
1 Co. 8.6)
El Padre
no es de nadie, ni es engendrado ni procedente de nadie; el Hijo es
engendrado al eterno del Padre (Jn. 1.14,18),
y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (Jn.
15.26; Ga. 4.6)
Estas tres
personas divinas, siendo un solo Dios eterno, indivisible en su naturaleza
y ser, son distinguidos en las Escrituras por sus relaciones personales
dentro de la divinidad, y por la variedad de obras que efectúan. Su
unidad triple (es decir, la Trinidad) es la base esencial de nuestra
comunión con Dios y del consuelo que recibimos de nuestra confianza
en El.
1Jn. 5:7 Porque tres son los que dan testimonio
en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son
uno.
Mat. 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
2Co. 13:14 La
gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu
Santo sean con todos vosotros. Amén.
Ex. 3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así
dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
Jn. 14:11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra
manera, creedme por las mismas obras.
1Co 8:6 para nosotros, sin
embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas,
y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual
son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
Jn. 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y
vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia
y de verdad.
Jn. 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en
el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
Jn. 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré
del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará
testimonio acerca de mí.
Gal. 4:6 Y por
cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su
Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
Las citas son tomadas de:
La Santa
Biblia
Reina-Valera (1960)
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Versión 7.6.1
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Rick Meyers
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La Doctrina de Dios
Capítulo II
III Dios es un ser trino y uno
Hay
una sola esencia divina subsistiendo en tres personas: Padre, Hijo y
Espíritu Santo. Dios es Tri-uno, tres en uno. A principios del
siglo IV, un joven teólogo llamado Atanasio formuló la
afirmación que fue incorporada en el Credo Niceno: "Adoramos a
un Dios en trinidad y una trinidad en unidad, ni confundimos las personas
ni dividimos la sustancia". Esta es una afirmación extraordinaria,
profunda en su claridad y simplicidad.
Dios tiene tres modelos de existencia, tres centros de conciencia
personal.
El es uno esencialmente, pero tres personas relativamente. Y en esta
relación El existe como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El Dr. Strong describió esto como sigue:
"En la materia de fuente, origen y autoridad, El es el Padre.
En la materia de expresión, mediación y revelación, El es el Hijo.
En la materia de aprehensión llamamiento, cumplimiento y realización,
El es el Espíritu". El Dr. Strong también resume las diferentes
características entre la obra del Hijo y la obra del Espíritu
en las tres afirmaciones siguientes:
1. Cristo es el órgano de la revelación externa, el
Espíritu es el órgano de la revelación interna.
2. Cristo es nuestro abogado en el cielo; El Espíritu Santo es
nuestro abogado en el alma.
3. En la obra de Cristo nosotros somos pasivos; en la obra del Espíritu
Santo somos hechos activos.
Tal como un hombre sin la Biblia nunca ha descubierto al único
Dios verdadero, sin la Biblia tampoco descubrirá una trinidad
de personas en la Deidad. La tri-unidad es inescrutable para la razón
humana, y no existe una prueba racional de ella.
La Biblia nos muestra las matemáticas celestiales y a ellas
iremos para probar la Tri-unidad de Dios:
-
Tenemos la
Tri-unidad en los nombres plurales de Dios. El primer nombre de Dios con
el que nos encontramos en la Biblia es plural: "En el principio creó
(singular) Dios (Elohim, plural) los cielos y la tierra" (Génesis 1.1)
El nombre plural con el verbo en singular nos muestra a la Trinidad
actuando como una unidad. El verbo en singular nos muestra que había un
Ser actuando, mientras que el nombre plural nos revela tres personas en
una esencia Divina. El plural para Dios ocurre mucho más frecuentemente
que el singular.
-
Tenemos la
Tri-unidad en la expresión en plural usada por Dios al hablar de sí
mismo. Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza" (Génesis 1.26); "Ahora pues, descendamos, y
confundamos allí sus lenguas" (Génesis 11.7)
-
Una trinidad
de personas divinas fue manifestada en el bautismo de Jesús. el Hijo
encarnado estaba siendo bautizado; El Padre fue manifestado por la voz
que se escuchó; y el Espíritu apareció en la forma de una paloma (Mt.
3.16-17)
-
Tenemos la
Trinidad en la fórmula bautismal de la gran comisión en Mt. 28.19. He
aquí la lectura: "...bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo"
La Tri-Unidad
reflejada en la creación
Mientras que
no hay nada en la creación para explicar o dar cuenta de la tri-unidad
de Dios, la tri-unidad explica la creación. Este es un tri-universo, una
creación de tres en uno. Uno de los verdaderamente grandes libros de
nuestros días es aquel libro titulado "Los secretos de Universo" por
Nathan R. Wood. en este extraordinario libro el autor muestra que el
universo es lo que es, debido a que fue creado por Dios Tri-uno. Primero
muestra que el universo físico o exterior es una tri-unidad. las cosas
básicas son espacio, materia y tiempo, tres modos de existencia y como
Dios cada una es un todo. Y cada una de estas cosas básicas es una tri-unidad.
El espacio tiene tres dimensiones: largura, anchura y altura. Cada una
es el todo del espacio y aún así hay tres dimensiones distintas. La
materia está compuesta de tres cosas: Energía, movimiento, fenómenos;
tres modos de existencia, distintos y todavía uno, y cada uno es un
todo. Y como el tiempo del universo tiene tres cabos absolutos: pasado,
presente, futuro; distintos y todavía cada uno es el todo. Todo el
tiempo es o ha sido futuro, el futuro lo incluye todo. Todo el tiempo
es, ha sido o será presente. Y todo el tiempo es o será pasado.
Luego, el
autor toma el alma o lo que él llama el universo interior, y muestra que
el alma del hombres es una tri-unidad, esto es, tres modos de
existencia. El los llama natural, personal, personalidad; distintos y
todavía cada uno es el todo del alma; tres en uno y uno en tres. y aquí
el autor muestra como el hombre como un alma, refleja al Trino Dios en
una manera que la creación física no lo hace. El hace que Dios sea la
llave que abre el misterio. En una forma resumida, el autor dice que:
"La estructura del universo, la naturaleza del espacio, de la material,
del tiempo, de la vida humana, atestiguan la Trinidad. Ellos reflejan la
Trinidad. Ellos requieren la existencia de la Trinidad. La Trinidad les
explica a ellos".
El autor
choca con la teoría de la relatividad de Einstein con el argumento de la
cuarta dimensión en el proverbio del sombrero aplastado. La diferencia
entre Einstein y Wood es la diferencia entre el ateo y el creyente
acercándose al secreto del universo.
La gracia en la
Trinidad
Las tres personas de la
Divinidad están igualmente inclinadas y llenas de gracia hacia los
pecadores. La gracia del Padre, del hijo y del Espíritu Santo son igual
en grado y extensión, pero distintas en su operación y administración.
-
El Padre es la
fuente de toda gracia. El propuso la realización y el plan de la
gracia. El formuló el pacto de gracia e ideó los medios "por los
cuales los pobres pecadores no fueron excluidos de el". El hizo la
elección por gracia de los que serían objetos de Su gracia, y venido
al cumplimiento de tiempo envió a Su Hijo al mundo para ser el
mediador de Su gracia.
-
El eternal Hijo es el
canal de la gracia. El único camino por el cual la gracia
puede enriquecer al pecador es a través del Señor Jesucristo. ¡Que no
piensen los menospreciadores del Hijo de Dios que recibirán algún
beneficio de la gracia de Dios! La obra del Hijo reconcilió la gracia
y la justicia, como está escrito: "La misericordia y la verdad se
encontraron: La justicia y la paz se besaron"
(Salmos 85.10).
Salmos 85.10
La misericordia y la
verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.
-
El Espíritu Santo es
administrador de la gracia. Sin la operación de la gracia del
Espíritu Santo en la conversión, ningún pecador llegaría jamás a ser
un beneficiario de la gracia. El Espíritu toma de las cosas de Cristo
para otorgarlas al pecador. El vivifica todas las almas que el Padre
escogió, y conduce a Cristo Jesús a todas las ovejas por las cuales el
buen pastor puso su vida (vea Jn.10.11).
La conquista el endurecido corazón y limpia la detestable lepra
espiritual. El abre los ojos cegados y los oídos ensordecidos por el
pecado. El bendito Espíritu Santo revela la gracia del Padre y aplica
la gracia del Hijo.
Jn.10.11
Yo soy el buen
pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
La
Santidad de la Trinidad
La santidad
pertenece por igual a las tres personas de la divinidad; ellas
participan de la misma común e indivisible naturaleza. El Espíritu es
generalmente llamado el Espíritu Santo. Nuestro Señor Jesucristo se
dirige al Padre bajo el atractivo título "Santo Padre" (Jn. 17.11). El
Señor Jesucristo es llamado tan solo en el libro de Isaías por más de 30
veces como "el Santo de Israel". El demonio mismo le dijo "Se quién
eres, el Santo de Dios" (Marcos 1.24). El Espíritu Santo es el autor de
la santidad en los hombres. El hombre, en su estado natural y caído,
está moralmente en un estado caótico; su entendimiento está
entenebrecido y él está espiritualmente deformado y feo. El Espíritu
Santo es la persona Divina que restaura al hombre caído, trayendo orden
y belleza donde había caos; El disipa las tinieblas y difunde luz
espiritual por medio del evangelio. El hombre salvo debe ser agradecido
al bendito Espíritu Santo por toda la luz que tiene acerca de las cosas
espirituales.
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